Crítica: ‘A cambio de nada’ | Libre, libre quiero ser

Tengo cierta debilidad por las historias de adolescentes, en particular, las tristes: aquéllas que nos acercan a problemas reales que cualquiera podríamos haber vivido durante ese periodo de tiempo de nuestras vidas. La última que más me había gustado había sido ‘A escondidas’, de Mikel Rueda, una mezcla de cine social y romántico que me cautivo por completo por lo bien que aborda un tema controvertido y la frescura de las interpretaciones protagonistas. Pero la película que hoy nos atañe es distinta y no por ello menos maravillosa.

La ópera prima de Daniel Guzmán respira viveza por todas partes: desde los personajes protagonistas, fantásticos, hasta todas esas pequeñas anécdotas que siembran la trama con pequeños y divertidos gags (como el de la discoteca, por ejemplo). Al mismo tiempo que nos divierte, ‘A cambio de nada’ nos transmite una sensación de tristeza por una situación complicada y por un personaje por el que sentimos empatía desde el primer minuto: el joven Miguel Herrán es todo un talento a descubrir y eso que es su primera vez delante de las cámaras. Toda una proeza.

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Centrándonos en la historia, sí es cierto que habrá quien llegue a sentir que ‘A cambio de nada’ no cuenta nada nuevo pero son en los pequeños matices donde la película brilla y se convierte en algo único: la relación de amor-odio entre los protagonistas, muy conseguida, con una química perfecta entre ambos; el personaje de Antonia Guzmán, también principiante en esto de la actuación pero que consigue evocarnos a esa figura matriarcal que todos hemos tenido; y la crítica a la sociedad y a la educación, que no llega a explotar hasta el tramo final, pero que se mantiene en la superficie durante toda la película, como un ligero leitmotiv que tiñe todo levemente.

Su presencia en los Goya es más que merecida. Parece indudable que Guzmán se alzará con el galardón como Mejor Director Novel después de conseguir colar la película en la terna de Mejor cinta del año pero ojalá también veamos a Herrán subir la escalinata y levantar el cabezón a Mejor Actor Revelación. Y no sólo eso, que le podamos seguir viendo durante muchos años en el cine y en la televisión porque tanto él como su compañero Antonio Bachiller son, de lejos, los mejores actores noveles jóvenes (Colomo, lo tuyo es de traca) que han aparecido en nuestro cine: cuánta verdad, cuánto talento.

‘A cambio de nada’ es una de las películas que hacen del 2015 un gran año para el cine español. Es un cine social necesario, un retrato de una gran sector de la adolescencia actual en nuestro país: todos hemos conocido a alguien como Darío o como Luismi y cómo la vida no les ha tratado todo lo bien que debería. Gran debut de Guzmán, sin duda alguna.

Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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