Las 10 mejores interpretaciones de Penélope Cruz

Mañana se estrena en las salas de todo el país ma ma, el regreso del cineasta Julio Medem a la dirección y de la actriz Penélope Cruz al cine español. La película gira en torno a una mujer que lucha contra un feroz cáncer. Todas las críticas que se han conocido hasta el momento destacan el soberbio y poderoso trabajo de Cruz a pesar de lo irregular que resulta la propuesta en su conjunto. A continuación repasamos los diez mejores trabajos de una actriz que levanta en España pasiones desatadas y odios exacerbados. Como rezan numerosas críticas y noticias, he aquí la actriz española más internacional, la oscarizada Penélope Cruz.


2012_01_18_IMG_2012_01_18_153927_abrelosojos10. Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997)

En la segunda película de Alejandro Amenábar, Penélope Cruz tuvo que interpretar a la némesis de una peligrosa e hipnótica Najwa Nimri. Frente a una fabulosa femme fatale tuvo que componer a una mujer dulce, agradable, honesta y sencilla. Aunque al espectador se le clave en la retina Nimri, Cruz consiguió hacer plausible que el protagonista (Eduardo Noriega) se enamore de ella frente al huracán que supone el personaje de su rival.


Elegy-2008-Ben-Kinsley-Penelope-Cruz-pic-39. Elegy (Isabel Coixet, 2008)

Cruz, convertida ya en una actriz de prestigio en Estados Unidos tras Volver, se entregó a Isabel Coixet en la amanerada Elegy. El film, que adapta una novela del prestigioso Philip Roth, cuenta la historia de amor y pasión entre un profesor maduro, Ben Kingsley y una alumna, Penélope Cruz. Lo que debería haber sido una obra pasional e intensa termina siendo una película fría, distante, con la que es imposible conectar. La actriz de Alcobendas hace lo que puede, pero no es capaz de derretir la gélida puesta en escena de una Coixet que comenzaba a ir a la deriva.


Captura de pantalla 2015-09-05 23.35.208. Belle Époque (Fernando Trueba, 1992)

La oscarizada película de Fernando Trueba fue uno de los primeros trabajos de Penélope Cruz en el cine. Una auténtica master class dónde compartió rodaje con actores veteranos del nivel de Fernando Fernán Gómez y Chus Lampreave (ambos ganaron el Goya por esta película) e intérpretes jóvenes con más experiencia que ella como Jorge Sanz, Gabino Diego o Maribel Verdú. Cruz interpreta a la cándida, enamoradiza e inocente hermana pequeña de Verdú, Díaz Aroca y Ariadna Gil (que la derrotó en los Goya, en su primera nominación, por Jamón, Jamón). Es un trabajo sencillo, incluso sutil, pero efectivo y medido al milímetro. Resulta graciosa, dulce y cálida.


maxresdefault7. Nine (Rob Marshall, 2009)

La última nominación al Oscar que ha conseguido hasta la fecha, la logró por interpretar a una de las amantes del Guido de Nine, la adaptación del musical de Broadway que a su vez era una adaptación del icónico film de Federico Fellini 8 y medio. Penélope Cruz demuestra en la película de Rob Marshall que baila mejor que canta y que puede llena de erotismo la pantalla. Es un papel más lucido que profundo y ella lo exprime al máximo.


Captura de pantalla 2015-09-07 21.37.086. Non ti muovere (Sergio Castellitto, 2004)

En un momento en que su carrera estaba estancada y sólo le ofrecían papeles en películas anglófonas de segunda división, Penélope Cruz decidió lanzarse a la aventura y rodar en Italia, en italiano e interpretando a una albanesa. La operación no le pudo salir mejor. Non ti muovere no es una gran película porque Sergio Castelliito es un director mediocre y un actor con mucho ego, pero ella fue capaz de trascender a la misma. Hablar de Non ti muovere es hablar de Penélope Cruz en uno de los papeles más valientes y desgarradores de su carrera. A partir de este film las cosas empezaron a ir mejor y sólo dos años después lograría su consagración con Volver. Su Italia te impacta. Con muy pocas palabras expresa muchos sentimientos, mucho dolor.


maria-elena-vicki-cristina-barcelona-2-6145. Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008)

La incursión/excursión de Woody Allen en Barcelona le dio a Penélope Cruz su segunda nominación al Oscar y su, por ahora, único premio de la Academia. La pasional e irascible María Elena de Cruz es lo más memorable de una película polémica. Para nuestros ojos, la película es un circo lleno de tópicos. En cambio a los americanos les pareció fascinante. Lo cierto es que Penélope Cruz pocas veces ha estado tan magnética. Quizás sea un trabajo excesivo, pero también es muy poderoso.


2020576_l54. Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009)

Desde hace bastante tiempo creo que tratamos injustamente a esta película. Los abrazos rotos no es un mal film, sí uno profundamente irregular y desequilibrado, pero no uno malo. Y Penélope Cruz está inmensa. Sólida y delicada a partes iguales. Se adueña de cada una de sus secuencias, pocas veces ha tenido una presencia más arrolladora. A mí su trabajo como la torturada Lena de esta historia de amor perverso me fascina. Perdió el Goya de mejor actriz protagonista frente a la emotiva Lola Dueñas de Yo, también.


001000da_medium3. Jamón, Jamón (Bigas Luna, 1992)

Penélope Cruz se estrenó en el cine por todo lo alto en el año 1992, a los órdenes de dos de los cineastas más influyentes del cine español de las últimas décadas, Fernando Trueba y Bigas Luna. De Belle Époque ya hemos hablado más arriba, ahora es el turno de entrar de lleno en ese universo con oler a sexo y ajo que construyó Luna en la soberbia Jamón, Jamón. Aquí Cruz demostró, por primera vez, que podía resultar salvajemente carnal como pocas actrices. Inocente y sexy. Ella, Javier Bardem y Jordi Mollà funcionaban a las mil maravillas desprendiendo una enorme química. Jamón, Jamón le dio, además, su primera nominación al Goya, que como ya dijimos perdió frente a su compañera en Belle Époque, Ariadna Gil. Comenzaba así una carrera inusual que la convertiría en la actriz más famosa del país.


548b45f0acf062. La niña de tus ojos (Fernando Trueba, 1998)

Si desde sus inicios en el año 1992, había demostrado desparpajo y carisma, en La niña de tus ojos explotó ambos dones como nunca jamás lo ha vuelto a hacer. En este film de Fernando Trueba sobre un grupo de españoles que ruedan una película en la Alemania nazi, Penélope Cruz es un torrente de energía que se apodera de la pantalla. Es increíble la vitalidad y la entrega con la que aborda a esta actriz en tiempos convulsos. No puedes apartar la mirada de esta niña de nuestros ojos. Con este film logró el primero de sus tres Goyas. En un futuro próximo está proyectado que Trueba ruede, con Cruz de protagonista, la segunda parte de esta película, cuto título será La reina de España.


Penelope-Cruz-Volver_TINIMA20120612_0082_51. Volver (Pedro Almodóvar, 2006)

Nunca Penélope Cruz ha estado mejor. Aún es joven y le quedan muchos papeles por delante, pero es posible que (la) Raimunda sea el papel de su vida. Es precioso contemplar, embobado y emocionado, lo que hace Cruz con esta mujer llena de fracturas, que va arrastrando por la vida traumas terribles, que sobrevive, a pesar de todo. Volver es el enésimo homenaje de Almodóvar a las mujeres como heroínas de la vida cotidiana. A esas madres, hermanas, hijas y amigas que se mantienen en pie, a pesar de que vengan mal dadas. Es una película emocionante, llena de diálogos geniales e interpretada con pasión y cariño. Cruz está perfecta de principio a fin. Se desenvuelve con soltura en el cóctel multigenérico de Almodóvar. Salta con precisión del thriller a la comedia para terminar explotando todo su talento en un drama familiar desgarrador. Es un personaje complejísimo que ella borda y convierte en icónico. Raimunda le dio su segundo Goya y su primera nominación al Oscar. La única que tiene, hasta la fecha, como actriz protagonista, en un año descomunal de actrices en el que se midió a las veteranas Meryl Streep, Judi Dench y Helen Mirren (que se impuso gracias a su Elizabeth II de The Queen) y a su coetánea Kate Winslet. Cinco interpretaciones para el recuerdo. La consagración de una actriz que lleva toda su carrera peleando contra los prejuicios.

Las 19 nominaciones al Oscar de Meryl Streep

Mañana se estrena en los cines españoles Ricki and the Flash, la nueva película de Meryl Streep, en la que interpreta a una vieja rockera que vuelve a casa para ayudar a su hija a superar una mala racha. La película, dirigida por Jonathan Demme y escrita por Diablo Cody, podría darle a Streep su veinteava nominación al Oscar, aunque quizás tenga que terminar conformándose con una nominación al Globo de Oro a mejor actriz de comedia o musical. A continuación repasamos las 19 películas por las que la mujer con más nominaciones al Oscar, ha sido reconocida por la Academia, ordenándolas de peor a mejor.

 

woods_a19. Into the woods (Rob Marshall, 2014)

De todas las nominaciones de Meryl Streep al Oscar, la última que consiguió, a principios de este año, me parece la más inmerecida. Su bruja de este musical dirigido por Rob Marshall, es un despropósito. Lo cual no es sólo culpa suya, el guion, la dirección y el maquillaje que tiene que padecer no ayudan. Pero además se agudiza en su interpretación una peligrosa tendencia hacia la desmesura y la sobreactuación que se puede observar en sus últimos papeles. Streep compone a una villana vulgar, una parodia, en el peor de los sentidos, de las brujas de los cuentos. No da con el tono en una película que durante su segunda hora camina totalmente desnortada. Perdió el Oscar a mejor actriz de reparto contra Patricia Arquette (Boyhood). Las otras nominadas fueron Laura Dern (Wild), Keira Knightly (The Imitation Game) y Emma Stone (Birdman).


maxresdefault18. The Iron Lady (Phyllida Lloyd, 2011)

Tuvieron que pasar 29 años, ni más ni menos, para que Meryl Streep consiguiera, por fin, su tercer Oscar. Una pena que tan ansiado premio lo lograra en uno de los años en que menos se lo merecía. En The Iron Lady, Meryl Streep imita a Margaret Thatcher, una de las personas más relevantes de la segunda mitad del S.XX. Y ese es el problema, que Streep se queda en la superficie, en la mera imitación de la persona, y no entra en la construcción de su personalidad, de sus ideas y emociones. No ayuda una dirección plana y un guion que hierra al darle más importancia al alzheimer y deterioro mental de Thatcher que a sus decisiones políticas. Streep se impuso en la categoría de mejor actriz protagonista a Viola Davis (The Help), Glenn Close (Albert Nobbs), Rooney Mara (Millenium) y Michelle Williams (My week with Marilyn).


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17. Postcards from the Edge (Mike Nichols, 1990)

El gran aliciente de Postcards from the Edge, por no decir el único, es tener la oportunidad de ver cara a cara a dos de las actrices americanas más importantes de todos los tiempos, Shirley MacLaine y Meryl Streep, haciendo de madre e hija. Dos actrices neuróticas y con problemas afectivos, adictas al alcohol, las drogas y sus egos. La película brilla en todas las secuencias que comparten ambas y en su retrato de Hollywood como nido de víboras. Pero se estrella en todo lo demás. Resulta bastante sorprendente que Nichols dirigiera una película tan mascada. Las relaciones materno-filiales han sido tratadas con mucho más acierto en cientos de ocasiones. Streep está bien pero MacLaine es mucha MacLaine. El Oscar de actriz protagonista lo ganó, aquel año, la escalofriante Kathy Bates de Misery, imponiéndose a Streep, Anjelica Huston (The Grifters), Julia Roberts (oh sí, Pretty Woman) y Joanne Woodward (Mr. And Mrs. Bridge).


Captura de pantalla 2015-08-20 20.43.0016. Music of the heart (Wes Craven, 1999)

Señora blanca de buen corazón ayuda a minorías y ayudándolas, se ayuda a sí misma. Esto es, en esencia, de lo que habla Music of the heart, la historia de una ex – violinista que pone en marcha un programa en el que cada año enseña a un grupo de niños del ghetto a tocar el violín. Típica película americana bienintencionada y sobrecargada de buenos sentimientos que nos viene a decir que la caridad debe cubrir el vacío que deja el Estado en campos tan importantes como la educación. Desde Europa chirría. Cada vez menos. Pero en Estados Unidos es una fotografía de su catastrófico sistema educativo público. La educación para los ricos o para los pobres si los ricos deciden darles su dinero. Meryl Streep brilla en una película en la que es la total protagonista y a la que dota de verosimilitud y pasión. No es un gran film, pero demuestra que Streep es una actriz comprometida. Este año en los Oscar, Hilary Swank (Boys don’t cry) derrotó, por primera vez, a Annette Bening (American Beauty) y completaron el quinteto de nominadas Janet McTeer (Tumbleweeds) y Julianne Moore (The End of the affair).


Captura de pantalla 2015-08-19 16.32.2515. Evil Angels (Fred Schepisi, 1988)

Son tantas las nominaciones al Oscar de Meryl Streep que los nacidos en los últimos 40 años casi podemos jugar a buscar cual fue la película por la que la actriz fue nominada el año en que nacimos. La mía es Evil Angels, que aunque su título promete una película de terror o un telefilme de Antena 3, es un drama sobre cómo un matrimonio, interpretado por Streep y Sam Neill, es perseguido y juzgado por toda Australia tras la desaparición de su bebé durante unas vacaciones. El caso Madeleine 20 años antes. Evil Angels es a la vez un drama familiar, un thriller judicial y una crítica a los mass media y a esa masa de personas que los sustenta. El problema es que la película se vuelve repetitiva a la media hora y que no acaba de ahondar en ninguna de sus vertientes. Meryl Streep hace un buen trabajo, pero tampoco destaca demasiado, sin acabar de hurgar en el dolor que debe sentir esa mujer que asegura que un dango (perro salvaje) le robó a su bebé. Aquel año la Academia cometió el enorme error histórico de no premiar a Glenn Close por Dangerous Liaisons, recayendo la victoria en Jodie Foster por la corriente The Accused. Las otras nominadas a mejor actriz protagonista fueron Sigourney Weaver por Gorillas in the mist y Melanie Griffith por Working Girl.


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14. August: Osage County (John Welles, 2013)

La actriz de New Jersey consiguió su penúltima nominación al Oscar gracias a su papel de matriarca enferma y manipuladora de August: Osage County. Este personaje construido a base de frases lapidarias, llantos y gritos, era toda una oportunidad de lucimiento. Sin embargo, Streep lo llevó tan al límite que en muchas ocasiones cayó, irremediablemente, en la sobreactuación. No ayudó tampoco que Julia Roberts y Julianne Nicholson, que interpretaban a sus hijas, estuvieran mejor que ella en los cara a cara y que sus secuencias individuales fueran más interesantes. El problema de Meryl Streep al trabajar con directores que carecen de autoridad es que nadie le pone límites y aunque a todos nos gusta hacer lo que queremos, puede resultar contraproducente. En el duelo que tuvo a lo largo de toda la campaña con Roberts por quién de las dos era la protagonista y con qué secuencia terminaba el film, Streep terminó perdiendo, aunque ella compitiera en los Oscar como actriz principal y Roberts como secundaria. Y perdió porque Roberts le gritó el ya icónico “Eat the fish, bitch”. La ganadora del Oscar fue Cate Blanchett por su mujer desesperada al borde del colapso mental de Blue Jasmine. También estuvieron nominadas Amy Adams (American Hustle), Sandra Bullock (Gravity) y Judi Dench (Philomena).


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13. Ironweed (Héctor Babenco, 1987)

La Gran Depresión fue la etapa más dura que atravesó Estados Unidos tras la Guerra de Secesión. Un país desangrado por la pobreza, la falta de trabajo y el sufrimiento de la mayoría de su población. Ironweed echa la mirada sobre aquellos oscuros años para contarnos la vida de dos alcohólicos que malviven, arrastrando sus vidas rotas de taberna en taberna. A esos dos alcohólicos, traumatizados por sus respectivos pasados y su terrible presente, les dan vida los dos actores con más nominaciones al Oscar de todos los tiempos, Meryl Streep y Jack Nicholson. Ellos, sobre todo ella, son lo mejor de la función. La película dura, incomprensiblemente, 150 minutos y carece de todo ritmo o nervio. Sin embargo Streep tiene un puñado de secuencias prodigiosas, dónde transmite toda esa miseria que carcome a su personaje. Además tiene un número musical precioso, que termina entre lágrimas. En aquella edición de los premios de la Academia ganó el Oscar a mejor actriz protagonista Cher, sí, esa Cher, por Moonstruck, derrotanto a Streep, Glenn Close (Fatal Attraction), Holy Hunter (Broadcast News) y Sally Kirkland (Anna).


out-of-africa12. Out of Africa (Sydney Pollack, 1985)

La terrateniente Karen Blixen es uno de los personajes más icónicos de la carrera de Meryl Streep, y la última vez en que estuvo nominada al Oscar por la película que venció en esa edición. Out of Africa es el paradigma de película clásica y grandilocuente hecha para arrasar en los Oscar. También es un film que se hace muy pesado, que resulta frío, que está muy bien hecho pero que tiene serios problemas narrativos. No es su mejor trabajo y sin embargo es uno de los grandes papeles de su carrera. No acaba de plasmar con toda la pasión necesaria los sentimientos de una mujer llena de contradicciones, aunque desde luego le aporta presencia y credibilidad al papel. Perdió el Oscar ante Geraldine Page (The Trip to Bountiful) en una edición en la que Whoopie Goldberg (The Color Purple) debió haberse convertido en la primera afroamericana en ganar el Oscar de actriz protagonista. Las otras nominadas fueron Jessica Lange (Sweet Dreams) y Anne Bancroft (Agnes of God).


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11. The French Lieutenant’s Woman (Karel Reisz, 1981)

Dos affairs por el precio de uno. Meryl Streep y Jeremy Irons encarnan a dos actores que viven un romance secreto, puesto que ambos tienen pareja, mientras ruedan un film en el que sus personajes tienen una complicada y escandalosa relación. La actriz logra que veamos a dos mujeres distintas y a la vez que seamos capaces de captar todo aquello en que se parecen. Es un trabajo muy rico en matices. Lo mejor de esta película es la película que tiene en su interior, mientras que las secuencias entre los dos actores no son tan buenas. El Oscar se lo llevó la actriz con más premios de la Academia, Katherine Hepburn, que logró así su cuarta estatuilla por On golden pond. Las otras nominadas fueron Diane Keaton (Reds), Marsha Mason (Only when I laugh) y Susan Sarandon (Atlantic City).


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10. Julie & Julia (Nora Ephron, 2009)

De las 19 nominaciones al Oscar de Streep, posiblemente ésta sea, junto a la de The Devils Wears Prada, la más cómica (la de Into the woods lo es, pero en el peor de los sentidos). En esta dramedia de Nora Ephron, Streep interpreta a Julia Child, una famosa cocinera americana, a la que varias generaciones de estadounidenses guardan un gran cariño. De hecho el film trenza una conexión entre Child y una mujer del presente, interpretada por Amy Adams, que reconstruye su vida mientras cocina las recetas del libro más famoso de Child y escribe un blog sobre ello (cuán 00 esta trama). Child tenía una forma muy particular de hablar, Streep clava su acento y sus gestos pero además dota al personaje de hondura. Es un trabajo precioso, aunque a ratos pueda parecer caricaturesco. Se nota que Streep lo hizo con amor. La actriz perdió en la categoría de protagonista contra Sandra Bullock (The Blind Side) y sus otras rivales fueron Helen Mirren (The Last Station) y las jóvenes Carey Mulligan (An Education) y Gabourey Sidibe (Precious).


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9. One true thing (Carl Franklin, 1998)

Esta película del televisivo Carl Franklin no tiene muy buena fama entre los cinéfilos. De hecho antes de verla varias personaS me dijeron que era “un telefilm”. Efectivamente la forma en que está narrada no es muy cinematográfica, sin embargo me pareció una lúcida y dolorosa reflexión sobre el matrimonio, la familia y todas las cosas a las que se renuncia por ellos. Esta mujer enferma de cáncer permitió a Streep recrear el cansancio y la frustración de una persona que se asoma al fin de su vida. Es una interpretación comedida, incluso dulce. Aunque estuvo nominada como actriz protagonista es, como en muchas ocasiones, secundaria. Sus secuencias con la auténtica protagonista, Renée Zellweger, que interpreta a su hija, son fabulosas y además tiene una secuencia desgarradora en la que le explica a su hija las principales y dolorosas decisiones que tomó en su vida. Perdió, en un año bastante flojo, frente a Gwyneth Paltrow (Shakespeare in love) y las otras nominadas fueron Cate Blanchett (Elizabeth), Fernanda Montenegro (Central do Brasil) y Emily Watson (Hilary and Jackie).


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8. Adaptation. (Spike Jonze, 2002)

Tanto este film, como su propio personaje, sacaron a Meryl Streep de su zona de confort. En una obra rotundamente de autor, en la que bailaban al unísono los talentos del guionista Charlie Kauffman y el director Spike Jonze, Streep se vio relegada a un segundo plano, apoyando junto al oscarizado Chris Cooper, a un Nicolas Cage desdoblado en dos gemelos. Adaptation. es uno de los filmes más estimulantes de la larguísima carrera de la actriz. Una rara avis en su filmografía. Lo cual nos permitió ver una nueva faceta de una intérprete que, a menudo, está por encima de las películas en las que trabaja. Streep no se arruga ante tamaño reto y coge a este personaje y lo exprime hasta quitarle la última gota de interés. En la ceremonia de aquel año, Catherine Zeta-Jones (Chicago) se impuso en la categoría de actriz de reparto a Streep, Queen Latifah (Chicago), Kathy Bates (About Schmidt) y la descomunal Julianne Moore de The Hours.


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7. The Devil Wears Prada (David Frankel, 2006)

Es curioso que tras una carrera tan larga y emblemática, este papel en una romcom como The Devil Wears Prada sea el más conocido de Streep hoy en día. Sobre todo por el empuje de una nueva generación de cinéfilos nacidos en los 90 y que vieron la película siendo adolescentes, convirtiéndola en una de las películas más mitificadas del cine americano mainstream de los últimos años. La trascendencia en la cultura popular de este papel es innegable. Meryl Streep construyó brillantemente una mala de frases lapidarias que es ya un icono. Hace dos semanas se estrenó Trainwreck de Judd Apatow y Amy Schumer, otra romcom con una villana, interpretada por Tilda Swinton, que bebe directamente tanto del personaje como de la propia interpretación de Streep, que retrató para todo el planeta a ese monstruo del mundo de la moda llamado Anna Wintour. La decisión de promocionar a Streep como protagonista, a pesar de ser secundaria, dado el impacto de su personaje en los espectadores, la llevó a la nominación, pero también a una derrota inevitable frente a la Helen Mirren de The Queen. Completaron uno de los mejores quintetos de actrices protagonistas de la historia, Penélope Cruz (Volver), Kate Winslet (Little Children) y Judi Dench (Notes on a scandal).


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6. Doubt (John Patrick Shanley, 2008)

Su manipuladora monja directora de un colegio de Doubt es, posiblemente, el último gran papel dramático de Meryl Streep. La intérprete tiene que moverse, con una sibilina desconfianza, en la delgada línea que separa la verdad de la mentira, la sospecha de la prueba, el rencor de la justicia. El trabajo de Streep se ve potenciado por el enorme casting que la acompaña: Phillip Seymour Hoffman como el posible culpable de abusar de un niño, Viola Davis como la madre angustiada del chaval y Amy Adams como la monja dulce, que ofrece el contraste perfecto al papel y a la actuación, gélida, impermeable, de la maestra Streep. Es un trabajo complejísimo el que aquí hace la actriz. El odio es una de las emociones humanas más poderosas. En un año fabuloso de actrices, logró su esperadísimo (y merecidísimo) primer Oscar Kate Winslet (The Reader), y estuvieron también nominadas Angelina Jolie (The Changelling), Melissa Leo (Frozen River) y Anne Hathaway (Rachel Getting Married).


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5. Silkwood (Mike Nichols, 1983)

A finales de este año Meryl Streep estrena, rodeada de un gran reparto de actrices británicas, Suffragette, drama histórico sobre la conquista del voto femenino en Gran Bretaña. Sin embargo, Streep ya tiene en su haber un fabuloso film de denuncia, Silkwood, en el que interpreta a una trabajadora de una central nuclear que se enfrenta a la misma por las deficientes medidas de seguridad y salubridad del lugar. Una clásica historia americana del ciudadano contra un sistema corrupto. Silkwood además de mostrar a una Meryl Streep llena de vida, en una interpretación desgarrada, supuso la primera colaboración entre la actriz y el director Mike Nichols, que volverían a repetir en Heartburn, Postcards from the edge y Angels in America, por la que la veterana intérprete ganó un Emmy. Streep perdió el Oscar frente a Shirley MacLaine (Terms of Endearment), que derrotó también a Debra Winger (Terms of Endearment), Jane Alexander (Testament) y Julie Walters (Educating Rita).


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4. The Deer Hunter (Michael Cimino, 1978)

La primera nominación al Oscar le llegó a una joven Meryl Streep gracias a un fantástico y sentido papel secundario en The Deer Hunter. Casi 40 años después, el film de Cimino sigue siendo una de las películas más importantes de su carrera. Por no decir la más importante (que no la mejor, que es, para mí, The Hours). The Deer Hunter es un film capital del cine americano de los 70, de esa generación de cineastas que reventó Hollywood desde dentro, y de ese trauma histórico que es la guerra de Vietnam para los norteamericanos. Meryl Streep aporta a un film tan duro, el lado más emocional. La conexión sentimental con nosotros, los espectadores, que no hemos vivido ese horror. Es un trabajo sutil, elegante e intenso. No podía estrenarse de mejor forma en los Oscar. El Oscar a mejor actriz de reparto lo consiguió Maggie Smith (California Suite), derrotando a Streep, Dyan Cannon (Heaven Can Wait), Penelope Milford (Coming Home) y Maureen Stapleton (Interiors).


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3. Kramer vs. Kramer (Robert Benton, 1979)

Al año siguiente de su primera nominación, Streep repitió en la categoría de actriz de reparto por Kramer vs. Kramer, que al igual que The Deer Hunter el año anterior, venció en la categoría de mejor película. No es fácil estar dos años consecutivos en la mejor película del año para la Academia. Esto dice mucho del instinto que tenía Streep para escoger proyectos al inicio de su carrera. Tras muchas décadas haciendo cine esa ambición artística ha sido sustituida por la elección de otro tipo de films, más modestos, y dónde casi siempre ella es la estrella del show. Volviendo a Kramer vs. Kramer, en este drama familiar/judicial interpreta a una madre que abandona a su hijo para, tiempo después luchar por recuperarlo. La labor de la actriz tiene un mérito enorme, porque logra que seamos capaces de comprender a esta mujer arrepentida, que quiere a su hijo a pesar de todos los errores cometidos. Y lo logra a pesar de que le relato nos posiciona claramente a favor del padre, interpretado por un soberbio Dustin Hoffman. Esta segunda nominación se tradujo en su primer Oscar y el único que ha logrado en la categoría de actriz de reparto, derrotando a su compañera Jane Alexander, así como a Barbara Barrie (Breaking Away), Candice Bergen (Starting Over) y Mariel Hemingay (Manhattan).


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2. Sophie’s Choice (Alan J. Pakula, 1982)

Pocas interpretaciones hay en la historia del cine más unánimemente alabadas que la que aquí firmó Meryl Streep. De hecho su Sophie, esa mujer destrozada por la decisión más terrible a la que se puede enfrentar un ser humano, es a las listas de mejores interpretaciones femeninas de la historia lo que Citizen Kane a las de mejores películas: indispensable. Todo ello tiene más mérito aún si tenemos en cuenta que Sophie’s Choice no es una gran película. De hecho es un film excesivamente largo e irregular. Si ha sobrevivido al paso del tiempo es gracias a la brutal interpretación de una Streep a la vez frágil e indestructible. No es una interpretación que marca una carrera, es una interpretación que marca una vida. Es el gran papel de una de las actrices más importantes y admiradas de la historia del cine. Meryl Streep ganó su segundo Oscar imponiéndose a Julie Andrews (Victor Victoria) y a tres de las mejores actrices de su generación: Jessica Lange (Frances), Sissy Spacek (Missing) y Debra Winger (An Officer and a Gentleman).


The-Bridges-of-Madison-County-bridges-of-madison-county-22687821-600-3371. The Bridges of Madison County (Clint Eastwood, 1995)

Tras todo lo que acabo de decir sobre Sophie’s Choice podría parecer contradictorio que mi interpretación favorita de Meryl Streep sea su Francesca Johnson. Sin embargo, creo que no lo es. En Sophie’s Choice firma una de las mayores exhibiciones interpretativas que yo jamás he visto. Pero en The Bridges of Madison County hizo algo que aunque pueda resultar menos relevante es más poderoso, me destrozó el corazón. Jamás Meryl Streep ha encarnado mejor los sentimientos de su personaje hasta diluirse completamente. Hasta desaparecer. La historia de amor imposible entre una ama de casa de vida anodina y un fotógrafo que pone su vida patas arriba es una de las historias que más me han emocionado en mi vida. El ramillete de emociones que despliega Streep es impresionante. Es un trabajo sutil, medido y sobre todo sentido. Y una de las cosas más maravillosas del cine como arte y como entretenimiento es su infinita capacidad de emocionar. Nunca Meryl Streep me ha emocionado tanto como en aquel condado de Iowa. Aquel año ganó el Oscar Susan Sarandon por Dead Man Walking y el quinteto de nominadas fue uno de los mejores que recuerdo: Sarandon, Streep, Elisabeth Shue (Leaving Las Vegas), Sharon Stone (Casino) y Emma Thompson (Sense & Sensibility).

Las 5 mejores películas españolas de ciencia ficción

Mañana se estrena en los cines españoles Extinction, el salto del director Miguel Ángel Vivas del terror a la ciencia ficción. El film, rodado en inglés y que cuenta con el lostie Matthew Fox como protagonista, es una de las apuestas más ambiciosas de nuestro cine en este 2015. No sólo por el presupuesto con el que contó Vivas, sino también por abrazar un género que se le resiste al cine español, como es la ciencia-ficción. El terror y, sobre todo, el thriller han brillado en los últimos años en nuestra cinematografía, tanto a nivel de público, como de crítica y premios. Títulos como Los otros y El orfanato, por un lado, y La isla mínima, Celda 211 o No habrá paz para los malvados, por el otro, han asentado estos dos géneros en nuestra maltrecha industria (si es que ésta existe). Sin embargo el fantástico, pero sobre todo la ciencia ficción, no han terminado de despegar. Esperemos que Extinction, que también incluye elementos de terror, sea un importante paso en la buena dirección para la consolidación del género en España. Mientras tanto, aquí van 5 fantásticas películas sci-fi españolas.


xPKS1Vbc.640x360.05. Acción mutante (Álex de la Iglesia, 1993)

Que tu primera película sea una descacharrante comedia de ciencia ficción requiere tener redaños, personalidad y contar con un sólido apoyo detrás. Álex de la Iglesia tenía todo eso en 1993 cuando se estrenó Acción Mutante, producida por El Deseo de los hermanos Almodóvar. Esta historia de un grupo de mutantes secuestradores fue la carta de presentación de uno de los directores más relevantes del cine español de las últimas dos décadas. Acción Mutante es una película desenfadada, salpicada de diálogos brillantes, absurda y desmedida. Un film de entretenimiento que, al igual que el cine del propio Almodóvar, hace humor a partir de lo spanish trash. No es una gran película, pero sí es una comedia graciosa y desvergonzada que juega bien con las reglas de la ciencia ficción para generar carcajadas.


mqdefault4. 3 días (F. Javier Gutiérrez, 2008)

Hace ya 7 años, F. Javier Guitérrez estrenó su ópera prima en el Festival de Málaga, cosechando grandes halagos y hasta cuatro premios, incluida la Biznaga de Oro. 3 días es un drama (pre)apocalíptico que sigue a un improbable héroe, el siempre sensacional Víctor Clavijo, durante las 72 horas antes de la llegada de un meteorito que aniquilará a la humanidad. Sin contar con los medios de películas estadounidenses con una premisa similar, el film de Guitérrez se lo juega todo a que éste sea capaz de darle una entidad visual interesante a la historia. 3 días podrá gustar más o menos, desde luego no es una película perfecta, pero sin duda está rodada con personalidad. Por eso la película es estimulante allí dónde otras cintas españolas con mucho más presupuesto y ambición son anodinas. Hablo de Los últimos días o Fin. Si el género quiere consolidarse en el cine español tendrá que apostar por las historias pequeñas hechas con sólidas ideas y estilo propio. Precisamente este año Gutiérrez dará el salto a Estados Unidos con el estreno de su segundo largometraje, Rings, una precuela de The Ring.


yCatal5BcOyrVMSfKJQtfT88QvQ3. Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007)

Tras haber estado nominado al Oscar al mejor cortometraje de ficción gracias a 7:35 de la mañana, había una gran expectación en torno al futuro como cineasta de Nacho Vigalondo. Su debut en el mundo de los largometrajes se produciría en 2007 con Los cronocrímenes, que partía de una premisa clásica de la ciencia ficción, los viajes en el tiempo. Vigalondo rueda una especie de respuesta española a Primer (Carruth, 2004), una de las películas sci-fi de culto que nos ha dado el nuevo milenio. Cuando uno se mete en la máquina del tiempo se arriesga a multiplicarse a sí mismo y a destruir su vida. No faltan ciertas gotas de humor, ciertos agujeros de guion y un estilo narrativo inocente pero también ingenioso. Los cronocrímenes sigue siendo, en mi humilde opinión, la mejor película de Vigalondo, quizás por esa mezcla de inocencia e ingenio. Por ese aire desenfadado, de joven cineasta que está probándose a sí mismo y que no tiene miedo a estrellarse. Vigalondo volvería al género en 2011 con Extraterrestre, una romcom sci-fi que no terminaba de cuajar.


p09rrqTv9xdh6y0UIxcjnd75KXW2. Eva (Kike Maíllo, 2011)

Pasamos de los viajes en el tiempo a la robótica, otra premisa fundamental de la ciencia ficción. En Eva tenemos un futuro próximo muy similar a nuestro presente, robots, secretos y un triángulo amoroso interpretado por Daniel Brühl, Marta Etura y Alberto Amman. Y quizás sea este triángulo el punto más débil de esta historia sobre un investigador que persigue la creación de un niño robot. Si la película fuera más una distopía reflexiva o un thriller psicológico, que un drama romántico, sería mucho mejor. Aún así, a mí me encantó Eva, a pesar de sus defectos, de sus lastres. Visualmente es una maravilla. Preciosa. Rodada con gusto y cariño. Confirmando de nuevo que los profesionales que salen de la ESCAC son fantásticos en todas las áreas. Con esta película Maíllo consiguió algo que no habían logrado sus antecesores en esta lista, ganar el Goya a Mejor Director Novel (Gutiérrez ni siquiera fue nominado).


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1. Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997)

Otro ganador del Goya a Mejor Director Novel es Alejandro Amenábar y Abre los ojos, la única película de esta lista que no es una ópera prima. Desde luego resulta curioso que sean directores jóvenes los que se hayan atrevido, por el momento, a adentrarse en la ciencia ficción. Como si nuestro cine nos gritara “No es género para viejos”. Tras el brutal éxito que supuso Tesis, su aproximación al thriller psicológico, Amenábar tenía que confirmar su talento en su esperadísimo segundo largometraje. Abre los ojos no es tan buena como Tesis. De hecho no creo que ninguna película posterior de Amenábar lo sea. Pero es una tensa e hipnótica cinta de ciencia ficción. Es terrible vivir ahogándonos en el dolor y en los recuerdos de una vida mejor. A veces, es terrible vivir. Amenábar maneja con astucia los giros que va pegando el guion en el terreno narrativo y construye una puesta en escena fabulosa, cuyo culmen es la ya mítica secuencia de la Gran Vía vacía. El cineasta arriesgó y salió ganando. Quizás con los años Amenábar ha ido perdiendo eso mismo, ese riesgo, esa necesidad de indagar, de explorar, de saltar al vacío. Quizás por eso mismo la ciencia ficción en España sigue siendo sólo un género poco explorado y en manos de jóvenes cineastas, sin miedo a darse de bruces.

8 películas por las que Mark Wahlberg mola

Mañana se estrena en España Ted 2. El oso de peluche malhablado y su mejor amigo, Mark Wahlberg, contraatacan tras haber logrado un gran éxito de taquilla con la primera parte en 2012. Y ello nos sirve de excusa para entrar a analizar la carrera de Wahlberg, un hombre que ha hecho siempre lo que le ha dado la gana. Un intérprete consciente de sus limitaciones (jamás será un Joaquin Phoenix) pero que desde luego tiene inquietudes artísticas y que ha desarrollado una labor como mecenas muy interesante. A continuación, la carrera de Mark Wahlberg condensada en 8 películas.


Three-Kings-mark-wahlberg-31259108-1920-10808. Three Kings (David O’Russell, 1999)

Cuando Wahlberg encontró a O’Russell. Three Kings fue la primera colaboración entre el director David O’Russell y el actor. Y el inicio de una amistad que duraría más de una década y llevaría a Wahlberg a aceptar participar en ese despropósito que fue I Heart Huckabees. Ya sólo por ese hecho, este drama bélico con tintes de comedia absurda, es un film fundamental en la carrera de Wahlberg. Pero además supuso la primera gran producción en la que participó y su primera película que superó los 100 millones de $ de recaudación a nivel mundial. Esta febril búsqueda del tesoro, puede gustar más o menos, pero desde luego tiene personalidad. O’Russell se estaba forjando como autor, George Clooney como estrella socarrona y Wahlberg como intérprete solvente.


444Sin título7. The Perfect Storm (Wolfgang Petersen, 2000)

Este drama de catástrofes rodado por Petersen fue el primer blockbuster de la carrera de Mark Wahlberg. Unos marineros luchando contra olas descomunales con actores de prestigio en el reparto. Ese mismo año estrenó también The Yards de Gray. Perfecto ejemplo de lo que ha sido la carrera de Wahlberg como actor, una mezcla extraña, no siempre satisfactoria entre superproducciones y cine de autor.


 Mark-Wahlberg-Seth-MacFarlane-Ted6. Ted (Seth MacFarlane, 2012)

Aunque dos años antes había protagonizado The Other Guys con Will Ferrel y brillado en Date Night junto a Tina Fey y Steve Carell, fue Ted la que convirtió a Mark Wahlberg en un actor de comedia de masas a tener en cuenta. Fue tal el pelotazo que pegaron Seth MacFarlane, en su debut en el cine, y Wahlberg que Ted sigue siendo la segunda película más taquillera del actor, tras esa máquina de amasar dinero y destruir objetos llamada Transformers. Wahlberg se entregó al humor bestia y soez de MacFarlane y le añadió una fisicidad extraordinaria, sobre todo si tenemos en cuenta que su partenaire era un oso de peluche. Mañana se estrena Ted 2 en España, en Estados Unidos la película no ha sido tan bien acogida como la primera ni por el público (aún no llega a los 100 millones de dólares recaudadados) ni por la crítica. Habrá que ver qué pasa aquí. Aún así, a bien seguro Wahlberg seguirá construyendo una carrera extraña, entre lo salvajemente comercial, lo autoral y lo personal, llena de fallos pero también con brillantes aciertos.


rs_560x281-131113165621-1024.mark-wahlberg-lone-survivor.mh.1113135. Lone Survivor (Peter Berg, 2013)

Rota su relación de amistad/profesional con David O’Rusell, después de que éste le diera el papel protagonista de Silver Linings Playbook a Bradley Cooper, Marky Mark parece haber encontrado a su nuevo director fetiche, el mastodóntico Peter Berg. En 2013 estrenaron su primera película juntos, Lone Survivor, un drama bélico que sigue a cuatro soldados en terreno enemigo embarcados en una operación militar que se tuerce. Y actualmente están rodando Deepwater Horizon y se hallan en la fase de pre-producción de Mile 22, ambas con vistas a ser estrenadas en 2016. Sí, definitivamente Mark Wahlberg ha encontrado a un nuevo socio. Había vida más allá de O’Russell.


5.-We-Own-Joseph-and-Robert-at-graduation4. We Own The Night (James Gray, 2007)

Un comportamiento básico en la carrera de Mark Wahlberg es trabajar más de una vez a las órdenes de un mismo director (Foley, O’Russell, Gray, MacFarlane, Kormákur, Bay). Se nota que le gusta ponerse en las manos de personas en las que confía, que le hagan sentir seguro y que conozcan cuáles son sus límites como intérprete. Con James Gray, uno de los autores estadounidenses más estimulantes de las últimas décadas, había trabajado en la ópera prima de éste, The Yards, antes de repetir juntos en We Own The Night. La película, a medio camino entre el drama familiar y el thriller policíaco, es un film dónde el director es la estrella pero en el que Wahlberg es capaz de medirse a dos grandes actores como Joaquin Phoenix y Robert Duvall, sin salir mal parado.


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3. The Fighter (David O’Rusell, 2010)

Cuando Wahlberg rescató a O’Russell (para que después éste lo terminara traicionando). Incluso más que a sí mismo. The Fighter fue un proyecto personal suyo, la película destinada a convertirlo en un gran actor, lluvia de premios incluida. Tras un largo proceso, al final recuperó a su amigo David O’Russell, caído en desgracia tras la debacle que supuso I Hear Huckabees. El resultado fue la que quizás sea la última gran película de boxeo que hayamos visto hasta la fecha. Cimentada sobre un reparto en estado de gracia y una historia con garra. Sin embargo, Mark Wahlberg pasó desapercibido en la temporada de premios, viendo como sus tres compañeros de reparto: Amy Adams, la novia, Melissa Leo, la madre y Christian Bale, el hermano/entrenador, eran nominados al Oscar, consiguiendo ganarlo los dos últimos. O’Russell, además, conseguiría estar nominado a mejor director, convirtiéndose a partir de aquí en uno de los autores más relevantes del último lustro. Más allá de la decepción, The Fighter, le supuso su segunda nominación al Oscar, aunque fuera cómo mejor productor. En definitiva, estamos ante una película imprescindible en la carrera de Wahlberg, tanto por su trabajo como intérprete como por su audacia para levantar proyectos.


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2. The Departed (Martin Scorsese, 2006)

Si Martin Scorsese te dice ven, lo dejas todo. The Departed es, por ahora, el gran éxito como actor de calidad de Wahlberg, nominación al Oscar a mejor actor secundario incluida. Este thriller de mafias le permitió alejarse de su imagen de straight man, componiendo a un mal hablado e irascible policía de Boston. En una película con nombres como Jack Nicholson, Martin Sheen o sus compañeros de generación Leonardo DiCaprio y Matt Damon, era difícil destacar, y sin embargo lo logra. Exprime todas y cada una de sus secuencias. Además, The Departed supuso el inicio de su relación con Scorsese. No han vuelto a trabajar como director y actor pero sí como compañeros productores, levantando Boardwalk Empire, otro drama mafioso, en HBO, dónde Wahlberg había puesto en marcha Entourage. 


10-mark-wahlberg-penis-boogie-nights.w1200.h6301. Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997)

Paul Thomas Anderson logró captar en su maravilloso retrato de la industria del porno en los 70, un momento trascendental en la carrera de Wahlberg: el paso definitivo de Marky Mark a Mark Wahlberg. En este drama de personajes el actor demostró por primera vez que podía ser un intérprete de calidad, capaz de bucear con solvencia en las aguas del cine de autor. Su personaje, un actor porno novato superdotado, no dejaba de ser una versión de serie b de su Marky Mark. En vez de rap y anuncios de calzoncillos, pornografía. De ahí que supusiera una catarsis vital y un punto de no retorno en su carrera. Sigue siendo la interpretación que más me fascina del bueno de Mark.

9 cineastas que mojaron sus pies en la playa

Durante los meses de verano las playas se convierten en el epicentro del mundo. Los que están en ellas no dejan de presumir de ello, mientras que los demás sufrimos en silencio y a la sombra, refugiados de un sol impasible y de un ambiente cargado, para evitar terminar bañados en sudor. Dada su importancia, la playa ha sido siempre un excelente escenario cinematográfico, tanto por su belleza como por el tipo de relaciones e historias que permite contar. Hay muchas listas sobre playas de películas, en ésta que viene a continuación las playas no son las protagonistas, sino los directores que las filman y nos permiten, por muy lejos de ellas que estemos, disfrutarlas (o temerlas). Y no, a continuación, no encontraréis la espectacular playa de la isla de Kho Phi Phi Leh en la que Danny Boyle rodó The Beach.

 

29303289. Éric Rohmer en Normandía (Pauline à la plage, 1983)

Una de las pintadas que más proliferó en el Paris de Mayo del 68 fue “sous les pavés, la plage” (bajo los adoquines, la playa). Aquella pintada significaba la promesa de que se podía construir un mundo mejor, un sistema diferente. Casi 50 años después, y sumidos en una tumultuosa crisis europea, no podemos ser tan optimistas. Algunos de los principales intelectuales de aquel movimiento fueron los cineastas que 10 años antes habían volado por los aires el cine francés, los directores de la Nouvelle Vague, uno de aquellos cineastas fue Éric Rohmer. El director firmó años después en Pauline à la plage una dramedia de enredos amorosos cocinados al sol y marinados con mucha mala ostia. Durante ese verano Pauline conoce el amor, pero también las actitudes egoístas y retorcidas de los adultos en ese peligroso terreno.


mkbeachdance-thumb-510x286-492678. Wes Anderson en Rhode Island (Moonrise Kingdom, 2012)

Gran parte de la filmografía de Wes Anderson gira en torno a la infancia como territorio infinito de descubrimientos y diversión. Y pocos espacios hay más fascinantes para un niño que la playa, de ahí que fuera cuestión de tiempo que Anderson acabara mojando los pies en la orilla del mar. Moonrise Kingdom, la historia de dos niños enamorados a la fuga, es una película preciosa, con un sentido del humor, de la aventura y del romanticismo enternecedores. Además construye una maravillosa recreación de la playa, el mar, los campamentos de verano o los faros. Todo en el cine de Wes Anderson es rematadamente bonito, la playa no podía ser menos.


krampack-2000-02-g7. Cesc Gay en Casteldefels (Krámpack, 2000)

Lejos queda ya la primera película que dirigió en solitario Cesc Gay, uno de los cineastas españoles más estimulantes de los últimos lustros. Aquel film, pequeño, inocente pero oscuro, fue Krámpack, la historia sobre dos amigos que pasan un verano juntos y cómo entre ambos va surgiendo una relación extraña, en la que se mezclan el descubrimiento del sexo, el amor y los celos. Toda la filmografía de Gay dibuja una incisiva panorámica de las relaciones interpersonales. Lo que nos muestra duele porque huele a realidad. Krámpack consigue transmitir de una forma muy especial una pegajosa sensación a verano que mezcla sal, alcohol y sudor. Este año estrenará su nuevo film, Truman, con Ricardo Darín y Javier Cámara de protagonistas.


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6. Julio Medem en Formentera (Lucía y el sexo, 2001)

14 años después de su estreno, Lucía y el sexo sigue siendo una de las películas que más ruido y discusión han generado en la cinematografía española de las últimas décadas. Además, Lucía y el sexo le descubrió a muchos espectadores ese paraíso llamado Formentera, una isla mágica, dónde todo es paz y sensualidad. La película no deja de ser, al fin y al cabo, una escapatoria para su protagonista, que huye de Madrid para refugiarse en la soledad de Formentera. Un viaje de autodescubrimiento personal, durante el que se van reabriendo viejas heridas del pasado. La cámara de Medem nos envuelve en un aura en la que nos resulta difícil discernir qué es real y qué no lo es. Por eso funciona a pesar de todos sus fallos y excesos. Este año Medem estrenará Ma Ma, con Penélope Cruz.


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5. Luchino Visconti en Venecia (Morte a Venezia, 1971)

La playa siempre ha sido un lugar en el imaginario colectivo en dónde uno se puede enamorar a primera vista de alguien. Un lugar para el amor y el deseo. Pero frente a esa imagen idealizada, Luchino Visconti explora en su adaptación de la Muerte en Venecia de Thomas Mann, la idea de la playa como espacio de muerte, impregnado por un deseo turbio, imposible de satisfacer. Un hombre se va deshaciendo ante nuestros ojos, como si fuera un azucarillo que se derrita bajo el sol, consumido por una obsesión desenfrenada por un niño/adolescente, un efebo de melena rubia y cara angelical. Y la cámara de Visconti, infatigable, lo persigue por toda Venecia grabando a la vez la decadencia del protagonista y de la propia ciudad.


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4. Alfonso Cuarón en Oaxaca (Y tu mamá también, 2001)

La posibilidad de una playa. Esta frase es el motor que mueve a tres personajes perdidos en sí mismos para precipitarse hacia adelante en una huida disfrazada de plácido viaje vacacional, desde México DF hasta la costa. El personaje de Maribel Verdú (que en mi opinión jamás ha estado mejor) quiere ir a la playa, refugiarse en los cálidos brazos de la brisa del mar, mientras que los jóvenes Gael García Bernal y Diego Luna quieren acostarse con Maribel Verdú. Obviamente los motivos de todos ellos son más complicados y cuando por fin llegan al final del recorrido (físico, narrativo y emocional), esa maravillosa Bahía de Huatulco, Cuarón captura de una forma muy cálida y serena qué escondían sus tres aventureros dentro de las entrañas. Son preciosos nuestros besos, que diría Iván Ferreiro.


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3. Francis Ford Coppola en Vietnam (Apocalypse Now, 1979)

Coppola era, por aquel entonces, el director más importante del mundo tras haber rodado las dos primeras partes de The Godfather y The Conversation. Desde su posición de poder dentro de la industria se embarcó en una adaptación libérrima de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, ambientada en la guerra de Vietnam. Sin embargo todo lo que podía salir mal, salió mal. Sólo Murphy pudo doblegar a un Coppola que se arruinó económicamente y estuvo a punto de perder la cordura, convirtiéndose en el personaje que interpretaba Marlon Brando, ese Coronel Kurtz convertido en un semi-dios en medio de la selva. Los problemas con Brando, los vendavales, la destrucción de decorados, el infarto de Martin Sheen y un sinfín de problemas convirtieron el rodaje de Apocalypse Now en un infierno. Pero también en lo que es hoy en día, una de las grandes películas del último medio siglo y un viaje terrible a las entrañas de la corrupción humana. La playa de Apocalypse now no huele a mar, huele a napalm.


article-1048569-0032B8BD00000578-256_468x2862. Fred Zinnemann en Peal Harbor (From here to eternity, 1953)

El austríaco Fred Zinnemann fue uno de los grandes cineastas del Hollywood clásico. En su haber uno de los grandes westerns de todos los tiempos, High Noon, y dos Oscar como mejor director por la británica A man for all seasons y por la película que hoy nos ocupa, From here to eternity. En esta última filmó una apasionada mirada a ese traumático desastre para los americanos que fue el ataque nipón a Peal Harbor. Lo hizo no desde los hechos históricos, con afán documentalista, sino desde una serie de personajes malditos ya antes de la llegada de la devastación. En ese contexto rodó la icónica secuencia de Burt Lancaster y Deborah Kerr sellando su relación prohibida entre la arena y las olas. Aquí nació el mito de que el sexo en la playa no puede ser más sexy, más pasional y más carnal. Da igual que el sentido común nos diga que tragar agua y tener arena rozándote en partes extremadamente sensibles no puede ser cómodo ni placentero. Zinnemann rodó para la historia una mentira que siempre querremos creer.


tiburon_1975_81a. Steven Spielberg en Martha’s Vineyard (Jaws, 1975)

Spielberg es el prototipo de un concepto que puede resultar resbaladizo, pero en el que yo creo profundamente: el autor de masas. Steven Spielberg pertenece a esa generación de cineastas que cambió Hollywood en los años 70, que diría Peter Biskind. Los denominados, por este último, Moteros tranquilos, Toros salvajes (en honor a Easy Rider de Hooper, que abrió la década y Raging Bull de Scorsese, que la cerró). Spielberg y su amigo George Lucas representaban el ala comercial de aquella amalgama de cineastas, entre los que estaban Coppola, Scorsese, Cimino o Friedkin. Como consecuencia de ello la gran película de los 70 de Steven Spielberg fue Tiburón, una película salvajemente comercial, un éxito de taquilla desorbitado rodada con una tensión y un pulso narrativo encomiables. Tiburón fue el primero de los muchos taquillazos de la carrera de un director que ha sabido combinar, como nadie, inquietudes artísticas y pretensiones económicas. Spielberg nos mostró que nadar en la orilla, cerca de la protección paterna, podía ser muy peligroso.


05252008-saving-private-ryan1b. Steven Spielberg en Normandía (Saving Private Ryan, 1997)

Si en Tiburón nos había dado una master-class de cómo crear tensión en un espacio aparentemente plácido como es la playa, en Saving Private Ryan volvió a la carga, rodando el desembarco de Normandía como nunca lo habíamos visto. A la tensión sumó acción, dramatismo, fatalidad y una planificación de la puesta en escena extraordinaria. El resultado fue pura (y terrible) poesía visual. No voy a decir que es lo mejor que ha rodado nunca Spielberg, pero desde luego esos minutos en la playa forman parte de lo mejor de su filmografía. La recompensa fue su segundo, y hasta la fecha último, Oscar como mejor director.

Los 15 mejores besos LGTBI del cine

Pocas acciones humanas expresan con tanto poder y sencillez el amor que podemos sentir por otras personas que los besos. Por ello mismo es importante que en el cine se visibilice a las personas LGTBI a través de los besos, ya sean amorosos o pasionales, dulces o salvajes. Que los labios de dos personas se junten hasta resultar inseperables sigue siendo mágico. Los besos son eternos, por muy fugaces que puedan parecer en el momento de darlos. A continuación 15 besos LGTBI que me impactaron o emocionaron. Ojalá esta lista no deje nunca de crecer.


Captura de pantalla 2015-06-30 a las 10.58.3415- Bound (Andy y Lana Wachowski, 1996). Un beso ardiente

Un thriller de atracos, dos mujeres atadas la una a la otra por una tensión sexual desbordante y un instinto criminal muy peligroso. Bound es la ópera prima de los Wachowski, que precisamente acaban de estrenar Sense8, una serie dónde los conflictos LGTBI tienen gran importancia.


Captura de pantalla 2015-06-30 a las 11.30.4714- Fucking amal (Lukas Moodysson, 1998). Un beso experimental

Este film sueco es una de las películas más valientes, inteligentes y realistas sobre los adolescentes que recuerdo. Si la ves durante esa etapa vital te impactará mucho. Los retratos sobre chavales no suelen ser tan acertados ni complejos. Este beso es pura experimentación y autodescubrimiento.


vlcsnap-2013-09-27-17h12m07s1513- Barcelona nit d’estiu (Dani de la Orden, 2013). Un beso armarizado

Esta misma semana el Rayo Vallecano presentó su segunda equipación, presidida por una raya arcoiris. Volviendo a poner sobre la mesa la escasa visibilidad LGTBI en el mundo de los deportes. Barcelona nit d’estiu, un precioso collage de historias de amor, incide en la misma cuestión, al presentarnos a dos futbolistas que mantienen una relación en secreto. Este beso fugaz es a la vez bonito y triste, porque esconder algo tan hermoso como el amor duele mucho.


Captura de pantalla 2015-06-30 a las 10.44.2612- Boys don’t cry (Kimberly Peirce, 1999). Un beso esperanzador

En el vía crucis por el que tiene que pasar el personaje de Hilary Swank (que ganó el Oscar a mejor actriz), los besos con Chlöe Sevigny suponen sus únicas paradas de descanso. Este drama bucea en la trágica vida de un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer. La irrupción de esta chica en su vida y el contacto con sus labios hacen que crea que su vida puede ser mejor. Un cálido oasis en un desierto en llamas.


Captura de pantalla 2015-06-30 21.36.1011- Ha-Buah (Eytan Fox, 2006). Un beso imposible

Un palestino y un israelí intentando vivir su amor contra viento y marea. Esa es la premisa de Ha-Buah, una de las películas más descorazonadoras de esta lista. Muchas veces, ni un millón de besos pueden revertir el odio que sentimos los unos por los otros. Ese odio que recorre el mundo.


Captura de pantalla 2015-06-30 a las 11.58.3210- Beautiful Thing (Hettie MacDonald, 1996). Un beso que lame heridas

Esta película es un drama suburbial típicamente british. Dos adolescentes que viven puerta con puerta se enamoran, bajo la terrible amenaza del violento padre de uno de ellos y contando con la protección de la madre del otro. Paro, pobreza, relaciones paterno-filiales torcidas, violencia… y amor. Caricias, besos, sonrisas, humor negro británico y puñaladas con gran carga dramática. Un film duro de besos muy tiernos.


Captura de pantalla 2015-06-30 a las 10.48.379- The Hours (Stephen Daldry, 2002). Un beso para consolar

Este beso es tan bonito porque está dado con una mezcla de inseguridad, cariño, miedo, deseo y tristeza, que resultan tremendamente enternecedoras. Julianne Moore ha dado muchos besos en su carrera, pero ninguno como éste, que casi funciona como un primer beso.


Captura de pantalla 2015-06-30 21.48.218- Weekend (Andrew Haigh, 2011). Un beso palpable

El gran encanto de Weekend es su naturalismo. Busca que ese fin de semana que pasan juntos dos desconocidos sea realista, y lo logra. Sobre todo porque el sexo, los besos y las conversaciones en la cama resultan muy creíbles. Weekend es una película sin artificios. Son preciosos nuestros besos.


Captura de pantalla 2015-06-30 10.37.387- Heavenly Creatures (Peter Jackson, 1994). Un beso fatal

Convertida de forma casi automática en película de culto, este drama psicológico narra la estrecha amistad que se teje entre dos chicas que eluden sus monótonas vidas creando cuentos de fantasías. La película, dirigida por Peter Jackson, es un apasionante viaje al lado oscuro de la mente de dos adolescentes obsesivas.


Captura de pantalla 2015-06-30 11.24.476- Hedwig and the Angry Inch (John Cameron Mitchell, 2001). Un beso interrumpido

Quizás de todos los besos de esta lista éste sea el más triste. Un terrible baño de realidad para Hedwig, la protagonista, una transexual que sufrió una mala operación de cambio de sexo. En un par de minutos, John Cameron Mitchell, condensa la emoción volcánica que nos genera el amor y la tristeza y las rabia que nos produce la caída de nuestros sueños. Es una secuencia fantástica de una película de culto.


Captura de pantalla 2015-06-30 a las 10.46.445- A single man (Tom Ford, 2009). Un beso mil veces recordado

Cuando pierdes a alguien al que amas te recreas una y otra vez en los recuerdos más hermosos que tienes. En aquella vez que hicisteis el amor. En aquel abrazo inesperado. En aquel beso fugaz. El personaje de Colin Firth vive recordando todo aquello, intentando retener a su lado a un etéreo Matthew Goode.


Captura de pantalla 2015-06-30 a las 11.32.494- Hoje eu quero voltar sozihno (Daniel Ribeiro, 2014).Un beso tierno como el primer amor

Un chico ciego en plena adolescencia se hace amigo de un compañero de clases y entre ambos va surgiendo un cariño y una confianza preciosos. El primer amor es un tema universal de gran trayectoria artística. En la temática LGTBI su presencia es aún más acusada, pero nunca he visto una aproximación al tema tan dulce, inocente y pura como la que hace este film brasileño. Un amor limpio, sin miedos.


Captura de pantalla 2015-06-30 21.42.023- Mulholland Drive (David Lynch, 2001). Un beso onírico

La secuencia de sexo de Mulholland Dr. entre Naomi Watts y Laura Elena Haring se nos clavó en las retinas a todos aquellos que vimos el film-pesadilla de Lynch en la adolescencia. Tórrido, misterioso y, sí, terriblemente sexy. A veces la mente humana transita por caminos inescrutables.


Captura de pantalla 2015-06-30 21.32.322- Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005). Un beso desesperado

Cuando (el puto) Jack Twist vuelve a encontrarse con Ennis Del Mar tras mucho tiempo separados son incapaces de contener el deseo, la frustración y la necesidad de amor y sexo que han acumulado. Todos esos sentimientos desembocan en este beso largo, bruto, desesperado. Brokeback Mountain es una de esas películas que se clavan en tu interior y lo devastan todo a su paso.


Captura de pantalla 2015-06-30 21.21.011- La vie d’Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013). Un beso de amor y pasión

De Adèle y sus secuencias de sexo se ha hablado largo y tendido. Yo siempre he dicho que lo realmente erótico de dichas secuencias no eran los cuerpos, sino los besos, llenos de pasión, viscosos, húmedos. Pocas veces el sexo ha significado tanto en una película. Kechiche y sus actrices logran que los sentimientos y las sensaciones se transmitan. Que el viaje iniciático de Adèle supongo, también, para nosotros un viaje de autodescubrimiento.

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