7 ví­rgenes: el drama social de Alberto Rodrí­guez

Alberto Rodrí­guez llega a la gala de entrega los Premios Goya con el incómodo cartel de director de la pelí­cula favorita a triunfar en esta edición. Su pelí­cula, La Isla Mí­nima, ha contado con el respaldo del público (que no se dejó amilanar por la oscuridad y el desasosiego que provoca la cinta), con el de la crí­tica (Premios Feroz, Medallas del Cí­rculo de Escritores Cinematográficos, etc.), y con la industria (Premios José Marí­a Forqué). Hacerse con el Goya a la Mejor Pelí­cula significarí­a el broche de oro para una carrera perfecta.

Pero, Alberto Rodrí­guez, no es un novato en esto de los Goya, ya que tanto Grupo 7 (2012) como 7 Ví­rgenes (2005) también optaron al premio a la Mejor Pelí­cula, acumulando un buen número de nominaciones en distintas categorí­as. La primera, un drama policí­aco que mostraba el trabajo de “limpieza” que un grupo de policí­as realizó en Sevilla a finales de los ochenta, era una pelí­cula sólida, con un buen guion y un genial reparto, que consolidó de forma definitiva al director sevillano. Unos años antes, con 7 Ví­rgenes, comenzarí­a a ser un habitual entre los finalistas a los distintos premios cinematográficos españoles. Era su tercera pelí­cula (tras El efecto Pilgrim y El traje) y tras un excelente debut en el Festival de San Sebastián, en el que a su protagonista, Juan José Ballesta, logró la Concha de Plata al Mejor Actor, la pelí­cula recibió seis nominaciones a los Goya, llevándose Jesús Carroza el premio al Mejor Actor Revelación. Diez años después, repasamos las claves de este drama social, tristemente vigente a dí­a de hoy.

1. Cuando Juan José Ballesta dejó de ser “El Bola”…

El Bola fue la ópera prima de Achero Mañas y se hizo con el Goya a la Mejor Pelicula del año 2000. En su reparto, debutaba en el cine un jovencí­simo Juan José Ballesta (que serí­a reconocido con el Goya el Mejor Actor Revalación), dando vida al taciturno protagonista de la historia. Llamado a alimentar ese grupo de jóvenes actores que, tras un debut prometedor, no logran dar el salto definitivo, esquivó este destino con su papel en 7 Ví­rgenes, en la que se metí­a en la piel de un personaje marginal que en tan solo 48 horas se verá forzado a madurar a toda velocidad. Alberto Rodrí­guez, guionista también de la pelí­cula, hizo de Tano un personaje complejo, con un crecimiento personal acelerado, que exigí­a que el actor que lo interpratara hiciera verosí­mil esta transformación. Y Ballesta lo logra. Y aunque está muy arropado por todo el plantel de secundarios que le rodea, el joven pudo con el peso de la pelí­cula.

131852.1

2. Y antes de que Jesús Carroza fuera “El Compi”

Comencemos apuntando que Carroza es un robaescenas. En El Niño, donde interpreta a “El Compi”, logra quitarle el protagonismo a su tocayo, Jesús Castro. Sin llegar a eclipsar al protagonista, en 7 Ví­rgenes interpretaba a Richi, el mejor amigo del personaje que interpreta Ballesta. Como tal, nos ayuda a definir el pasado del protagonista, y sirve como referente de todo lo que éste debe rehuir sino quiere perder su tan ansiada libertad. Richi se adapta al entorno, sin que esto le lleve a madurar, y es el contrapunto de Tano en muchos aspectos. Carroza combina todos estos elementos en una gran actuación, evitando los excesos interpretativos y logrando que todas las escenas que comparte con Ballesta tengan la profundidad necesaria.

3. Y tras las cámaras…

Al leer los créditos de 7 Ví­rgenes, podemos pensar que estamos ante el equipo responsable de La Isla Mí­nima. Por la propia idea que hay detrás de cada una, la frescura y atrevimiento de la primera se convierte en sombras y seriedad en la segunda. La Isla Mí­nima confirma la madurez creativa de Alberto Rodrí­guez y Rafael Cobos como guionistas, así­ como la evolución artí­stica de Alex Catalán, responsable de fotografí­a, o del compositor Julio de la Rosa, pero las virtudes que les llevan a optar a los Goya del próximo sábado están presentes ya en 7 Ví­rgenes.

4. El drama social, sin discursos ni moralinas

Como espectadores rehuimos de esas historias que pretenden aleccionarnos, o las que denuncian sin argumentos. Sin embargo, cuando una acción mostrada en una pelí­cula podrí­a estar pasando en un barrio de nuestra ciudad, si logramos conectar con los protagonistas más allá de las diferencias socioculturales que podamos tener, el mensaje de la pelí­cula tendrá más calado. 7 Ví­rgenes no pretende argumentar a favor de ciertas instituciones, o denunciar situaciones que sabemos que suceden no muy lejos de nosotros. La pelí­cula muestra todos los elementos, pero deja que el espectador llegue a sus propias conclusiones. De hecho, ni siquiera le obligará a ello, de manera que quien quiera ver solo un divertimento podrá hacerlo.

[followbutton username = ‘rodasons’]

Immaculada Pilar
Immaculada Pilar

Redactora

Soy una economista que ha visto cosas que no creeriais. He bailado con lobos, curioseado el caso de Benjamin Button, he tenido un breve encuentro con El Padrino y solo me ha faltado ser una Taxi Driver. El cine no se ve, se vive.

1 Comentario

Deja tu comentario :)

¡Tranquilo! Tu email no se publicará ;)

Utiliza atributos HTML y tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Ingrese aquí Captcha : *

Reload Image

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies