5 profesores de cine con los que tendrías un affair

Hace unos días empezaron las clases en colegios e institutos, algunas universidades también lo han hecho ya, y por si no fuera suficiente, esta semana se estrena la última película de Woody Allen, Irrational Man, cuya trama tiene lugar en un campus universitario donde un profesor con problemas existenciales (Joaquin Phoenix) inicia una relación sentimental con una de sus alumnas (Emma Stone).

Y con cada inicio escolar las preguntas que nos hacemos siempre son las mismas: ¿qué profesores tendré este año? ¿serán enrollados o me harán la vida imposible? Y lo que es más importante,… ¿estarán buenos? Mi experiencia personal ha sido nefasta en ese sentido. A una gran variedad de plastas aburridos, tengo que añadirle el típico que nunca encontró las instrucciones de la lavadora y siempre iba con lamparones en las camisas, o aquella otra que se debía maquillar en la oscuridad y no solo se pintaba los labios con carmín, sino que también se pintaba los dientes.

Así que en mi vida académica nunca he tenido profesores de esos por los que perdiera fácilmente la cabeza o me provocaran sueños húmedos por las noches. ¡Eso solo pasa en las películas! Pero como enamorarse del profesor es algo que nunca pasará de moda y yo también quiero vivirlo para saber qué se siente, hoy pegamos un respaso a cinco profesores ‘de película’ con los que tendríamos un affair al salir de clase. ¡Porque si no pudo ser en la vida real, siempre podremos hacerlo con los que salen en la gran pantalla!

– ¿1+1=2? ¡No lo entiendo! ¿Podría explicármelo en su despacho?

Si el francés Axel Kiener (profesor de matemáticas en LOL) apareciese en clase como el nuevo profesor de los números y las formulitas, podrían pasarnos dos cosas: 1.que nuestro cerebro se mostrase más receptivo que nunca y de repente fuésemos capaces de procesar los teoremas más complejos del temario o 2.que no pillásemos ningún concepto por culpa de la distracción que nos provocaría esa boquita francesa susurrando un, deux, trois, quatre, cinq. Porque… ¿quién no querría una clase particular en el despacho de Axel Kiener?

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– ¡no faltaría a esta clase ni con 40 de fiebre!

En Half Nelson, Ryan Gosling interpretaba a un profesor de instituto del barrio de Brooklyn, adicto a las drogas. Cuando una de sus alumnas se entera de su problema, entre ambos nace una estrecha relación. Y es que, ¿quién no querría tener una relación, del tipo que fuera, con Gosling? Con esa pinta de buenote y malote a partes iguales, ante un cañonazo así abriríamos nuestra mente (y lo que hiciera falta) a nuevas materias por muy peñazo que fueran (a poder escoger, anatomía o lengua estarían bien).

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– ¡me sentaré en primera fila para enterarme de todo!

Si Christina Hendricks fuera mi profesora, profesión que interpreta en el film El profesor, tendría claro que nunca llegaría tarde a clase para que nadie pudiese cogerme el mejor sitio de la primera fila. No perder detalle de sus explicaciones, salir a la pizarra cuando me lo pidiera, o ayudarla a resolver sus problemas con el ordenador o el proyector cada vez que las máquinas no le respondieran. En definitiva, hacer las cosas básicas que todo ‘Manual para ligar con tu profesora’ nos aconseja. Tres horas de clase a la semana con la Hendricks nunca serían suficientes. ¡Todo en ella son razones para querer saber más!

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– creo que debería estudiar más horas-

Si somos de esas personas a las que nos va la marcha, una profesora como Cameron Diaz en Bad Teacher será nuestra perdición. Quizá su verdadera vocación no sea la enseñanza, pero no estamos aquí para valorar eso. Cameron es hot, muy hot. Desvergonzada, muy desvergonzada. Y nos hace reir. ¡A todos nos gusta que nos hagan reir! Si la Díaz fuera nuestra teacher no nos importaría que nos citara para hacernos una tutoría individual y menos aún que nos pidiese quedarnos al acabar la clase para repasar la materia y hacernos una buena puesta a punto.

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– ¿un trabajo extra? ¿para mañana? ¡Claro, lo hago encantad@!-

A un madurito como Michael Vartan (profesor en Nunca me han besado) es difícil resistirse. Aunque nos mandase un trabajo de última hora, nos pusiese un examen sorpresa o nos cargase de deberes para el fin de semana, no le protestaríamos nunca. Los deseos académicos de Vartan deben ser auténticos placeres para cualquier estudiante. Y si después de tanto esfuerzo nos acaba suspendiendo, ¿no sería maravilloso repetir la asignatura?

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Virginia Martí­nez
Virginia Martí­nez

Redactora

Documentalista Audiovisual. Escritora vocacional. El cine y la música son dos de mis esenciales de vida. Pienso en positivo.

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