Coherence: ¿Estás seguro de conocer a tus amigos?

¿Qué pensarí­as si tus amigos te invitan a su casa la noche que pasa un cometa por tu ciudad? Nada, ¿no? Pues, definitivamente, empiezas mal.

Pero, tranquilo, no estás solo. A Emily (Emily Baldoni) y el resto de protagonistas de Coherence les pasa lo mismo. Una noche, deciden cenar todos juntos mientras recuerdan que, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo de Finlandia quedasen totalmente desorientados. Como era de esperar, algo similar le sucederá a ellos.

La historia se desencadena a partir de que se va la luz donde están cenando ellos y, muy aventureros, dos de ellos se dirigen a la única casa con luz. Cuando vuelven, traen una caja con una foto de cada uno de ellos -fotos que no podrí­a tener nadie más-. Y, como cualquier persona en su sano juicio harí­a, deciden averiguar qué está pasando -aquí­ ya empiezas a morderte las uñas-.

El clí­max de la pelí­cula llega en el cuando se dan cuenta de que no están solos. Y no solo porque haya otras personas cerca, no. No están solos porque están sus propios yos de una realidad paralela -aquí­ ya no te quedan uñas-.

Tú a Londres y yo a California

La interpretación de los actores es bastante buena, sobre todo, el papel protagonista de Emily Baldoni, quien pone un poco de cordura a la noche que están viviendo. Además, Lauren Maher sabe interpretar muy bien el papel de zorra/exnovia de tu novio a la que querrí­as matar pero no lo haces porque da mucho juego. También destaca la interpretación de Nicholas Brendon, un borracho que intentar chantajear a su propio yo-paralelo sin mucho éxito. Y, cómo no, Maury Sterling (Max en Homeland) consigue que el final te deje en shock y con ganas de más.

Uno de los elementos a destacar -y por el que fue premiada en 2013 en el Festival de Sitges– es su guion, ya que es uno de los puntos más fuertes que tiene la pelí­cula. Quizás esto tiene que ver con que el director diese ví­a libre a los actores para actuar de manera más natural y no tan forzada como en muchas pelí­culas de ciencia ficción.

Cuando Emily se da cuenta de que no está en la casa inicial, encuentra a otra ella, se mata a sí­ misma y, por si fuera poco, se hace pasar por ella, es un antónimo total del tí­tulo de la pelí­cula.

¿Lo mejor? El estrés, incoherencia y planteamiento de tu propia existencia que vives al no saber quién es quién, si la persona que está viendo es la misma que al principio, si la han cambiado o si será otra que verás en 20 minutos.

Rachel Glee - Scream

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Núria Robaina
Núria Robaina

Redactora

Estudio Publicidad y Relaciones Públicas por casualidad, pero ejerceré por vocación. Algún dí­a hablarán de mi en el cine; mientras tanto, hablo yo de él. ¡Mamá¡, voy a ser artista!

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