#63SSIFF | Cine de contrastes

Contrastes en nuestra última crónica desde San Sebastián: pasamos de la comedia de ritmo atropellado y espíritu cañí ‘Mi gran noche’ de Álex de la Iglesia al frío retrato de la vida en Islandia a través de los ojos de un adolescente en pleno proceso de descubrimiento personal de ‘Sparrows’. Dos propuestas muy diferentes entre sí y cargadas de fallos y aciertos. Abrimos debate.

‘Mi gran noche’, apasionado y agotador caos.

Repetía Álex de La Iglesia escenario para el estreno en Europa (previo paso por Toronto) de su nueva locura cinematográfica. Como en el caso de ‘Las brujas de Zugarramurdi’, lo último del realizador bilbaíno se presentaba en el Zinemaldia fuera de competición y reunió a un reparto estelar en Donostia liderado por Raphael y Mario Casas. ‘Mi gran noche’ generó además grandísima expectación entre el público del certamen, causando una de las mayores colas del primer fin de semana de festival a pesar de presentarse en el pase de las nueve de la mañana; unas expectativas, muy probablemente, demasiado altas para un largometraje que acaba cayendo en prácticamente los mismos vicios y errores que su predecesora.

Con un inicio musical absolutamente frenético, resulta tan sorprendente y meritorio como agotador que ‘Mi gran noche’ no baje en ningún momento el ritmo enloquecido de sus múltiples tramas. Su carácter coral, donde todos los personajes comparten prácticamente el mismo protagonismo en pantalla, acaba por ahogar una película que inicialmente presenta gancho, chispa y atractivo suficiente para captar la atención del espectador que, desgraciadamente, se va dispersando ante los numerosos focos que sitúa De La Iglesia en esa especie de celebración del caos y el absurdo que es la anárquica grabación de una hortera y anticuada gala de fin de año para televisión, contexto que acaba erigiéndose como una especie de purgatorio donde se reúne lo más variopinto sociedad española actual, como una respuesta cargada de confetti y brillantina al oscuro aquelarre del desastroso tercer acto de ‘Las brujas de Zugarramurdi’.

image

Más regular pero también con momentos menos brillantes que el anterior filme de De la Iglesia, ‘Mi gran noche’ encuentra en su reparto su acierto más rotundo. No hay duda de que si algo podemos agradecer a una película como esta es certificar los estupendos caminos que están tomando las carreras interpretativas de los actores más jóvenes de cine y la televisión española: un hilarante Mario Casas, cada vez con más carisma y personalidad; una Blanca Suárez en uno de sus mejores papeles y los más secundarios pero igualmente finos Ana Polvorosa, Luis Fernández y Antonio Velázquez. Junto a ellos están los eficientes Hugo Silva, Jaime Ordoñez y Pepón Nieto y una Carolina Bang en una interpretación sorprendentemente solvente. Y, claro, el mismísimo Raphael, cuyas apariciones elevan inmediatamente el nivel del largometraje. Su mera presencia en pantalla resulta hipnótica y el Alphonso que interpreta es una extraordinaria muestra de sentido del humor, pese a que sus números musicales estén claramente desaprovechados.

Tan distraída como, precisamente, una gala de fin de año, ‘Mi gran noche’ es una traca ‘non-stop’ de gags de todo tipo – transita a trompicones entre el ingenioso humor (auto)referencial y los chistes más burdos y físicos – que deja exhausto, una exigente maratón de la comedia española cuya recompensa al espectador no acaba por ser suficiente. ‘Mi gran noche’ es como cuando coges una borrachera a ratos divertida y, al día siguiente, solo te acuerdas de la resaca. ¡Escándalo!

‘Sparrows’, gélida madurez.

Diametralmente opuesta a ‘Mi gran noche’, ‘Sparrows’ suponía la participación nórdica de la sección oficial a competición. El nuevo filme de Runár Runársson, que adapta uno de sus cortometrajes posteriores, es una película de corte muy conocido en festivales internacionales: impoluto cuidado estético, pesimismo y frialdad como vehículo argumental, ritmo calmado y esquema narrativo prácticamente mínimo. A partir de ahi, la película narra un ‘coming of age’ que no ofrece nada especialmente nuevo.

Ari es un joven islandés que debe retirarse de la ciudad al pueblo costero de su infancia con su padre alcohólico, cuando su madre viaja a África con su nueva pareja. Durante un verano Ari deberá acondicionarse a un territorio que le es extraño y a la hostilidad del ambiente que le rodea, descubriendo sentimientos como la soledad, la compasión, el amor o la vergüenza. Runársson desarrolla con suma belleza visual y cierta monotonía narrativa, una historia a veces demasiado tremendista y otras ligeramente tediosa que pese a dejar algunas secuencias de preciosa sensibilidad y plantear cuestiones y dilemas no por universales y manidos menos interesantes (los conflictos generacionales entre padres e hijos, el desarraigo y la apatía, la primera toma de contacto con la independencia adulta con todos sus efectos positivos y negativos, la búsqueda de refugio en el amor y la amistad…) experimenta un demasiado brusco cambio de tercio en su última media hora, cambiando de forma drástica la esencia temática de la película.

image

Precisamente tras una primera hora que sirve de extendidísimo prólogo y acaba con una intensa y conseguida escena en los imponentes parajes islandeses que Runársson retrata con mano firme como si de cuadros pictóricos se tratase, la película pasa de ser una historia intimista sobre la madurez emocional con importantes problemas para mantener el interés a convertirse en un sórdido relato del despertar sexual, con dos potentes y perturbadoras escenas de sexo, que se cierra como un bonito alegato de la importancia de sentirse querido y acompañado en una época cargada de dudas y sombras.

‘Sparrows’ es, en definitiva, una película interesante, muy bien interpretada y formalmente impecable (la música original está compuesta por el teclista de Sigur Rós, y sirve como perfecto acompañante a las gélidas pero potentes imágenes del filme) que ofrece además una visión estremecedora de la sociedad islandesa y merece un visionado pese a caer en territorios comunes del cine adolescente. Una película dura, impactante e incluso puede que emocionante que, además, huele a premio el próximo sábado.

Jesús Choya
Jesús Choya

Redactor

Si te tengo que decir una pelíula favorita, te digo dos: 'High School Musical' y 'Mulholland Drive'. Cinéfilo aprendiz creado a las puertas del nuevo milenio.

No hay comentarios

Deja tu comentario :)

¡Tranquilo! Tu email no se publicará ;)

Utiliza atributos HTML y tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR