El amor según Xavier Dolan

Xavier Dolan (Montreal, 1989), nuevo rey del queer cinema, enfant terrible del cine de autor, chico de moda a tiempo completo, cronista de los sentimientos convulsos de una generación a la deriva… Todo eso y mucho más es este cineasta quebequés que con apenas 27 años tiene ya en su haber seis films, y el séptimo, The Death and Life of John F. Donovan, se encuentra en fase de preproducción y supondrá su esperado salto a Hollywood rodeado de un reparto espectacular de actrices: Jessica Chastain, Natalie Portman, Susan Sarandon, Kathy Bates… Antes de sumirse en la vorágine del cine estadounidense, Dolan ha presentado en el Festival de Cannes, Sólo el fin del mundo, la adaptación de una obra teatral que le ha valido el Gran Premio del Jurado del certamen y un aluvión de críticas a favor y, sobre todo, en contra enfebrecidas. No, el joven director no es un autor que busque generar consensos.

El cine de Dolan gira en torno a la idea de que el amor nos hace daño. Ya sea paternofilial, romántico, amistoso o fraternal. El amor nos hace grandes pero también nos puede destruir. Todo lo que sube ha de bajar. La gravedad amorosa (y la gravedad del amor) ejerce una influencia irresistible en las películas de un cineasta que juega a ser, al mismo tiempo, un esteta excesivo y un narrador de las intimidades del alma. En sus películas la gente sufre, grita y ama con una intensidad inusitada, mientras la cámara fotografía sus rostros y encapsula sus movimientos. Para ello, el cineasta juega con los colores, los planos cortos, la ralentización de las acciones, el uso y abuso de música extradiegética, los planos frontales o la simetría. Un vendaval audiovisual pop/posmoderno para dibujar los lodos dónde se enfangan nuestros sentimientos.


Matar a la madre

Je tue ma mere
J’ai tué ma mère

La figura de la madre, cariñosa y opresiva, amada y odiada a partes iguales, es un elemento fundamental en el cine de Dolan. Su ópera prima, J’ai tué ma mère (Yo maté a mi madre) (2010), narra la convulsa relación entre una madre que no conoce a su hijo y un hijo que aborrece a su madre. Aunque el rotundo e impactante título podría llevarnos a pensar que estamos ante un thriller, en realidad el film es un híbrido entre un drama familiar y un coming of age, rodado con rabia y frescura. La familia es esa institución social (y sanguínea) de la que es imposible librarse, una idea que flota, precisamente, sobre su último film, Sólo el fin del mundo, en el que el protagonista regresa a su hogar después de muchos años para librar una última batalla con los miembros de su familia, incluida, claro está, la madre.

Si en su primer film Dolan quería invisibilizar a su madre, hasta deshacerse de la idea de su existencia, en su cuarta obra, y la que más consenso ha generado hasta el momento, Mommy (2014), un Dolan más maduro nos habla del vínculo indestructible entre una madre y su hijo. Para remarcar esa evolución en su mirada, el cineasta vuelve a contar con una incomesurable Anne Dorval como la madre biológica, volcánica, excesiva, y una tierna Suzanne Clément como la madre postiza, delicada, frágil, paciente. Si en su obra de 2010 el hijo quería librarse de la madre, ahora es la madre la que se ha librado de su hijo en un futuro inmediato ligeramente distópico en el que los padres pueden ceder al Estado la potestad de criar a sus hijos púberes si no son capaces de controlarlos. Mommy es un relato descarnado sobre la maternidad, la adolescencia, los miedos, las frustraciones y sí, el amor, o más bien, sobre la incapacidad del amor de curarlo todo.


Sobrevivir al (des)amor

Laurence Anyways
Laurence Anyways

En su segunda película, la liviana Les amours imaginaires (Los amores imaginarios) (2010), Xavier Dolan explora un sentimiento peligroso, la obsesión amorosa, y otro doloroso, el amor no correspondido. Dos amigos, un chico y una chica, se enamoran de un tercero. A partir de ahí y a golpe del Bang Bang de Nancy Sinatra en su versión italiana, se desata una enloquecida carrera de seducción. La amistad puede con todo. Sí, ya…

En su siguiente film, Laurence Anyways (2012), quizás su obra más ambiciosa hasta el momento, el quebequés se adentra en el terreno del desamor desde otra perspectiva muy diferente: la imposibilidad de amar. Una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre (Melvil Poupaud) le confiesa a su pareja, a la mujer que ama (una descomunal Suzanne Clément), que no puede seguir viviendo así, en una vida que no siente como propia. A partir de ahí, la cámara de Dolan nos relata a lo largo de muchos años, la tortuosa relación de amor y desamor entre dos personas condenadas a no poder ser felices juntas. Un drama romántico hermoso y triste, plagado de imágenes dolorosas y sentimientos a flor de piel.


Luchar contra uno mismo

Tom a la ferme
Tom à la ferme

De todas las obras de la filmografía de Xavier Dolan, la más extraña, inaccesible, críptica y retorcida es Tom à la ferme (2013), su cuarto largometraje y el único que no ha estrenado en Cannes, sino en Venecia. La cuarta película del cineasta narra la llegada de Tom al pueblo de su difunto novio para acudir al entierro del mismo. Sumido en su propio dolor se ve atrapado, irremediablemente, en la prisión psicológica (y física) que en torno a él teje la familia de su pareja. Era cuestión de tiempo que un autor tan preocupado por la psique de sus personajes, terminara confeccionando un drama psicológico.

El resultado fue una película demoledora sobre el dolor que provoca una pérdida y un estudio lapidario sobre la autodestrucción. Tom es incapaz de salir del peligroso círculo vicioso en el que se sumerge, básicamente porque es incapaz de superar su propia parálisis emocional. Cuando creemos que lo hemos perdido todo, claudicamos ante la vida, ante nuestra mera existencia. El amor nos hace daño hasta desde el más allá. Esta obra, rodada como si fuera una pesadilla, nos muestra que todos tenemos pulsiones terribles en nuestro interior, que todos podemos ser prisioneros del lado más oscuro de nuestro ser. Es difícil luchar contra los demás, pero más duro es luchar contra uno mismo.

Las 10 mejores películas latinoamericanas LGTBI

Si hace 2 semanas repasábamos 10 de los films protagonizados por personajes LGTBI más relevantes del cine español, esta semana os traemos otras tantas películas latinoamericanas. Cabe destacar que en el caso de las cinematografías de América Latina, la aplastante mayoría de los films queer están protagonizados por hombres homosexuales, invisibilizándose a las mujeres lesbianas y a las personas transexuales e intergénero. Como consecuencia de ello la siguiente lista está poblada, sobre todo, por personajes masculinos. Las raíces del patriarcado llegan hasta al queer cinema.

10. Plata quemada (Marcelo Piñeyro, 2000)

Plata Quemada

Un grupo de delincuentes lleva a cabo un atraco que no sale demasiado bien, se refugian en un piso y lo que en principio era un thriller de atracos, termina por convertirse en un drama psicológico. La relación de amor entre dos de los atracadores se ve enturbiada por el encierro, la desconfianza y la aparición de un nuevo personaje en el cóctel. Piñeyro acerca el cine queer a un género cinematográfico que a priori debería resultarle alejado, siguiendo el rastro de la icónica Tarde de perros de Sidney Lumet, para construir una obra claustrofóbica en la que la tensión emocional y sexual siempre está a punto de saltar por los aires.


9. Pelo malo (Mariana Rondón, 2013)

Pelo malo

Un niño quiere alisarse su rizado pelo, ello lo lleva a enfrentarse a su madre, que ve en ello un indicio de la posible homosexualidad del niño. Pelo malo, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de Donostia, es un crudo retrato de lo intrincada que está la homofobia en muchas sociedades, y de cómo la misma carcome hasta lo más puro: el amor que una madre debería sentir por su hijo. Al mismo tiempo, la obra de Rondón es un excelente análisis de la pobreza y el miedo, y el rechazo que ello conlleva, a lo diferente. Este film venezolano es cine social, valiente y comprometido y junto a la más convencional Azul no tan rosa, vino a introducir las problemáticas queer en la cinematografía del país.


8. El tercero (Rodrigo Guerrero, 2014)

El tercero

Una pareja hace un trío con otro hombre. A lo largo de su largo encuentro el film reflexiona sobre el amor, el sexo, el deseo y el cariño. Cuatro sentimientos fundamentales para las personas. En un mundo en el que los tipos de relaciones humanas se han diversificado, fusionado, confundido y mutado, El tercero presenta una reflexión tranquila y sencilla sobre qué sentimos y cómo lo sentimos. Es una película intencionadamente pequeña, pero que te remueve por dentro.


7. El lugar sin límites (Arturo Ripstein, 1977)

El lugar sin límites

El mexicano Arturo Ripstein, uno de los cineastas latinoamericanos más prestigiosos de todos los tiempos, se acercó al cine queer en 1977 adaptando una novela de José Donoso. El lugar sin límites se centra en dos prostitutas que malviven en un pequeño pueblo, la Manuela, transexual y la Japonesita. Ripstein se viste de Fassbinder para reflexionar sobre las cuestiones de género, el machismo, la vida rural y el caciquismo. Una obra transgresora y arriesgada, ejecutada en un tiempo en el que este tipo de personajes eran totalmente invisibilizados.


6. Contracorriente (Javier Fuentes-León, 2009)

Contracorriente

Una historia de fantasmas protagonizada por dos hombres que se aman en la costa peruana. Un drama familiar. Un triángulo amoroso. Eso y mucho más es Contracorriente, una obra tierna y sensible sobre el amor y la imposibilidad de amar y ser feliz. Vivir con miedo es una sensación terrible, prácticamente insoportable. Contracorriente nos recuerda que amar no debería darnos miedo, que la sociedad no debería insuflar un sentimiento tan terrible en uno tan puro. Contracorriente es a la vez cine queer y cine de género, una película peculiar y entrañable.


5. Hoje eu quero voltar sozinho (Daniel Ribeiro, 2014)

Hoje eu quero voltar sozinho

Un chico ciego comienza una amistad con un compañero de clase nuevo. Dicha amistad se estrecha y evoluciona hasta que surge el amor. Hoje eu quero voltar sozinho es una de las películas más tiernas y naturales que se han rodado en los últimos tiempos. Un film que te deja con una sonrisa y una recobrada fe en el ser humano. A menudo nos olvidamos de que una historia sencilla, bien contada, puede calar hondo. Hoje eu quero voltar sozinho nos lo recuerda.


4. Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015)

Desde allá

La última ganadora del León de Oro del Festival de Venecia es un thriller psicológico oscurísimo que sigue la perversa y compleja relación que se establece entre un ortodoncista maduro y un joven delincuente. Vigas construye una obra amarga sobre el deseo, la dominación y la manipulación, todo ello en medio de una Caracas sucia y caótica. La soledad urbana del mundo actual está generando monstruos. ¡Cuán terrible es estar solo!


3. XXY (Lucía Puenzo, 2007)

XXY

La primera película de la cineasta Lucía Puenzo es una lúcida reflexión sobre la identidad de género, sobre el deseo, y sobre la maduración vital. Un coming of age atípico que sigue a una chica hermafrodita en su viaje de autodescubrimiento. A través de una historia de una historia de amor imposible y del miedo de unos padres angustiados, XXY nos hace cuestionarnos el concepto de género, ¿qué es ser hombre? ¿qué es ser mujer? ¿tiene que ser todo blanco o negro? ¿por qué tememos tanto a lo que no entendemos? Tan dura como tierna. Una película apasionante que ganó el Goya a la mejor película hispanoamericana.


2. Fresa y Chocolate (Tomás G. Alea y Juan Carlos Tabío, 1993)

Fresa y chocolate

Un joven comunista, que sigue a raja tabla los postulados del castrismo, se hace amigo de un artista abiertamente homosexualidad acosado por ello mismo por el régimen. Fresa y Chocolate dibuja una Cuba lastrada por las propias contradicciones de su régimen sociopolítico, y lo hace a través de un retrato tierno y delicado de una amistad a priori imposible. Tenemos mucho que aprender los unos de los otros, incluso de aquellos que hacen que nos cuestionemos todo en lo que creemos, o quizás, precisamente, sobre todo tenemos que aprender de esas personas. Un film decididamente humanista que logró la nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.


1. Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)

Y tu mamá también

Dos amigos se lanzan a un viaje en coche acompañados por una española treinteañera a la que los dos desean. Durante el viaje, desde Ciudad de México a la costa, conocen su país, conocen a su acompañante, se conocen entre ellos y se conocen a sí mismos, y lo que encuentran al final del camino, no es el mar, o no sólo, sino sobre todo los sentimientos y deseos que tenían soterrados en el interior de sus almas. Y tu mamá también es un viaje iniciático hacia nuestros miedos. Un canto hermoso a la vida, o más bien, a lo poderoso que resulta sentirse vivo. También es un film amargo. Aún queda mucho por amar. La sociedad y nosotros mismos nos impedimos a menudo ser felices. Alfonso y Carlos Cuarón estuvieron nominados al Oscar al mejor guion original, el film lanzó a la fama a Gael García Bernal y Diego Luna, y Maribel Verdú jamás estuvo mejor, componiendo una interpretación compleja y llena de matices.

Las 10 mejores películas españolas LGTBI

La censura existente en la represora dictadura franquista, provocó que muchos temas, problemáticas y colectivos fueran invisibilizados por la cultura de masas. Una vez restaurada la democracia, el cine español ha ido abriendo sus temáticas, construyendo un relato de la sociedad española más plural. En los últimos 40 años se han explorado nuevos géneros (como la ciencia ficción, por ejemplo) y se ha dado cabida a colectivos largamente vulnerabilizados. Uno de ellos ha sido el colectivo LGTBI. Aún queda mucho camino por recorrer, pero las 10 películas que presentamos a continuación han construido retratos interesantes de personajes LGTBI.

10. Cachorro (Miguel Albaladejo, 2004)

Cachorro

Un dentista (José Luis García Pérez) tiene que hacerse cargo de su sobrino mientras su hermana está de viaje. El hombre se encuentra en la disyuntiva entre mantener su modo de vida habitual, con relaciones esporádicas y despreocupaciones familiares y hacerse cargo del chaval, que sin embargo se amolda a las dinámicas vitales de su tío con toda normalidad. Cachorro es una comedia graciosa y dulce sobre el respeto mutuo y el cariño que profesamos a nuestros seres queridos.


9. Amic/Amat (Ventura Pons, 1999)

Amic-Amat

Ventura Pons es uno de los cineastas queer españoles más relevantes de la historia de nuestro cine. El director catalán ha abordado conflictos ligados a la homosexualidad en muchos de sus films. De todos ellos quizás el más estimulante sea Amic/Amat, un film oscuro que sigue a un profesor universitario moribundo, que se prepara para fallecer y en el proceso se obsesiona con un alumno que trabaja como chapero. Entre ambos se establece una relación perversa mientras el profesor se deshace ante nuestros ojos.


8. Un hombre llamado flor de otoño (Pedro Olea, 1978)

Un hombre llamado flor de otoño

En las postrimerías del franquismo, en el mismo año en que se aprobaba la Constitución actualmente vigente, José Sacristán se travestía en este film de Pedro Olea, abriendo las puertas a un retrato explícito de la comunidad LGTBI en nuestro país. Un anarquista catalán de los años 20 trabaja de abogado de día y es la estrella de un cabaret de noche. Pedro Olea y Rafael Azona se acercan al conficto identitario, pero también a un país a punto de saltar en mil pedazos, dónde el conservadurismo y las ansias de libertad están condenados a chocar salvajemente. José Sacristán, uno de los actores españoles más grandes de todos los tiempos, está inmenso.


7. El cónsul de Sodoma (Sigfrid Monleón, 2009)

el consul de sodoma

Jaime Gil de Biedma es uno de los grandes literatos españoles de la segunda mitad del S.XX. El cónsul de Sodoma es una aproximación a la vida de un hombre complejo que vivió en tiempos convulsos. Sexo, política, vida social y literatura se funden en una personalidad absorbente. Jordi Mollá es el encargado de dar vida a Gil de Biedma, mientras la cámara de Sigfrid Monleón intenta retratar no sólo a un hombre, sino a su época, a su entorno, al caldo de cultivo que se estaba cocinando en las entrañas de un régimen podrido.


6. La muerte de Mikel (Imanol Uribe, 1983)

La muerte de Mikel

Imanol Uribe, el cineasta español que de forma más asidua y contundente ha abordado el terrorismo de ETA y la situación político-social de Euskadi, construyó en La muerte de Mikel un thriller decadente y escurridizo. Un farmacéutico infelizmente casado (Imanol Arias) comienza una relación con un travesti, en el convulso Euskadi de principios de los 80. A partir de esta premisa Uribe retrata una sociedad llena de contradicciones y un país dónde la violencia está al orden del día.


5. Krámpack (Cesc Gay, 2000)

Krampack

El último ganador del Goya al mejor director por Truman, el catalán Cesc Gay, había dado ya muestras de todo su talento en su primera película en solitario, Krámpack, el viaje iniciático de dos adolescentes que pasan juntos un verano en una casa en la playa. Pocas veces el cine español ha retratado con tanta sutileza y profundidad el despertar sexual, los conflictos identitarios y la delgada línea roja entre el amor y la fascinación. Krámpack es una película sobre adolescentes muy madura.


4. Extramuros (Mario Picazo, 1985)

Extramuros

Hace 10 días falleció el cineasta Mario Picazo, director de un clásico del cine español como es La tía Tula y el hombre encargado de plasmar en imágenes la novela de Jesús Fernández Santos, Extramuros. El film, ambientado en la época de la Inquisición, narra los esfuerzos de una monja (Mercedes Sampietro) por impedir que cierren el convento dónde vive junto a la mujer que ama (Carmen Maura). Para ello simulará la aparición de estigmas por su cuerpo y emprenderá una batalla sin cuartel contra la madre superiora de la congregación (Aurora Bautista). Extramuros es un relato cargado de odio, amor, deseo, celos y perversas dinámicas de poder.


3. El diputado (Eloy de la Iglesia, 1978)

El diputado

Eloy de la Iglesia, el maestro del cine quinqui, ha pasado a la historia como uno de los directores más valientes e incómodos del cine español. En El diputado traza un thriller político retorcido y violento, ambientado en medio de la Transición. Un joven y prometedor diputado de izquierdas (José Sacristán) está a punto de alcanzar el liderazgo de su partido, sin embargo, es chantajeado por sus adversarios políticos de extrema derecha, que amenazan con hacer pública su homosexualidad. El diputado es un drama político de altura y un retrato salvaje del poder y de las entrañas más oscuras del sistema.


2. La mala educación (Pedro Almodóvar 2004)

La mala educación

Prácticamente toda la filmografía de Pedro Almodóvar ha reflexionado abiertamente sobre la identidad y la sexualidad. La mala educación, uno de sus films más agrios, no podría ser menos. Esta historia de cine dentro del cine, pederastia institucionalizada y hombres rotos es una de las películas más incómodas del director manchego. Dos niños se enamoran en un internado y lo que pasa a partir de ahí es una historia de fatalidad e infelicidad. Un thriller cosido por giros de guion bien construidos y poblado por personajes cargados de dolor, odio y culpa.


1. 80 egunean (José María Goenaga y Jon Garaña, 2010)

80 egunean

El amor en la tercera edad, el retorno del pasado, la irrupción de sentimientos que se habían sepultado durante años… De todo ello habla 80 egunean, la primera película de ficción del tándem José María Goenaga/Jon Garaña. Dos amigas de la adolescencia se reencuentran cuando la vejez llama a sus puertas. Entre ambas rebrotan fuertes sentimientos y una gran complicidad, sin embargo cuando una de ellas descubre que la otra es lesbiana, su mundo se resquebraja. 80 egunean es uno obra tierna, lúcida y sincera sobre el amor y el miedo a amar.

10 thrillers españoles imprescindibles

El thriller es un género que ha dado muchas alegrías al cine español en los últimos 20 años, tanto en términos de calidad, como en términos económicos. Consciente de ello, Kike Maíllo, uno de los directores más prometedores de la hornada de cineastas nacidos desde 1975, salta de la ciencia ficción de su ópera prima, Eva, al thriller de acción con Toro, su segundo largometraje, protagonizado por Mario Casas, Luis Tosar y José Sacristán. Producida por Atresmedia, Toro, intentará repetir el éxito de crítica y público cosechado por los 10 thrillers que repasaremos a continuación.

10. Días contados (Imanol Uribe, 1994)

Días contadosEl cineasta vasco Imanol Uribe ha sido el director que de forma más insistente y constante ha intentado reflexionar, a través del cine, sobre el terrorismo de ETA y la situación en Euskadi. En Días contados sigue los pasos de un pistolero etarra hastiado y desencantado, un muerto en vida, un fantasma. Estamos ante un thriller melancólico y reflexivo, interpretado con garra por un reparto sensacional encabezado por Carmelo Gómez y en el que figuran Ruth Gabriel, Javier Bardem, Candela Peña, Pepón Nieto o Elvira Mínguez. A lo largo de esta última semana se ha hablado largo y tendido sobre la entrevista que le hizo Jordi Évole a Arnaldo Otegi en el último programa de Salvados. Aún quedan heridas que supuran en un país lastrado por la violencia. El film de Uribe ganó la Concha de Oro en el Festival de Donostia y 8 premios Goya, incluidos el de mejor película, mejor dirección, mejor guion adaptado y mejor actor protagonista.


9. Grupo 7 (Alberto Rodríguez, 2012)

Grupo 7A finales de los 80 el país se preparaba para dos acontecimientos llamados a hacer historia, los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla del 92. En ese contexto histórico se sitúa Grupo 7, que narra los esfuerzos de un grupo de policías por limpiar Sevilla de la plaga de las drogas. Una lucha que llevará a estos policías a bordear la ley, cuando no a traspasarla directamente. Grupo 7 nos muestra que la corrupción que asola a la España de 2016 lleva carcomiendo el país desde hace décadas. Quizás, cómo nos enseñaría el propio Rodríguez unos años más tarde, nunca nos deshicimos de la corrupción moral del franquismo. Grupo 7 es un agudo estudio social, un thriller oscuro y un film repleto de acción. Todo en uno.


8. Buried (Rodrigo Cortés, 2010)

BuriedTras llamar la atención con la psicológicamente angustiosa Concursante, Rodrigo Cortés se lanzó a rodar en inglés su segundo film, con un único actor en pantalla, el estadounidense Ryan Reynolds, y con una tumba como escenario. Buried es un thriller opresivo e imaginativo, que narra los esfuerzos de un hombre enterrado vivo por salir con vida de un ataúd, con la única ayuda de un móvil y un mechero. Cortés da una clase de puesta en escena y logra que un film mínimo resulte ser una obra adictiva. Buried explora, con acierto, los límites narrativos del espacio físico.


7. No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011)

No habrá paz para los malvadosUn policía corrompido, el ya icónico Santos Trinidad (un brillante José Coronado), se ve inmerso en un triple asesinato y lucha contrarreloj para salir indemne del mismo. No habrá paz para los malvados hace un retrato terrible y fascinante de un Madrid alicaído y de unos tiempos convulsos, bajo la amenaza del terrorismo islamista y coronados por una crisis social galopante. Quizás sea en este dibujo de la ciudad, del sistema policial y judicial y del clima social, dónde el film de Urbizu brilla más. La película logró 6 premios Goya, incluidos los de mejor película, mejor director y mejor actor.


6. La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2011)

La piel que habitoAlmodóvar ha jugado con códigos propios del thriller y el cine negro desde los primeros años de su carrera, sin embargo tuvimos que esperar muchos años para que el cineasta rodara su thriller más puro, La piel que habito, una historia de venganza, deshumanización y pérdida de identidad. A veces, debajo de nuestra piel se esconde un monstruo. Un hombre abatido se entrega a la locura y a la sinrazón para crear una piel con la que poder vestir a otros humanos. La piel que habito es una de las obras más oscuras de la filmografía de Almodóvar, llena de giros imposibles y secuencias escalofriantes. Antonio Banderas pocas veces estuvo mejor y Elena Anaya firma una interpretación que roza el milagro.


5. La caja 507 (Enrique Urbizu, 2002)

La caja 507Vista hoy en día, con la perspectiva que da el tiempo, La caja 507 es una de las obras más lúcidas que ha parido el cine español sobre los años del ladrillazo y la burbuja inmobiliaria. Un modesto director de una sucursal bancaria en la Costa del Sol, sufre un atraco y es encerrado en la cámara de su propio banco, descubriendo en la susodicha caja 507 de la misma, unos papeles que lo sumergen en un plan rocambolesco. La caja 507 está rodada con la tensión que un maestro como Urbizu puede dotarle a un film e interpretada con valentía por Antonio Resines y José Coronado. Es un film muy entretenido y que hace un dibujo letal de una España que estaba condenada al colapso, enferma de corrupción y avaricia.


4. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Agustín Díaz Yanes, 1995)

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muertoAgustín Díaz Yanes debutó en el cine con un thriller protagonizado por mujeres, algo poco habitual en el género, que bebe de películas coetáneas, como las primeras obras de Quentin Tarantino, para crear un relato mafioso trasnacional complejo y emotivo a partes iguales. Victoria Abril y Pilar Bardem dan un recital en una película escrita con precisión e ingenio, que logra sorprender al espectador con cada giro que da la trama. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto sigue siendo uno de los thrillers más poderosos e imaginativos del cine español.


3. Celda 211 (Daniel Monzón, 2009)

Celda 211En su primer día en su nuevo trabajo un funcionario de prisiones (Alberto Ammann) se ve atrapado en medio de un motín, de tal forma que tiene que hacerse pasar por un preso y ganarse la confianza del líder del mismo, el terrible Malamadre (Luis Tosar). Celda 211 es una película astuta y tensa, con una puesta en escena fantástica a cargo de Daniel Monzón, que explora con atino los claroscuros morales de un hombre atrapado en una situación de vida o muerte. Para la historia ha quedado ya Malamadre, uno de los villanos más fascinantes del cine español. El film logró 8 premios Goya, incluidos los de película, director, actor y guion adaptado y cosechó un enorme éxito en taquilla, que abrió la puerta a que se produjeran más thrillers oscuros.


2. La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014)

La isla mínimaTras visitar la Sevilla pre-Expo del 92, Alberto Rodríguez viajó a la Andalucía profunda de la Transición democrática para bucear en las miserias de un país corrompido moralmente por 40 años de dictadura franquista. De aquellas tormentas, estos lodos, parece susurrarnos esta historia de desapariciones y violaciones, tan sutil como hipnótica. Dos policías antagónicos, tendrán que trabajar juntos para desentrañar una trama criminal que apunta hacia personas importantes de la pequeña comunidad dónde se ven atrapados. La isla mínima juega a ocultar más que mostrar, a sugerir más que a narrar. Es una película escurridiza, fría y extraña. La Transición no fue esa etapa limpia y hermosa que nos han querido vender, fue sucia, incompleta y tramposa. El film logró 10 premios Goya (película, director, guion original, actor…).


1. Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)

TesisHace 20 años un jovencísimo Alejandro Amenábar irrumpía en el panorama audiovisual español con su ópera prima, Tesis, hoy convertida ya en una película de culto. El film narra cómo Ángela (Ana Torrent) se sumerge, durante el proceso de elaboración de su tesis, en el peligroso mundo de las snuff movies. Es una obra oscura, ingeniosa, vibrante, desasosegante y adictiva. Un viaje al lado más retorcido y perverso de la mente humana. Ángela sabe que juega con fuego, pero es incapaz de evitar los deseos de quemarse. Un thriller inteligente e inquietante que ha envejecido estupendamente y que cosechó 7 premios Goya.

Las 10 mejores películas de Pedro Almodóvar

Mañana se estrena Julieta, la vigésima película de Pedro Almodóvar, uno de los cineastas más importantes de la historia del cine español. Este regreso al drama femenino del director ha cosechado calurosos elogios entre los críticos que ya lo han podido ver, y llega en una semana difícil para el cineasta, sumido en el escándalo de los papeles de Panamá, y que ha sufrido el fallecimiento de una de las chicas Almodóvar más importantes y más reverenciada por el público, Chus Lampreave. Aprovechamos el estreno de Julieta, para repasar las 10 mejores películas de una filmografía extensa, personalísima y fascinante.

 

10. Los abrazos rotos (2009)

Los abrazos rotos

Tras el inmenso éxito de crítica, público y premios, cosechado por Volver, Almodóvar le regalaba a Penélope Cruz otro personaje protagonista en Los abrazos rotos, su regreso al melodrama, uno de sus géneros predilectos, tanto en su faceta de cineasta como en su pasión de cinéfilo. Esta historia de amor, fatalidad, celos, posesión y desgracia, lo tenía todo para convertirse en una de las grandes obras del director, sin embargo cosechó una fría recepción en Cannes, siendo tachada como una cinta irregular. El film, con una estructura de guion compleja juega con los saltos temporales y el cine dentro del cine, intentando pegar los cristales rotos de un amor trágico, protagonizado por un escritor/director (Lluís Homar) y una femme fatale atípica (Penélope Cruz). Quizás el gran problema de esta película, hermosa, elegante y precisa en el plano visual, es que intenta contener demasiadas tramas en su interior, acaparar todos los sentimientos y los personajes que pueda, lo cual hace que a ratos sea sublime y en otras ocasiones farragosa. Los abrazos rotos contiene retazos del mejor Almodóvar, es una película que ha sido injustamente tratada.


9. Carne Trémula (1997)

carne tremulaUna de las obras más olvidadas de Almodóvar es este oscuro thriller, quizás la película menos almodovariana de toda su filmografía. En Carne Trémula adapta, con la ayuda de Ray Loriga y Jorge Guerricaechevarría, una novela de Ruth Rendell, algo novedoso en el cine del manchego, que siempre escribe guiones originales y en solitario. Curiosamente Julieta también tiene como punto de partida una obra ajena, tres relatos de la escritora Alice Munro. Quizás por ello Carne Trémula a veces parece una película de Almodóvar, pero en muchas otras ocasiones es un thriller alejado de su mundo. Tres hombres y una mujer coinciden trágicamente en una casa, discuten y estalla la violencia. A partir de ahí, la película explora las consecuencias de lo acontecido, siguiendo a una serie de personajes marcados por la tragedia. Javier Bardem, Pepe Sancho y Ángela Molina están fantásticos en un film que abre la puerta a un Almodóvar cada vez más oscuro.


8. La ley del deseo (1987)

la ley del deseo

Un director de teatro (Eusebio Poncela) se ve sumido en un triángulo amoroso cada vez más viciado, entre su ex (Miguel Molina), al que aún ama, y su nuevo novio (Antonio Banderas), que vive fascinado por él. A su lado, infatigable, su hermana y musa (Carmen Maura). La ley del deseo es una película fundamental en la filmografía de Pedro Almodóvar, porque ejemplifica a la perfección el híbrido genérico entre el melodrama y el thriller, una fórmula que se repetirá, en mayor o menor medida, en muchas de sus películas posteriores. También pululan por este film los temas más importantes del universo Almodóvar: la familia, la pasión, la identidad, el género, los celos, el sexo, la violencia, el amor fou, el mundo del espectáculo. Por todo ello La ley del deseo se merece un puesto relevante en esta lista.


7. ¡Átame! (1990)

Átame

Un hombre desquiciado (Antonio Banderas) se obsesiona con una actriz (Victoria Abril) y la secuestra. A partir de ahí, Almodóvar hace un estudio de personajes brutal en su película más claustrofóbica y desnuda. Pocas veces los colores, siempre vivos, que pintan Almodóvar y su director de fotografía favorito, José Luis Alcaine, estuvieron más vivos. El tour de force entre Banderas y Abril, cargado de una malsana tensión sexual, es un triunfo, la secuencia del buceador una de las más poderosas de la carrera del cineasta, y Loles León funciona como perfecto alivio cómico. Puede parece una obra menor, pero contiene muchas de las señas de identidad del cineasta. Una película que respira frescura.


6. ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984)

que he hecho yo

Aunque en otros films de su filmografía existe cierta crítica social (Todo sobre mi madre, Volver), ¿Qué he hecho yo para merecer esto! es la película más social de Almodóvar, una comedia que se mueve con soltura entre la alegría y la desolación. ¿Qué he hecho yo para merecer esto! es la crónica almodovariana de una España que había dejado atrás el franquismo, pero que afrontaba una situación complicada sumida en los inicios de la reconversión industrial y con una seria crisis de modelo productivo. Gloria (una inmensa Carmen Maura) es una ama de casa deprimida que tiene que lidiar con un hombre al que no ama, una familia asfixiada económicamente y una existencia completamente anodina, mientras trabaja, además, limpiando en otros hogares. ¿Qué he hecho yo para merecer esto! podría ser la historia de miles de mujeres en la España de 2016, pocos films de Almodóvar sirven para explicar tan bien la sociedad en la que vivimos. Una película mayúscula.


5. La mala educación (2004)

La mala educación

Almodóvar Unchained. La religión es un tema que ha sobrevolado el cine de Pedro Almodóvar prácticamente desde sus inicios. Si en Entre Tinieblas nos presentaba a un grupo de monjas lisérgicas, a cada cual más pecadora y perdida en la vida, en La mala educación entra de lleno en la pederastia en la Iglesia. Lo hace a través de un guion complejísimo, quizás uno de los más retorcidos, tanto estructural como temáticamente hablando, de su carrera. La mala educación nos presenta a dos niños internados en un colegio de curas que se enamoran y cuya relación se ve truncada por la obsesión del director con uno de ellos. A partir de esa premisa la película salta en el tiempo y juega a confundirnos entre lo que es real y lo que es ficción, envolviéndonos lentamente en un thriller oscurísimo. La mala educación no es un film para todos los públicos, es una película que busca violentar al espectador. Una de las obras más ambiciosas de un director que no se amilana ante nada ni ante nadie.


4. Volver (2006)

volver

Tras enlazar cuatro de sus films más duros (Carne Trémula, Todo sobre mi madre, Hable con ella y La mala educación), Almodóvar dirigió una de sus obras más tiernas, tan dolorosa como dulce, tan triste como optimista, Volver. Esta dramedia de mujeres a las que no amaban los hombres tiene uno de los guiones más redondos que ha escrito jamás Almodóvar. Todas y cada una de sus tramas funcionan y encajan perfectamente. La Raimunda de Penélope Cruz se erige en la líder de una familia de mujeres apaleadas por la vida, a través de su fortaleza podemos observar cómo se puede salir adelante, incluso cuando nos encontramos sumidos en lo más hondo de un pozo. Volver quizás sea la película más luminosa de un cineasta que ama moverse entre las luces cegadoras y las sombras más misteriosas.


3. Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Pedro Almodóvar convierte el piso de Pepa (Carmen Maura), a la que ha dejado su novio, en un camarote de los hermanos Marx por dónde van pasando personajes al borde (o mucho más allá) de un ataque de nervios. Construye así la mejor comedia de su carrera, la más redonda, precisa, impecable y brillante de todas las que ha escrito y dirigido. Alumbra, de paso, uno de sus films más icónicos, una desenfadada y descacharrante apología de la locura. Cuando uno está loco se siente inmensamente vivo. Almodóvar adapta la screwball clásica a su particular sentido del humor y a su complejo universo, creando un film de ritmo, tanto cómico como narrativo, envidiable. Es una de las grandes comedias de la historia de un cine, el español, que contó con autores como Berlanga o Ferreri. Mujeres al borde… también será recordada como la película que rompió la relación artística y personal entre el creador, Almodóvar y su musa, Maura. Aunque firmaran la paz en los Goya de 1990, cuando él le dio a ella un trozo del Muro de Berlín, y volvieran a rodar juntos en Volver, jamás la relación volvió a ser la misma y terminó estruendosamente con un tuit de Agustín Almodóvar. No se me ocurre una forma más maravillosa de romper una amistad que pariendo algo tan brillante como esta película.


2. Hable con ella (2002)

Hable con ella

Tras Todo sobre mi madre, Almodóvar se embarcó en un drama sentimental que seguía a dos hombres, un enfermero (Javier Cámara) y un escritor (Darío Grandinetti), perdidamente enamorados de dos mujeres en coma (Rosario Flores y Leonor Watling).  El cineasta volcaba su sensibilidad para retratar las emociones humanas en un drama, a ratos tierno y a ratos terrible. Hable con ella es una película llena de trampas, que juega con los sentimientos del espectador y que lo obliga a enfrentarse a actos terribles. En su complejidad moral reside gran parte de su encanto. Pocas veces Almodóvar estuvo más pausado, más relajado. Hable con ella es una caricia y una puñalada en el corazón. Además está dirigida con una elegancia inusitada, para la historia queda ya ese corto en blanco y negro que incrusta en el centro del film. Esta película le valió a Almodóvar su única nominación a mejor director en los Oscar y el premio de la Academia al mejor guion original, consagrándolo definitivamente como uno de los autores europeos más importantes del cine de las últimas décadas.


1. Todo sobre mi madre (1999)

Todo sobre mi madre

La importancia de las relaciones materno-filiales ha estado en el corazón del cine de Pedro Almodóvar desde sus inicios. Hasta Todo sobre mi madre, que el cineasta estrenó a las puertas del cambio de milenio, había realizado ya un largo camino desde Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón, construyendo a mujeres fascinantes en situaciones difíciles. Todo el cine de Almodóvar está influenciado por la relación con su madre y esta película es la mayor carta de amor que el cineasta le rodó. Todo sobre mi madre nos muestra el amor incondicional, irracional y desmedido que siente una madre por su hijo, a través de una enfermera (Cecilia Roth, en una interpretación deslumbrante) que pierde trágicamente al suyo y viaja a Barcelona a buscar al padre de su hijo, que ahora es una mujer, para comunicárselo. La película combina con astucia el melodrama, el teatro dentro del cine (de Mankiewicz a Cassavetes), el cine social, la comedia, el thriller, la identidad y el viaje de autodescubrimiento personal. Quizás estemos ante la película de Almodóvar más compensada, un film conformado por elementos, géneros y temas muy dispares, que funciona siempre como un todo. La película arrasó en los Goya cosechando 7 premios y logró el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Todo sobre mi madre es una película tremendamente dolorosa, tierna, sensible y emocionante. Una especie de milagro cinematográfico. Un film que te hace llorar y reír, que te intriga y te conmueve. Pura magia.

Batman v. Superman y las otras 7 películas de Batman

Ayer se estrenó en los cines de toda España Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia, la segunda entrega del reboot de Superman que está levantando el polémico Zach Snyder, con la bendición de Christopher Nolan. En esta segunda parte, Snyder enfrenta a Superman contra Batman, como consecuencia directa de la orgía de demolición que vimos en El hombre de acero (2013). A Batman lo interpreta en esta ocasión Ben Affleck, en la octava aparición del personaje en el cine, si no tenemos en cuenta las películas de Serie B de décadas atrás y a su ególatra álter-ego en forma de lego de La LEGO película (2014). Aprovechamos la ocasión para analizar Batman v. Supermanrepasar las otras 7 películas dónde Batman intentó poner orden en, la siempre convulsa, Gotham, desde el díptico de Tim Burton, hasta la trilogía de Christopher Nolan, pasando por denostadas películas de Joel Schumacher.


8. Batman & Robin (Joel Schumacher, 1997)

Batman & Robin

Nadie puede decir que Batman & Robin no trascendiera al tiempo. Aún hoy en día sigue siendo recordada como uno de los más lujosos festivales trash que ha engendrado Hollywood en su siglo de vida. Tras el éxito de Batman Forever, Joel Schumacher se puso de nuevo a las órdenes de la saga Batman, cambiando a Val Kilmer por George Clooney para dar vida al protagonista. Acompañándolo, al igual que en la película previa, su fiel escudero, Robin, interpretado por un Chris O’Donnell cuya carrera jamás despegó después de este desastre manifiesto. Frente a ellos, un Mister Frío surrealista, interpretado por Arnold Schwarzenegger, y una Hiedra Venenosa, a la que encarnaba la pobre Uma Thurman, que parecía sacada de un cabaret de mala muerte. Por supuesto, Batman y Robin tendrán que parar los maquiavélicos planes de destrucción y dominación de la dupla de villanos de serie B. En el camino vivirán situaciones bochornosas. Batman & Robin es, posiblemente, una de las comedias (involuntarias) más caras de la historia. Una máquina de vender merchandising (recuerdo tener de pequeño el muñeco de Mister Frío) vacía, obsoleta y rematadamente estúpida. Una película que se disfruta mucho si uno la ve bajo los efectos del alcohol y con amigos.


7. Batman Forever (Joel Schumacher, 1995)

Batman Forever

Para no poca gente, la catástrofe épica que resultó ser Batman & Robin se vio venir desde el primer film de la saga que rodó Joel Schumacher. El Batman Forever de Schumacher y Goldman rompía lazos estéticos y narrativos con la visión gótica, excesiva y oscura de Tim Burton para construir un blockbuster más genérico e impersonal, apto para el gran público. Su Batman, encarnado en este film por el limitado Val Kilmer, no resulta apasionante, pero es entretenido y mantiene el interés, sobre todo, gracias a sus dos fabulosos villanos: Enigma, interpretado por un desmedido (como casi siempre) Jim Carrey, y Dos Caras, al que encarnaba un Tommy Lee Jones al que le tuvieron que pagar muy bien para prestarse a ese show. A ellos habría que añadir la magnética presencia de Nicole Kidman como la chica de la que se enamora el superhéroe. Quizás el principal problema de Batman Forever es que se la asocia a Batman & Robin. La sombra de la segunda ha englobado a la primera, condenando irremediablemente a ambas películas de Schumacher. Sin embargo, invito a los lectores a revisionarla: no es una película especialmente buena, pero sí es un blockbuster digno. La película, con un presupuesto de 100 millones de dólares, recaudó 336 millones en todo el mundo, cumpliendo con su objetivo: mejorar la taquilla de su predecesora.


6. Batman v. Superman: Dawn of Justice (Zach Snyder, 2016)

Batman v. Superman

Tras la decepción que supuso El hombre de acero, una película ruidosa, confusa, mal hilvanada y, lo que es peor, aburrida, el segundo episodio del universo cinematográfico de DC que están construyendo Zach Snyder y Davd S. Goyer, levantó suspicacias desde el inicio del rodaje. Que Warner mantuviera la película embargada hasta pocas horas antes de su estreno mundial hizo encender, aún más, las alarmas, creando un clima adverso para el film. Ahora que Batman y Superman se pelean frente a los ojos de medio planeta, podemos asegurar que no es el desastre que muchos pronosticaron, pero tampoco es una buena película. Batman v. Superman arranca, después de un prólogo totalmente innecesario y que ya hemos visto varias veces, con Bruce Wayne, un convincente Ben Affleck, observando la ola de destrucción con la que finalizaba El hombre de acero, y culpando de dicho cataclismo a Superman, un semidios capaz de demolerlo todo. Con un punto de partida tan interesante, en el que se contraponen dos visiones diferentes de lo que debe ser un superhéroe, la de Batman y la de Superman, la película se va diluyendo a medida que Lex Luthor, un delirante Jesse Eisenberg, se apodera de la trama. El principal pecado de la película de Snyder es que traiciona su premisa inicial, para convertirse en un blockbuster al uso. Si se hubiera mantenido fiel a su punto de partida, habría sido un film oscuro, moralmente complejo e innovador. Sin embargo, en un acto de cobardía, Snyder y Goyer prefirieron resolver el conflicto inicial de forma completamente arbitraria y girar hacia una estructura narrativa clásica en el cine de superhéroes. No, BvS no es una mala película, pero tampoco es buena.


5. The Dark Knight Rises (Christopher Nolan, 2012)

El caballero oscuro. La leyenda renace

Hablar del film que cierra la trilogía de Christopher Nolan, antes que de sus predecesoras, puede parecer que es empezar la casa por el tejado. Un tejado que Nolan no supo cerrar bien para evitar que el agua se colara dentro de una trilogía, que hasta este momento, estaba siendo impecable. El caballero oscuro: La leyenda renace es una de las grandes decepciones que nos ha deparado el cine de los últimos tiempos. No porque sea una mala película, porque a pesar de algunas decisiones narrativas erradas, algunos giros predecibles y un villano que prometía más de lo que daba, encarnado por un Tom Hardy al que prácticamente no se le veía la cara, es un film divertido, oscuro y hasta estimulante. Las altísimas expectativas mataron a una película que jamás se pudo valorar por lo que era, sino por lo que debería haber sido. Batman se ve contra las cuerdas, una vez más, al enfrentarse a Bane, un villano con un entrenamiento superior al suyo, dispuesto a sembrar el caos en Gotham y con oscuras relaciones en el entramado de poder de la ciudad. La premisa no era novedosa, aunque sí tenía elementos enigmáticos que Nolan manejó de forma irregular. No fue el final épico que todos los fans esperaban. El film, eso sí, recaudó más de 1000 millones de dólares en todo el mundo, con un presupuesto desorbitado de 250 millones, superando en recaudación global a su predecesora, pero funcionando notoriamente peor en Estados Unidos.


4. Batman (Tim Burton, 1989)

Batman 1

El renacer de Batman, tras los films camp de antaño, estaba llamado a ser todo un fenómeno que sacudiera la taquilla en unos tiempos en los que los superhéroes aún no la dominaban con puño de hierro. Para ello, Warner tomó la arriesgada decisión de contratar a un joven director con mucha personalidad, Tim Burton, y le entregó el presupuesto más pequeño de la saga, 35 millones de dólares, que él transformó en 411 millones en todo el planeta, superando todas las expectativas y marcando el inicio de la gran era de los superhéroes, antes del desembarco de Marvel y su plan de dominación mundial. El primer Batman de Burton, al que encarnaba Michael Keaton, con el que ya había trabajado en su éxito previo, Bitelchús, era un drama barroco, con una dirección artística, nominada al Oscar, espectacular, a medio camino entre la sátira, el drama psicológico y el cine de acción. Un blockbuster atípico, desde luego. Batman irrumpía en la ciudad de Gotham para poner fin a la violencia y a la corrupción que la atenazaban y tenía que enfrentarse contra el villano más popular de la ciudad, el Joker, interpretado por un Jack Nicholson a ratos hipnótico y casi siempre excesivo. Vistas a la luz de la seriedad sin fisuras de la trilogía de Nolan, las películas de Burton pueden resultar narrativamente extrañas, con un tono de comedia negra muy peculiar, pero son dos films muy entretenidos y con muchas ideas interesantes.


3. Batman Returns (Tim Burton, 1992)

Batman Vuelve

Tras el indiscutible pelotazo que resultó ser Batman, Warner confió a Burton una nueva adaptación del universo del superhéroe de DC. En esta ocasión le dio un presupuesto muy superior, 80 millones de dólares, y Burton, que entre una entrega y otra había rodado su película más icónica, Eduardo Manostijeras, les entregó una obra que buceaba en los mismos temas de su predecesora, pero abordando de forma más nítida la relación entre la corrupción y la política. El viscoso Pingüino de Danny DeVito, manipulado por el multimillonario Max Schreck (Christopher Walken), intenta convertirse en alcalde de Gotham, sembrando el caos para provocar la caída de la actual administración. En una especie de premonición del fenómeno Donald Trump, Batman tendrá que luchar contra las malas artes de la dupla de villanos, su violencia y su demagogia populista para parar sus planes de dominación. Mientras tanto tendrá que hacer frente a una seductora rival, la hipnótica Catwoman de Michell Pfeiffer. Batman Vuelve funciona así como una amplificación de lo expuesto en su predecesora, ofreciendo una aventura aún más oscura y punzante. Sin embargo, el film no funcionó tan bien en taquilla, recaudando 266 millones de dólares, casi 150 menos que la primera entrega, lo cual llevó a Warner a dejar de confiar en Tim Burton y fichar a Schumacher, con las consecuencias que expusimos anteriormente.


2. Batman Begins (Christopher Nolan, 2005)

Batman Begins

Tras la deplorable calidad del último Batman de Schumacher, la saga entró en un hiato, hasta que Warner decidió resucitarla, 8 años después, de la mano de Christopher Nolan, que para aquellas ya había dirigido Memento, una obra de culto instantánea en la que un hombre intentaba recomponer su pasado a través de los tatuajes de su cuerpo. En cierta forma el Bruce Wayne del primer Batman de Nolan es también un hombre que intenta reconstruir su pasado para afrontar el caótico presente de la ciudad en la que vive. Perdido en la vida, acaba formándose bajo las órdenes de un enigmático maestro. De regreso a Gotham comienza su andadura como Batman, intentado poner orden en una ciudad que se viene irremediablemente abajo. Christian Bale llena, con toda su gravedad, el traje de Batman, dotándole de un aura de hombre atormentado que jamás sus predecesores supieron o quisieron plasmar. El primer capítulo de la trilogía de Nolan sentaba las bases de un universo oscuro, plúmbeo y solemne, nacido al calor del 11-S y del terrorismo y de la economía globalizados. Además Liam Neeson y Cillian Murphy funcionan fantásticamente como contrapuntos a Bale. La película recaudó 377 millones de dólares en todo el mundo. Sin ser especialmente taquillera, sí generó reacciones entusiastas en crítica y público, comenzando a sembrar el prestigio del renacer de la saga.


1. The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008)

El caballero oscuro

Precisamente, tras el buen sabor de boca que había dejado Batman Begins, las expectativas para con El caballero oscuro eran altas. A la confianza en Nolan y su visión del personaje y de la ciudad, se sumaba el regreso del villano más popular de Gotham, el Joker, esta vez encarnado por Heath Ledger, en un interpretación que prometía ser mucho más física, realista y profunda que la guasona encarnación de Jack Nicholson. La campaña promocional del trabajo de Ledger se puso en marcha incluso antes de que se celebraran los Oscar del año anterior. Poco después Ledger moría trágicamente y su interpretación del Joker adquiría halo de leyenda. Una vez que la película se estrenó, todo el mundo se quedó con la boca abierta: efectivamente, el Joker de Heath Ledger era un creación monumental, un retrato salvaje de la locura. Al revés que su sucesora, El caballero oscuro no sólo cumplió con las expectativas, sino que las explosionó. ¿Podía una película de superhéroes ser uno de los dramas más relevantes del año cinematográfico? Sí, podía, de hecho la ausencia en los Oscar del film fue uno de los detonantes del cambio de reglas que llevó a cabo la Academia. El caballero oscuro se sacudió así la etiqueta de cine de superhéroes para ser vista como un gran drama americano sobre una era convulsa. Batman tenía que hacer frente a su rival más impredecible y anárquico, un Joker cuyo único objetivo era sembrar el caos total, no acceder al poder, sino demolerlo. La película recaudó más de 1000 millones de dólares en todo el mundo y una trascendencia cultural indudable.

10 películas LGTBI que deberías ver

2015 fue un buen año para el cine protagonizado por personajes LGTBI. La academicista La chica danesa llevó a un público generalista al cine. La Carol de Todd Haynes fue uno de los films más hermosos y estimulantes del año. La Tangerine de Sean Baker, nos mostró, desde el corazón del cine indie americano, el día a día de dos prostitutas transexuales. Y Desde Allá de Lorenzo Vigas nos recordó que no sólo se hace cine queer en los países anglófonos. Esta lista pretende, precisamente, visibilizar las historias LGTBI que se han rodado en las últimas décadas en otras cinematografías del mundo, más allá de la estadounidense y la británica. Obras de culto (e icónicas) como La vie d’Adèle, C.R.A.Z.Y. o la filmografía de Almodóvar, han dejado paso, también, a otras miradas, teniendo la firme intención de que éste sea el primero de una serie de artículos que exploren el cine LGTBI.

 

noord

10. Noordzee, Texas (Bavo Defurne, 2011)

La ópera prima del belga Bavo Defurne, nos sumerge en un pequeño pueblo costero en los años 70, para hablarnos tanto del descubrimiento del sexo y la madurez emocional, como de la familia, institución en permanente desestructuración. Así, Noordzee, Texas, es a la vez un coming of age y un drama familiar, salpicado por una especia de realismo mágico oscuro e hipnótico. Aborda temas habituales en las historias LGTBI, pero lo hace con personalidad.


desde alla

9. Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015)

El cine latinoamericano ha explorado la psique y las existencias de personajes homosexuales desde hace bastantes años. Ahí están la cubana Fresa y Chocolate (Tomás G. Alea y Carlos Tabío, 1993), o la mexicana Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001). Las historias protagonizadas por personajes homosexuales han ido en aumento en los últimos años, con películas como, XXY (Lucía Puenzo, 2007), Hoje eu quero voltar sozinho (Daniel Ribeiro, 2014) o El tercero (Rodrigo Guerrero, 2014). En este caldo de cultivo, el venezolano Lorenzo Vigas estrenó el thriller Desde allá en el Festival de Venecia 2015, ganando el León de Oro. Desde allá es un thriller psicológico que sigue a un dentista que disfruta observando a hombres desnudarse para él, en una caótica Caracas. Hasta que un día se queda prendado de un chaval que sobrevive cometiendo pequeños hurtos. Desde allá viene a ser una Muerte en Venecia corrompida y sudorosa. El film no se ha estrenado aún comercialmente en España, pero cabe suponer que llegará a las salas a lo largo de este año.


80 egunean

8. 80 egunean (José María Goenaga y Jon Garaño, 2010)

80 egunean es el primer largo de ficción del dúo José María Goenaga-Jon Garaño, los autores detrás de Loreak, ese retrato intimista de la pérdida y del universo femenino. Temas que ya estaban presentes en 80 egunean, la historia de dos amigas de la infancia que se reencuentran en la vejez y entre las que surge (o quizás renace) una conexión especial. No es muy común ver en el cine historias sobre personas que están a punto de entrar, o se encuentra plenamente inmersas, en el último acto de su vida. Menos aún, si estas historias plantean debates sobre la sexualidad de sus protagonistas. Por eso 80 egunean es una película tan importante.


tomboy

7. Tomboy (Céline Sciamma, 2011)

Si bien el la exploración de la sexualidad en la adolescencia ha sido un tema recurrente en el cine, la reflexión sobre la identidad, la sexualidad y las emociones en la infancia, ha sido poco tratado hasta la fecha. Tomboy nos presente a una niña, con apariencia de niño, que juega a ser un hombre, aprovechando que se ha mudado con sus padres a una nueva casa. Pero ¿hasta qué punto la protagonista juega a ser un chico o es, en realidad, un chico? Tomboy es una apuesta arriesgada por hablar de temas que comúnmente son tabú, pero que están ya instalados en nuestras sociedades. No debemos tener miedo a cuestionar nuestra propia identidad y reflexionar sobre ella.


Ha-Buah

6. Ha-Buah (La Burbuja) (Eytan Fox, 2006)

El israelí Eytan Fox es uno de los cineastas queer más importantes del nuevo milenio. Desde Yossi & Jagger (2002), un drama bélico que hablaba de la homosexualidad en el ejército, ha ido tejiendo una filmografía que vincula directamente la situación sociopolítica de Israel y Palestina, con la lucha por los derechos de las personas homosexuales. De las zonas de conflicto a la liberal Tel-Aviv, Fox nos habla de su país, pero también de lo difícil que es amar cuando todo lo que rodea a los amantes está en contra de ese amor. Precisamente Ha-Buah (La Burbuja), nos presenta una historia de amor imposible entre un israelí y un palestino, con el odio entre dos pueblos y la violencia de fondo. Tierna y dura a partes iguales. La tercera película de Fox, tras la sensacional Lalehet al hamayin (Caminar sobre las aguas) (2004), peca de excesiva en su recta final, pero cala hondo.


El tiempo que queda

5. Le temps qui reste (El tiempo que queda) (François Ozon, 2005)

François Ozon, el enfant terrible del cine francés de finales de los 90, ha explorado, de forma persistente, los diversos tipos de relaciones sexuales que se establecen entre las personas en nuestros tiempos. Los personajes homosexuales son comunes en su cine, pero quizás el protagonista de El tiempo que queda, sea el que mejor, y más hondo, ha retratado. Romain se está muriendo, nadie lo sabe, pero sufre un cáncer terminal. Su mundo se viene abajo. Y en el tiempo que le queda se debate entre luchar por lo que deseaba conseguir o claudicar antes de la derrota final. Ozon, casi siempre excesivo, se contiene hasta construir un retrato intimista de la desesperación pero también de la esperanza que nace justo antes del final. El tiempo que queda duele, pero también emociona.


inconu

4. L’inconnu du lac (El desconocido del lago) (Alain Guiraudie, 2013)

L’inconnu du lac es una película extrañamente enfermiza, preñada de ese humor francés tan retorcido como absurdo. Un hombre acude a un lago, conocido por ser un lugar de cruising, y queda fascinado por un hombre, que cree que pudo haber asesinado a otra pareja sexual. Tras este arranque, asistiremos a un perverso juego erótico dónde la pasión y el peligro van de la mano. Guiraudie bebe del noir francés para construir un thriller psicológico áspero, tórrido y turbador, que no dejará indiferente a nadie.


amal

3. Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998)

Fucking Amal es, de las películas que forman esta lista, la más conocida dentro del queer cinema no anglosajón. Un clásico de la temática LGTBI por derecho propio. Fucking Amal, ambientada en la fría sociedad nórdica, nos muestra la vida de una adolescente insatisfecha y solitaria, que descubre, a través de la relación con una amiga, un sinfín de posibilidades, experiencias, sentimientos y deseos. Fucking Amal es una película extrañamente emotiva, implacable y comprometida. El film catapultó a Moodysson a la fama, convirtiéndolo en un autor a tener en cuenta dentro del cine europeo.


laurence

2. Laurence Anyways (Xavier Dolan, 2012)

El quebequés Xavier Dolan no es sólo uno de los directores más prometedores del cine actual, sino también uno de los autores más influyentes del mismo. Tras sus primeras 5 películas, ya se ha consolidado como cineasta de referencia. Su cine está plagado de personajes homosexuales en permanente conflicto con sus deseos. En Laurence Anyways nos relata el complejo viaje de una mujer transexual por ser ella misma, mientras lucha por mantener en pie la relación con su novia, que se ve golpeada por la necesidad de su pareja de vivir como la mujer que siempre ha sentido que es. A través del tiempo seguimos a unos amantes torturados, que intentan compaginar su amor y sus deseos, con la obligación de vivir en una sociedad que no es capaz de entenderlos. En su tercera película Dolan emprendió, sin duda alguna, un viaje a la madurez como narrador.


Happy Together

1. Happy Together (Wong Kar-wai, 1997)

¿Y si volvemos a empezar? Dos amantes viajan desde Hong-Kong a Sudamérica, en busca de las cataratas del Iguazú. Al final acaban anclados, atrapados en sí mismos, en su relación viciada, en Buenos Aires, la ciudad que está justo al otro lado del mundo. Se aman, se destruyen y sí, vuelven a empezar. Una y otra vez, en un tango emocional que nunca llega a su fin. Happy Together es una trampa emocional. El propio Wong Kar-wai estuvo atrapado durante el rodaje en Buenos Aires, incapaz de hallar la salida en su propia historia. Happy Together es una trampa, pero también un estado de ánimo: estar anquilosado sin ser capaz de librarte de tu propio bucle. ¿Quién no se ha sentido alguna vez atrapado? La quinta película de Kar-wai es la historia de una constante huida hacia ninguna parte. Nosotros somos nuestra propia cárcel.

Fight Club | El hijo de Saúl vs. Mustang

La categoría de mejor película de habla no inglesa, suele ser una de las más estimulantes de los Oscar. Aunque los premios de la Academia de Hollywood galardonan al mejor cine estrenado en Estados Unidos durante todo el año anterior, rara vez se abren en las categorías principales a films rodados en un idioma diferente al inglés. La última película de habla no inglesa que irrumpió con fuerza en los Oscar fue la Amour de Michael Haneke, hace 3 años. Con lo cual, esta categoría sirve de escaparate mundial para alguna de las películas más relevantes de las diversas cinematografías del planeta. Este año la gran favorita al Oscar de habla no inglesa es la húngara Saul Fia (El hijo de Saúl), y su principal rival es la franco-turca Mustang. Por lo que, salvo sorpresa mayúscula, el cine europeo sumaría su 7ª victoria en los últimos 10 años. Si los Oscar son anglocéntricos, esta categoría es eurocéntrica. Ya se sabe, no todas las periferias son iguales. Completan la categoría la danesa Krigen (A war), la jordana Theeb y la colombiana El abrazo de la serpiente, único film rodado en español que ha alcanzado la nominación este año. A continuación analizamos brevemente a las dos favoritas.

son of saulSaul Fia (El hijo de Saúl) de László Nemes – Hungría

Cuando Saul Fia, la ópera prima de László Nemes, operador de cámara del cineasta Béla Tarr, se estrenó en Cannes, en entusiasmo crítico fue tan grande que se convirtió, de inmediato, en la principal favorita al Oscar de habla no inglesa. Precisamente su condición de ópera prima la alejó de la Palma de Oro, pero aún así fue galardonada con el Gran Premio del Jurado y comenzó un exitoso recorrido mundial. Saul Fia está ambientada en un campo de concentración nazi y sigue a un judío húngaro que se dedica a conducir a otros judíos a las cámaras de gas y acto seguido deshacerse de los cadáveres. Una premisa escalofriante para una película terrible, una obra que se clava en los ojos del espectador. Nemes rueda El Horror con una elegancia y una inteligencia inauditas. Saul Fia hace un uso del fuera de campo apabullante. Nunca vemos las cámaras de gas, pero oímos lo que pasa en ellas.  Casi como si Nemes recogiera el testigo del Stroheim de Greed (Avaricia), nos deja al lado de la puerta, pero no nos muestra lo más horripilante, porque no lo necesita, la ausencia de imágines es incluso más impactante. Estamos ante una obra audiovisual total. Una película que nos sumerge en uno de los episodios más terribles de la historia mundial a través de la mirada de un hombre deshumanizado, que ha perdido toda esperanza de supervivencia y cuyo único motivo para seguir con vida es enterrar de forma adecuada el cadáver de su hijo. En un año de cine anglófono bastante flojo, Saul Fia debería haber estado nominada en categorías como mejor película, director, actor, fotografía o montaje. Ha tenido que conformarse con ser la favorita en su categoría natural. Y gracias, porque se rumoreó que el comité tuvo que rescatarla para que llegara al corte de 9 films. No es una película fácil, es una patada en la boca del estómago.


mustangMustang de Deniz Gamze Ergüven – Francia

Resulta curioso que la principal cinematografía del mundo (en términos de calidad e influencia) de habla no inglesa, la francesa, no haya ganado este Oscar desde 1992, con Indochine. Es un hecho difícil de explicar, desde luego. Si bien es cierto que Amour, aunque representaba a Austria, es una película, sobre todo, francesa. Justo lo contrario que Mustang, el film seleccionado por los galos, que a pesar de ser una producción francesa es, principalmente, una película turca, dirigida por una turca, ambientada en Turquía y sobre Turquía. Mustang nos cuenta cómo 5 hermanas adolescentes, llenas de vida, se ven atrapadas por la misoginia local, obligadas a dejar de ser libres, para convertirse en mujeres que esperan a que algún hombre se quiera casar con ellas. Lo que podría ser un drama terrible, en manos de la novel Deniz Gamze Ergüven, se convierte en una historia cuasi mágica, entrañable, entretenida y optimista. Tiene un mérito enorme lograr construir un cuento tan reivindicativo y humanista, sin caer en el sentimentalismo ni en la brocha gorda. Si Saul Fia es un film difícil de ver, por lo crudo que es, Mustang es una película agradable, a pesar de lo dramática que es su historia. Ello se debe a un guion plagado de buenos diálogos y situaciones tiernas y a un reparto de actrices jóvenes sensacional. Tiene muy difícil imponerse a su rival húngara, una de las películas más importantes del año cinematográfico, pero no hay que descartar que este film se haga con el corazón de los académicos.

Crítica | El renacido: La naturaleza del hombre

Tras estrenar el año pasado Birdman, una dramedia negrísima sobre la cultura de masas y los tiempos frenéticos (y superficiales) en los que vivimos, el tándem Alejandro González Iñárritu – Emmanuel Lubezki, se confirman como una de las parejas cinematográficas más importantes de la actualidad con El renacido, una historia de supervivencia y venganza en condiciones extremas, que el primero dirige (y co-escribe) y el segundo ilumina. La película, nominada a nada más y nada menos que 12 Oscars, narra cómo un explorador, en la salvaje América del S.XIX, es gravemente atacado por una osa y traicionado por un compañero de expedición, al que perseguirá a través de una capa de nieve infinita, buscando venganza. El héroe contra las cuerdas es Leonardo DiCaprio, en la que quizás sea la interpretación más inusual de su carrera, la más introspectiva y dónde resulta más difícil ver al actor detrás del personaje. Mientras que el villano sin remordimientos es un Tom Hardy bruto, cruel y egoísta. Entre ambos, algunas de las imágenes más poderosas que se hayan visto en el cine. Iñárritu y Lubezki ruedan la violencia, la soledad y la desesperación con una belleza pocas veces vista antes.

El renacido es una rabiosa apología de la imagen y del cine como arte que nos acerca a paisajes que seguramente no veremos nunca con nuestros propios ojos. Las artes plásticas y audiovisuales han intentado, desde sus inicios, capturar momentos para evitar que se pierdan en la memoria. Convertir un instante en algo eterno. También han imaginado nuevos mundos, mundos que se escapan del alcance de nuestro camino vital. El renacido nos presenta a la naturaleza en su máxima expresión, impresionante y salvaje, hermosa y letal, hipnótica y aterradora. Es tan poderoso el mundo que recrean que logran que una película de 150 minutos sin apenas diálogos sea un entretenimiento capaz de llevar a las masas al cine. Estamos ante una aventura que no deja, ni un solo momento, de sorprender al espectador, exprimir el medio y buscar la espectacularidad. Es innegable la visión de Iñárritu. Si en Birdman había construido un monumental (falso) plano secuencia, en El renacido da a luz secuencias dirigidas con una rabia y un pulso apabullantes.

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Lejos queda ya el Iñárritu de la Etapa Arriaga, guionista de Amores Perros, 21 gramos y Babel. En esta historia mínima, los diálogos dejan paso a las imágenes, y la historia no es nada más que el esqueleto sobre el que estas se van acumulando y articulando. Esta especie de western gélido usa un detonador típico del género: la venganza, para mostrarnos el lado más desasosegante tanto de la naturaleza como del ser humano. Si Gravity, otra película de gran belleza estética, abordaba la lucha por la supervivencia desde el humanismo y el optimismo (al igual que otra aventura espacial, la Marte de Scott), El renacido lo hace desde un punto de vista mucho más pesimista. La supervivencia conlleva sufrimiento, vísceras, dolor y pérdida. Incluso el clímax no deja de ser una demostración más de lo oscuro que puede llegar a ser nuestro interior. En unos Oscar tan abiertos, no puede descartarse la victoria de la película de Iñárritu. Los cuatro films con más opciones de ganar los Oscar a la mejor película y al mejor director, son dos dramas que pretenden ser informativos y que están plagados de diálogos (Spotlight y La gran apuesta); y dos aventuras espectaculares, que pivotan en torno a la supervivencia de sus protagonistas, dos obras más visuales y físicas que dialógicas (El renacido y Mad Max). A priori, Spotlight y La gran apuesta parten con ventaja en la categoría reina, mientras que El renacido y Mad Max se repartirán la mayoría de premios técnicos y darán la batalla en la categoría de mejor dirección. Y sí, salvo sorpresa mayúscula, El renacido pasará, también, a la historia como la película por la que Leonardo DiCaprio ganó, por fin, el Oscar al mejor actor.

Las 5 películas que salvaron a la animación de Disney

Este año se celebra el décimo aniversario de la compra de Pixar por parte de Disney. La mastodóntica multinacional audiovisual ponía en marcha una estrategia que la ha llevado posteriormente a la absorción de Marvel y Lucas Film. Si no puedes con tu enemigo, cómpralo. La inclusión definitiva de Pixar en el entramado de Disney vino acompañada del ascenso de John Lasseter de jefe de la primera a jefe de la segunda. Cuando ello se produjo parecía claro que Pixar venía a ocupar la posición de Walt Disney Animation Studios dentro del conglomerado. El estudio más prestigioso de la animación mundial estaba listo para reemplazar a una división alicaída, en clara crisis creativa y comercial. Sin embargo Lasseter rápidamente despejó esos temores, comprometiéndose a potenciar los trabajos de la otrora todopoderosa división animada de Disney. Pues bien, la división animada de Disney no sólo no se ha extinguido sino que vive su momento más dulce desde comienzos de los 90. El fenómeno global que supuso Frozen y los dos Oscars consecutivos ganados por este film y por Big Hero 6, han resituado a la animación genuina de Disney como una marca de primer nivel. Mañana se estrena en nuestros cines Zootrópolis, la nueva película de la división y que busca conseguir el éxito entre crítica y público cosechado por sus predecesoras. Aprovechamos la ocasión para repasar las 5 películas que salvaron a Walt Disney Animation de la desaparición.


Bolt

5. Bolt (Chris Williams y Byron Howard, 2008)

Aunque Descubriendo a los Robinson (2007) fue la primera película de Walt Disney Animation tras la absorción de Pixar, fue Bolt el film que empezó a asentar la nueva marca del estudio. La premisa de la película es original y muy meta. Un perro actor vive engañado creyendo que las tramas de las películas en las que participa con su dueña son reales y que ésta vive en peligro. El cine mirándose a sí mismo, un leitmotiv de la posmodernidad. Con un punto de partida tan interesante y ambicioso, la película podría haber sido una obra sensacional, sin embargo tiene un desarrollo demasiado convencional y no consigue resultar emotiva, aunque lo intenta.


Enredados

4. Enredados (Nathan Greno y Byron Howard, 2010)

Si a algo se ha asociado al cine de Disney es, sin duda alguna, a sus princesas, o más bien, a sus villanas. Enredados supuso el regreso del estudio a este subgénero de la animación, de la mano de un cuento tan popular como el de Rapunzel, la chica encerrada en una Torre, cuyo pelo kilométrico sirve para escalar hasta su habitación. Disney adaptó el cuento de los hermanos Grimm eliminando, por supuesto, toda oscuridad, pero también ofreciéndonos a una protagonista mucho menos pasiva que la mayoría de las princesas que la precedieron. Por supuesto hay amor, animales graciosos y muchas aventuras.


Big Hero 6

3. Big Hero 6 (Chris Williams y Don Hall, 2014)

Un año después del estreno de Frozen, Walt Disney Animation Studios confirmaba su gran estado de forma con Big Hero 6, una historia futurista en la que un niño y un robot luchan contra una macro-conspiración mientras nace entre ellos un vínculo de amistad. Big Hero 6 tiene acción a raudales, humor, emoción y un gran personaje: el robot Baymax. La película recaudó más de 650 millones de dólares en todo el mundo y le proporcionó al estudio su segundo Oscar a mejor película de animación. Estamos ante una película de aventuras adrenalítica y ante una preciosa reflexión sobre lo mucho que nos cuesta superar la pérdida de un ser querido.


Frozen

2. Frozen (Chris Buck y Jennifer Lee, 2013)

Tras el éxito de Enredados y el (ligero) fracaso de su primera princesa negra con Tiana y el sapo (2009), Disney volvió a sumergirse en el mundo de las princesas con Frozen, una libérrima adaptación de La reina de las nieves de Hans Christian Andersen. La película sigue a Anna, que se lanza a buscar a su hermana mayor, Elsa, que se ha fugado aterrorizada por su poder de congelar las cosas. Disney volvía a abrazar la dimensión musical de su cine, convirtiendo a la oscarizada Let it go en un fenómeno de masas. De hecho, la propia película se convirtió en uno de los éxitos cinematográficos más estruendosos de los que va de década. La película recaudó más de 1.200 millones de dólares en todo el mundo, siendo a día de hoy (y sin tener en cuenta la inflación) el 9º film más taquillero de la historia y la obra animada que más dinero ha recaudado. Si a ello le sumamos la ingente cantidad de merchandising vendida y su implantación en la cultura de masas, nos encontramos ante una película que será recordada durante décadas. El film, además, le proporcionó el primer Oscar a mejor película de animación a la división animada de Disney, que desde que se había instaurado el premio en 2001, jamás lo había conseguido.


Rompe Ralph

1. ¡Rompe Ralph! (Rich Moore, 2012)

En el año 2012, Walt Disney Animation Studios estrenó ¡Rompe Ralph!, mientras que Pixar dio a luz a su primera película protagonizada por una mujer, Brave. ¡Rompe Ralph! presentaba a un villano de videojuego, cansado de ser el malo de la función y que buscaba convertirse en el héroe que él sabía que podía ser. Si bien es cierto que hacia el ecuador, la propuesta pierde cierta frescura, no dejamos de estar ante una película inteligente, graciosa, imaginativa y sí, muy meta. Aunque Frozen y Big Hero 6 hayan sido sus mayores éxitos tanto en términos económicos como de público y premios, la relevancia de ¡Rompe Ralph! en la estrategia y en la construcción de la imagen de Walt Disney Animation radica en su comparación con Brave. Si alguien se sienta a ver Brave y ¡Rompe Ralph! sin saber cuál de ellas es de Pixar y cual no, no me cabe ninguna duda de que diría que la obra de Pixar es ¡Rompe Ralph! El clásico experimento de tomar coca-cola y pepsi-cola para adivinar cuál es cuál. Así, la división animada de Disney no sólo certificaba que no había sido devorada por Pixar, sino también que podía medirse a la misma en su propio terreno: el de la calidad.

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