10.000 KM: Las cosas de la vida, las cosas del querer

No pasa con frecuencia, o al menos no a mí­, que una pelí­cula me deje con la boca abierta, sobrecogido, con su presencia en mi mente durante dí­as e incluso semanas, con la necesidad de recomendarla hasta la saciedad para que los demás vivan una experiencia similar. El año pasado, sólo lo consiguieron dos: ‘Prisioneros’ y ‘Stockholm’, un relato sobrecogedor sobre las relaciones de una noche; sin embargo, la pelí­cula que hoy nos atañe, recoge el testigo minimalista de ésta y lo magnifica, en sensaciones que no en envoltorio. ‘10.000 km’ no necesita de nada más que de dos actores sobresalientes y un guión más que notable para convertirse, desde ya, en una de las joyas de este año y en una de las mejores pelí­culas que nos ha brindado el cine español reciente.

La pelí­cula arranca con sus personajes desnudos (en cuerpo), leitmotiv de la pelí­cula (en alma), y con un plano secuencia de más de veinte minutos de quitarse el sombrero. En esta primera casi media hora, se expone el conflicto de la manera más sencilla posible: una pareja que espera quedarse embarazada pronto se ve obligada a distanciarse por el trabajo de ella. A partir de esta aceptación, de esta resignación por parte de ambos, el relato se fragmenta en llamadas de Skype, separadas por 10.000 km, en las que podemos ver la evolución de la pareja de una forma totalmente descarnada y que realmente transmite al espectador esa sensación de soledad, de esperanza y desesperanza, de pasión perdida.

Imagen-Quay-(66872113)--647x231

Dos escenas: en la que Sergi destroza la casa mientras ílex llora al otro lado, y la de la masturbación mutua con ese final descorazonador para ella.

Pese a ser, en ocasiones, algo reiterativa, ‘10.000 KM’ avanza constante con un objetivo claro: el de seguir a sus personajes, no abandonarles y acoger sus actitudes hasta el final, hasta las últimas consecuencias; ellos son como son y, como protagonistas, son ellos los que llevan la historia y no ésta la que los lleva a ellos, quizás el gran acierto de la cinta. í‰ste y un director y dos actores que ya deberí­an encabezar todas las quinielas para los próximos Goya: David Verdaguer y Natalia Tena, ambos entregados en cuerpo y alma, construyen dos personajes inolvidables de los que te enamoras irremediablemente desde el desayuno en la primera escena; y Carlos Marqués-Marcet, nombre a tener en cuenta porque, si en su ópera prima realiza esto, ojo a lo que está por venir.

Aunque para mi gusto brille más Verdaguer que Tena, las escenas que realizan juntos son auténtico oro puro: la escena del comienzo y la del final son para enmarcar y es gracias a ellos, a sus miradas. El último encuentro sexual, prácticamente al borde de la lágrima, deberí­a ser de autoGoya.

Creo que no puedo añadir nada más sobre la pelí­cula, salvo que todo premio recibido en el pasado festival de Málaga y todos los que seguro están por venir son más que merecidos. No os perdáis ‘10.000 KM’, no os dejará indiferente. 

Estreno el próximo 16 de mayo.

[followbutton username=’SpinOver_’]

[wp_ad_camp_2]

Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

No hay comentarios

Los comentarios están cerrados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies