Qué no ponerte en la primera cita

Las primeras citas, podrí­an decirse, que son algunos de los momentos más importantes que cualquiera puede tener. Como el primer dí­a de colegio, el primer dí­a de universidad, la primera entrevista de trabajo… Como casi todos los primeros dí­as siempre se nos viene a la cabeza esa pregunta de… ¿Qué me pongo? En algunos casos no es complicado. Incluso para una entrevista de trabajo podrí­as saber, más o menos, qué ponerte. Pero… Para una primera cita? A ese nerviosismo expectante de lo que pasará a posteriori, le sumas los nervios que te entran cuando estás frente al armario, sacas todo lo que tienes y tu habitación se queda peor que un Bershka en rebajas. Seamos claros. Está genial eso de que intentes mostrar tu personalidad, que intentes mostrar/insinuar alguno de tus encantos… En definitiva, que intentes sacar lo mejor de ti mismo/a. Pero para que no haya confusiones, no estarí­a mal tener en cuenta una serie de consejos de que NO ponerte en una cita.

1. No vayas en chándal. Dudo mucho que tengáis una primera cita en un gym -aunque cosas más raras se han visto-. Aunque tengas un armario como Paris Hilton, y un cuerpo como el de Hugh Jackman, por favor, olví­date de estilismos chandaleros. Ni aunque tengas tus Nike último modelo. Ni aunque combines tu pantalón gris de Abercrombie con un Balenciaga

chandalero1

2. No vayas vestido como si salieras de fiesta. Quizás tu cita te lleve a Ten Con Ten, salgáis después a Gabana o toméis algo en la terraza del hotel W de Barcelona. Pero no olvides que la sencillez siempre puntúa doble. Olví­date de vestidos de lentejuelas, corbatas de colores estrámboticos, americanas horteras o minivestidos ceñidos. A estos ejemplos me remito… (Recuerda, no sois tronistas de Mujeres, Hombres y Viceversa)

minivestidos1

Un consejo… En chicas el negro y blanco nunca falla. En chicos, apuesta por el azul marino.

3. Otra de las cosas que no se suelen tener mucho en cuenta es el maquillaje. Quiero decir, se tienen en cuenta demasiado… Algunas optamos (me incluyo) por investigar con nuestras sombras, pinceles, lápices y demás utensilios de maquillaje, pensando que somos un maquillador de Hollywood. ¡Error! El maquillaje cuanto más natural mejor, causa mejor impresión. En general a los chicos les gustan más las chicas con poco maquillaje… Si no, podéis acabar así­:

maquillajeshorribles1

Leighon, ¿qué te han hecho?

maquillaje3

En definitiva, opta por prendas sencillas, unos buenos vaqueros, una camiseta, una blusa… El armario está repleto de básicos, que bien combinados seguro que sientan bien. Si quieres evitar caras de asombro por tu modelito, apuesta por el menos es más. ¡Suerte!

 

[wp_ad_camp_2]

El dinero… Colgado en el armario

El tí­tulo de este post tiene que ver con el nacimiento de la serie «Sexo en Nueva York», allá por 1998, que supuso una revolución en el mundo de la moda. Desde la primera vez que Carrie Bradshaw -interpretada por Sarah Jessica Parker, por si algún despistado no lo sabe- salió a comerse Manhattan con sus «manolos», se convirtió en un auténtico icono de estilo. Parte de esta culpa la tiene Patricia Field, estilista y diseñadora de moda, quién conoció a Sarah Jessica Parker en 1992. Su particular estilo ha hecho que se convierta en una de las estilistas mejor valoradas en Hollywood.

Carrie, escritora de una de las columnas más famosas de Nueva York y amante empedernida de la moda, demostró su última faceta en cada episodio de la serie. De ahí­ que utilizara literalmente el sentido del tí­tulo: todo su dinero iba destinado a comprarse ropa. Por supuesto, Sex at the City dejó muchos grandes momentos y estilismos. Aunque también dejó grandes e inolvidables horrores, que los fans de la serie seguro que aún tienen guardados en su memoria. Carrie comienza la serie teniendo 32 y termina rozando los cuarenta. También es normal que a finales de los noventa las tendencias y la manera de vestir no fuesen iguales a las actuales. Aunque ya se sabe, para gustos los colores…

carrie1

 

Mrs. Bradshaw siempre ha utilizado muchos complementos en el pelo. Pero, ¿por qué mezclar tantos prints? Del primer estilismo quizás sólo se salva el pañuelo. En el segundo caso, una vuelta de tuerca no vendrí­a mal… Esa falda es muy de principios del 2000.

carrie2

 

Al igual que los zapatos, en Sexo en Nueva York han sido protagonistas los bolsos. Decimos sí­ a un Prada, un Chanel o un Louis Vuitton, pero gritamos un no rotundo a ese bolso con cabeza de caballo. Al igual que la falda. Del segundo look salvarí­amos los vaqueros, aunque hay que ser sinceros, no es de los peores estilismos.

 

carrie3

 

Las protagonistas de la serie también han hecho un buen uso de los abrigos de pieles. ¿Quién no recuerda ese momento al salir del Lincoln Center tras un desfile, en el que a Samantha le tiran un bote de pintura en el abrigo? Aunque mejor dejemos a Samantha Jones a un lado, que ya hablaré de ella en otro artí­culo. Es cierto que este tipo de abrigos son elegantes, ¿pero por qué combinarlo con un pantalón de cuadros? ¿Y con un pijama?

 

carrie4

 

Salones en color blanco no, gracias.

Que decir de las rayas diplomáticas… Los trajes de chaqueta siempre son muy socorridos, pero por favor, con pantalones capri y con una camiseta marinera debajo: no. Por cierto, ¿a alguien no le suena el último look? Carrie Bradshaw ya puso de moda combinar las zapatillas allá por los 90…

Por mucho que se critiquen -y critique- algunos de sus estilismos, los looks de la protagonista han sido más que copiados, además de ser un referente. Muchas son las series que se han inspirado en el ambiente fashionista que desprende Sexo en Nueva York, lo que confirma su éxito televisivo y su influencia global en la moda. Muchos envidiaremos el armario de Carrie, aunque sin duda, su mejor complemento es y será siempre Mr. Big. 

 

 

 

[wp_ad_camp_2]

¿Outfit o disfraz?

Septiembre es, junto a febrero, el mes por excelencia de las Fashion Weeks mundiales. Para todas las personas que trabajan en el mundo de la moda es un escaparate para lucir sus mejores estilismos. Mientras nosotros aprovechamos para descansar en la playa, ellos ya están preparando sus viajes a Nueva York, Madrid, Londres, Milán o Parí­s. Con la revolución del street style los estilismos se cuidan aun más. Aunque no siempre con cabeza. Para algunas -y algunos- cambiarse de ropa dos, tres y hasta cuatro veces de ropa es algo perfectamente normal.

street_style_paris_fashion_week_septiembre_2013_453357105_1200x

íšltimamente son las bloggers las que están en el punto de mira de revistas y webs de moda. It girls del mundo online como Chiara Ferragni, Andy Torres o  la bloguera patria Alexandra Pereira -del blog Lovelypepa-, son algunos ejemplos. Alexandra es nuestra blogger más internacional, aunque personalmente, creo que está a años luz de otras chicas. Sus looks son siempre correctos, aunque le falta arriesgar mucho más. Ojo, esto no quiere decir que vista mal, sino que a veces sus estilismos no son los más adecuados para eventos de tal envergadura, como un desfile de Prada o Marc Jacobs.

lovelypepacollage

Ulyana Sergeenko forma parte del conocido Russian Fashion Pack. Para quienes no la conozcáis, es amiga de Miroslava Duma o Natalia Vodianova. Tiene un particular estilo de vestir -algo que se aprecia mucho en el mundo de la moda-, aunque no siempre acertado. Suele emular décadas, personajes de pelí­cula… Según la ciudad, el desfile, aunque eso sí­, siempre fiel a su estilo. Vosotros que pensáis, ¿disfraz o outfit?

street_style_paris_fashion_week_septiembre_2013_439265676_1200x

En Madrid es donde más tenemos que aprender a vestirnos para los desfiles. Muchas celebrities optan por los total look porque son amigas del diseñador, y otras tantas -ya sea invitadas a los desfiles, o personas que se pasean por el Cibelespacio- se ponen todo lo que encuentran en el armario por medio. O se preparan un cóctel de tendencias que aplican en su correspondiente modelito. Mezclar prints lo hace genial Olivia Palermo, pero en nosotras no siempre queda igual. Y ya se sabe, siempre menos es más. Estos estilismos en la MBFWM aun no los acabo de comprender…

collagembfwm

Cuando se acude a un desfile -siempre que no se tenga la suerte de tener medio armario de Prada, Balenciaga, Balmain o Alexander Wang-, no hay que adaptar tu estilo a las tendencias, sino todo lo contrario. Y lo más importante, sentirse cómodo. Usar la cabeza a veces es el mejor complemento para un estilismo digno de portada de The Sartorialist. Y eso no significa ponerse lo último en moda. Ya lo decí­a Coco Chanel: «La elegancia no consiste en ponerse un vestido nuevo».

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies