‘El cuento de los cuentos’ y otras 9 fábulas ajenas al universo Disney

Es un autor prácticamente desconocido. Pero tras el nombre del escritor napolitano del siglo XVII Giambattista Basile se encuentra el origen de uno de los cuentos más famosos de la historia, La bella durmiente. En su primera versión, Sol, luna y Basile, el príncipe (que en realidad es un rey) viola a la dormida princesa (de nombre Talía), y ésta acaba teniendo dos hijos. Uno de ellos, para alimentarse, quita del dedo de su madre la astilla que la mantiene hechizada. Charles Perrault y los hermanos Grimm se encargaron posteriormente de suavizar tan terrorífica premisa. Walt Disney remató el trabajo y convirtió la historia en el edulcorado cuento que es hoy.

Esta semana llega a nuestras pantallas El cuento de los cuentos, que adapta precisamente una de las obras más destacadas de Basile. Protagonizada por Salma Hayek, John C. Reilly y Vincent Cassel, narra la historia de tres reinos en pleno Barroco. La película, que dirige el italiano Matteo Garrone (Gomorra), llega para recordarnos que los cuentos no son terreno exclusivo del imperio Disney y que existen mil formas distintas de trasladar a la gran pantalla, con personajes de carne y hueso, estos fabulosos relatos.


El mago de Oz, la precursora

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1900. Lyman Frank Baum publicaba un relato infantil sobre una joven estadounidense que es arrastrada por un tornado en el estado de Kansas y dejada en una fantástica tierra donde habitan brujas buenas y malas, un espantapájaros que habla, un león cobarde, un hombre de hojalata y otros seres extraordinarios. En 1939, la adaptación musical protagonizada por Judy Garland se convirtió enseguida en una película de culto y en el origen de una maquinaria de secuelas, precuelas y obras teatrales que todavía perdura. El mago de Oz sigue siendo el cuento no animado más importante de la historia del cine.


La belle et la bête, la primera y más valorada versión

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Antes de que llegara la versión animada de Disney (1991) y, por supuesto, mucho antes de la olvidable adaptación protagonizada por Léa Seydoux y Vincent Cassel (2014), llegó esta primera incursión cinematográfica en el clásico de la autora francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, publicado en 1757. Era el año 1946 y el francés Jean Cocteau rompía la cuarta pared tras los títulos de crédito para introducirnos en la historia de amor entre Bella y Bestia, uno de los filmes más mágicos de la historia del cine, según varios críticos de la prensa estadounidense.


La dama de las nieves, más allá de los niños

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Hubo un tiempo en el que el público objetivo de los cuentos, el infantil, no era tratado con cursilería y condescendencia, almibarando los pasajes más realistas o terroríficos de los relatos originales en los que se basaban. De esa tradición parte esta cinta checoslovaca basada en un texto de lo hermanos Grimm, basado a su vez en un clásico de la cultura alemana. Con una poderosa puesta en escena, Perinbaba (1985), es considerada una extrañeza dentro del género. Tan extraña que se estrenó de tapadillo en nuestro país y todavía hoy costaría encontrarla.


Dentro del laberinto, desde la época dorada del género fantástico

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He aquí un proyecto que sólo podría dar a luz en los años 80, cuando la capacidad de imaginación y de riesgo era mucho mayor que ahora. Tras el éxito de su primera colaboración juntos (Cristal oscuro), Jim Henson, el creador de los Teleñecos, y el ilustrador Brian Found convencieron a George Lucas para que produjera esta fantasía en la que una jovencísima Jennifer Connelly debe recorrer un laberinto para rescatar a su hermano pequeño, que ha sido secuestrado por unos duendes y está en manos del poderoso rey Jareth, al que interpreta el mismísimo David Bowie. Los creadores de este cuento plagado de títeres y seres fantásticos reconocen la influencia de El mago de Oz y Alicia en el país de las maravillas.


El laberinto del fauno, la gran aportación española

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Todavía no existe en la filmografía de Guillermo del Toro, y probablemente en todo el cine español, una cinta que aúne la realidad con la fábula de la brillante manera en que lo consigue El laberinto del fauno, la gran obra maestra que se alzó con tres de los seis Oscars a los que optaba. Un maravilloso cuento que surge del puño y letra del autor mexicano y que mezcla un tema tan manido como la Guerra Civil española con el más mágico de los cuentos, con un minotauro y un laberinto como protagonistas. La realidad más dura frente a un universo paralelo repleto de imaginación. La mezcla perfecta.


Stardust, el cuento de amor clásico

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Un joven pide en matrimonio a la chica de sus sueños a cambio de una estrella. Nos encontramos pues ante una historia de cuento arquetípica, plagada de magia y seres fantásticos que también lucharán por el astro, con la diferencia de que Stardust no está basada en un cuento clásico sino en una novela original del escritor de fantasía Neil Gaiman (American Gods). A pesar de un reparto de lujo, encabezado por Charlie Cox, Claire Danes y Michelle Pfeiffer como la bruja malvada, esta superproducción no contó, injustamente, con el respaldo suficiente en taquilla.


Donde viven los monstruos, la rareza indie

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Es fácil encontrar a seguidores acérrimos de esta primera incursión de Spike Jonze en el cuento y a detractores que no quieren volver a oír hablar de ella, entre los que me encuentro. Y es que este viaje de un niño travieso a un mundo habitado por seres monstruosos está sólo al alcance de los que quieren interpretar un batallón de lecturas y metáforas en un relato soporífero pretendidamente cool. Suerte que unos años más tarde llegaría la reconciliación definitiva con el director: Her.


Blancanieves, la libre adaptación en forma de obra de arte

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Esta fusión entre toros, flamenco y el popular cuento de los hermanos Grimm puede parecer una combinación imposible, un despropósito más de otro cineasta con ganas irrefrenables de llamar la atención. Pero lo que persigue Pablo Berger, y así lo plasma, es el buen gusto, el sentido del humor y la emoción. Lo primero se alcanza con una explosión de imágenes exquisitas y cautivadoras, buscando sin descanso la manera de que el espectador no acuse, e incluso agradezca, la ausencia de color. El sonido tampoco se echa en falta. Guión y banda sonora van tan unidos de la mano que los diálogos tan sólo supondrían interrupciones. De todas las versiones de Blancanieves, la española es de lejos y sin lugar a dudas, la más hermosa.


Babadook, el cuento de terror

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El último cuento ajeno a la factoría Disney que ha llegado a nuestras pantallas viene de la mano de una debutante australiana, Jennifer Kent, que nos presenta una ópera prima aterradora y siniestra protagonizada por un libro de cuentos llamado The Babadook y en el que un monstruo imaginario tiene amedrentado a un niño de seis años. Lo que comienza aparentando un típico episodio infantil termina convirtiéndose en una pesadilla real que involucra también a la madre pero que deriva en una resolución que lamentablemente no está a la altura de su absorbente premisa.

Pixar: Lo mejor y lo peor de 20 años de animación inteligente

Es motivo de enhorabuena. Este viernes llega a nuestras pantallas una nueva producción de Pixar. A pesar de que la expectación no se encuentra al mismo nivel que en anteriores ocasiones, El viaje de Arlo promete ser otro alarde técnico de la compañía que revolucionó la animación hace ahora veinte años. Con la resaca todavía de Inside out, la filial de Disney nos introduce esta vez en un planeta Tierra en el que los dinosaurios jamás se extinguieron y en el que un apatosaurus entabla una bonita amistad con un pequeño humano. Las primeras críticas hablan de una impresionante factura pero de un guión un tanto decepcionante, dejando patente lo que ya es una realidad en la historia de los largometrajes de Pixar: tras su vitrina de grandes trofeos se esconden algunas decepciones. A continuación, un ejercicio de puro masoquismo, dolorosísimo y necesariamente subjetivo, con los mayores logros y los mayores desencantos que ha producido el estudio del flexo.


Las 5 mejores películas de Pixar

5. Up

pixar1Reúne prácticamente todos los méritos por los que Pixar se ha consolidado como el buque insignia de la animación, salvo quizá el de la innovación técnica, que aquí queda secundada por algo mucho mejor: un guión entrañable que contiene una de las mejores secuencias de apertura de la historia del cine. La relación de amor entre Carl y Ellie, tan tierna pero tan triste, tan reconocible y melancólica, es lo más adulto que ha plasmado Pixar en el género que ellos mismos han contribuido a madurar. Lástima que la llegada del pequeño Russell y un séquito de animales decanten la segunda mitad del filme hacia un tono infantil que enturbia en cierta manera su brillante introducción. Para el recuerdo queda, sin embargo, esa imagen icónica de una casa volando en libertad propulsada por un manojo gigante de globos.


4. WALL•E

pixar2Una nueva abertura digna de obra maestra. 40 minutos magistrales, sin apenas diálogos, que nos muestran el día a día de un pequeño robot cuya misión es limpiar la basura acumulada por los seres humanos en un planeta Tierra devastado y sin vida. Otro reto para el público habitual de la animación en el mundo occidental, los niños, y un estímulo para los adultos, que encontraron en este simpático e ingenuo robot (y en su amada EVE) a los iconos perfectos de la eterna dicotomía entre el pasado y el futuro, entre lo antiguo, lo aparentemente inservible, y lo moderno y supuestamente mejor. Una maravillosa reflexión, visualmente hipnótica, sobre el maltrato del hombre hacia su entorno vital.


3. Toy story 3

pixar3Difícil escoger entre la película con la que John Lasseter, el director creativo de Pixar, se dio a conocer en 1995 y su tercera entrega, esa que llegó quince años más tarde y que tanto temíamos. El mérito de Toy story es innegable. Fue la que cumplió el sueño de que los juguetes cobraran vida y la que nos proporcionó un impagable abanico de secundarios capitaneados por el vaquero Woody y el ultramoderno Buzz Lightyear. Pero es que la última secuela, a la espera de una cuarta, va mucho más allá de la ingenuidad e inocencia de la primera parte. La entrada de Andy en la universidad y, por tanto, en ese camino sin retorno que es la vida adulta, se convierte en un brillante ejercicio nostálgico sobre el paso del tiempo. Todo ello sin olvidar por un momento la acción y el sentido del humor que han convertido a esta saga en un valor seguro de la compañía.


2. Inside out

pixar4La última producción de Pixar dejó el listón por las nubes. Seria aspirante, no ya al Oscar a mejor largometraje de animación sino a la categoría madre, Inside out ha supuesto el regreso del estudio a sus mejores tiempos, después de una etapa negra plagada de secuelas y de apuestas fallidas. La cinta logra crear todo un universo, palpable, tangible, de algo tan abstracto como la mente humana. Ofrece la entrada a un apasionante parque temático donde las atracciones se inspiran en nuestros estados de ánimo. Un entorno idílico pero no utópico en el que confraternizan todos los sentimientos. Un viaje desde la infancia a la edad adulta que consiste en asimilar que la felicidad la conforman esos instantes en los que la alegría, el asco, el miedo, la ira y la tristeza logran ir de la mano.


1. Ratatouille

pixar5No hay ni una sola película de Pixar que no cuente con momentos brillantes. Algunos, ya mencionados, incluso están por encima de cualquier escena de Ratatouille. Sin embargo, esta fantástica aventura de una rata reconvertida en chef es impecable de principio a fin, consiguiendo la perfección de esa fórmula inimitable a base de acción trepidante, humor inteligente y mucha ternura. El mimo hacia los personajes secundarios es otra gran baza del estudio. Y el crítico gastronómico Ego es, sin duda, la mejor creación de reparto de estos genios de la animación. Sus ácidos comentarios y sus reflexiones sobre el mundo de la crítica, con una reflexión final absolutamente loable, manifiestan el alto nivel de un guión difícil de encontrar en tantísimos filmes con personas de carne y hueso.


Las 5 peores películas de Pixar

5. Bichos

pixar6No es fácil encontrar cinco películas en la historia del estudio del flexo que puedan considerarse fallidas. Ésta es quizá la más injusta de la lista, dado que las siguientes sí que rompieron en cierta medida la buena racha y los principios de la productora. En este caso, el éxito de Bichos en 1998 se vio empañado por la guerra de la animación en la que se embarcaron Disney, que colaboraba por primera vez con Pixar, y Dreamworks, fundada por un despechado Jeffrey Katzenberg. Antz fue la primera respuesta de su división animada. Su coincidencia en el tiempo y sus más que evidentes semejanzas perjudicaron, aunque no económicamente, el resultado creativo de ambas. Las dos triunfaron pero ninguna caló hondo en el imaginario colectivo.


4. Cars

pixar7Hizo encender todas las alarmas. La primera producción de Pixar tras su matrimonio oficial (y multimillonario) con Disney, allá por 2006, nos hizo sospechar que el talento y la imaginación de la joven compañía quedarían engullidos por la poderosa maquinaria disneyniana. A pesar del mérito de lograr humanizar a unos coches, Cars se acercaba peligrosamente a la doctrina del estudio de Cenicienta, desprendiendo un cierto hedor a moraleja fácil. La cinta, claramente enfocada a un público infantil, recordaba demasiado a aquellos clásicos con los que Disney nos obsequiaba año tras año y que hacían de la bondad y la amistad bandera inquebrantable. Por suerte, tras este pequeño resbalón llegaron Ratatouille, WALL•E, Up y Toy story 3, para demostrarnos que Pixar seguiría manteniendo su espíritu de soltería.


3. Brave

pixar8Por el contrario, Brave formó parte de la época más oscura del estudio de animación, el que inició la secuela de Cars en 2011 y terminó justo este año con la necesaria llegada de Inside out. La compañía quiso fabricar su particular cuento de hadas con heroína de protagonista y logró justo lo que más temen sus incondicionales: la influencia (de nuevo) de Disney. Y es que esta historia sobre una princesa indomable no es tan distinta de las que en su día nos propuso el gigante del ratón, como Pocahontas o Mulan. El mensaje feminista y supuestamente revolucionario de Brave, por tanto, llegaba tarde. El talento de Pixar quedaba reducido así a un impresionante envoltorio tecnológico en forma de pelo cobrizo pero empañado por la simpleza de la trama, el infantilismo de su humor y la ausencia casi absoluta de riesgo.


2. Monsters University

pixar9Sullivan y Wazowski merecían algo mejor que una precuela simplona. El gran recuerdo de este simpático dúo dedicado a asustar a los más pequeños queda deslucido con este viaje al pasado de sus protagonistas. Pixar nos brinda su particular versión del género universitario, con sus fiestas, hermandades y demás, y aunque el abanico de nuevos monstruos es bastante acertado, la trama es de las más simplonas que se recuerdan. Monsters University es uno de los mejores ejemplos sobre los peligros que corre Pixar desde el momento que rompió una de sus reglas de oro: no adentrarse en el espinoso, pero fructífero, terreno de las secuelas.


1. Cars 2

pixar10He aquí el máximo exponente del poder insaciable de la industria de Hollywood. Aunque Cars forma parte de la vertiente menos talentosa del estudio de animación, su buena acogida y los enormes réditos del merchandising sobre Rayo McQueen y compañía, junto a la política recaudatoria de Disney, forzaron a Pixar a realizar una innecesaria secuela en la que el equipo de coches realizaba un campeonato internacional. Los animadores nos deleitaban así con las recreaciones de ciudades como París, Londres o Tokio. Y poco más. Por si fuera poco, ya se anuncia una tercera parte para 2017, junto a las secuelas de Buscando a Nemo y Los increíbles. De momento, sólo Toy story ha logrado apaciguar los peores presagios.

‘Sicario’ y otras cuatro películas que consagran al director Denis Villeneuve

Lleva encadenando cuatro éxitos seguidos. El último de ellos, Sicario, llega a esta semana a nuestras pantallas con la que probablemente sea la propuesta más poderosa sobre el tráfico de drogas entre México y Estados Unidos. Puede que algunos no conozcan su nombre pero sólo hace falta echarle un vistazo a cualquiera de las últimas producciones de este canadiense de 48 años para reconocer su talento. Denis Villeneuve se ha ganado a pulso la etiqueta de maestro del thriller, capaz de generar grandes atmósferas de tensión e inquietud en cualquiera de los géneros que aborda. Sus últimas producciones así lo demuestran.


Incendies, la conmovedora historia que lo dio a conocer

villeneuve1Cuenta con dos primeras obras prácticamente desconocidas. En 2000, rodó el drama Maelstrom, sobre una joven que se da a la fuga después de atropellar a un hombre. Nueve años más tarde llegó Polytechnique, que narra la masacre real ocurrida en la Escuela Politécnica de Montreal en 1989 y en la que murieron 15 estudiantes. Pero no fue hasta 2010, con Incendies, cuando Villeneuve hizo activar todas las alarmas. Estábamos sin duda ante un director de lo más prometedor.

La película adapta la obra teatral del canadiense de origen libanés Wajdi Mouawad, en la que dos hermanos gemelos deciden cumplir la última voluntad de su madre y viajar a Oriente Medio para averiguar la identidad de su padre y de otro hermano cuya existencia desconocían. Mediante una serie de flashbacks, Villeneuve nos adentra de lleno en la tormentosa juventud de la progenitora en el Líbano. Un viaje al pasado que nos descubre los horrores del eterno conflicto religioso y que va ganando en intensidad dramática hasta alcanzar uno de los desenlaces más duros y sorprendentes de la historia del cine reciente. Una obra indispensable, nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa, que le abrió al canadiense las puertas de Hollywood.


Enemy, adaptando a José Saramago

villeneuve2El reto no era nada fácil. Antes de aceptar la hospitalidad de las grandes majors, Villeneuve decidió encargarse de la adaptación de El hombre duplicado, de José Saramago, uno de esos libros que todo director en proceso de consolidación debería evitar. Sin embargo, la fotografía de su compatriota Nicolas Bolduc y el guión del español Javier Gullón (Hierro, Invasor) convirtieron a Enemy en una experiencia visual e intelectual que se complementa a la perfección con la sugerente lectura del portugués.

¿Qué harías si de repente conocieras la existencia de tu doble? Es lo que le ocurre a Adam, un profesor de historia que un buen día descubre a un actor idéntico a él mientras ve una de sus películas. A partir de ese momento, comienza la búsqueda de su álter ego, convirtiéndose en una obsesión que lo enfrentará directamente a su propia personalidad. Aunque la película puede disfrutarse como un thriller cargado de momentos de tensión, Villeneuve nos brinda también la posibilidad de ir más allá y desafiar los límites de nuestra razón. Las lecturas son tantas y todas tan válidas, como la interpretaciones en torno a su arácnido final, que sólo cabe un segundo y enésimos visionados para disfrutar cada una de ellas. Enemy es otro ejemplo de la capacidad del director para hacer remover al espectador en su asiento.


Prisioneros, el thriller total

villeneuve3Desembarco triunfal en Hollywood. Sólo así puede definirse el paso que dio Villeneuve en 2013 y en el que tantos otros directores extranjeros han fracasado. Porque con Prisioneros terminó de dar su particular golpe en la mesa y presentó un thriller a la altura del maestro Fincher, una sórdida y siniestra mezcla entre su Zodiac y el Mystic River de Clint Eastwood. Una de esas investigaciones policiales que sirven para algo más que ingeniar golpes de efecto, que hurgan en las miserias de nuestro entorno aparentemente impoluto.

La desaparición de las hijas pequeñas de dos matrimonios en un apacible barrio residencial termina convirtiéndose en un auténtico descenso a los infiernos, sobre todo para uno de los progenitores, un soberbio Hugh Jackman que decide tomarse la justicia por su mano y llevar sus sospechas hasta las últimas consecuencias. Mientras, la investigación oficial, la que lleva a cabo un tétrico e irreconocible Jake Gyllenhaal, nos conduce a un laberinto de siniestras pistas que desembocan en otro memorable final. A pesar de la enorme competencia de aquél año, todavía sigue sin comprenderse el ninguneo de los Oscar hacia un thriller que merecía algo más que una simple, aunque merecida, nominación a la mejor fotografía.


Sicario, cine sobre narcotráfico para los que aborrecen el género

villeneuve4La escena de apertura marca el paso. Probablemente sea una de las mejores introducciones que nos ha dado un thriller en los últimos años. Un grupo de agentes del FBI irrumpe violentamente en la casa-escondite de un líder de los cárteles mejicanos de la droga. La puesta en escena es apabullante, sin ni un solo plano dejado al azar, y con una banda sonora absolutamente envolvente, consciente de la magnitud de una pesadilla terrorífica y cruel. Marca el paso de un recorrido de dos horas hacia el infierno. El mismo infierno que tantos directores han querido reflejar y que Denis Villeneuve ha venido a rematar. Porque si el narcotráfico en la ficción te despierta el bostezo, Sicario llega para romper los moldes del subgénero y dotarlo de la tensión y la dimensión necesarias para que no te despegues de la butaca.

Temíamos que el narcotráfico rompiera su racha, pero es evidente que Villeneuve conoce muy bien el terreno que pisa. Para el director, toda realidad puede generar inquietud. Sólo es cuestión de saber transmitirla. Y tensión, inquietud, es lo que desborda Sicario, con un par de escenas inolvidables, una en el paso fronterizo entre México y Estados Unidos, la frontera oficial, y otra en un túnel clandestino. Benicio del Toro, un clásico ya del ámbito de las drogodependencias, encaja a la perfección con el personaje antagonista de Emily Blunt. Porque entre escenón y escenón, Villeneuve se cuida también de dotar a sus personajes de la profundidad y del código moral necesarios para que la película no resulte únicamente una mera cinta de acción. Como si tal hazaña no fuera ya digna de elogio.


Blade runner 2, el futuro en forma de gran reto

villeneuve5Después de años, de décadas, negándose a satisfacer las súplicas de sus fieles seguidores, Ridley Scott por fin dio su brazo a torcer: habrá secuela de Blade runner. Villeneuve no era su primera opción, pero en declaraciones recientes no quiso revelar la identidad del director que le dijo no a tan tremendo reto. El caso es que no hubiera tirado adelante el proyecto si no hubiera contado con un sustituto de altura, sustituto que parece haber encontrado en la figura de este canadiense de contrastada solvencia. «Creo de todo corazón que puedo hacerlo. Blade runner es una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Conozco cada detalle», ha declarado Villeneuve recientemente durante la presentación de Sicario.

Scott se muestra entusiasmado con el proyecto. Tanto que logró convencer a Harrison Ford para que volviera a unirse a la causa, a pesar de sus reticencias iniciales. El gran motivo se encuentra en el guión, que vuelve a estar a cargo de Hampton Fancher, coautor de la película original, y Michael Green. Asegura el actor que es lo mejor que ha leído en toda su carrera. La secuela nos trasladará al año 2047 y contará además con Ryan Gosling como único actor confirmado. El rodaje comenzará a mediados de 2016 con vistas a 2017 como fecha de estreno. Antes, Villenueve presentará el drama de ciencia ficción The story of your life, en el que Amy Adams dará vida a una lingüista encargada de traducir el lenguaje de una población extraterrestre recién aterrizada en la Tierra. Dos nuevos retos para terminar de afianzar una carrera, la de Denis Villeneuve, que ya se encuentra más que consolidada.

‘La verdad’ y otras 10 lecciones del periodismo en el cine

Existen dos lugares en los que el periodismo se mantiene impoluto: el pasado y la ficción. Si hasta ahora los protagonistas de The newsroom eran el paradigma televisivo del periodista íntegro, audaz y comprometido con su profesión, hoy llega a nuestras pantallas La verdad, otra de esas cintas épicas que reivindican la libertad de prensa. Cate Blanchett y Robert Redford encarnan a la productora y al presentador del programa informativo 60 minutes, cuyas carreras se vieron truncadas en 2004 después de desvelar, en plena campaña de reelección, las triquiñuelas de George W. Bush para evitar la guerra de Vietnam.

Por si fuera poco, a principios del año que viene llegará Spotlight, que narra la investigación del Boston Globe que logró destapar los abusos sexuales a menores perpetrados durante décadas por los curas de Massachussets. Ambas se suman a la larga lista de grandes películas que defienden la esencia de la profesión periodística y que nos recuerdan que hubo un tiempo en que el gremio actuaba bajo los dictámenes del rigor y la imparcialidad. Auténticas lecciones de periodismo que se convierten en materia obligatoria para la nueva generación de profesionales.


1. Sostiene Pereira, informar bajo la amenaza fascista

truth1El italiano Antonio Tabucchi retrata en la novela Sostiene Pereira al perfecto periodista veterano, el encargado de una sección de cultura en un periódico de la Lisboa de los años 30 que mira la actualidad con la distancia que le permiten los años de completa dedicación. Hasta que un joven aprendiz, a través de sus críticos artículos, lo enfrenta a la realidad totalitaria del régimen salazarista mientras el fascismo comienza a expandirse por Europa. Es consciente entonces de la intimidación a la que es sometida la prensa por parte de la dictadura y decide actuar en consecuencia. La adaptación cinematográfica cuenta con la mejor encarnación de Pereira posible, Marcello Mastroianni.


2. Buenas noches, y buena suerte, contra los abusos del poder político

truth2Ahora que la censura y la propaganda se dan la mano en los informativos de TVE conviene reivindicar más que nunca esta cinta, la segunda dirigida por George Clooney, en la que se plasma la tenacidad del legendario periodista Edward R. Murrow y su equipo de informativos de la CBS contra la caza de brujas del senador McCarthy y su Comité de Actividades Antiamericanas. Con un estilo sobrio y elegante, mezclando material rodado con documental, Clooney destaca la figura del hombre que con sus discursos en los años 50 ayudó a dignificar el papel de la televisión como altavoz de la democracia y de la libertad de expresión, libre de injerencias políticas y económicas. Hoy, 60 años más tarde, parece que sus lecciones no han servido de mucho.


3. Todos los hombres del presidente, el paradigma de la investigación

truth3Hubo un tiempo en el que los casos de corrupción política se destapaban por medio de la investigación periodística y no de filtraciones más o menos interesadas. La hazaña de los periodistas del The Washington Post Carl Bernstein y Bob Woodward, desgranada meticulosamente en el filme protagonizado por Dustin Hoffman y Robert Redford, sigue siendo el paradigma del denominado cuarto poder: logró derrocar al mismísimo presidente de los Estados Unidos tras desvelar la red de espionaje del equipo de Nixon en torno al partido demócrata. Sin el esfuerzo y la perseverancia de estos dos profesionales, el caso Watergate no sería historia.


4. El desafío: Frost contra Nixon, la entrevista en mayúsculas

truth4Hay que reivindicar el mérito de Ron Howard. Su capacidad para convertir los entresijos de una de las entrevistas más impactantes de la historia del periodismo en un vibrante relato que no da tregua al espectador es tan encomiable como el tour de force entre James Hunt y Niki Lauda que recreó en Rush. Máxima tensión para una escalada dialéctica dividida en una serie de cuatro entrevistas y que terminó con la admisión de culpabilidad del expresidente Nixon. La osadía de un inexperto periodista –fantástico Michael Sheen- ante un esquivo Nixon –impoluto Frank Langella, como siempre- desencadenó en un apoteósico enfrentamiento verbal. Por algo sigue siendo uno de los programas informativos con más audiencia de la historia de la televisión estadounidense.


5. Los gritos del silencio, el periodismo en tiempos de guerra

truth5Son los auténticos héroes de la profesión, los que arriesgan su vida en conflictos armados para informar sobre el terreno, dando voz a las víctimas lejos de la maquinaria propagandística de las partes implicadas. Los gritos del silencio narra la amistad entre un corresponsal del The New York Times en Camboya y un nativo que le sirve de intérprete en pleno régimen de los Jemeres Rojos. Este debut de Roland Joffé se estrenaba un año después de El año que vivimos peligrosamente, otra cinta bélica con protagonismo para un periodista pero ambientada en la Indonesia de los años 60 y aderezada con trama romántica. La figura del corresponsal de guerra ya constituye, de hecho, un apasionante subgénero cinematográfico.


6. Historia de un crimen, Capote y la novela de no ficción

truth6A sangre fría inauguró un nuevo género literario, el que unía la narrativa convencional con el reportaje periodístico en profundidad. Su autor, el periodista Truman Capote, no sólo consolidó la llamada novela de no ficción sino que creó una de las obras más importantes de la literatura universal. Lo hizo dedicando todo su empeño a entender por qué dos delincuentes asesinaron brutalmente a una idílica familia estadounidense. Su entrega fue tal que incluso llegó a enamorarse de uno de ellos durante sus conversaciones en el corredor de la muerte. Historia de un crimen explica el proceso de creación de esta absorbente y meticulosa novela, demostrando que tan adictiva como la trama lo fue también su preparación. La película se estrenó meses después de otra versión mucho más mediática, Capote, con la dirección de Bennett Miller (Foxcatcher) y la presencia de Philip Seymour Hoffman como cabeza de cartel.


7. El dilema, David contra el Goliat económico

truth7Cuestionar a la gran industria sigue siendo el mayor talón de Aquiles de los medios de comunicación, cuya subsistencia depende en buena parte de los ingresos publicitarios. El dilema, de Michael Mann, nos sitúa nuevamente en otra cruzada del programa 60 Minutes de la CBS, esta vez en 1995. Su productor por aquél entonces, Lowell Bergman (interpretado por Al Pacino) arriesgó su carrera al invitar al programa al científico que desveló las sustancias introducidas por las tabacaleras para crear más adicción a los fumadores. Su batalla contra la poderosa Brown & Williamson lo enfrentó al propietario de la CBS, también directivo de una empresa de tabaco, que se negó a emitir la entrevista. Finalmente, Bergman tuvo que recurrir al The New York Times para revelar su investigación. Comparada con Todos los hombres del presidente, el propio productor reconoció que mientras en aquella los reporteros son considerados como héroes, en este caso, enfrentándose a una multinacional, salieron por la puerta de atrás.


8. Gomorra, bajo la amenaza de las mafias

truth8Vive con un escolta permanente. La minuciosa descripción que realizó Roberto Saviano sobre los tentáculos de la Camorra italiana lo llevó a lo más alto del periodismo de investigación pero también lo condenó a una vida bajo la amenaza constante del crimen organizado. La adaptación cinematográfica de su libro Gomorra puede que no sea magistral, pero sí simboliza el compromiso de este joven napolitano con la verdad más oculta e impenetrable. Su sacrificio ha merecido la pena: la versión televisiva ha supuesto un éxito sin paliativos para la televisión italiana.


9. Nothing but the truth, el compromiso con las fuentes

truth9Condenado injustamente al DVD, este thriller protagonizado por Kate Beckinsale se inspira en la historia real de Judith Miller, una periodista del The New York Times encarcelada por negarse a revelar las fuentes que le filtraron la identidad de una agente de la CIA ante un tribunal federal. La periodista se enfrentó a un delito de traición acogiéndose al principio de confidencialidad, postura que en la ficción no sólo la encara contra el periódico que acogió la noticia sino que también la aleja de su propia familia. Preestrenada en el Festival de Toronto y a pesar de sus excelentes críticas, los problemas económicos de la distribuidora impidieron su estreno en cines.


10. Citizenfour, el nuevo periodismo

truth10El último exponente de cine comprometido con la profesión periodística nos llega en forma de documental y en torno a la figura de los nuevos héroes de la transparencia y de la verdad. Ya no son los periodistas, convertidos en meros reproductores, sino los filtradores. La era que inauguró Julian Assange con WikiLeaks se consolidó con este exagente de la CIA y de la NSA tras sacar a la luz los documentos clasificados que certificaban la existencia de un programa de vigilancia masiva estadounidense. El calvario que ha sufrido y que sigue sufriendo este informático se detalla en Citizenfour, Oscar al mejor documental en 2014, con tintes del mejor thriller paranoico y de espías. Lástima que no sea ficción. Es realidad.

Sitges 2015 (vol. II) | Palmarés fantástico para una oferta universal

Dos películas 100% Sitges se han alzado finalmente con los máximos galardones de un certamen fantástico que el año pasado decidió premiar a la excelente Orígenes, una obra menos unánime para el público de este festival. Tras el visionado de The invitation, la platea lo dejó bien claro. Ganadora del premio gordo, era la cinta perfecta para unos espectadores que buscan humor macabro, misterio y un reguero de muertes. Lo mismo ocurría con la ochentera y petarda The final girls, Premio Especial del Jurado, homenajeando al género slasher con una brillante y satírica vuelta de tuerca al género. No son las mejores películas que han pasado este año por Sitges, pero sin duda son las más acordes con su filosofía. Un repaso a su segunda mitad vuelve a dar fe de que el festival sigue siendo parada obligatoria para todo cinéfilo.


YOUTH, la gran vejez

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¿Cuándo nos hacemos viejos? ¿En qué momento empezamos a observar el mundo a larga distancia? ¿Son los años los que marcan el inicio de la cuenta atrás? Paolo Sorrentino ha querido reflexionar en su nueva película sobre la vejez y lo ha hecho siguiendo la alargada sombra de La gran belleza, persiguiendo su estética hipnótica, su extravagante mezcla de sofisticación y sordidez, pero con una notable diferencia: derrochando un inesperado humor británico.

Que Youth es una producción italiana lo captamos por el inconfundible estilo de su director, por esos travellings embaucadores que nos descubren a paso muy lento una puesta en escena surreal y chocante. Pero a ese sello innegable de Sorrentino, que aquí se impregna con menor esplendor que en La gran belleza, se le unen ahora brillantes diálogos plagados de fina ironía y que en boca de dos astros como Michael Kaine y Harvey Keitel se convierten en todo un disfrute.

Un compositor jubilado y un director de cine en busca de su testamento cinematográfico observan su entorno desmoronado desde la tranquilidad y la despreocupación que brindan los años. Una amistad entrañable que perdura a golpe de sarcasmo y mofas en torno a las inclemencias prostáticas y otros traumas de la vejez. Aunque si algo se concluye de esta paradójica juventud de Sorrentino es que hay vidas que se marchitan mucho antes de la jubilación. Vidas sin rumbo que confluyen en un hotel decadente de los Alpes, un sanatorio de lujo para almas en pena, y que consolidan al director italiano como el mejor retratista de la frivolidad.


Macbeth, una adaptación total

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Adaptar a Shakespeare debe ser lo más parecido a un marrón de proporciones épicas para un director de cine. ¿Cómo extrapolarlo a la gran pantalla sin ofender a los salvaguardas de tan magnánima obra? Muchos optaron por el escudo de la versión libre, léase Luhrmann o más recientemente Joss Whedon, pero pocos han tenido el coraje de rendirle fidelidad al espíritu del texto original con tan poca experiencia a sus espaldas como la que tenía el australiano Justin Kurzel antes de asumir tan temible reto.

El director no sólo supera el desafío con sobrada solvencia. Deja para la historia la adaptación total de Macbeth, una traslación casi definitiva que bendito aquél que ose querer rebasarla. Dificilísimo lo tendría para encontrar un binomio tan perfecto entre paisaje y fotografía, fundidos mediante una neblina y un cromatismo arrebatadores, asfixiantes, a la altura de una historia de ambición y poder que conduce a la tragedia teñida en sangre. Cuasi imposible captar de nuevo, con tanto rigor, con tanta eficacia, el obsesivo y peligroso bucle del protagonista por alcanzar su profético destino. Pero, sobre todo, ardua tarea la del pobre desdichado que quiera encontrar sustitutos para una sibilina Cotillard y un poderoso Fassbender. Ellos son, sin duda, los Macbeth perfectos.


Victoria, esclava del plano secuencia

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Comienza a aburrir. Que el continente se trague al contenido para convertirse en el reclamo de una película es una tendencia preocupante. Es la senda que ha seguido Victoria para captar nuestra atención. 140 minutos de filme en un solo plano secuencia.  La cámara no descansa. Se adentra en discotecas, ascensores, cafeterías. Nos sumerge en persecuciones, huidas en coche, tiroteos. Todo en una sola noche. Un mérito incuestionable para el director y un milagro de la técnica. Sin duda. Pero cabe preguntarse qué habría sido de la cinta sin su revestimiento. Porque esta juerga nocturna entre una joven española y un grupo de chicos berlineses en realidad tiene muy poco que contar. 

Nos dijeron que Victoria era un thriller -apasionante, añadieron algunos-, que la noche se complicaría para estos jóvenes con un atraco de imprevisibles consecuencias. Pero hasta que llega la acción pasan prácticamente 60 minutos. Una interminable hora en la que pides a gritos que suceda el milagro. Y cuando llega, tampoco es para tanto. Una huida hacia adelante con escasas sorpresas, salvo quizá la osadía de la actriz catalana Laia Costa de convertirse en el eje sobre el que orbita el famoso plano secuencia.  La sensación final es que el señuelo de Victoria también se convierte en su principal escollo. Porque a esta supuesta originalidad sólo la salva una potente apuesta visual que nos haga olvidar su vacío argumental.


Into the forest, ecologismo hueco en la era de internet

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Las películas que cierran el Festival de Sitges suelen ser obras notables del género fantástico. Ocupan ese privilegiado lugar en su programación porque contienen la dosis de expectación suficiente como para convertirse en un broche de oro para el certamen. Por ahí pasaron en su momento Looper o The sacrament, grandes representantes, respectivamente, de la ciencia ficción y del ‘thriller’ sectario. Este año, sin embargo, la elección ha sido más desafortunada. Into the forest podría pertenecer al subgénero postapocalíptico, al suspense, al terror, al gore, pero no encaja en ninguno de ellos simplemente por su poca capacidad para superar el drama de sobremesa con tintes panfletarios.

Ellen Page y Evan Rachel Wood, con la participación especial de Max Minghella, interpretan a dos hermanas y un padre que deben aprender a sobrevivir, aislados en una impresionante choza perdida en la montaña, en un nuevo mundo sin electricidad. Es fácil adivinar la moraleja del cuento. Podemos renunciar a todas las comodidades de nuestro tiempo, regresar a nuestros orígenes de autosubsistencia y convivir con la madre naturaleza. Mensaje ecologista que contrasta con el alegato provida de uno de los personajes. Una contradicción que termina por importarnos más bien poco. Into the forest es tan plana, tan tímida a la hora de aprovechar todo su potencial, que incluso sería más interesante sin la presencia de seres humanos. Para más inri, la cinta se estrenaba en un festival que patrocina Gas Natural Fenosa. El futuro es ver a las poderosas energéticas reconvertidas en fabricantes de mermelada casera.

Sitges 2015 (vol. I) | No sólo un fantastic fest

Acaba de sobrepasar su ecuador y el Festival de cine fantástico de Sitges ya ha demostrado que su oferta de 169 películas en tan sólo nueve días va mucho más allá del cine de género. Después de dar el pistoletazo de salida con la independiente ‘La bruja’, el certamen ya ha sido noticia por dar cobijo a todo tipo de propuestas. Desde BFace Magazine hemos querido degustar una pequeña selección de su variopinta oferta para dar fe que estos días Sitges es mucho más que la capital del terror. Es toda una grata experiencia para cinéfilos.


LA NOVIA, una preciosa reivindicación del amor en mayúsculas

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Comienzan a escasear. Los grandes dramas románticos, esas historias de amor en las que los sentimientos se llevan hasta sus últimas consecuencias, parecen una fórmula en vías de extinción. El romanticismo en su sentido más clásico, en su sentido más trascendental y trágico, es cosa del pasado, de otra época en la que los cuentos de hadas eran más un objetivo que una fantasía. Una época en la que la pasión se presuponía eterna. Por eso se agradece que en la era de las relaciones de quita y pon, una joven aragonesa decidiera dar vigor a una de las grandes obras de García Lorca y que lo hiciera, además, volcando todos los medios a su alcance en enfatizar los detalles más pequeños pero más intensos, como ese roce de manos entre la recién casada y el amor de su vida, esa caricia prohibida que emana chispazos de sufrimiento y deseo.

‘La novia’ es un ejercicio estilístico muy poco común en nuestros días, la maravillosa unión entre fotografía, banda sonora e interpretación que homenajea con absoluto respeto y admiración al autor granadino. Extrapola el texto teatral a una nueva dimensión cinematográfica en la que no hay ni un solo elemento dejado al azar. Quizá esa ambición preciosista, esa persecución constante de una belleza arrebatadora, es la que impide al espectador empatizar con tan trágicos acontecimientos con la misma intensidad que destilan cada plano, cada frase susurrando prodigiosos versos. Pero eso no le resta ni un sólo mérito a la directora. Ella no tiene la culpa de que la poesía, de que el arte más abstracto y evocador, haya sido desterrado de nuestras vidas, ninguneado por su consentido hermano menor. Ni de que el amor más intenso y desgarrador, el que ya no mueve montañas, se perciba en pantalla como lo más parecido a la ciencia ficción.


LOVE 3D, amor y sexo en toda su dimensión

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Llegaba precedida de una polémica campaña en la que, sin sutileza alguna, el semen era el absoluto protagonista. Imágenes burdas, con el único propósito de polemizar y llamar la atención en un mercado altamente competitivo. Sin duda hacían referencia a la explicitud de una película que no teme al sexo pero no hacían justicia a un Gaspar Noé con ganas de algo más que provocar. Y es que ‘Love’ quiere ser algo más que una cinta transgresora, sobre todo porque hace ya tiempo que una corrida en todo su esplendor dejó de ser novedad en la gran pantalla.

La primera escena, un plano fijo con una pareja masturbándose mutuamente, sin ningún tipo de censura, es una innecesaria declaración de intenciones. El cine debería tener asumido que el sexo forma parte de la vida cotidiana de su público, mucho más que la omnipresente violencia. En cambio, todo lo posterior, sobre todo la primera mitad, es una vibrante reflexión sobre las relaciones de pareja, sobre el imprevisible rumbo que puede adquirir lo que empezó en tan buen puerto.

La llegada de un trío a las vidas de Murphy y Electra desemboca en una espiral de decadencia a la que asistimos de polvo en polvo. La escena del propio ‘ménage a trois’ está rodada con absoluta elegancia, incluso ternura, alejada de todo mal gusto. Como exige uno de los propios personajes de la película, Gaspar Noé logra captar a la perfección la sexualidad sentimental. Lástima que la segunda mitad se adentre en la senda de la provocación y que finalmente uno termine aborreciendo tanto clítoris y tanto pene erecto. El 3D, por cierto, sólo se justifica por una sola escena y no hay que ser muy hábil para adivinar qué hazaña pide a gritos la tridimensionalidad. Sin duda, dará que hablar.


THE GIFT, el regalo previsible envuelto con giros de guión

thegift13Arranca como el típico ‘thriller’ de sobremesa. Un antiguo compañero de clase del protagonista aparece de improviso y se adentra lenta y peligrosamente en su matrimonio. La tragedia se ve venir, cocinada a fuego lento, consciente el espectador de que la fórmula obsesivo-compulsiva se acelerará frenéticamente en su segunda mitad. Pero la virtud de ‘The gift’, ópera primera del australiano Joel Edgerton, también en el papel de antagonista en la cinta, es precisamente la de volcar presupuestos y sorprender al espectador.

Porque la película da un vuelco a mitad del metraje y nos descubre verdades ocultas, trasfondos imprevistos en personajes impolutos, convirtiéndose en un elegante ‘thriller’ sumamente eficaz en la creación de un clímax asfixiante. La resolución, en cambio, vuelve al terreno conocido, el de la venganza. En vez de rematar el enfoque en torno a las falsas apariencias, decide unir las nuevas revelaciones con las antiguas. El resultado, aunque más convencional, no resulta menos efectivo.


VULCANIA, valiente pero tímida incursión del cine español

1444304951118Pocas producciones españolas se adentran en el complicado terreno de la ciencia ficción más realista, esa en la que no predominan los robots y la tecnología de última generación sino un universo costumbrista en un contexto hipotético e irreal. En el caso de ‘Vulcania’ se trata de una comunidad cerrada y dictatorial en la que el trabajo en una fundición de acero es lo único que dignifica a sus integrantes, adoctrinados mediante el discurso del miedo a lo desconocido y una falsa apariencia de libertad. ¿Os suena de algo?

La crítica es tan evidente que incluso se refuerza con la frase “ni siquiera sabríais ser libres”, por si a algún espectador despistado no le había quedado claro el mensaje. Todo lo valiente que es el debutante José Skaf recreando una atmósfera que tan pronto recuerda a ‘El bosque’ como a ‘Perdidos’ deja de serlo en cuanto decide reducir los momentos de tensión a su desenlace. Un enorme plantel de actores, encabezado por José Sacristán, Aura Garrido, Ana Wagener y un soberbio Ginés García Millán, queda desaprovechado por un planteamiento que finalmente no sabe explotar todo su potencial.


THE INVITATION, la fórmula Sitges perfecta

the-invitation-1Si existe una película que reúne todos los requisitos para triunfar en el Festival de Sitges esa es sin duda ‘The invitation’. Ambiente inquietante, trama sectaria, diálogos más o menos ingeniosos, algún atisbo de sentido del humor y, sobre todo, un sprint final de tensión y violencia detallista que hace las delicias de un público con ganas de carnaza. La directora Karyn Kusama tiene todos los números para situarse en el palmarés del certamen fantástico. Otra cosa es que su película sea redonda.

La premisa de ‘The invitation’ parecía interesante. Un ‘thriller’ que quiere reflexionar sobre los absurdos mecanismos que utilizamos los seres humanos para superar el dolor y la pérdida. Pero para eso ya contamos con la insuperable ‘The Leftovers’. Porque al final, la primera mitad de esta cinta pierde el tiempo de cháchara entre amigos que han sufrido la ausencia de un ser querido y no encuentra su ritmo, trepidante y desbocado, hasta un rompimiento de copas demasiado tardío. Compases contrapuestos que desembocan, eso sí, en una de las escenas finales más turbadoras del género.

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