Crí­tica | El niño

Cuando una pelí­cula de producción española pasa los exámenes de crí­tica y público, se suelen establecer similitudes con tí­tulos internacionales, hollywoodienses en casi todos los casos. Aquello de “no tiene nada que envidiar al cine de…” es una cantinela habitual (mea culpa, mea maxima culpa). Desde el primer tráiler de “El Niño” el nombre de Michael Mann, responsable de pelí­culas como “Corrupción en Miami” o “Collateral”, ha sido una referencia constante. ¿Referencia correcta o simplista?

Pues ambas cosas. “El Niño” es ese tipo de pelí­cula con dos objetivos claros: entretener y ser un espectáculo visual. Lo cierto es, que en gran medida, consigue cumplir con ambos. Entretiene con momentos de humor, diálogos ágiles y socarrones (casi siempre con Jesús Carroza, El Compi, como protagonista). También lo hace con los elementos clásicos del cine de acción: identidades sospechosas, polis buenos, polis que sospechamos que no lo son tanto, narcotráfico, etc. Por faltar, solo echamos de menos una femme fatale. En cuanto al espectáculo visual, también es un objetivo conseguido. Persecuciones por tierra, mar y aire, sólidamente filmadas,  como mayor reclamo.

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“El Niño” tiene otra gran baza: su reparto. La pelí­cula reúne a un grupo notable de actores que aportan credibilidad y experiencia a los personajes. De hecho, el buen hacer de muchos de ellos logra aportar más al personaje, salvando así­ la definición en ocasiones arquetí­pica de los mismos. Eduard Fernández, Luis Tósar, Sergi López o Bárbara Lennie son, entre otros, los que llevan el peso dramático de la historia, independientemente del tiempo que aparecen en pantalla. Porque, seamos sinceros, toda la trama que está relacionada con los personajes “que persiguen” resulta más interesante que la del perseguido. El protagonista de la pelí­cula, Jesús Castro, mantiene bien el tipo ante tanto actor con tablas, sin embargo su actuación es la que menos matices tiene. Sospechamos que no se trata de exigencias del guion.

En el lado negativo, es posible que lo que separe a “El Niño” de ser una de las mejores pelí­culas del año sean su guion y el montaje. Entre ambos, parecen alargar o reiterar ciertas partes de la historia de manera innecesaria, y se acortan otras que dejan interrogantes o, simplemente, con ganas de más. Hay cierta sensación de barullo en algunas secuencias clave que acaban por lastrar a la cinta. Tampoco Roque Baños logra en esta ocasión su mejor partitura ya que, aunque muy acorde con la estética de la pelí­cula, se echa en falta algo más de personalidad en los distintos temas. Con todo, no deja de ser una pelí­cula recomendable, una superproducción sin más impacto que el rato de entretenimiento que proporciona, que ya es más de lo que nos dan muchas pelí­culas a las que “El Niño” no tiene nada que envidiar.

Immaculada Pilar
Immaculada Pilar

Redactora

Soy una economista que ha visto cosas que no creeriais. He bailado con lobos, curioseado el caso de Benjamin Button, he tenido un breve encuentro con El Padrino y solo me ha faltado ser una Taxi Driver. El cine no se ve, se vive.

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