6 razones por las que no vale la pena perder el tiempo con Death Note

Death Note, el conocido manga protagonizado por Light Yagami y el detective L, por fin llega a nuestras pantallas, o al menos, a las de nuestros ordenadores. Tras muchos años de espera, Netflix decidió llevar a cabo el proyecto de adaptación de uno de los mangas y animes más seguidos y aclamados de la cultura nipona. Y nos entusiasmamos con la noticias¡Vaya si nos entusiasmamos! Tanto, que no le dimos importancia a que la acción abandonara Japón para desarrollarse en Seattle. Probablemente, la primera gran pista de que la esperada película, no iba a ser tan satisfactoria como deseábamos. Y así ha sido. ¿Qué ha pasado con Death Note? ¿Por qué es un producto tan fallido? Desde el equipo de Bface, os proponemos seis razones por las que no vale la pena perder el tiempo con Death Note.


1. Personajes Planos

Es algo indiscutible que una adaptación no tiene porqué seguir el mismo camino que su obra madre. Pero con un buen material entre manos ¿es necesario echar a perder tanto potencial? Netflix toma la decisión de juntar a Light Turner, un inadaptado más de la clase, con Mia, la animadora rebelde inalcanzable que no se siente muy a gusto con el perfil que representa. Al menos, los primeros diez minutos de película. No parece una idea muy descabellada hacer que dos almas en desgracia se unan para combatir el mal como si de dioses se trataran. Pero no resulta efectivo si nos dejamos su personalidad y figura en una premisa rápida, desconcertante y sin evolución. Una vez conseguida la libreta, sus dos protagonistas se dedicaran a ella sin un propósito demasiado firme. La evolución de estos dos se resume a la locura, a los delirios de grandeza, el pretencioso romance adolescente y a la estupidez teen de la edad. Muy lejos de aquellos personajes que con cada nuevo visionado, proporcionaban nuevos matices y grados de profundidad en la obra original y su adaptación al anime. Y mejor no hablamos de L, porque eso da para un artículo en tres partes. ¿Llega a ser determinante este personaje en la trama en algún momento?

2. Mala Adaptación

Y sí, no deberíamos juzgar un proyecto como adaptación, pero es frustrante que de algo tan sencillamente maravilloso, se obtenga tal desastre narrativo. Death Note, conocida por sus giros enrevesados, sorpresas inesperadas y puzzles imposibles, se ha convertido en una trama lineal no mucho más complicada que las vacaciones de verano de High School Musical. Habría muchas formas distintas de conseguir algo realmente impactante con el material que se le proporcionaba a Netflix. Pero Death Note no llega ni al rango de película de detectives. Más bien, estamos ante adolescentes y algún que otro policía de poca monta intentando jugar a «polis y cacos» por las calles de Seattle y, para que los fans estén contentos por una absurda conexión, haciendo referencia al territorio japonés. Death Note podría, debería y necesita ser mucho más.

3. Estética fallida

Sin embargo, aunque la condensación de la trama y su simpleza son alarmantes. Siempre ayuda una estética oscura, misteriosa y concordante. Pero este, no ha sido el caso. ¿Qué podíamos esperar de una película sobre dos adolescentes immaduros que juegan a ser los dioses del nuevo mundo? El diseño de producción es vago y falto de originalidad. Y aunque destaca el tramo final por su intento de espectacularidad, el trayecto de los personajes por su entorno no es muy satisfactorio. Podríamos acatar esto a que todo el presupuesto se ha utilizado con la recreación de Ryuk, el shinigami que acompaña a Light en contados momentos. Pero tras tal resultado, hubiera sido mejor jugar con las sombras para presentar a este icónico personaje que, en esta producción, resulta más un cameo indiferente. Por otro lado, además de los grises del día y los negros, el juego de colores con el que intentan transmitir alguna que otra emoción tampoco funciona. ¡Ni que hicieran una persecución en una discoteca! Es inverosímil, innecesario y carece de intención narrativa. Parece que Netflix se apoya mucho en el abuso de colores últimamente. Al menos, en The Defenders aplicaba un color a cada protagonista para aportar alguna información, aunque fuera simbólica.

4. Interpretaciones merecedoras del Razzie

No nos podemos alargar mucho con este punto porque no hay mucho que decir. El casting es simplemente fallido. Intento buscar algún personaje que consiga algún matiz mediante la actuación de sus intérpretes pero no consigo encontrarlo por ningún lado. Claro está, que el guión y la dirección no ayudan. Y Death Note no tienen la dirección ni el guión del año. Pero parece ser que los actores se han tomado tan poco en serio la producción como el resto del equipo. O simplemente, el montaje les ha jugado una mala pasada. No había mucho donde lucirse y alguna elecciones en el momento de edición puede que hayan menospreciado aún más lo poco que los protagonistas podían aportar. Se hace difícil ver un producto audiovisual cuando todos los engranajes fallan y los conductores de estos no saben muy bien que hacer con el material que se les ha proporcionado. Una lástima habernos perdido a un Light Yagami y un L en carne y hueso con letra mayúscula.

5. Falta de interés

Puede que este punto ya se haya visto venir con los anteriores. Pero es que Death Note falla en lo más importante. No engancha. No crea puntos de interés y nada de lo que aporta es interesante. Al menos yo me he encontrado ante casi dos horas de contenido vacío y carente de originalidad o fuelle. ¿Qué hay peor que una película no consiga motivarte a ningún nivel? Vale, exagero un poco. En el último tramo hay un interés por parte de la producción de hacerte mantener los ojos y la boca abierta. Utilizan toda la pirotecnia que tienen entre manos. Y al menos se nota. Se nota una intención que no vemos durante el resto de la película. Y como espectador, se agradece. Aunque no se consiga el efecto intencionado al completo.

6. Falta de credibilidad.

Por último, Death Note no es creíble. No era estéticamente destacable y la adaptación resumía la trama a una simpleza descarada. Pero además, no entras en el juego en ningún momento. Te conviertes en un mero espectador sin oportunidad de participar en la acción porque no vale la pena. Los pilares de esta producción son tan flojos que vemos como se derrumba todo intento de comunicación con el espectador a cada nuevo paso de la trama. Todo es fachada, la mitificación de personajes y encuentros que no están a la altura y que no concuerdan con la presentación de estos. Death Note parece una convención de juguetes rotos, que creían tener las armas para conquistarlo todo, pero que necesitan de mucho material para llegar a hacer creer al espectador que se va a llegar a algún sitio. Death Note no lo hace, no te lleva a ninguna parte y no hay atisbo de querer intentarlo. Es un producto más a lista de aquellos proyectos que creían que con un nombre lo tenían todo hecho.

Joan Folguera
Joan Folguera

Redactor

Hijo metáforico de Spielberg viviendo al compás de una banda sonora de John Williams. Mientras espero mi encuentro con Gene Kelly, mi vida solo tiene sentido a través de una pantalla.

No hay comentarios

Deja tu comentario :)

¡Tranquilo! Tu email no se publicará ;)

Utiliza atributos HTML y tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Ingrese aquí Captcha : *

Reload Image

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies