#63SSIFF | Born in the USA

En esta segunda crónica del Zinemaldia abordamos dos alabadas propuestas estadounidenses que se presentaron en la sección Perlas el pasado fin de semana. Por un lado, la ganadora de Sundance y, por otro, lo nuevo de Denis Villeneuve, el thriller ‘Sicario’.

‘Yo, él y Raquel’, el refugio adolescente.

Hace unos días leía en Twitter un artículo que hablaba sobre aquel cine que podía ser, casi con científica seguridad, considerado como medicina para el alma. En la lista de ejemplos con la que refutaban su idea, se incluía la última gran triunfadora del Festival de cine independiente de Sundance, filme que hoy nos ocupa. Y lo cierto es que estas propiedades curativo-audiovisuales no pueden estar mejor atribuidas al caso del precioso ‘coming of age’ que es esta ‘Yo, él y Raquel’ o, si lo prefieren, ‘Yo, Earl y la chica moribunda’ (traducción literal del título original).

Como si sumergiésemos una historia de la índole de la romántica ‘Bajo la misma estrella’ en una mezcla boyante del excéntrico universo visual Wes Anderson, el poso melancólico de la extraordinaria ‘Las ventajas de ser un marginado’ y el archiconocido pero (casi) siempre deliciosamente disfrutable “sello Sundance” del cine ‘indie’ americano, ‘Yo, él y Raquel’ se revela como una de las mejores y más emocionantes y sinceras odas a la amistad adolescente que el cine nos ha regalado en los últimos años y como una película que, además, sabe transitar sin miedo entre la carcajada y la lágrima de forma fresca y convincente así como abordar con suma sensibilidad un tema de tanto calado dramático como es la leucemia en la pubertad.

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Con experiencia en combinar ligereza y emoción en historias de adolescentes (ha dirigido varios de los mejores episodios de la popular serie de televisión ‘Glee’), el primerizo en el mundo de la realización de largometrajes Alfonso Gómez-Rejón adapta la novela de Jesse Andrews – que firma el guión de la traslación al cine de su propio libro – con un ritmo y estilo sobresalientes. El director utiliza ciertas licencias ya presentes en el libro junto a otras creadas especialmente para esta versión cinematográfica para narrar con originalidad, precisamente, una historia que esconde una aguda aproximación a la necesidad de refugiarse en la creatividad en los momentos más desconcertantes de nuestra vida. Así, insertos de stop-motion, un uso hilarante y modélico de la voz en off y multitud de referencias que harán las delicias de los amantes del séptimo arte, convierten a ‘Yo, él y Raquel’ en una muestra de cine vivaz y vitalista que consigue hacer feliz al espectador durante cada uno de sus ciento diez minutos de duración.

Saliendo airoso del manejo de elementos peliagudos en su argumento que podían haberla ahogado en el terreno de la manipulación, el largometraje protagonizado por una hipnótica Olivia Cooke (joven rostro a tener muy en cuenta que protagonizará lo próximo de Spielberg) no deja que su transición hacia el drama más conmovedor resulte maniquea sino que tras una primera hora ácida y desternillante este cambio de tercio, hacia un desenlace donde los silencios cobran notable importancia, fluya naturalmente como reflejo del proceso de maduración del personaje principal, Greg, un adolescente que se enfrenta a su último curso  de instituto sin implicarse en ninguna relación de amistad más allá de la que tiene con uno de sus vecinos, con el que realiza versiones de algunas de sus películas preferidas.

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Sin duda uno de los mejores relatos adolescentes del cine estadounidense de esta década, ‘Yo, él y Raquel’ es una película con corazón cargada de cine y vida, transmisora de ilusión y provocadora de mil una sensaciones que el espectador va descubriendo a lo largo de un visionado ameno y maravilloso. Te doy mi palabra: sus encantadores personajes no se despegarán de ti fácilmente.

‘Sicario’, la frontera más oscura.

El canadiense Denis Villeneuve sorprendió a todos hace casi tres años con el aplaudido díptico que estrenó en la 61 edición del Festival de San Sebastián. La controvertida obra maestra ‘Enemy’ y el exitoso thriller ‘Prisioneros’, ambas con Jake Gyllenhaal al frente del reparto, fueron motivos suficiente como para que la comunidad cinéfila comenzase a confimar a Villeneuve como un director indispensable en el panorama actual. Tras cosechar buenas críticas en Cannes, donde se fue sin premio, y Toronto, Villeneuve acudió a Donostia de nuevo. Acompañado de Emily Blunt, que hizo gala de una belleza natural y de una encantadora timidez, y de otro conocido del certamen, Benicio del Toro, presentó en la sección Perlas su thriller sobre el narcotráfico ‘Sicario’.

‘Sicario’ empieza desplegando todo su poder visual y sonoro en una tensa escena extraordinariamente física que abofetea al espectador y lo lleva a aferrarse a la butaca. Es esa secuencia toda una declaración de intenciones por parte del realizador de ‘Incendies’ y su equipo: ‘Sicario’, sin lugar a dudas, es un thriller modélico, agresivo, filmado con un pulso exquisito y sumo cuidado estético e interpretado de forma sólida. Hay poco que achacar a una película efectiva en su práctica totalidad y que pese a no contar una historia novedosa, consigue captar la atención del espectador durante todo su metraje. Un punto de vista incisivo junto a la espectacular fotografía de Roger Deakins (esos planos aéreos, esos atardeceres previos al descenso a los infiernos…), una magistral construcción de secuencias de acción que confirman a Villeneuve como un realizador completísimo y el diseño de sonido apoyado en una banda sonora de Johán Johánsson en un registro absolutamente distinto al que le valió galones en la pasada temporada con ‘La teoría del todo’, logran compensar que el esquema narrativo de ‘Sicario’ y ciertos rasgos de personalidad de sus personajes recuerden demasiado directamente a una versión fronteriza de la excelsa ‘La noche más oscura’, con la que incluso comparte tono y alguna licencia estilística como el uso de la visión nocturna.

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Menos verborreica y posada que el filme de Bigelow, ‘Sicario’ está protagonizada por tres personajes que adolecen de tener una evolución psicológica a ratos difusa, a ratos demasiado poco apreciable. Tres personajes interpretados con solvencia por Josh Brolin, Emily Blunt (cuyo personaje resulta a veces un hierático boceto de la Jessica Chastain de la mencionada película sobre la caza de Osama Bin Laden) y un muy inspirado Benicio del Toro que completa un año estelar. Precisamente es cuando la película cede el protagonismo al Alejandro del actor puertorriqueño el momento de más interés y complejidad moral de un relato técnicamente maestro, en muchas ocasiones adrenalítico e insobornable, pero que a veces se pierde en terrenos ya demasiado transitados.

Pese a ello, es recomendable esta visión de los problemas, más visibles que nunca, de las fronteras o, como dijo Villeneuve en rueda de prensa, de los países que las delimitan.

Jesús Choya
Jesús Choya

Redactor

Si te tengo que decir una pelíula favorita, te digo dos: 'High School Musical' y 'Mulholland Drive'. Cinéfilo aprendiz creado a las puertas del nuevo milenio.

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