Blockbusters que se merecían un Oscar a la Mejor Película

¡Desátameeeeee o apriétame más fuerteeee! George Miller ahora mismo debe estar cantando eso en la ducha a pleno pulmón mientras se frota con su esponja. Desencadenado y con ganas de revolucionar a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, el guionista de Babe, el cerdito valiente quiere llegar a los Oscar 2015. Pero no me malinterpretéis, no quiere ganar la estatuilla a Mejor Película por otro cerdo aventurero; quiere ir a por todas con Mad Max: Fury Road, la última entrega de una de las sagas más famosas de ciencia-ficción distópica que regresa al cine después de 30 años. Warner Bros ya está haciendo campaña como loca para ganar un reconocimiento que no solo recae en sus escenas de acción apocalípticas con vehículos creados para la ocasión, sino que también aterriza de lleno en los hombros de un reparto, en el que destaca la gran Charlize Theron, que traslada a la gran pantalla un importante relato feminista.

Twitter-Mad-Max-Fury-Road-Oscar-2015

Pero vayamos por partes, como decía Jack el Destripador, ¿qué significa este hecho aparentemente extraordinario? Significa que, después de algunos años, los creativos de Hollywood están allanando el terreno para exigir que los Blockbusters sean valorados positivamente por su trabajo; los de calidad, no esperéis que defienda Transformers o algún bodrio de secuela/reboot/remake hecho para ganar dinero y sin ningún ápice de buen gusto. ¿Y qué es un Blockbuster? Para los que no estén muy familiarizados con el término, popularmente se conoce como “éxito de taquilla”. Pero si me pongo un poquito más quisquilloso y técnico, se podría decir también que son aquellas superproducciones (millones a raudales) que cuentan con un elevado presupuesto en publicidad, marketing y merchandising (¡peluchitos!) y que están orientadas a un mercado masivo para ganar aún más beneficios.

Fotografía animada de Mean Girls
̶  Qué tienes, ¿un sillón en la RAE?

En este sentido, hay cantidad de Blockbusters que merecían haberse llevado un Oscar a la Mejor Película. O dos. Si El señor de los anillos: el retorno del Rey pudo ganar 11 de golpe, ¿por qué otras no? Teniendo en cuenta que fue las más bodrio de las tres de Peter Jackson, ¡nada es imposible! Es hora de reivindicar que el dinero también puede hacer maravillas bonitas, respetables, aplaudibles e, incluso, premiables. Así que como estoy generoso, le voy a ahorrar a la Academia el trabajo y voy a hacer una selección de aquellas producciones que no se tendrían que haber conformado con un premio menor o una simple nominación. Son películas que, a pesar de la dura competencia, también se merecían poner a un señor amarillo en su estantería, encima de los fajos de billetes. 

Jurassic Park

Jurassic-Park

Un mes después de nacer yo, la película de Steven Spielberg que dio a conocer el CGI en el mundo con sus temibles dinosaurios, solamente se alzó con tres Oscar por aspectos técnicos como imagen, sonido y efectos visuales. ¡No hay derecho! 22 años después, y a pesar de una serie de desastrosas secuelas, esta magnífica obra de arte sigue poniéndome los pelos de punta en cada reposición. Spielberg no solo consiguió entretener al público; este hombre consiguió hacer de ella un icono de mi infancia que se merecía, con los ojos cerrados, una maldita estatuilla de la Academia.

The Dark Knight (El Caballero Oscuro)

the-dark-knight-batman

Esta película es la viva imagen de lo ninguneado que ha estado Christopher Nolan siempre en la Gala de los Oscar. ¿Odio? ¿Envidia? Yo todavía no lo sé, si alguien se hace una idea que nos mande un correo electrónico. La segunda parte de la saga del superhéroe de DC no solo continuó una perfecta reinvención de un gran superhéroe, sino que se convirtió en la mejor película del género de la Historia del Cine. Fin. Yo que sé, al menos una nominación a su director o a la película. ¡RATAS! Que le disteis el Oscar a Heath Ledger por pena, porque ya estaba muerto.

Interstellar

Fotografía de Interstellar

Para apuntaros al Club de fans de Nolan, como he hecho yo, mandad un correo a nolantequeremos@bface.es. No lo voy a negar, mi predilección por el británico es elevada. ¡Pero es que es normal! Ha sido el único hombre que ha conseguido que después de una película de 3 horas, todavía quiera más y más. No sé si fue por la banda sonora, la actuación de McConaughey o la imaginación que desprendía por los poros cada parte del metraje. Me quedé pegado a la butaca y un año después casi se la tiro a alguien a la cabeza. ¡Solo se llevó un Oscar por sus efectos visuales! ¡Esto es peor que el bullying a DiCaprio!

Moulin Rouge!

Fotografía de Moulin Rouge!

Con casi 53 millones de dólares invertidos, no me sirve que esta obra maestra de Baz Luhrmann solo fuese nominada al Oscar. ¡Se lo tenía que haber llevado! Es cierto que en mi instituto interpreté el número musical de Elephant Love Medley y a lo mejor estoy hablando desde la subjetividad, pero Moulin Rouge! no solo puso a cantar a Ewan McGregor y Nicole Kidman, sino que reinventó por completo el género cinematográfico musical con una banda sonora envidiable y un guión que a más de uno nos hizo soltar una lagrimita en varios momentos. Queremos más musicales como este; años después, High School Musical no ha sido suficiente alternativa.

Star Wars (La Guerra de las Galaxias)

Fotografía de Star Wars

Cualquiera de las tres primeras películas (Episodios IV, V y VI) me sirve para ejemplificar que el hype por Star Wars no es cosa de este año que van a estrenar la nueva secuela. Yo ya recuerdo de pequeño ver las películas en mi casa con emoción y asombro. No me podía creer que una historia tan bien construida con unos personajes tan queridos (¡como los wookies!) tuviera encima unos efectos especiales que envejecen de manera tan positiva (incluso las remasterizaciones los han estropeado). Sorpresa mayúscula la que me llevo cuando veo que el premio más importante al que aspiró George Lucas fue a una nominación por Mejor Dirección. Menuda manera de desmerecer la ciencia-ficción.

Regreso al futuro

Fotografía de Regreso al Futuro

Steven Spielberg volvió a confiar en un éxito que no solo tenía dinero de por medio. Con unos pocos acordes reconocibles a lo largo de todo el mundo, estas tres películas magníficas han crecido generación tras generación en el imaginario de niños y grandes. Todos hemos soñado con realizar viajes en el tiempo; todos hemos soñado con ser Marty McFly y tener un aerodeslizador; incluso marcas como Pepsi o Nike han hecho realidad el futuro de estas cintas años después con productos exclusivos. ¿Y sabéis qué? Lo máximo que alcanzó fue un Oscar a la Mejor Edición de Sonido por la primera parte. Las otras dos no olieron ni una sola nominación. Dan ganas de coger el DeLorean, viajar a 1986 y empezar a repartir leña.

WALL-E

Fotografía de la película WALL-E

Ya sé lo que vais a decir: WALL-E se llevó el Oscar a la Mejor Película de animación. Claro, obvio. Pero yo no estoy hablando de animación, yo estoy hablando de Mejor Película a secas. La bella y la bestia optó a él en 1991, Up en 2009 y Toy Story 3 en 2010. ¿Y me estáis diciendo que esta obra de arte, poética, crítica y reivindicativa que hizo llorar a pequeños y mayores no se merecía un reconocimiento de ese calibre?  Emocionando a todo el mundo, WALL-E demostró de manera magistral y preciosa que la animación no solo está viva, sino que tiene que dejar de verse como algo únicamente para críos.

E.T., el extraterrestre

Fotografía de E.T., el extraterrestre

La película Gandhi ganó en 1982 el Oscar a la Mejor Película. Unos cuantos años más tarde, no me atrevería a decir qué nombre está más presente en el imaginario colectivo o cuál de ellos ha sido más parodiado por Los Simpson. En cualquier caso, el poder extraterrestre de Steven Spielberg nos regaló a todos (a mí también, décadas después cuando tuve oportunidad de verla) una ternura, un valor de la amistad y una aceptación de lo extraño, lo raro y lo freak que más quisiera Ryan Murphy en la actualidad. Elliott, Drew Barrymore de pequeña y su amigo extraterrestre se merecían estre galardón. Y me da igual que vengáis con antorchas a matarme por estas declaraciones, tengo una bicicleta que vuela para evitarlo.

El show de Truman

Fotografía de El Show de Truman

Fueron 60 millones de dólares los que se necesitaron aproximadamente para hacer creer a Truman, un magnífico Jim Carrey, que lo que estaba viviendo era en realidad su vida y no un reality show de estos que a la gente le encanta ver para regocijarse en las desgracias ajenas. No estuvo nominada al Oscar a Mejor Película en 1999, aunque su director Peter Weir si olió la nominación. ¿Qué alma sin compasión fue capaz de rechazar el premio a una de las películas con uno de los mejores cliffhangers del cine? Es gracioso, porque ese año estaban nominadas El sexto sentido, que cuenta con un giro de guión nada spoileado, y American Beauty, cuyo protagonista nos cuenta al principio que estará muerto en un año. El show de Truman encajaba aquí a la perfección. Seguro que algún académico le cogió manía a Carrey por dar la talla en películas no tan de humor. A ese académico no le voy a dar ni los buenos días, ni las buenas tardes, ni las buenas noches.

German de Heras Álvarez
German de Heras Álvarez

Redactor

En proceso de periodista y de comunicador audiovisual. Y también en proceso de seriéfilo y cinéfilo. ¡Ah! Y en proceso de ser mejor persona. Bueno, lo dejaremos en que estoy en proceso a secas.

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