5 remakes innecesarios (y dañinos)

El viernes pasado se estrenó Robocop, el enésimo remake dentro de esa extraña espiral de proyectos franquicia que es Hollywood desde hace unos años. El resultado de esta nueva producción del policí­a parte hombre-parte máquina ha sido, como mí­nimo, decepcionante. Por este motivo creo que merece la pena recordar algunos de los remakes más innecesarios y más dañinos de la historia del cine.

Si habéis tenido el valor de entrar a ver estas auténticas joyas del averno cinematográfico ya estáis prevenidos, no me hago responsable de los daños emocionales que puedan causar estas pelí­culas.

Robocop

Para hacer Robocop han seguido la filosofí­a The Amazing Spiderman: cambiamos el traje y llenamos las salas. Pero cuando te acomodas en la butaca te das cuenta de que todo aquello que hubo no pervive en la nueva versión. No hay romanticismo, pero oye, cómo mola el traje (o no) y qué efectos más currados (que sí­). El guión no vale ni para calzar mesas.

El planeta de los simios

Tim Burton dijo que con su versión de El planeta de los simios no habí­a hecho un remake sino que la habí­a «reimaginado». Semántica aparte, esta versión moderna del clásico de la ciencia ficción de los sesenta fue el mayor fracaso de crí­tica de su director. Innecesaria 100%.

Vanilla Sky

Amenábar tení­a la dura labor de mantener el listón que habí­a quedado por las nubes después de la maravillosa Tesis. Abre los ojos no decepcionó, una pelí­cula ambiciosa y de gran poder artí­stico. Sólo cuatro años después decidieron hacer su propia versión. El remake corrió a cargo de Cameron Crowe, con Tom Cruise de protagonista. La gente que fue al cine a verla aún no se ha recuperado de las secuelas.

Oldboy

Si aún no has visto la obra maestra de Park Chan-wook te envidio, quién pudiera verla de nuevo por primera vez. Una auténtica experiencia cinematográfica cuyo remake ha corrido a cargo de Spike Lee. La nueva no sólo calca la mitad de los planos e incluso rasgos interpretativos de los personajes (innecesaria), también pierde parte de su alma (dañina). Por si fuera poco la taquilla no ha acompañado.

Psicosis

Una de las pelí­culas más conocidas de Hitchcock es Psicosis, una obra que nadie en su sano juicio se plantearí­a tocar, para qué cambiar algo que es perfecto. Probablemente eso mismo pensó Gus Van Sant cuando volvió a hacer la pelí­cula exactamente igual que la original, plano a plano. Un clásico en cualquier top de remakes fallidos. Encuentra las siete diferencias.

Si aún no habéis tenido suficiente y conocéis otros casos de remakes infernales no dudéis a la hora de compartirlos. Al fin y al cabo, esto es una lista finita y han quedado varias en el tintero.

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Woody Allen: radiografí­a del héroe convertido en villano

Hace unos dí­as, Dylan Farrow, hija adoptiva de Woody Allen, acusaba al director de haber abusado de ella a los 7 años. El texto lo publicaba The New York Times, que no es cualquier panfleto sensacionalista dedicado a la prensa rosa, es un diario de los de verdad. Como era de esperar, las redes montaron en cólera y la gente entró en una enorme discusión de bar por el honor del artista y de su hija.

Lo cierto es que está lloviendo sobre mojado. Allen fue investigado por este caso en 1993, pero ante la falta de pruebas, nunca se le presentaron cargos. La acusación surgió en plena batalla legal por la custodia de los hijos de la actriz Mia Farrow y el director. El representante del segundo, salió al paso de las declaraciones de Dylan de forma prácticamente inmediata calificándolas como «falsas y vergonzosas» en boca del propio Allen.

A partir de aquí­, valorar quién miente y quién no, parece complicado. Creo que Alec Baldwin ha estado acertado en sus apreciaciones:

«¿Ustedes saben quién es culpable y quién está mintiendo? ¿Ustedes, personalmente, lo saben? Están equivocados si creen que hay un lugar para mí­, o para cualquier otra persona de afuera, para opinar sobre un tema familiar.»

Me interesa más el siguiente interrogante.

¿Se puede separar la obra del artista?

En efecto, la obra se puede valorar por sí­ misma, pero muchas veces conocer la vida del autor ayuda a entenderla. En el caso de Woody Allen es así­, su cine es un reflejo de sus propios temores y neurosis, no en vano, su propia vida fue durante un tiempo solapada por sus pelí­culas, tanto Mia Farrow como Diane Keaton compartieron vida y obra con él.

Hay una lista enorme de artistas cuya obra es extraordinaria pero dejan bastante que desear como seres humanos. El caso más cercano es el de Polanski, tanto por crimen (abusos sexuales a una menor) como por sector (cinematográfico). La cuestión es, ¿somos capaces de no tener presente todo esto y disfrutar de «Chinatown» o «El pianista»? ¿Pagarí­as por ver la próxima pelí­cula de Woody Allen en el caso de que fuera culpable?

El bar 2.0

Este término, que yo no me he inventado, hace referencia a lo que pueden llegar a convertirse las redes sociales en los casos más polémicos (y en los menos también). Pero la clave no está en Twitter, está en el fenómeno fan. Parece que tenemos una extraña necesidad de tener héroes, de mirar a otro ser humano y verlo como una auténtica deidad simplemente por hacer bien aquello que ama. No tenemos suficiente con la admiración porque, de alguna forma, nuestros héroes pueden llegar a ser parte de nosotros, de quiénes somos. Y de la misma forma que ensalzamos su figura, deseamos convertir al héroe en villano. Porque de alguna manera nos ha fallado, ya no cumple como elemento de nuestra propia personalidad y hay que renegar.

La popular estatua de Woody Allen en Oviedo, la tierra que le vio recibir el Prí­ncipe de Asturias, ha aparecido cubierta con una bolsa de basura. Ya hay un grupo en Facebook pidiendo que la quiten.

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10 Pasos para ganar el Oscar

Ya estamos en medio de la habitual avalancha de quinielas que surge cada año en torno a los premios Oscar: que si tiene que ganar éste o el otro, cómo han podido nominar a éste y no al otro, quién diablos es éste y quién diablos es el otro, de qué tratan eso de los Oscar, ¿se comen? En fin, polémicas simpáticas y comunes en estas fechas. 

Pero si alguna vez has practicado un inspirado discurso frente al espejo, o has hecho una lista de agradecimientos «por si acaso», o si eres un soñador empedernido que no hace más que fantasear con ganar el Oscar a mejor actor, ha llegado el momento de tomárselo en serio e ir a por la estatuilla.

Para ello deberás seguir los siguientes pasos:

1 – Encasí­llate. Prepara un papel y dedí­cate a repetirlo una y otra vez en todas las producciones en las que puedas participar. Cuando lo hayas conseguido estarás encasillado. Tranquilo, sólo es el primer paso de tu maquiavélico plan. El Oscar llegará después, cuando hagas un personaje radicalmente opuesto.

2 – Hazte judí­o. Cuanto antes te quites esto de encima mejor. No es por nada en concreto, nadie dice que vayas a tener más éxito en los Oscar por esto (ni que Hollywood estuviese lleno de judí­os).

3 – Compra a la crí­tica. Has hecho un gran esfuerzo encasillándote como el amigo simpático del protagonista en varias comedias románticas, ha llegado la hora de ser cabeza de cartel y cambiar de registro. Invierte todo lo que has ganado en comprar a los crí­ticos, será la pelí­cula definitiva que te catapultará al estrellato.  Probablemente baste con las monedas para el parquí­metro.

4 – Busca una gran producción pero que parezca «alternativa». Ya eres una estrella emergente y ha llegado el momento de elegir tu obra maestra. Algunos puntos importantes a tener en cuenta: en el reparto debe haber al menos una vieja gloria olvidada que vuelva a la gran pantalla después de años desaparecido (con un papel testimonial para que no te reste protagonismo); el guión es preferible que sea original a uno adaptado, si es lo segundo, procura que sea de un libro que los académicos no hayan leí­do (el libro siempre es mejor que la peli).

A los académicos les mola el drama

5 – Evita las comedias. No es que no puedas ganar con comedia, pero si tu personaje no tiene una tragedia detrás será complicado. Los personajes de Oscar tienen que ser profundos, y sobre todo parecerlo.

6 – Juega con tu imagen. Si tu personaje te obliga a largas sesiones de maquillaje para envejecer o afearte vas por el buen camino. Si para interpretar a tu personaje cambias de look y te vistes de forma excéntrica tienes un valor añadido casi incalculable.

7 – Busca un personaje raro. «Hugo es un chico normal, con una vida normal, hasta que un dí­a su vida cambia y empieza fumar tabaco de liar en vez de industrial». Como comprenderás, no vas a ganar un Oscar por ese papel. Tu personaje debe tener algún tipo de problema psicológico o psiquiátrico, aunque dulcificado. También vale cualquier minusvalí­a.

8 – La suerte del estreno. Llegamos al drama de la distribución y exhibición. Si tu pelí­cula se va a estrenar a finales de año es muy buena señal. Las nominaciones son en enero, a ver quién se va a acordar de una peli de hace un año. Lo dicho, imposible.

9 – Compra a los académicos. Ya has hecho tu pelí­cula, llega el momento de venderte. Y para vender hay que comprar, en este caso académicos. Esta vez tendrás que rascarte el bolsillo, pero si Harvey Weinstein lo hace todos los años, no puede ser tan difí­cil. Este es el punto más importante.

10 – Para el Oscar a mejor actriz. Aquellas que quieran llevarse el galardón deberán cambiarse su nombre por el de «Meryl Streep». No me preguntes por qué, sólo hazlo. El resto de pasos son idénticos.

Espero haber ayudado a los jóvenes talentos de la interpretación con esta guí­a y se acuerden de mí­ el dí­a de la gala. Los íngeles queda muy lejos, pero no lo olvidéis, soñar es gratis.

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