Cómo triunfar en tu discurso de agradecimiento

Las ceremonias de entrega de los premios gordos del cine están a la vuelta de la esquina. Durante los dí­as previos, los asistentes a estas fiestas se encuentran en plena fase de preparación: selección del vestido, pruebas de peinado, elección del taconazo,… Pero si hay un aspecto igual o más importante, que solo afecta a los nominados, y que también necesita de dí­as de reflexión, elaboración y reelaboración, ese es el discurso de agradecimiento.

Muchos son los candidatos que, año tras año, dicen no haberse preparado nada porque prefieren dejarlo a la espontaneidad y lo que surja. ¡ERROR! Ya sea por los nervios o por la emoción del momento, en la historia de las entregas de premios se han producido situaciones de lo más bizarras que con un poco de preparación previa se podrí­an haber evitado.

Y es que escribir un speech de agradecimiento no es tarea fácil, así­ que hoy damos algunos consejos básicos sobre cómo elaborar un buen discurso sin morir en el intento.


-Ante todo, concisión-

El tiempo que suelen tener los triunfadores para pronunciar su discurso ronda los 45 segundos, por eso es importante saber resumir lo que se quiere decir.

Un discurso largo puede llegar a aburrir y despertar los deseos de algunos para que abandones el escenario. En los Oscars, por ejemplo, fue memorable la escena en la que Penélope Cruz y Antonio Banderas tuvieron que sacar del escenario a Pedro Almodóvar cuando ganó por Todo sobre mi madre a la Mejor Pelí­cula de habla no inglesa. Y en los Goya, Karra Elejalde se tiró más de tres minutos contando batallitas, con mención incluida al gato de su hija.

Pero resumir no debe confundirse con no decir nada. Merritt Weber desperdició su momento en los Emmy con un ‘Muchas gracias. Muchas gracias. Me tengo que ir. Adiós’. ¡Y se fue!

Por favor, recordad: ¡menos es más pero demasiado poco es nada!


-Los consejos, si no se dan, dos veces buenos-

_del_toro_bba55f8cLlegado el momento de pronunciar el discurso NO es buena idea ponerse a dar consejos a los compañeros de profesión. Eso es lo que quiso hacer Benicio del Toro cuando ganó el Goya por Ché, el argentino. El puertorriqueño se creyó más experimentado que nuestros actores españoles y quiso dar una lección imposible (de entender): “estando aquí­ esta noche, no preparé nada, […] Siempre que he hecho una interpretación hago una visualización, tengo una idea del personaje y esa idea siempre es mucho mejor que la interpretación real que existe en la cinta que vivirá por toda una vida […]. Lo único que sé, es que lo importante es tratar. Tratar con ganas. Es un honor y quiero darle las gracias a la Academia”.

Por favor, recordad: ¡ir de resabidos os puede jugar una mala pasada!


-La gimnasia, mejor en casa-

Que algunos de los nominados están como el queso Gruyer y llegan a las galas en plena forma fí­sica lo sabemos de sobra, pero eso no significa que tengan que hacer alarde de ello como hizo Jack Palance en 1971, poniéndose a hacer flexiones para demostrar que a sus 73 años estaba fenomenal.

Llegar a estas demostraciones es ir un poco lejos, pero siempre hay excepciones si los protagonistas son: Jesús Castro, Bradley Cooper o Benedict Cumberbatch (por citar a algunos de los nominados de este año). En estos casos no hay lí­mites e incluso lo agradecemos.


-Julia Roberts solo hay una-

El tiempo es oro en las entregas de premios y el discurso debe terminar antes de que la orquesta te saque del escenario.

En la edición de los Oscars de 2001, en pleno subidón, Julia Roberts (Erin Brockovich), declaró sus intenciones: ‘como no sé si voy a volver a estar aquí­ arriba en toda mi vida, me voy a tomar el tiempo que necesite para agradecer el premio a quien quiera’. ¡Diosa!

Por favor, recordad: solo las grandes celebridades pueden saltarse las normas, y por desgracia para muchos, Julia Roberts es única.


-Las reivindicaciones para otro dia-

Las entregas de premios son actos festivos, así­ que… ¿para qué aguar un sarao si las quejas contra las gestiones de los gobiernos se pueden hacer otro dí­a? No hay que irse muy atrás para recordar cómo le fue a Candela Peña por mostrar su opinión sobre la sanidad pública española. Se estuvo hablando durante dí­as de su discurso e incluso en Sálvame (Telecinco) hicieron conexiones en directo a las puertas del hospital donde trataron a su difunto padre para saber si sus palabras fueron verdad o si exageró.

Así­ que, por favor, recordad: ¡digáis lo que digáis, no dejéis que decaiga la fiesta!

Virginia Martí­nez
Virginia Martí­nez

Redactora

Documentalista Audiovisual. Escritora vocacional. El cine y la música son dos de mis esenciales de vida. Pienso en positivo.

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