Fotografía de

Cine adolescente para echar la lágrima

Llorar de tristeza, de felicidad, por vergüenza ajena o por horror. Con el cine para adolescentes nunca se sabe. A lo mejor me sorprenden con una oda al amor y a la amistad, me deprimen con dos jóvenes que tienen cáncer y toda una vida por delante que no van a disfrutar, o quizás les da por ofrecerme un bodrio made in Crepúsculo en el que se rompen camas a causa del sexo salvaje entre vampiros.

GIF de sexo en Crepúsculo
Esto es más deprimente que mi papel en ‘The Messengers’

El cine adolescente es imprevisible y espontáneo; también es bipolar, según claman algunas biografías de Twitter y estados de Tuenti abandonados en el olvido. Puedes reír y, al minuto, llorar. La adolescencia es así, es una montaña rusa de emociones de la que no hay que avergonzarse, igual que no tienes que repudiar las miles de fotos cani-con-cresta y títulos luminosos que escondes en tus cuentas enterradas de Metroflog y Fotolog.

GIF de Leonardo diCaprio de joven llorando
¡No quiero ver mis fotos antiguas de Tuenti!

Esta semana se estrena en España Me and Earl and the dying girl o Yo, él y Raquel en castellano, para engrosar la lista de traducciones estúpidas y fallidas. Nos encontramos ante el segundo largometraje del director Alfonso Gómez-Rejón, que pudimos disfrutar en el Festival de San Sebastián y cuya crítica nos regaló Jesús Choya hace unos días. Aunque algunos hablan de la cinta como un “visionado ameno y maravilloso”, seguro que muchos tendremos la lagrimilla colgando de las pestañas. “Es que se me ha metido algo en el ojo”, dirá más de uno que no quiere reconocer su pasión por el cine adolescente y que necesitó un paquete entero de clínex cuando vio Titanic.

https://www.youtube.com/watch?v=ha9KX1MswMo

Pero no es la película protagonizada por Thomas Mann, Olivia Cooke y RJ Cyler la que nos concierne hoy. Es momento de echar la vista atrás y recordar aquellas películas de adolescentes parar llorar durante segundos o, incluso, horas. ¿Tienes los pañuelos preparados? ¿Vas a admitir de una vez por todas que has llorado como un bebé? Quítate el rímel y prepárate porque los vídeos contienen spoilers del tamaño de un balón de fútbol:

Las ventajas de ser un marginado

Parecía una inocente e inofensiva película que trataría el valor de la amistad y lo que las personas sufren en el instituto cuando se encuentran solas o cuando es hora de continuar e ir a la universidad. Chistes, escenarios épicos, amor y desamor, travesuras, fiestas… Lo que parecía una tragicomedia adolescente, nos sorprendió a todos los que no leímos los libros con un final bastante aterrador e impactante que nadie se esperaba. Las lágrimas saltaron solas. Charlie (Logan Lerman) no era el único que había colapsado; nosotros por dentro también.

 

Bajo la misma estrella

No recuerdo mucho de esta película porque estuve llorando durante los 125 minutos que tiene la cinta. Esa escena del coche, ¡esa escena de la ambulancia! Todo parecía precioso, un ejemplo de superación, hasta que nos colaron ese giro de guión que nos dejó con el culo torcido. Claro, los llantos se escuchaban en el vecindario como una matanza de gorrinos. Maldito Ansel Elgort, qué bueno estás y cómo me hiciste sufrir.

 

A cambio de nada

Una pataleta de joven adolescente y hormonado, una broma inocente de algún muchacho un poco rebelde o un incomprendido de la vida al que le toca sufrir una separación ruidosa de sus padres. La película resulta un drama adolescente con unos toques muy conseguidos de humor, pero de repente se acaba la risa y empiezan a caer las lágrimas con escenas muy icónicas como la del Metro de Madrid, una liberación que más de uno ha querido experimentar; o la del juicio, en la que el joven Darío (Miguel Herrán) demuestra sus verdaderas motivaciones, nos cautiva a todos y nos provoca el llanto.

 

Los chicos del coro

Cada vez que escucho la banda sonora, los ojos se me ponen un poco vidriosos. Así que tampoco es de extrañar que llore a mares con una de las películas francesas más preciosas de la historia. No es dura de ver, pero dejarse llevar por la ternura con la que cuentan un tema tan serio y deprimente, como la historia de Pépinot (Maxence Perrin), provoca en el espectador una depresión de caballo. Es sin duda un gran ejemplo de cómo la música, compuesta por Bruno Coulais, nos cautiva hasta límites en los que no tenemos más nariz para soltar tanto moco.

 

Camino

Maldito Javier Fesser, que tan pronto se marca unas comedias como El Milagro de P. Tinto o Mortadelo y Filemón como te salta con un drama que ganó 6 Goya. Pero un drama de los de verdad. Recuerdo que fue la primera película con la que lloré a mares, la vi solo en mi casa, alquilada de la Biblioteca, y todavía hoy se me ponen los pelos de punta al recordar algunas escenas, no solo intensas, sino viscerales.

 

El club de los poetas muertos

Nadie ha tenido un profesor de la talla de Robin Williams, pero todos hemos podido disfrutar de las enseñanzas de algún maestro que nos ha animado a apreciar la importancia de algo tan aparentemente insignificante como la poesía o la literatura. “¡Oh capitán, mi capitán!” claman algunos fans de una de las películas con los diálogos más potentes y recordados del cine contemporáneo. Seguro que a vosotros, como a mí, se os salta la lagrimita con alguno de los grandes momentos del profesor Keating y sus alumnos de literatura inglesa.

 

El Bola

Vi esta película de pequeño con 6 años y quizás por eso me dejó tan traumatizado. Uno de los relatos de violencia doméstica más duros del cine español con escenas cruentas y crueles que todavía me sacan alguna lágrima. Sin embargo, en este caso el llanto es distinto; es desgarrador y preocupado. Juan José Ballesta se descubrió como una de las promesas del cine, interpretando a un joven que nos encogió el alma y nos hizo tener el corazón en un puño.

https://youtu.be/eEwUqPPlB5s?t=10m34s

 

Short Term 12

Es cierto que aquí no solo se cuenta la historia de unos adolescentes con problemas familiares, sino también tenemos como protagonistas a los adultos que trabajan en sus cuidados y que es probable que hayan crecido sin superar los problemas de su juventud. Aunque hay momentos complicados y difíciles, sobre todo en el tercer acto, es bueno decir que aquí también se os caerán las lágrimas de felicidad, que sientan mejor después de escenas tensas y alivian el dolor.

 

A Escondidas

Quien no llore con la película fetiche de la redacción de Cine de BFace Magazine merece la muerte. Mikel Rueda nos trajo el mejor drama adolescente LGTB del cine español. Es imposible no sentirse identificado con esta historia de amor, de miedos, de sufrimientos y mentiras que se acaban haciendo una bola con la que es imposible no soltar una lágrima.

https://www.youtube.com/watch?v=WQhaWIxFEiI

Y tú, ¿con qué película de cine adolescente has llorado hasta inundar tu habitación?

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies