Crí­tica | Perdida

No soy un gran fan de David Fincher. Quiero decir, me gusta pero no me volvió loco ‘Seven’, no me enamoró ‘El curioso caso de Benjamin Button’ y ‘La red social’ no me parece una obra maestra (‘El club de la lucha’ sí­ que lo es). Dicho lo cual, tení­a mis dudas ante esta nueva pelí­cula: Ben Affleck, demasiado hype,… Así­ que, me acerqué a ella con reticencias, no muy seguro de que fuera la maravilla de la que tanto se hablaba (últimamente, se ensalzan a determinadas pelí­culas por demás); sin embargo, señor Fincher, menuda obra de arte la que ha realizado. Puedes haber visto el tráiler mil veces, haber leí­do el argumento otras cien que, no te preocupes, no tienes ni idea de lo que te vas a encontrar.

La premisa es la siguiente: una mañana, Nick se despierta, sale de su casa y, al volver, descubre que su mujer ha desaparecido. En la casa hay indicios de forcejeo, algo de sangre y la policí­a comienza a investigar. A partir de este momento, Nick, sin quererlo ni beberlo, se ve inmerso en una lucha por asegurar su inocencia con respecto al posible asesinato de su mujer. Y hasta aquí­ se puede leer. ¿Qué se puede decir entonces de ‘Perdida’ sin estropear su visionado? Más bien poco. El uso de la narración que emplea Fincher construye un relato que te atrapa sin que prácticamente te des cuenta, un relato que fluctúa entre el drama, el thriller y la comedia con una facilidad pasmosa.

El interrogatorio a Amy en el hospital tras su regreso es una de las escenas cómicas más brillantes de los últimos años. Y qué decir del clí­max, ese momento en que llega a la casa y Nick sale a recibirla con un desde ya mí­tico ‘¡qué hija de puta!’ (o algo así­).

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Ben Affleck está más que correcto, Carrie Coon (vista recientemente en ‘The leftovers’), fantástica pero Rosamund Pike… Por favor, qué maravilla. La construcción que hace de Amy, la esposa desaparecida, es uno de los mayores atractivos de la pelí­cula. Desde ya, digní­sima favorita a alzarse con la estatuilla en los próximos premios Oscar. Va a ser muy difí­cil superarla.

En pocas palabras, ‘Perdida’ es una locura genial, una vuelta de tuerca continua que esconde muy bien sus cartas y sabe cuando sorprender, cuando lanzar sus golpes bajos para desconcertar (y mucho) al espectador. Su duración (casi dos horas y media) puede echar para atrás a los más reticentes pero, aunque sí­ es cierto que su desenlace está algo estirado, la pelí­cula en su totalidad no decae en ningún momento, constituyendo un entretenimiento muy sólido, sin fisuras argumentales.

No te puedes creer todo lo que puede llegar a ocurrir entre el punto A en que arranca la pelí­cula y el punto B en que termina. Nadie puede imaginar el asalto el motel de poca monta, el ¿secuestro? a manos de Patrick Harris o ese escalofriante desenlace con la entrevista y el embarazo. ‘Perdida’ es la sorpresa continua.

No lo dudéis ni un instante, ‘Perdida’ es la pelí­cula del año (de momento) y nadie puede perdérsela.

Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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