Crea tu propia pelí­cula de terror

El pasado viernes se estrenó en las pantallas de nuestros cines ‘Babadook’, la cinta de terror dirigida por la debutante Jennifer Kent. El film nos cuenta la historia de una madre viuda que deberá lidiar con el amor que siente por su hijo, quien no deja de tener pesadillas sobre un monstruo que quiere acabar con ambos y que, además, aumentarán cuando llegue a ellos un misterioso libro infantil que habla de éste. El argumento es tan simple como prometedor, y la cinta resultó ser uno de los eventos más alabados y comentados del festival de Sundance el año pasado. No obstante, ni siquiera el prestigio que podrí­a darle una carta de recomendación como esta le ayudó a la hora de ser distribuida. El proyecto ha estado rodeado siempre de un aura relativamente alternativa que no terminó de convencer a las principales distribuidoras, y puede que el hecho de no estar apadrinado por algún director del género mucho más reconocido haya hecho peligrar su exhibición y, por supuesto, su taquilla.

Sin embargo, en una época en la que el principal motor de promoción son las redes sociales, ha sido la gente la que ha convertido esta pequeña historia de terror en uno de los visionados obligatorios para todos aquellos que aman el género. Y es que, una vez más, nos encontramos ante “una de las pelí­cula más aterradoras de los últimos años”. Efectivamente, son las mismas palabras con las que llevan promocionando cada nuevo producto del género desde hace más de un lustro. Pero lo más curioso de estos titulares es que, lejos de quedar trillados y poco creí­bles, continúan atrayéndonos a las salas de cine para decepcionarnos o, en pocos casos, sorprendernos gratamente.

De este modo, queda comprobado que el género de terror es uno de los más rentables de la industria cinematográfica. No son pocas las pelí­culas que han costado una décima parte de lo que han recaudado en taquilla, y el miedo siempre es una sensación que a la gente le gusta disfrutar de vez en cuando. La calidad de este tipo de pelí­culas no siempre es la esperada, pero no hace falta más que comentarios con letras mayúsculas y superlativos en el cartel para que la gente se interese por ella. De hecho, incluso nosotros podrí­amos hacer nuestra propia pelí­cula de terror, por supuesto, más impactante de los últimos años. ¿Cómo? A través de unos sencillos pasos que os daremos a continuación.

-El argumento

Una pelí­cula no puede crearse sin un argumento, por mucho que Michael Bay se empeñe en demostrarnos lo contrario. Lo bueno del género de terror, al igual que el de la ciencia-ficción, es que la cantidad de opciones que podemos escoger son ilimitadas. La premisa puede ser muy tí­pica -familia que se traslada a vivir a una nueva casa, amigos que se van de viaje un fin de semana o niño que se queda solo en casa-, pero deberá ser en su desarrollo cuando tengamos que dar rienda suelta a nuestra imaginación para encontrar un elemento que sorprenda y sea novedoso o, simplemente, que le dé la vuelta de tuerca a algo ya trillado.

Recomendamos que el conjunto sea coherente y relativamente verosí­mil, pese a que hayamos visto de todo en este tipo de pelí­culas. Abstenerse a que Seth Rogen corrija el guión, o quitarle a los clásicos del género sus principales caracterí­sticas.

nosferatu

Disculpe, ¿vive aquí­ Edward?

-La ambientación

Elemento imprescindible y, nos atreverí­amos a asegurar, clave para que la pelí­cula funcione. Un film no es de terror si su atmósfera no nos provoca angustia, tensión o escalofrí­os. De nada nos sirve situar la acción dentro de una cabaña en un bosque si éste luce como el de un cuento Disney. Hay que adoptar la ‘Técnica James Wan’ y darle oscuridad, corrosión y misterio al lugar donde suceda la historia, ya sea una mansión o una tienda de gominolas. Y, sobretodo, que transcurra por la noche. Recordad que los asesinos/fantasmas/monstruos tienen problemas de sueño.

Ejemplo de ambientación incorrecta

freddy

Teletubbies: Halloween Edition

Ejemplo de ambientación correcta:

anaconda

Terror puro. A su lado, la ‘Anaconda’ de Jennifer Lopez era una dramedia selvática

-El McGuffin

No se trata de un nuevo producto de McDonald’s para hacer temblar nuestra salud, sino el término creado por el maestro del suspense -a.k.a. Aldref Hitchcock- para denominar aquel elemento relativamente insignificante que desencadena la auténtica trama de la historia. El cine de terror es experto en este tipo de elementos, y los necesita para que la carnicerí­a o el tren de la bruja despeguen.

Así­ pues, deberemos escoger nuestro propio objeto que los protagonistas JAMíS deberí­an tocar -pero lo harán- si no quieren poner sus vidas en peligro. Y con ello no nos referimos a la caja que guardan nuestros padres en el altillo del armario de su habitación.

evil dead

Un libro mohoso y rodeado con alambre de espino. ¡Vamos a abrirlo!

-El monstruo

Del mismo modo que no hay pelí­cula de acción sin Jason Statham un héroe a prueba de balas y explosiones, tampoco existirí­a el cine de terror sin un personaje que nos hiciese sentir desprotegidos al apagar la luz, al caminar por una calle solitaria o al adentrarnos en una casa abandonada. Gran parte de nuestros miedos han sido provocados por historias o pelí­culas que hemos escuchado o visto durante nuestra vida, y esto le da a las pelí­culas de miedo una importancia más latente de la que el séptimo arte es capaz de aceptar. De hecho, muchos recordamos qué hay detrás de la habitación 237 del hotel Overlook con tanta claridad como las tablas de multiplicar, y eso es un logro que no todos los géneros cinematográficos son capaces de conseguir.

Es por eso que necesitamos crear un personaje que realmente nos ponga los pelos de punta. Puede ser un monstruo, un ser venido del más allá o una persona de carne y hueso con trastornos psicológicos -y éstas, cuanto más cercanas sean, más impacto provocarán-. De hecho, puede que dicho ser terrorí­fico ni siquiera necesite existir o mostrarse en la pelí­cula; bastará con crear todo una leyenda a su alrededor para que no nos olvidemos jamás de él. Queremos traumas y ambulancias en las salidas de los cines, que eso siempre aumenta el prestigio de la pelí­cula.

exorcista

-Los personajes

Si en el anterior punto comentábamos que tenemos que crear un villano que nos cree traumas irreparables, en este apartado exigimos lo contrario. Y es que si hay una caracterí­stica que todos los personajes de las historias de terror tienen en común, es la de gilipollas. Sí­, pueden tener más o menos neuronas, distintos tonos de piel o diferentes puntos de vista ideológicos, pero necesitamos que sean excesivamente torpes para que metan la pata y sufran. Nadie puede negar que si cambiamos a una Sidney Prescott -ay, esos bonitos tiempos del slasher…- por una Carrie Mathison el resultado de una pelí­cula de terror no serí­a tan efectivo y, por supuesto, tan divertido. Por eso, necesitamos niños repelentes, rubias siliconadas, machitos con exceso de liderazgo, cristianos devotos o mojigatos con una valentí­a oculta que completen el reparto de nuestra pelí­cula de terror.

resplandor

Cread personajes absurdos, pero sin rebasar este lí­mite

-La cámara

Es el último elemento a tener en cuenta después de haber conseguido todos los anteriores. Efectivamente, puede ser un detalle menor, pero con un buen uso puede llegar a ser aquello que haga la pelí­cula inolvidable o mí­tica. Como prueba de ello, no es necesario hacer uso de memoria para recordar éxitos del cine de terror como ‘Rec’, ‘Paranormal Activity’ o ‘El Proyecto de la Bruja de Blair’. ¿Qué tienen en común estas tres obras mí­ticas del genero y qué las ha convertido en ello? Haber roto los esquemas tradicionales de grabación.

Efectivamente -y por desgracia- el uso del found footage, del falso documental o de la grabación en primera persona está empezando a ser repetitiva y nada sorprendente, pero en su momento rompió todos los esquemas. Ahora, ha llegado el momento de dar el siguiente paso y encontrar nuevas técnicas que sorprendan al espectador, y no será por nuevos medios con los que conseguirlo –Skype’, ‘Vine’, videoblogs…-.

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Pablo, reinicia el router. ¡Por tu puta madre!

Así­ pues, con la historia, la ambientación, el McGuffin, el monstruo, los personajes y el modo de grabación escogido, sólo nos queda rodar la pelí­cula, editarla y crear un cartel en el cual aparezcan titulares como “LA PELíCULA QUE NO TE DEJARí DORMIR”, “EL FILM QUE PROVOCí“ INSOMNIO A SPIELBERG” o “LA PELíCULA MíS TERRORíFICA DE LOS íšLTIMOS Aí‘OS…HASTA LA SEMANA QUE VIENE”, y esperar a que el resultado dé los frutos esperados. í‰xito asegurado, os lo prometemos.

chicote

Jorge Bastante
Jorge Bastante

Filólogo e intento de escritor, amante de cualquier cosa que me evada de la realidad y asesino de spoilers. Vivo en constantes trámites con los guionistas de mi vida, aunque reconozco que les está quedando una dramedia muy resultona | @jorbasbo

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