AHS Roanoke: metatelevisión, paletos y vísceras

 

Ayer por la noche terminó, en Estados Unidos, la sexta entrega de American Horror Story, la antología de terror (¿?) que Ryan Murphy y Brad Falchuck comenzaron a construir en el año 2010. El juguetón punto de partida de Roanoke es el siguiente: los espectadores observamos una ficción que reconstruye, supuestamente, un terrorífico caso real, para ello intercala declaraciones a cámara de las personas involucradas en dicho caso, con reconstrucciones ficcionadas de lo sucedido. Así, personas e intérpretes dialogan en un juego de espejos distorsionador. ¿Y qué es exactamente lo que nos cuenta este programa? Cómo una pareja interracial huye de la violencia racista urbana hacia el rural, compra una mansión alicaída en la América profunda y padece el acoso de los vecinos, red necks, white trash salvajes, y de ciertos acontecimientos sobrenaturales que comienzan a destrozar sus vidas.

Roanoke ha venido a expandir un universo narrativo convulso, contradictorio y dispar. La inaugural Murder House era una ficción oscura, retorcida y, sí, diferente en medio de un panorama televisivo en plena expansión. Asylum consiguió elevar a American Horror Story a la liga de las grandes ficciones audiovisuales, era una serie compleja, valiente e inteligente, convirtiéndose en la mejor obra de la factoría de Ryan Murphy, sólo igualada, precisamente este año, por American Crime Story. The People vs. OJ Simpson.

Tras aquella genialidad, la serie se destensó optando por el mamarrachismo hedonista de Coven. La orgía visual y el empleo del humor salvaban una entrega sin relato, deshilachada. Frente a la ligereza de las brujas, Freak Show buscó en los personajes que poblaban un circo la profundidad de Asylum. Construyó para ello una galería de personajes interesantes y destruidos por la vida. Sin embargo se olvidó de dotarlos, otra vez, de relato. Mujeres y hombres atormentados que no iban a ningún sitio. El problema no era el quién, sino el qué. Ante el declive evidente de la serie, Murphy y Falchuck decidieron correr hacia adelante, de tal forma que Hotel acabó por ser una mezcla de sus dos predecesoras, teniendo casi todo lo malo y muy poco de lo bueno de ambas. Y no, el problema de aquella temporada no era Lady Gaga, sino la nula coherencia de una historia que caminaba a golpe de ocurrencia.

 'I'm not american, I'm not used to all this carnage!"
‘I’m not american, I’m not used to all this carnage!»

Teniendo en cuenta este bagaje, y que Murphy tiene en marcha otras dos antologías: American Crime Story y Feud, AHS parecía condenada a seguir languideciendo artísticamente. Sin embargo no ha ocurrido, Roanoke es una ficción que camufla su livianidad con ingenio, la obra de un mago del engaño, de un ilusionista. Por debajo de la metarreferencialidad, y el espectáculo, a ratos pulp, a ratos sanguinario; no hay nada. Roanoke, a diferencia de Murder House, Asylum y Freak Show no se cimenta sobre un complejo estudio de personajes. Todos y cada uno de ellos son basura ante la incineradora narrativa de sus creadores. En Roanoke no hay profundidad, sólo fascinación por el dispositivo que construyen para contarnos una historia sobre la estupidez humana, y disfrute ligero proporcionado por una masacre cargada de humor y crueldad. Estamos ante una divertidísima reflexión sobre la forma audiovisual, sobre el cómo contar historias.

El éxito de Roanoke consiste en remitirnos, este vez sí, al cine de terror estadounidense de las últimas décadas. En su metarreferencialidad cínica se mira en el espejo de The cabin in the woods, y en su visión de la America white trash en el cine de Rob Zombie, reproduciendo una versión muy light del mismo. Rob Zombie para dummies, metatelevisión para fanáticos. ¿Es Roanoke la mejor temporada de American Horror Story? No, pero sí es la más sincera y autoconsciente, y sin duda alguna la más acertada desde la (¿insuperable?) Asylum. AHS aún puede ofrecer nuevas historias, la máquina no se había roto, sólo gripaba.

8 apellidos mejores que Rovira para presentar los Goya

Tras todas las críticas, desprecios, insultos, acusaciones y decepciones, he de decir que no me ha merecido la pena presentar @PremiosGoya”. Con este tuit Dani Rovira respondía a las críticas que se vertieron sobre su actuación en la gala de los Goya del año pasado, la segunda entrega consecutiva presentada por el actor/cómico/hombre de variedades. Este tuit, que Rovira borró cobardemente ayer mismo, venía a poner fin a su etapa como presentador de la gala de premios más importante del cine español.

Pues bien, ayer, poco antes de que Rovira borrara el tuit, la Academia anunciaba, para sorpresa de todos, que el protagonista de la saga 8 apellidos… volvería a ser el maestro de ceremonias de los Premios Goya. Si la incongruencia de Rovira es criticable, el hecho de que la Academia decida volver a contratarlo tras su airada respuesta a las (fundadas) críticas por su desempeño en la última edición es incluso peor. Más si tenemos en cuenta que en España hay suficientes intérpretes cómicos de calidad que podrían llevar el encargo de la Academia a buen puerto. A continuación os traemos a 8 actrices más ingeniosas que Rovira.


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1. Cuesta, Belén

Si hay una actriz cómica de moda en el audiovisual español esa es Belén Cuesta. Tras darse a conocer con el musical La llamada, cuya versión cinematográfica se estrenará el año que viene, ha recibido excelentes críticas tanto por Paquita Salas, una de las series del año, como por Kiki, el amor se hace, dónde brilla con luz propia en medio de un excelente reparto. ¿Quién mejor que una actriz todoterreno (o 360, como diría Paquita) en racha para presentar los Goya?


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2. de Palma, Rossy

Tras unos años en segundo plano, Rossy de Palma ha vuelto a la primera línea del cine español gracias a sus celebrados trabajos cómicos en Tres bodas de más y Anacleto. Este año, además, volvió a trabajar con Pedro Almodóvar, interpretando a una criada gallega tan imposible como turbia en Julieta, papel que puede reportarle una nominación al Goya. Verla presentando los premios sería un inmenso placer.


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3. Jiménez, Alexandra

Jiménez no para, se ha convertido en la actriz cómica de referencia del cine español del último lustro. Encadena trabajos, ya sean de secundaria, o de protagonista, construyendo lentamente una apasionada legión de fans. Este año ha protagonizado las comedias Nacida para ganar y Embarazados, ha estado sensacional en Kiki, el amor se hace y aún le queda por estrenar 100 metros, el drama con el que, sí, Dani Rovira, intentará convencernos de que es un actor de raza. Jiménez ya ha presentado los Premios Feroz, recibiendo buenas críticas por dicha labor.


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4. León, María

Tras implosionar en el corazón del cine español con el drama La voz dormida, dónde lloraba con una virulencia y una emoción inusitadas, que además le reportó su primer, y por ahora único, Goya, María León se ha esforzado por hacer reír a todo el país. A las órdenes de su hermano brilló en las dos entregas de Carmina, y este año ha estrenado Cuerpo de élite. El año que viene volverá al drama de autor con El móvil, el regreso a la dirección de Manuel Martín Cuenca. María León tiene tablas y desparpajo como para ofrecer una gala de los Goya divertida.


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5. Ramos, Yolanda

Ramos, ahora mismo de actualidad por ser el faro cómico de uno de los programas más vistos de la televisión española, Tu cara me suena, lleva años demostrando una vis cómica envidiable, tanto en televisión, como en teatro o cine. En este último campo ha encadenado un puñado de actuaciones memorables que van desde Volver a Camina y amén. Ramos también ha trabajado, por desgracia, en la última comedia de Dani Rovira, ese despropósito llamado El futuro ya no es lo que era.


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6. Abril, Silvia

Silvia Abril, que irrumpió en el imaginario colectivo, al igual que Yolanda Ramos o Paco León, con el descacharrante programa de humor Homo Zapping, lleva muchos años consolidando su carrera como actriz cómica. Si bien ha brillado con mayor intensidad en la televisión (Buenafuente, Tu cara me suena…), también ha terminado por hacerse un hueco en el cine español. Su vitalidad y nulo sentido del ridículo, contribuirían a construir una gala que pondría en más de un aprieto a los invitados. Sin duda sería un espectáculo digno de ser visto. Al igual que Jiménez, Abril ya ha presentado los Feroz, cosechando buenas críticas.


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7. Gómez, Macarena

La carrera de Macarena Gómez, intensa e impredecible, ha estado llena de elecciones extrañas y de papeles que en manos de otra actriz podrían haber sido un desastre. Desde Sexykiller hasta Musarañas, por la que fue nominada al Goya, ha demostrado no tener miedo a nada. Nadie puede poner en duda que Gómez, que triunfa en televisión con la imperecedera La que se avecina, le impondría su sello a la gala de los Goya.


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8. San Juan, Antonia

Precisamente, la madre de Macarena Gómez en La que se avecina es una tal Antonia San Juan. La actriz ya presentó la gala en el año 2000, los Goya de Todo sobre mi madre y Solas. En aquella edición San Juan cayó derrotada por Ana Fernández en la categoría de mejor actriz revelación. A la actriz no le sentó muy bien aquella derrota y su trabajo es recordado como uno de los peores de la historia de los premios. Por ello mismo, que no a su pesar, San Juan debería volver a presentar los premios y redimirse de aquel desastre. Convertida en una de las actrices cómicas imprescindibles del país, tiene muchas posibilidades de brillar presentando los premios.

Black Mirror: el futuro nos ha alcanzado

Mañana, viernes 21, Netflix, esa plataforma audiovisual con ansias de dominación cultural mundial, pondrá a disposición de sus clientes la tercera temporada de una de las ficciones audiovisuales capitales de la década de los 10: Black Mirror. La serie del agitador-autor británico Charlie Brooker, volverá a hacernos reflexionar sobre cómo la tecnología en general y las pantallas en particular, afectan al devenir de nuestras vidas y de nuestras sociedades. Black Mirror recupera el formato de antología por capítulos de la canónica The Twlight Zone, presentando al espectador historias cerradas e independientes de 40 minutos (a excepción del especial de Navidad).

Si hay ahora mismo una ficción con ansias de crear debate entre los espectadores, remover conceptos establecidos, cuestionar certezas y crear nuevas dudas esa es Black Mirror. Una serie que retoma un subgénero tan ilustre de la ciencia ficción (literaria y audiovisual) como la distopía para reflexionar sobre un futuro que ya nos ha alcanzado. Aunque algunas de las innovaciones técnicas que presenta la serie aún no han sido inventadas (y quizás jamás lo sean), Brooker y sus guionistas usan los dispositivos como herramientas para hablar de problemas actuales y para incidir en los gérmenes de nuestros problemas futuros. Aprovechamos la llegada de los 6 nuevos episodios de la serie para repasar sucintamente los 7 capítulos que Black Mirror nos ha ofrecido hasta ahora.


fifteen-million-merits7. Fifteen Million Merits (1×02)

El segundo episodio de la serie también es el que presenta un mundo formalmente más diferente al nuestro. Una distopía futurista de colores chillones dónde la sociedad gira en torno al consumo de telebasura y las personas de clases inferiores se dedican a pedalear en bicicletas. El episodio, escrito por el propio Brooker y su esposa, que trabajó en X Factor, es una crítica cargada de cinismo al adormilamiento de las masas, a la telerrealidad y al clasismo que impera en nuestras sociedades. El principal problema de esta historia es que, a diferencia de otras de las que hablaremos a continuación, carece de sutileza. Brooker entra como un elefante en una cacharrería en un mundo que conoce bien y del que ya había hablado con anterioridad en Dead Seat, su miniserie sobre un Gran Hermano amenazado por zombies.


The Waldo Moment6. The Waldo Moment (2×03)

De todos los episodios emitidos hasta la fecha de Black Mirror, éste es el que peores criticas ha levantado entre sus espectadores. Tuvo, además, la mala suerte de cerrar una segunda entrega que había rayado a un nivel altísimo en sus dos primeras partes. The Waldo Moment, a diferencia del anterior capítulo del que hemos hablado, nos sitúa en un presente perfectamente reconocible para el espectador, dónde un personaje animado soez, demagogo y faltón de un late night, salta a la arena política y se presenta a las elecciones británicas. El capítulo refleja el devenir de la campaña, contraponiendo al descontrolado personaje público con el hombre que le pone voz, internamente aterrorizado por lo que es capaz de hacer. Aunque esta fábula política no contó con el favor del público y la crítica en su momento, la irrupción de Donald Trump en el sistema político estadounidense ha terminado por revalorizarla. Black Mirror ya nos había avisado, este mundo en el que vivimos se puede entregar fácilmente a un bufón autoritario.


the-national-anthem5. The National Anthem (1×01)

Para poner en marcha su antología, Brooker escogió un capítulo que no podía dejar a nadie indiferente, The National Anthem pone al Primer Ministro británico ante un terrible dilema (moral, social, político): si quiere salvarle la vida a una princesa secuestrada tiene que follarse a una cerda en directo por la televisión, si no lo hace, la princesa morirá. ¿Cuánto vale la vida de una persona? ¿Hasta qué punto somos adictos al morbo y la banalidad? Dilemas sin fecha de caducidad. Conversando la semana pasada, con un amigo que está viendo la serie por primera vez, a través de Netflix, le pedí que se pusiera en el lugar del PM y reflexionara sobre su decisión (aunque él lo tuvo claro, jamás introduciría su pene en un gorrino por salvar a una persona que no conoce). Una excelente carta de presentación para una serie que buscaba ser más ambiciosa que lo demostrado en este capítulo inaugural.


white-christmas4. White Christmas (3×00)

Tras el final de la segunda temporada y con la continuidad de la serie en el aire, Brooker sorprendió a su público con el anuncio de la emisión de un episodio especial de Navidad, protagonizado por Jon Hamm, Oona Chaplin y Rafe Spall. White Christmas dibuja una sociedad en la que los seres humanos pueden bloquear a personas que no desean ver jamás, convirtiéndolas para sus ojos en meras sombras blancas. Con este leitmotiv, tres historias se entremezclan componiendo una pesadilla en la que la noción de perdón ha sido exterminada socialmente. Una obra de mayor duración que el resto de entregas, tan hipnótica como terrorífica.


white-bear3. White Bear (2×02)

Si White Christmas da mucho miedo, White Bear no se queda atrás. De tal forma que los dos episodios blancos de la ficción, son paradójicamente los más oscuros, retorcidos y pesimistas. Este capítulo arranca con una mujer amnésica que es incansablemente perseguida y grabada vaya a dónde vaya. La protagonista, completamente desnortada, emprende una huida hacia adelante en la que tendrá que luchar por su propia supervivencia y por descubrir quién es y qué está pasando a su alrededor. El Brooker más pérfido pinta una sociedad carcomida, al borde de la psicopatía colectiva. Su final es una patada en el estómago.


the-entire-story-of-you2. The Entire History of You (1×03)

Si los White son los dos episodios más ácidos y brutales de Black Mirror, los dos capítulos que nos quedan por mentar son los más intimistas y personales. En The Entire History of You las personas pueden grabar sus recuerdos, borrarlos y reproducirlos a placer. Esta avanzada tecnología, a priori llena de ventajas, termina por jugar un papel fundamental en la relación entre los dos protagonistas de la historia (Toby Kebell y Jodie Whittaker) visibilizando las grietas que existen en la pareja. Este episodio, de una dureza emocional inusitada, contiene una de las secuencias más prodigiosas del audiovisual de los últimos tiempos: la pareja hace el amor mientras cada uno de ellos visualiza recuerdos de un polvo mejor. Triste, sencilla y demoledora.


be-right-back1. Be right back (2×01)

Para el estreno de la segunda temporada, Charlie Brooker sacó su vena más emocional y fichó a dos actores en alza como Hayley Atwell y Domhnall Gleeson (que, por cierto, jamás han estado mejor), para contarnos la historia de una mujer que hacer frente al dolor que le causa la muerte de su novio. Pero… ¿por qué desprenderte de alguien si toda su personalidad se expande a través de las múltiples redes sociales que usó mientras vivía? El futuro que plantea Be right back aún parece lejano, pero es palpable. Nos hemos volcado a nosotros mismos, a nuestros sentimientos, a nuestras ideas, a nuestras pasiones en internet, de tal forma que al final tenemos dos almas, aquella que pesa 21 gramos y aquella otra que se puede pesar en MB. Lejos de la sátira feroz de otras obras de Brooker, este episodio es tierno, crítico, elegante y clarividente. Una obra mayúscula de la sci-fi contemporánea.

Transparent: El amor líquido

Mañana, viernes 23 de septiembre, regresa a la plataforma de streaming de Amazon la dramedia Transparent, con los diez episodios de su tercera temporada. La ficción sigue los pasos de la familia Pfefferman, a partir del mismo momento en el que el patriarca le confiesa a sus hijos que ha decidido vivir siendo lo que siempre ha sentido que es: una mujer. Tras este punto de partida el relato explora los miedos, deseos, frustraciones y sentimientos de la madre y sus hijos, sumidos todos ellos en una honda crisis de personalidad. ¿Y quién no lo está hoy en día?

La serie de la irreverente, inconformista, provocadora y sensible Jill Soloway ha sacudido el panorama televisivo gracias a la valentía, personalidad y compromiso con los que su autora y su equipo la producen. El pasado domingo la propia Soloway y el protagonista de la serie, Jeffrey Tambor, revalidaron los dos premios Emmy que habían conseguido en 2015, mejor directora y mejor actor de comedia, confirmando así el éxito de una de las ficciones más influyentes e interesantes de la actualidad.

El filósofo Zygmunt Bauman abordó los problemas de nuestras sociedades actuales adoptando el concepto de sociedad líquida para incidir en la carencia de solidez que encontramos en lo que nos rodea. En el mundo globalizado y acelerado en el que nos ha tocado vivir, nada parece ser permanente, duradero o sólido. Las instituciones se resquebrajan y con ellas nuestra imagen del mundo, de los demás y de nosotros mismos. La familia siempre ha parecido ser la institución social inquebrantable. Al fin y al cabo, la sangre es más densa que el agua. Sin embargo, desde las artes en general, y desde el audiovisual en particular, se ha indagado en los cimientos de la institución familiar para descubrir que, efectivamente, estos también son líquidos. Transparent pone a prueba, una y otra vez, el amor que se profesan Maura (Jeffrey Tambor) y sus hijos, un amor lastrado por el egoísmo y la incomprensión. Hemos dejado de saber cómo comunicarnos entre nosotros, hasta ser incapaces de ponernos en el lugar del otro y, en última instancia, de entenderlo.

transparent-2Como consecuencia de ello, nos sentimos terriblemente solos, lo cual nos lleva a aislarnos aún más en nuestras frustraciones. Y a que cada vez nos resulte más difícil saber qué queremos realmente y cómo podemos lograrlo. Así, si las relaciones entre los Pfefferman son convulsas, las relaciones que tienen cada uno de ellos con otras personas: parejas, exparejas, amigos, amantes… son un completo desastre. Soloway hace un terrible y clarividente estudio de las relaciones en el S.XXI, del amor líquido. De cómo de volátiles pueden ser nuestros anhelos. Sexo, deseo, cariño y romance se entrecruzan. Si el amor es líquido, la sexualidad, un elemento central en Transparent, también lo es. Cuando no tenemos nada claro, todo nos parece (im)posible.

Así, los tres hijos de Maura se van estrellando, constantemente, contra sus propias carencias, ya sea en el terreno sexual o sentimental. La vida duele, sobre todo si no eres capaz de entenderte a ti mismo. La hija mayor, Sarah (Amy Landecker), está sumida en una honda crisis de la mediana edad, que afecta a todas sus relaciones. La pequeña, Ali (Gaby Hoffmann), ha explorado su sexualidad y su vocación profesional, intentando llenar el vacío de una existencia sin metas. El hijo, Josh (Jay Duplass), un adicto al amor como concepto romántico, destruye una relación real y profunda, por ser incapaz de discernir lo relevante de lo banal.

TransparentTransparent no viene a certificar que el amor eterno no existe, sino a explorar lo frágil, difícil, caprichoso y complejo que puede llegar a ser el hecho de amar a alguien. Al igual que nuestra sociedad, nuestro amor por los demás es líquido, viene y va, fluctúa, es escurridizo y puede llegar a congelarse o a diluirse. Si ya nada es duradero, seguro, estable: ni nuestro trabajo, ni nuestro hogar, ni nuestro futuro… ¿Por qué lo iba a ser nuestro amor por los demás, aunque fueran los miembros de nuestra familia? Quizás, parecía sugerirnos Soloway al final de la pasada temporada, porque la familia es irrenunciable. Ni nosotros la hemos elegido a ella, ni ella nos ha contratado a nosotros. Incluso cuando la relación con los miembros de nuestras familias son tirantes, difíciles o directamente inexistentes, siguen estando ahí, sobre nosotros, sobrevolando nuestras vidas. ¿No queríamos algo duradero que nos diera cierta sensación de continuidad en medio de las turbulencias de la vida contemporánea?

12 películas para entender la carrera de premios 2016

Cada año que pasa da la sensación de que la carrera de premios cinematográficos comienza antes. Del Festival de Sundance, que tiene lugar en febrero, suelen salir las primeras candidatas a arrasar en los premios de final de año y a destacar en los Oscar, que aún tardarán 1 año en celebrarse. En el Festival de Cannes, la gran cita anual del cine de autor, también se pueden ver, año tras año, alguna de las películas más interesantes del curso. Sin embargo, no es hasta septiembre, cuando se concatenan el Festival de Venecia, el de Telluride, el de Toronto y el de Donostia, cuando la carrera de premios se puede dar, definitivamente, por inaugurada. De tal forma que las webs especializadas en premios de cine han comenzado a lanzar sus cábalas de cara a los Oscar 2017, tanto en Estados Unidos (Gold Derby, Indiewire, Awards Daily…), como en España (Premios Oscar, El cine de lo que yo te diga). A continuación os traemos 12 películas que están llamadas a conseguir muchos de los galardones cinematográficos más importantes. Las 6 primeras aún no se han exhibido, aunque la mayoría lo harán en pocos días. Las otras 6 ya lo han hecho y han levantado fantásticas críticas.


Las que están por llegar

12. American Pastoral

american-pastoralEl debut en la dirección del actor Ewan McGregor quizás sea la apuesta más arriesgada de esta lista. American Pastoral adapta la novela homónima de Philip Roth, uno de los grandes novelistas estadounidenses vivos y retrata la descomposición de una familia en los convulsos años 60. El cine americano ha reflexionado, constantemente, sobre la familia, institución social fundamental, y American Pastoral promete abordar la crisis de la misma desde una perspectiva incisiva y dolorosa. La película competirá en el Festival de Donostia, así que pronto saldremos de dudas sobre sus posibilidades en la temporada de premios.


11. 20th century women

20th-century-womenAnnette Bening, Elle Fanning y Greta Gerwig lideran la nueva película del director de la entrañable y emotiva Beginners, sobre mujeres que exploran su propia libertad en la California de los años 70. Aún no se ha publicado ningún trailer y no se tiene mucha información sobre el proyecto, pero su reparto y premisa han creado muchas expectativas, en torno a esta película producida por Annapurna Pictures, la compañía de Megan Ellison, que ha financiado las últimas películas de Paul Thomas Anderson, David O’Russell o Spike Jonze. No pocos cinéfilos creen que es una injusticia histórica que Annette Bening no haya ganado el Oscar aún, con lo cual ella puede ser la mejor baza del film.


10. Lion

lionEl todopoderoso Harvey Weinstein lleva un par de años sin dar con las teclas adecuadas para triunfar en los Oscar. Su gran baza para la próxima edición, según él mismo, es Lion, un drama familiar sobre un joven, de origen hindú, que fue adoptado en su infancia por una familia estadounidense, después de separarse traumáticamente de su madre. Este hombre, interpretado por Dev Patel, intentará rastrear sus orígenes, con la ayuda de su novia (Rooney Mara) y Google Maps. El film, dirigido por el debutante Garth Davis, promete emocionar a los espectadores. Quizás su sensibilidad le baste para llegar a los Oscar.


9. Fences

Denzel Washington plays Troy Maxson and Viola Davis plays Rose Maxson in Fences from Paramount Pictures. Directed by Denzel Washington from a screenplay by August Wilson.

El dramaturgo Tony Kushner adapta la obra teatral de su compañero August Wilson, con Denzel Washington tras la cámara y el actor y Viola Davis repitiendo los roles protagonistas que ya les valieron sendos premios Tony. Fences narra el devenir de una familia afroamericana en unos años 50 lastrados por el racismo imperante en la sociedad estadounidense. La película, de la cual aún no hay trailer, parece que será un vehículo de lucimiento para sus actores y quizás llegue a convertirse en una seria contendiente de cara a la temporada de premios. Las expectativas, desde luego, son altas.


8. Billy Lynn’s Long Halftime Walk

billy-lynnsTras ganar su segundo Oscar al mejor director con su anterior film, Life of Pi, Ang Lee regresa al cine con este drama bélico, que sigue a un grupo de soldados que son recibidos como héroes tras ser grabados durante la guerra, pero que, tras una gira promocional deberán volver a luchar. Lee reflexionará así sobre el concepto de héroe, sobre la dura vida de los soldados y sobre cómo trata Estados Unidos a sus veteranos. Además, Billy Lynn’s será el primer film rodado en 120 fotogramas por segundo, ofreciendo al espectador una experiencia audiovisual única. La película tendrá su premiere mundial en el Festival de New York en octubre.


7. Silence

silenceMartin Scorsese, uno de los grandes directores estadounidenses de todos los tiempos, reflexiona, de nuevo, sobre la religión en Silence, una adaptación de la novela de Shusaku Endo que lleva años preparando. Protagonizada por Andrew Garfield, Adam Driver y Liam Neeson, la película narra el viaje de dos jesuitas al Japón del S.XVII en busca de su maestro, en medio de un clima de violencia contra el cristianismo. El film aún no tiene trailer, aunque tiene su estreno programado para finales de diciembre y parece una apuesta segura para los Oscar, si bien la temática y la duración (más de 3 horas) pueden generar cierto rechazo.


Las que ya se han podido ver

6. The Birth of a Nation

the-birth-of-a-nationTras su apabullante victoria en el último Festival de Sundance, donde se hizo con el Gran Premio del Jurado y el Gran Premio del Público, The Birth of a Nation, la historia de un grupo de afroamericanos que se levantó en armas para dejar de ser esclavos, se convirtió ipso facto en la primera gran favorita a los Oscar de 2017. Dirigida, escrita y protagonizada por Nate Parker, el film se erigía como el antídoto natural contra el Oscars So White que sacudió la última edición de los premios. Sin embargo todo ello saltó por los aires cuando salió a la luz el oscuro pasado de Parker y, sobre todo, su co-guionista, Celestin. Ambos fueron acusados, durante su etapa universitaria de violar a una chica, llegando a ser condenado Celestin por violación. ¿Sobrevivirá el film al escándalo? ¿Podrá Parker lavar su imagen? ¿Se puede diferenciar entre la esfera artística y la personal? The Birth of a Nation se ha convertido en el culebrón por antonomasia de esta carrera de premios.


5. Arrival

arrivalAntes de afrontar el temible reto que supone dirigir la secuela de Blade Runner, Denis Villeneuve, uno de los directores más estimulantes de los últimos años, se sumerge en el cine de ciencia ficción con Arrival. La película, que adapta un relato de Ted Chiang, sigue a una lingüista (Amy Adams) que tiene la ambiciosa misión de entablar comunicación con unos alienígenas que acaban de llegar a la Tierra, de cara a establecer si vienen o no en son de paz. Arrival levantó entusiastas críticas en el Festival de Venecia, situando al film, a su director, a su protagonista y los apartados técnicos en la carrera de premios. En los últimos años las aventuras espaciales se ha hecho un hueco en los Oscar (Gravity, The Martian…), está por ver si Arrival lleva al cine abiertamente de ciencia ficción a la lucha por los premios más importantes.


4. Loving

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En un año poco anglosajón de Cannes, la gran película en inglés que salió del festival fue Loving, la nueva película de Jeff Nichols, uno de los cineastas estadounidenses más interesantes que han surgido en los últimos años. Nichols firma su obra más clásica con Loving, que narra la infatigable lucha de una pareja interracial por conseguir que el estado de Virginia acepte su matrimonio y les permita vivir allí, tras haber sido expulsados del estado. Joel Edgerton y Ruth Negga cuentan con muchas opciones de ser nominados al Oscar y la película está llamada a jugar un papel relevante en la temporada de premios.


3. Moonlight

moonlightEl cineasta Barry Jenkins presenta en Moonlight la historia de un hombre afroamericano homosexual en tres etapas de su vida diferentes: infancia, pubertad y edad adulta. Un drama familiar y vitalista que ha cosechado críticas sensacionales en el Festival de Telluride, convirtiéndose así en una de las películas más relevantes del año en Estados Unidos. Las constantes comparaciones con Boyhood, que rozó el Oscar a la mejor película hace dos años, no hacen más que aumentar las expectativas en cuanto a esta cinta, quizás la gran película indie de la próxima carrera de premios.


2. La la land

la-la-land-1Damian Chazelle conquistó a público y crítica hace 2 años con su ópera prima, Whiplash, un tour de force musical asfixiante. La música vuelve a ser la protagonista en su segunda película, La la land, una historia de amor narrada a través de canciones, emulando los musicales clásicos. La película inauguró el Festival de Venecia cosechando el entusiasmo de la crítica y apuntando a sumar en los Oscar una decena de nominaciones, incluidas mejor película, director, actriz (Emma Stone), actor (Ryan Gosling) y guion. Aún es pronto para dictaminar cuales son las frontrunners de la próxima carrera de premios, pero sin duda alguna la mágica La la land es una candidata a todo y a punta a la decena de nominaciones.


1. Manchester by the sea

manchester-by-the-seaCon apenas tres films en su haber, Kenneth Lonergan es considerado un cineasta de culto. Su ópera prima, la tierna y dolorosa You can count on me, le valió a Laura Linney su primera nominación al Oscar. El segundo film de Lonergan, Margaret, que tardó más de un lustro en estrenarse desde su rodaje, tiene un aura de película maldita que hace que resulte imposible no sentirse fascinado por él. Su última película, Manchester by the sea, está llamada a acercar su universo de personas rotas al gran público. El film, protagonizado por Cassey Affleck, narra el regreso de un fontanero a su ciudad natal para hacerse cargo del hijo de su hermano fallecido. Una historia netamente americana sobre las raíces, la familia, el pasado y la esperanza. Estrenada en el último Festival de Sundance, la película ha cosechado grandes críticas y a priori parece una candidata muy sólida de cara a los Oscar.

Las cinco mejores películas sobre redes sociales

Mañana llega a los cines españoles Nerve, la última película de los directores de Catfish (y de la tercera y cuarta entrega de Paranormal Activity), un thriller en la era de las redes sociales y la hiperconectividad globalizada, en el que una chica (Emma Roberts) se ve inmersa en un juego online dónde un movimiento en falso puede costarle muy caro. Aprovechamos este estreno para hablar sobre otras películas que reflexionaron sobre el uso que le damos a las redes sociales y los peligros (o oportunidades) que las mismas conllevan.


5. Manic Pixie Dream Girl (An Internet Love Story) (Pablo Maqueda, 2013)

Manic Pixie Dream GirlVivimos en unos tiempos en los que semana tras semana estalla algún tipo de simulacro de escándalo relacionado con un famoso youtuber. Aprovechando este caldo de cultivo, el tándem Pablo Maqueda-Rocío León, co-guionistas y director y única actriz, respectivamente, construyen en Manic Pixie Dream Girl una reflexión descacharrante y perturbadora de la Era Youtube.

Una youtuber obsesionada con su cantante favorita sube un video llorando defendiéndola ante las denuncias de que hace playback que la acosan. A partir de ahí se desata una cacería online en la que se convierte en el centro de mofas e insultos ¿Cuales son los límites del fanatismo en el mundo globalizado? ¿Hasta dónde podemos llegar a exponernos a nosotros mismos para colmar nuestras ansias de ser escuchados? Y si el fanatismo da miedo, el odio que genera ese fanatismo en aquellos que no lo comparten es incluso más aterrador. El anonimato en las redes sociales permite a las personas herir gratuitamente a otras. Y ese dolor puede trascender de los aparatos tecnológicos hasta herir de verdad y destrozar una vida… gratuitamente.


4. Hard Candy (David Slade, 2005)

Hard CandyUn fotógrafo treinteañero (Patrick Wilson) queda con una adolescente (Ellen Page) a través de una web. La lleva a su casa para sacarle unas fotos, aún sabiendo que la chica es menor de edad. A partir de ahí se desata un juego terrible entre ambos, en el que el cazador puede terminar siendo cazado.

Slade construye así una película de terror psicológico que reflexiona sobre nuestras más oscuras pulsiones, así como las sociopatías imperantes en el mundo actual. Internet y las redes sociales no han creado monstruos, simplemente les han dado una vía cómoda y accesible para poder llevar a cabo sus más retorcidas obsesiones.


3. Disconnect (Henry Alex Rubin, 2012)

DisconnectEl cineasta indie Henry Alex Rubin planteó Disconnect casi como una revisión de American Beauty, tras una década en la que el mundo se vio sacudido por la implantación total de internet y las redes sociales. Como en la obra de Sam Mendes, en Disconnect seguimos a un grupo de personajes perdidos en unas vidas que no sienten como propias, desconectados de sí mismos y de los demás. Y precisamente son las redes sociales las que los conectan y desconectan de forma casi simultánea, arrojando luz sobre sus miserias. Disconnect es una película que puede pecar de ser, en algunos momentos, manipuladora y maniquea, pero también es un film valiente y sincero sobre lo incomunicados que estamos y sobre cómo eso nos hace daño a nosotros y a las personas que nos rodean.


2. Catfish (Henry Joost y Ariel Schulman, 2010)

CatfishNev, un fotógrafo neoyorkino, mantiene una relación cibernética con Megan, la hija mayor de una familia de Michigan. Con el paso del tiempo Nev se va enamorando de Megan y cogiéndole cariño a toda su familia, sobre todo a su madre y a su hermana pequeña. Sin embargo las dudas sobre la veracidad de lo que Megan le cuenta comienzan a crecer, hasta el punto de que Nev termina yendo a Michigan a conocer qué hay de cierto en todo lo que Megan le ha dicho.

Al llegar allí descubre que la verdad es un campo de minas dónde las mentiras, la frustración, la ilusión y la felicidad se entremezclan, haciendo imposible dictar un juicio de valor sobre lo que está bien y lo que está mal. Catfish resulta aterradora porque nos muestra lo dura que puede llegar a ser la vida y lo difícil que resulta llegar a conocer de verdad a alguien. Siempre nos guardamos gran parte de nuestras miserias para nosotros mismos.


1. The Social Network (David Fincher, 2010)

The Social NetworkNo se puede reflexionar sobre cómo el cine ha buceado en el mundo de las redes sociales (nuestro mundo, al fin y al cabo) sin hablar de The Social Network, uno de los films estadounidenses más relevantes de lo que va de milenio. A través de saltos en el tiempo, David Fincher y Aaron Sorkin nos cuentan cómo Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) ideó Facebook, cómo la compañía creció y cómo por el camino tuvo que ir aniquilando a todo aquel que se interpusiera entre él y su idea.

The Social Network no es una agriografía de Zuckerberg, es una reflexión cínica y pesimista sobre lo que implica ejercer el poder. Zuckerberg no es un monstruo, es simplemente un hombre ambicioso sumido en la ambiciosa empresa de construir una compañía que extienda sus lazos por todo el planeta. Como rezaba la campaña promocional del film: no se hacen 500 millones de amigos, sin ganarte algún enemigo. Mientras el film dibuja la batalla entre Zuckerberg y su ex-socio Eduardo Saverin (Andrew Garfield), perfila sabiamente cómo son las relaciones personales hoy en día, breves, inconexas, caóticas y a menudo superficiales. No es que las redes sociales nos estén desconectando, más bien es que no terminan de ser capaces de conectar lo que ya se encontraba separado.

El cine español de 2016. Lo que hemos visto, lo que nos queda por ver

Hemos cruzado ya el ecuador del año 2016, aprovechamos la ocasión para hacer un breve repaso a los films españoles más interesantes que se han visto en esta primera mitad del año cinematográfico, y para apuntar las principales obras que nos llegarán en lo que resta de 2016, teniendo en cuenta que en septiembre tendrá lugar el Festival de Donostia, epicentro del cine español de calidad y en octubre el Festival de Sitges, principal escaparate del cine de género.

El cine que ya hemos visto en 2016

5. Cien años de perdón

El thriller ha dado en los últimos años numerosas alegrías al cine español en general (La isla mínima, Buried…) y a Telecinco Cinema (Celda 211, No habrá paz para los malvados…), en particular. Cien años de perdón ha venido a continuar la buena racha, cosechando casi 7 millones de euros en la taquilla española. El film del experimentado Daniel Calparsoro es un thriller de atraco a un banco, que combina con astucia las constantes del subgénero y cierta crítica político-social, llevando la crisis económica y la corrupción sistémica al cine de género. Un reparto de altura (De la Serna, Tosar, Toledo, Arévalo, Álvarez, Coronado…) y una factura cuidada avalan una película más densa de lo que a priori puede parecer.


4. La propera pell

La nueva película de Isaki Lacuesta aún no se ha estrenado en salas, lo hará el 21 de octubre, tras su paso por el Festival de Sitges, sin embargo ya concursó en el último Festival de Málaga, cosechando excelentes críticas, incluso entre los más férreos detractores de un cineasta siempre incómodo e irreverente. Un adolescente (Àlex Monner), reaparece tras haber estado desaparecido 8 años, sembrando la duda de si realmente es quién dice ser, o un impostor. Al joven actor catalán lo acompañan Sergi López y una incombustible Emma Suárez. La propera pell parece una candidata segura a los próximos Goya.


3. El Olivo

Una de las miradas más sensibles y profundas del cine español, la de Icíar Bollaín, construye en El olivo un tierno y emocionante drama familiar, terreno en el que la cineasta se mueve como pez en el agua. Una joven emprende la búsqueda de un olivo que pertenecía a su familia para intentar que su abuelo vuelva a comer. El film superó el millón y medio de recaudación, generando una calurosa acogida del público, que aplaudió la ternura con la que Bollaín aborda la crisis y las relaciones humanas.


2. Kiki, el amor se hace

Tras el éxito cosechado por el díptico de Carmina (Carmina o Revienta y Carmina y Amén), el tercer largometraje de Paco León había generado unas expectativas inusitadas. Pues bien, Kiki no sólo las cumplió, si no que se convirtió, además, en un sensacional éxito de taquilla, recaudando más de 6 millones de euros en nuestro país. Este film que aborda las peculiaridades del sexo a través de diferentes historias, ha confirmado a León como uno de los referentes de la comedia española actual y como un cineasta ávido por aprender y enfrentarse a nuevos retos, tanto narrativos como estilísticos.


1. Julieta

La 20ª película de Pedro Almodóvar ha sido el peor estreno del cineasta en España en 20 años, sin embargo ha supuesto el regreso del mejor Almodóvar, ese maestro del (melo)drama protagonizado por mujeres. Julieta cuenta, en dos tiempos, la vida de una mujer marcada por la muerte y la ausencia. Áspero, duro y críptico, así es un film construido sobre tres relatos de la canadiense Alice Munro y capitaneado por unas sensacionales Emma Suárez y Adriana Ugarte, que dan vida a la protagonista en su madurez y en su juventud. El film ha funcionado mejor en el extranjero que en España y aún le espera una larga carrera comercial a lo largo del mundo.


El cine que aún está por llegar en 2016

5. Proyecto Lázaro

La ciencia ficción sigue siendo un género poco explotado en nuestro país, si bien films como Abre los ojos o Eva han demostrado que se pueden hacer películas sci-fi muy interesantes en España. Proyecto Lázaro, el regreso de Mateo Gil a la dirección tras 5 años de parón, pretende abrir nuevos horizontes abordando una historia que nos puede recordar a la leyenda urbana sobre Walt Disney: un hombre criogenizado en el pasado, es devuelto a la vida en el futuro. El film se estrenará comercialmente en enero de 2017, sin embargo se podrá ver en el Festival de Sitges.


4. Tarde para la ira

El debut del actor Raúl Arévalo en la dirección llegará a los cines españoles el 9 de septiembre. Su ópera prima es una historia de violencia protagonizada por dos hombres corroídos por la ira y el deseo de venganza. Antonio de la Torre y Luis Callejo encabezan este thriller que promete generar tensión, crear una atmósfera asfixiante y realizar un análisis crítico de una sociedad enferma.


3. La reina de España

18 años después del estreno de La niña de tus ojos, Fernando Trueba y el casting original, liderado por Penélope Cruz, retornan al cine del franquismo para construir otra comedia llena de chispa y cargada de ironía. La reina de España promete mantener el excelente nivel de La niña de tus ojos, uno de los films españoles más exitosos de los 90. Trueba, uno de nuestros cineastas más importantes, tendrá que lidiar con las altas expectativas que se han generado en torno a una secuela largo tiempo esperada. El film llegará a las salas de todo el país el 25 de noviembre.


2. Un monstruo viene a verme

J.A. Bayona, un cineasta en alza que ya triunfó con sus dos obras anteriores, El orfanato y Lo imposible, se pone al frente de la adaptación de la novela fantástica de Patrick Ness. Un monstruo viene a verme cuenta la historia de un niño que lidia con su durísima infancia gracias a la compañía de un monstruo. Una historia dura y llena de magia. En el reparto hay intérpretes del nivel de Felicity Jones, Sigourney Weaver y Liam Neeson (como el monstruo), que arropan al joven Lewis MacDougall, en su doloroso viaje a la madurez. La película llegará a los cines el 7 de octubre y de ella se esperan emociones a flor de piel y una factura técnica de primer nivel.


1. El hombre de las mil caras

Uno de los cineastas españoles más estimulantes de las últimas décadas, Alberto Rodríguez, vuelve al thriller tras las exitosas Grupo 7 y La isla mínima, para narrar la increíble historia del ex-agente secreto Francisco Paesa (Eduard Fernández), que tras ser una pieza clave en el escándalo de los GAL, la guerra sucia del gobierno contra ETA, se ve inmerso en otra de las fosa séptica, el desfalco por parte de Luis Roldán, de miles de millones de pesetas. En El hombre de las mil caras, Rodríguez viajará al pasado para hablarnos de las miserias del presente: la corrupción galopante que atenaza al país. La película se estrena comercialmente el 23 de septiembre, lo cual hace pensar que competirá en la Sección Oficial del Festival de Donostia.

Las 10 mejores frases del cine LGTBI

A lo largo de las décadas, cientos de films protagonizados por personajes LGTBI nos han dejado secuencias, conversaciones y frases memorables. Aprovechando la celebración del Orgullo, repasamos algunas de esas palabras que se han clavado en la memoria colectiva, por haber sabido reflejar los sentimientos o las ideas de millones de personas en el mundo.

10. “Esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía” – La mala educación

La mala educación

En un brillante ejercicio metacinematográfico, Almodóvar propone en La mala educación, una de sus películas más oscuras y retorcidas, la disolución de las barreras entre el cine y la vida. Así, el protagonista, un joven cineasta, reconstruye su pasado para parir una ficción que termina por mezclase, inexorablemente con su presente. En una de las secuencias que está rodando, el protagonista de esa película dentro de la película le dice al director pederasta de un colegio de curas: “esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía”. Toda una declaración de intenciones de un cineasta que ha intentado fotografiar la evolución del país desde la Transición hasta nuestros días. Ojalá fuera cierto.

9. “Siento que estoy fingiendo en todo, soy yo a la que le falta algo” – La vie d’Adèle

Adele

Adèle es una adolescente perdida en la nadería existencial. No sabe quién es ni qué quiere. No sabe, ni si quiere algo. Y de repente irrumpe en su vida, como un sol resplandeciente en medio del invierno, Emma. Y la sacude por completo. Adèle refleja la terrible sensación de sentirse vacío, de tener que esforzarse por encajar, de intentar disimular que no sabes quién eres ni a dónde vas. Una terrible angustia social y vital que te carcome por dentro.

8. “Volvamos a empezar“ – Happy Together

Happy Together

Cada vez que la convulsa relación entre Lai y Ho se quiebra, el segundo acaba pidiéndole al primero volver a empezar. Un reset. Sin embargo, es imposible que los humanos borremos todo lo que hemos experimentado y comencemos de nuevo, de forma inmaculada. Cada vez que Lai y Ho vuelven a empezar lo hacen cargando en su interior, y por lo tanto en el propio corazón de su relación, todo el dolor que se han hecho mutuamente. Happy Together aborda la incapacidad de asumir que una relación se muere, que reanimarla una y otra vez es una forma de encarcelarnos a nosotros mismos y a la persona que amamos. A menudo no se puede volver a empezar.

7. “Sí, me pongo crema base. Sí, vivo con un hombre. Sí, soy un marica de mediana edad… pero sé quién soy” – The Birdcage

Una jaula de grillos

En esta lista hay varias personas que no saben quién son, qué desean, hacia dónde van. No es el caso de los protagonistas de esta divertidísima comedia de enredo, que sí, tira de estereotipos, pero lo hace para reivindicar la libertad de cada uno para vivir la vida que quiere vivir. Dos hombres maduros tienen que lidiar con la familia conservadora de la futura esposa del hijo de uno de ellos. El resultado es, obviamente, un encuentro plagado de desencuentros. Frente a los ataques, las ansias de libertad. Frente a la incomprensión, la reivindicación y el orgullo.

6. “El matrimonio es duro. Dos personas, año tras año. A veces dejas de ver a la otra persona” – The kids are all right

The kids are all right

El matrimonio homosexual ha cumplido ya una década en España y en Estados Unidos la Corte Suprema dictaminó que era ilegal prohibirlo hace un año. Hasta ahora pocos films protagonizados por personajes LGTBI se han aproximado a esta institución social (y legal). En The kids are all right, Lisa Cholodenko retrata la crisis de una pareja que lleva varias décadas junta. La estabilidad en la que viven se quiebra cuando irrumpe en sus vidas el padre biológico de sus hijos. Y todo lo que parecía sólido, de repente, se vuelve líquido. Las rutinas a veces conducen a la invisibilización. Nada es indestructible.

5. «No hay nada peor que una causa perdida» – Pride

Pride

Lo único que evita que una causa se considere perdida es que siga habiendo gente en pie dispuesta a luchar por ella. En un contexto sociopolítico tan convulso como en el que vivimos, es importante mantener el idealismo. En Pride, Matthew Warchus, relata la unión que se estableció en el plúmbeo Reino Unido de Margaret Thatcher entre dos grupos sociales vulnerabilizados: los mineros y los homosexuales. Pride nos recuerda que la unión hace la fuerza, que la comunicación nos ayuda a comprendernos mutuamente y que la política se hace en la calle, en los bares, a través el contacto humano. No, no hay nada peor que una causa que se da por perdida.

4. “Ojalá supiera cómo dejarte” –  Brokeback Mountain

Brokeback

Brokeback Mountain es uno de los últimos grandes clásicos que ha parido el cine americano. Este drama romántico que sigue a dos cowboys obligados a vivir su amor en la lejanía y el secretismo, está lleno de frases lapidarias y de secuencias estremecedoras. En una de las discusiones que mantienen los protagonistas, que empiezan a ser conscientes del daño que se están haciendo mutuamente, Jack Twist le dice a Ennis del Mar “ojalá supiera cómo dejarte”. ¿Hasta que punto nos compensa amar cuando ello implica más sufrimiento que felicidad? No somos tan racionales cómo nos gustaría creer que somos. No es fácil dejar atrás los sentimientos, por mucho que nos destruya tenerlos.

3. “No sé nada, no sé qué quiero. ¿Cómo podría cuando todo lo que hago es decir que sí a todo?” – Carol

Carol

No estamos educados para saber decir que no. Quizás parezca una nimiedad, pero saber decir que  no es algo fundamental para poder sobrevivir en este mundo. Si todo el rato dices que sí a todo lo que te proponen (o imponen), acabarás por deshacerte, terminarás por no saber quién eres y qué quieres en realidad. El problema de Therese es que nunca ha dicho que no a nada y al final ha terminado por no saber quién es. Sólo al lado de Carol sus síes parecen tener sentido, no ser meras afirmaciones de su pasividad. Pero incluso cuando le dice «sí» a Carol, duda de si ese sí está asociado a lo que realmente desea o simplemente se deja llevar. Carol nos recuerda que la vida es demasiado corta y volátil cómo para dejarnos llevar. Vivir también implica saber decir que no.

2. “Me gustaría que por una vez me miraran y me vieran a mí. Nada más. Sólo que me vieran a mí” – Transamerica

Transamerica

La transfobia es uno de los grandes problemas sociales que se interponen en el camino de la igualdad. Aún a día de hoy, las personas trans tienen que hacer frente al odio y al rechazo de una importante parte de la población, que las sustantiviza y las etiqueta. Mucha gente es incapaz de ver más allá de sus propios prejuicios. Cuando la protagonista de Transamerica pide, en un grito ahogado, que la miren por quién es, por lo que hace, por lo que piensa, por lo que siente, pide, en definitiva, que no la vean como una mera etiqueta vacía. Nuestro género es una parte importante de nosotros mismos. Nuestra sexualidad también. Pero los humanos somos mucho más que eso. Somos cuerpos cargados de contenido, de pasiones y de emociones. No se nos puede sustantivizar.

1. “Mi nombre es Harvey Milk y vengo a reclutaros” – Milk

Milk

El primer cargo público abiertamente homosexual de Estados Unidos es un emblema del colectivo LGTBI y una inspiración para aquellos que luchan por los derechos de todas las personas y por las libertades civiles. En el biopic de Gus Van Sant podemos ver cómo Harvey Milk montó desde la nada una sólida maquinaria activista, para ello fue reclutando a personas a su causa por todo San Francisco. «Mi nombre es Harvey Milk y vengo a reclutaros» viene a darle la vuelta a una de las imágenes más icónicas de Estados Unidos: el póster del tío Sam, con el que se reclutaba a los soldados. El Orgullo LGTBI más que una celebración debe ser un recordatorio de todo el camino que se ha transitado y de todo el que queda por recorrer.

TEST | Une la película de terror con su fotograma

Durante la década de los 90 (y principios de los 2000) el cine americano produjo una gran cantidad de películas de terror, protagonizadas por actores jóvenes y destinadas a ser consumidas, preferentemente, por adolescentes. Sagas como Scream, Sé lo que hicisteis o Destino final, intentaban tomar el relevo de las ochenteras Viernes 13, Pesadilla en Elm Street y Halloween. Sin embargo, esta tendencia estaba comenzando a agotarse a mediados de los 2000, llevando al género a una situación de crisis creativa (y económica). En este incierto panorama surgió, sin que nadie lo esperase, un cineasta completamente desconocido, James Wan, que debutaba en el cine estadounidense con Saw, un pequeño film de terror retorcido y oscuro que se convirtió en un fenómeno de masas, enganchando a millones de espectadores. Saw terminaría siendo el film de terror más influyente desde Scream y El proyecto de la bruja de Blair, y una exitosa (y polémica) saga que cuenta, hasta ahora, con 7 films en su haber.

Tras un par de películas que no cumplieron las expectativas creadas (Sentencia de muerte y Silencio desde el mal), Wan volvería a reivindicarse como el gran cineasta de terror mainstream de nuestro tiempo con Insidous (2010) y Expediente Warren (2013). Precisamente, mañana se estrena en los cines españoles la segunda parte del thriller terrorífico protagonizado por el matrimonio Warren (Vera Farmiga y Patrick Wilson), especialistas en resolver casos paranormales. Y la crítica, una vez más, se ha rendido ante las dotes narrativas de Wan.

Sin embargo, no sólo James Wan ha revitalizado el cine de terror en los últimos tiempos. En 2012, Drew Goddard, salido de la factoría de Joss Whedon, trolleaba, con la ayuda de éste, el género de terror teenager, deconstruyéndolo en La cabaña en el bosque a golpe de risas, metarreferencialidad y mala baba. Al año siguiente, James DeMonaco ponía en marcha la saga The Purge, una distopía en la que el crimen no es ilegal durante 1 día al año, desatando durante esas horas un mar de actos violentos.

Desde Australia, nos llegó hace 2 años The Babadook, un film de terror con dosis de drama psicológico que seguía a una mujer rota por dentro y a su hijo, obsesionado con la existencia de un monstruo que amenaza sus vidas. Oscuro, sencillo y hasta emotivo, Babadook es un film que da miedo. Incluso más inquietante resulta It follows, un clásico instantáneo de un género que aquí se híbrida con un coming of age, generando un film de terror inteligente e inquietante. A una chica la persiguen unos espíritus, destrozándole la vida. It follows es una clase magistral de puesta en escena y de construcción de atmósfera. También cuenta con una atmósfera asfixiante Goodnight Mommy, un film austríaco que demostró la vitalidad del género en Europa, y que sigue a dos gemelos que se obsesionan con que su madre, que regresa a casa tras una operación, no es, en realidad su madre.

Este mismo año ha llegado a los cines españoles, tras su paso por Sitges, The Witch, una película de época esquiva y tenebrosa, que sigue a una familia ultrarreligiosa en la que un día desaparece su hijo más pequeño, sumiéndola en la desesperación y la desconfianza. El estreno de la segunda parte de Expediente Warren viene a ratificar que el género está más vivo que nunca y que las posibilidades que ofrece el mismo son infinitas; por ello, hemos preparado el siguiente juego para ver cómo de puesto estás en el género. ¿Serías capaz de identificar estas doce películas de terror con un solo fotograma? ¡Adelante!

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