En el espacio nadie puede oí­r tus gritos

Hoy se han puesto de moda dos tendencias cinematográficas relativamente opuestas: el cine de explosiones masivas de Michael Bay y el cine de aliení­genas. Si hacemos un repaso por los estrenos recientes, encontramos una preocupante cantidad de pelí­culas de ciencia-ficción que hablan sobre catástrofes mundiales provocadas por extraterrestres y/o avanaces tecnológicos (Invasión a la Tierra, La hora más oscura, Oblivion y, si vamos un poco más atrás, Yo Robot e Independence Day) o sobre bichos cósmicos caí­dos de la nada (Distrito 9, Men in Black III o el penoso remake de La Cosa). Podrí­a decirse que la ciencia-ficción y el cine de acción puro son los “trending topic” de la gran pantalla hoy en dí­a (entendiendo por acción La Jungla de Cristal Versión Redux 7, Jack Reacher o la versión geriátrica de Indiana Jones). No obstante, la pelí­cula que me trae hoy aquí­ no es un estreno reciente, pues no se corresponde ni con mi interés ni con la sección del blog a la que pertenezco. Remontémonos a 1979, cuando un hombre de 42 años llamado Ridley Scott empezaba a labrarse un nombre en la industria hollywoodiense…

Cuando escucho la palabra Alien lo primero que me viene a la cabeza es en una enorme nave de carga minera y un grupo de siete tripulantes recién despertados del sueño espacial. Han pasado más de treinta años desde el estreno de esta pelí­cula, y todaví­a hoy sigue poniendo los pelos de punta. Esta es una de las diferencias más claras entre el cine de antaño y el cine del siglo XXI; lo que se hace en 2002 queda más atrasado en 2012 que lo que se hizo en 1960. No hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta de cuál es el problema: los avances tecnológicos en el campo de los efectos visuales. “Alien” es lo que yo llamo una pelí­cula “hecha a mano”, es decir, tanto los decorados y los trajes como los efectos visuales son fí­sicos, están ahí­, los puedes tocar, son creí­bles. Y además más baratos que las explosiones de barcos, avionetas, coches y personas. Esta tendencia se ha ido perdiendo a lo largo de los años, pues el público se ha vuelto más y más exigente y los avances técnicos han irrumpido en el medio con suma facilidad. Sin embargo, de lo que nadie parece darse cuenta es que la espectacularidad está condenada a superarse a sí­ misma, por lo que dentro de unos años llegará un obstáculo inflanqueable y será derrotada.

Alien 1979 Ridley Scott

Pero volvamos a lo que nos reune hoy aquí­. ¿Qué es “Alien”? ¿Por qué es un clásico de culto? ¿Por qué es una de las pelí­culas más importantes de la ciencia-ficción? Tengo dos teorí­as con bastante peso. La primera es que, excepto Kubrick con su odisea espacial, nadie habí­a contextualizado una historia de terror en una nave. Esto supuso una nueva manera de ver e interpretar las historias dentro del género. Todas las pelí­culas posteriores situadas en el espacio beben de “Alien” (véase Atmósfera Cero, Lifeforce, Moon y la recién estrenada Gravity; e incluso algunos videojuegos del corte de Dead Space). Por supuesto, no tienen nada que ver unos con otros, y probablemente ninguno de los tí­tulos en cuestión serí­a igual sin la grande entre las grandes, 2001: Una odisea del espacio. Pero como el cine siempre es una influencia constante entre autores, no es de extrañar que haya ciertas similitudes.

alien3La segunda teorí­a consiste en la perspectiva con la que el director desarrolla la pelí­cula. Hasta entonces todo el género de terror habí­a seguido una ley muy simple: que sus protagonistas fuesen jóvenes. Lo que hace diferente a “Alien” es que casi todos los miembros del reparto superan los 40 años (a excepción Sigourney Weaver, Verónica Cartwright y el atemporal John Hurt, que no cuenta). Son hombres y mujeres cansados, trabajadores egoí­stas, probablemente explotados, cientí­ficos y pilotos que trabajan para grandes empresas y que, digamos, no son nadie importante. Plantear una pelí­cula desde un punto de vista tan cercano al espectador es uno de los logros más grandes de “Alien”. Sus personajes, cada uno opuesto al otro, y todos con un sello identificativo que los define (debilidad, determinación, fuerza, egoí­smo, etc.), son absolutamente reconocibles, por lo que resulta extremadamente fácil empatizar con ellos.

Pero el hito más importante, y esto ya no son teorí­as sino hechos, es el uso de unos excelentes efectos de sonido. He visto miles de pelí­culas, por lo que puedo poner la mano en el fuego y no tener miedo de decir que “Alien” es una de las obras más escalofriantes de todos los tiempos. El sonido y la imagen se funden para crear una atmósfera asfixiante y tenebrosa. La banda sonora de Jerry Goldsmith, que regala a Ridley Scott los mejores tí­tulos iniciales de la historia del cine, le da cierta ambigí¼edad al conjunto; juega con el terror y la hermosura del espacio, con la satisfacción de sentirse aislado del mundo y con la frustración que ello implica. La próxima vez que la vean presten atención y pregúntense si “Alien” serí­a igual sin estos componentes básicos.

fassbenderPara acabar, decir que en su época tuvo una cálida acogida por parte de la crí­tica y el público. Dos nominaciones al Oscar (uno a mejor dirección artí­stica y otro a mejores efectos visuales, que ganó) consagraron una de las pelí­culas del género más importantes de la historia. James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet, todos ellos directores de renombre hoy en dí­a, dirigieron sus tres secuelas, aunque ninguno le llegó a la suela de los zapatos a la original. La siguiente obra de Ridley Scott serí­a la controvertida Blade Runner, que no sólo generó una lluvia de palos y piedras en su estreno, sino que desvió a Ridley Scott del camino de la ciencia-ficción para adentrarse en un cine menos personal y mucho más comercial. En los últimos años Scott ha vuelto, en cierto modo, a sus orí­genes. La injustamente denostada Prometheus, considerada una precuela de “Alien” por todo el mundo menos por el director, demuestra su potencial para contar historias a través de imágenes. Los fans de la ciencia-ficción esperamos con anhelo su “presecuela”.

David Reszka
David Reszka

Cineasta cinéfilo. Escritor y crítico a ratos libres. Estudiante de dirección y producción de cine. Fanático de Lem. Creador del blog CriticaTuCine. | Twitter: @David_Reszka

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