The amazing Spider-man 2: La vida secreta de Peter Parker

Vivimos tiempos difí­ciles para los superhéroes. La competencia generada entre unos y otros ha provocado un afán desmesurado por ser distinto, dando lugar a cambios tan radicales como el del Batman de Nolan: más oscuro, alejado del universo iniciado por Burton, y buscando ser algo más que una pelí­cula de superhéroes. Tras el bombazo que El caballero oscuro supuso, todas las pelí­culas del género ahora buscan ser transcendentes y The amazing Spider-man 2 no iba a ser menos. Ya no nos sirve el modelo de Sam Raimi: ahora necesitamos de un background dramático, casi polí­tico (aunque no tanto como el de Capitán América 2) y, por ello, el protagonista de esta pelí­cula no es Spider-man, sino Peter Parker.

The amazing Spider-man 2 no arranca con el superhéroe sino con sus padres, dejando claro que en esta secuela se van a poner algo más serios y anunciando algo que no percibimos hasta bien entrada la pelí­cula: Spider-man va a pasar a segundo plano para dar todo el protagonismo a Peter. Que nadie espere mucha acción, mucha lucha, porque va a acabar decepcionado. Marc Webb ha estructurado esta secuela de tal manera que no disfrutamos plenamente del hombre araña hasta los últimos cuarenta minutos, donde todo explota en un clí­max tras otro, provocando cierto desconcierto en el espectador: ¿en cuarenta minutos vas a resolver todo lo que nos has planteado? Pues sí­, se resuelve. Muy rápido para mi gusto (la aparición de El duende verde y Rhino es mí­nima), pero se resuelve.

Sabemos que la secuela se llama ‘El poder de Electro’ pero, ¿era necesario tanto metraje para este villano y tan poco para El duende verde? Esa lucha final resuelta en una secuencia de diez minutos pedí­a mucho más, quizás incluso algo más de presencia antes de ésta; lo que no quita que la secuencia no esté magní­ficamente resuelta: la lucha, la tensión, la muerte de Stacy… Todo esta rodado para quitar la respiración durante unos segundos pero no quita que nos quedemos con un cierto mal sabor de boca, una necesidad de más acción.

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¡A ver esos corazones, chicos!

¿Y qué pasa el resto de la pelí­cula, os preguntaréis? Quitando un par de secuencias de acción (no es un decir, son dos), la pelí­cula se centra en dos relaciones entre personajes: por un lado, Parker y Stacy; y por otro, Parker y Harry Osborn. En el caso de la primera, la quí­mica entre los protagonistas dota cada diálogo, cada mirada, cada sonrisa de una realidad maravillosa. Quedamos prendados tanto de uno como de otro desde el primer momento. En el caso de la segunda, un soberbio Dane DeHaan hace gala de un magnetismo que pide a voces más secuencias, ya sea como Harry o como Duende (sobre todo como éste), llegando a superar con creces al personaje que creara James Franco en la anterior saga.

Quizás sea intencionado el hecho de que DeHaan aparezca mí­nimamente como Duende Verde teniendo en cuenta su supervivencia tras la lucha final, abriendo la puerta a Los Seis Siniestros.

En cualquier caso, y sin olvidar la necesidad de un villano protagonista mejor (quizás mi incipiente odio hacia Jamie Foxx no me haga ser objetivo), el gran acierto de esta secuela, y lo que hace completamente necesario este reboot, es la elección de Andrew Garfield como Peter Parker. Tiene tal carisma que es imposible no adorar al personaje desde la primera secuencia en la que aparece, corriendo por el estrado, besando a Stone y chocando los cinco al recoger el diploma de graduación. Cualquier otro provocarí­a hastí­o, Garfield provoca simpatí­a y es todo un mérito.

Con todo esto en cuenta, The amazing Spider-man 2 es una pelí­cula notable pero que no deja de producir cierta nostalgia por aquellas pelí­culas en las que los superhéroes eran los protagonistas y no era necesaria tanta plática conspiracional, polí­tica o sentimentaloide.  

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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