12 situaciones que todos vivimos viendo pelí­culas

Es sábado, son las cuatro de la tarde, la cartelera no te llama y fuera hay una tormenta que amenaza con extinguir la civilización conocida. Tus ahorros para el fin de semana se reducen a lo que tienes en el bolsillo: varias monedas de cinco céntimos, tres botones de pantalones distintos y una masa de papel amorfa que ha perdido el color después de varios lavados fortuitos. Al lado del sofá tienes una manta y un ordenador con 58 teras de pelí­culas “pendientes”. Sabes que tienes el plan definitivo: peli y manta.

Todos tenemos nuestros propios rituales a la hora de ver pelí­culas, y probablemente por ese mismo motivo todos tenemos nuestras propias anécdotas cinéfilas. Aquí­ quiero recopilar algunas de esas situaciones que ocurren de forma cí­clica en el instante en el que nos ponemos a ver una pelí­cula:


EN EL CINE

1. Niños rata. Cómo mola ver pelí­culas en el cine ¿eh? La experiencia del pantallón gigante, el ruido ensordecedor de los altavoces y el cubo de palomitas tamaño REMOLQUE. Empieza la peli y todo se queda en silencio, todo menos los niños rata de la fila de atrás, que han decidido comentar la pelí­cula a un tono por encima del DOLBY ATMOS SURROUND 450.1. No desesperes, basta con decirles que has visto a [introduzca aquí­ í­dolo adolescente] en otra sala para deshacerte de ellos.

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Si ves uno de estos en el cine, CORRE.

2. Lluvia de palomitas. Esto pasa mucho en las de terror. En el momento en el que el negro anda por un pasillo oscuro preguntando si hay alguien ahí­ (algo que harí­amos todos en una situación similar), aparece el asesino y se lo carga. Producto del susto, toda la gente de tu alrededor -sólo los que están a TU alrededor- lanzan sus palomitas en todas direcciones -sólo las lanzan hacia TU cara- y acabas nadando en sal. La magia del cine.

3. Operación de riñón. Esta situación es muy habitual verla en taquilla cuando toca pagar la entrada y se te ocurre ir un dí­a sin oferta. El cirujano ya tiene experiencia, así­ que no hay por qué preocuparse. En algunos cines optan por incluir esta melodí­a en caja.


EN INTERNET

4. Enlaces chungos. Los usuarios de Series.ly sabréis a qué me refiero: “removed for copyright infringement”, “no existe o el archivo está dañado” o “aquí­ no está la pelí­cula que quieres ver pero tenemos porno, CANTIDADES INGENTES DE PORNO”. No existe ciencia exacta para evitar este tipo de problemas, aunque sí­ queréis deshaceros de los banners y popups, AdBlock es vuestro dios.


EN LA TELE

5. El dí­a de la marmota. “El dí­a de la marmota”, también conocido como “efecto Simpsons” es esa sensación cuya intensidad crece de forma progresiva y se puede resumir en: esta peli ya la he visto. Por algún motivo que desconozco, alguien decidió que no tendrí­amos suficiente con tragarnos “Tienes un e-mail” treintayseismil veces. La programación es un déjí  vu constante.


EN TU CASA

6. Peli y manta. Como la casa de uno no hay otra: con tu manta, tu bol de palomitas, tus doce gatos revoloteando por el salón.


EN LA MíA

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He metido una imagen de gatos porque me han dicho que lo petan en internet.

7. No, en la mí­a, no. ¿Quién ha escrito esto? Aquí­ no cabemos, mis gatos son muy tí­midos.


CON TUS AMIGOS

8. La justa. Lo más duro de ver una peli con amigos es elegir cuál poner. Como es imposible llegar a un acuerdo a través del diálogo es necesario un torneo que implique algún tipo de violencia fí­sica, o en su defecto, un torneo con la Play. Al final acabas viendo “Tienes un e-mail” otra vez, OTRA VEZ. Pero esta vez te rí­es y te das cuenta de que es maravillosa (no).


CON TU PAREJA

9. La siesta. Hagas lo que hagas se quedará sopa. Así­ que elige al menos una peli que te guste, eres el único que la va a disfrutar.


CON TU FAMILIA

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“JAJAJA (sacadme de aquí­)”

10. La risa nerviosa. El cine en familia tiene detalles maravillosos: el silencio incómodo en una escena de sexo, las carcajadas de tu padre con un chiste escatológico de Torrente, los ronquidos de la abuela… El 87% de las caras de póker mundiales se producen en el ambiente familiar.


CON TU JEFE

11. Miedo y Asco en La Moraleja. Te saca 30 años, está forrado, pero lleva gorra y pantalones cortos en casa porque es “más casual”. Te obligará a ver todas las de American Pie seguidas y te dará codazos en los momentos clave. Si te ofrece marihuana es que ha llegado el momento de fingir una llamada telefónica y salir de allí­ corriendo.


CON TU VECINO EL CANSINO

12. La historia interminable. Tu vecino “el pesao” (ya sabes a quién me refiero) parará la pelí­cula cada tres minutos y analizará el uso del color rojo en Mulholland Drive. No merece la pena luchar: cambia de ciudad y de nombre.


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Nacho Poveda
Nacho Poveda

Redactor

Lo sé, sólo es cine (pero me gusta).

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