El amanecer del planeta de los simios: Monkey business

Bienvenidos al noble arte de vender humo. Hace tres años, cuando se estrenó su predecesora, ‘El origen del planeta de los simios’, todos apostamos por una saga que diera un nuevo valor a la idea que ya todos conocí­amos y que partí­a de una pelí­cula de los sesenta mil veces referenciada y con múltiples secuelas. Y es que, en la pelí­cula de 2011 protagonizada por James Franco, todo cobraba un nuevo sentido: ‘El origen…’ dio lugar a un blockbuster atí­pico que contaba con una tecnologí­a perfeccionista al servicio de un guión novedoso. ¿Quién iba a pensar que tirarí­an todo por la borda en la secuela?

‘El amanecer del planeta de los simios’ es una cinta artificial de esas que llegan a la taquilla para hacer dinero sin necesidad de una historia a su espalda. Con un salto temporal de diez años, la pelí­cula arranca con una secuencia espectacular en la que nos dejan claro que la tecnologí­a ha avanzado mucho y que los monos no son de plastiquete, los monos son de verdad. A continuación, y tras un breve enfrentamiento humano-simio, se empieza a generar una sensación de guerra latente: que viene, que no, que te disparo, que tu me disparas a mi… pero que no termina de arrancar. Así­, durante prácticamente una hora, la pelí­cula se estanca en un tira y afloja estirado que bien se podrí­a haber solucionado en el primer cuarto de hora; y aquí­ está el gran fallo de esta secuela: todo lo que pasa es un mero trámite para el cierre de la trilogí­a. Sólo una gran secuencia de lucha (eso sí­, aunque breve, espectacular) en dos horas en las que creí­amos que llegarí­amos a un punto final que, para nuestra sorpresa, no es otro que el inicial.

Dos horas de pelí­cula para que César pase de lí­der de la paz a lí­der de la guerra, una guerra que no vemos y por la que pretenden que paguemos en una más que probable tercera parte.

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Como ya ocurriera en su predecesora, en ‘El amanecer…’ lo que más nos llama la atención son las relaciones entre humanos y simios pero, si esto ya lo vimos en ‘El origen…’, ¿qué hay de nuevo? Poco. Podrí­amos esperar por su tráiler (ay, los tráilers) una lucha encarnizada por el poder de la Tierra pero no: lo que verdaderamente importa en esta pelí­cula es César, el único personaje de la pelí­cula que sufre una (ligera) transformación, y que, nuevamente, está interpretado de forma brillante por Andy Serkis. Ni Gary Oldman es un loquí­simo lí­der de la resistencia humana, ni esto es ‘Salvar al Soldado Ryan’.

El ataque al fuerte humano por parte de los simios es quizás una de las mejores secuencias de acción de los últimos años pero, ¿sólo una secuencia? ¿Era necesaria toda esa disputa entre César y Koba cuando, lo que verdaderamente nos importa es la guerra por un planeta? Una vez más, la forma de vender la pelí­cula nos lleva a equí­voco y a decepción.

‘El amanecer del planeta de los simios’ es el tí­pico capí­tulo de relleno de las series que nos preparan para un gran final. Nada más. Prescindible y fácilmente olvidable. Y diréis “todo el mundo esta loco con la pelí­cula: los crí­ticos la alaban y el público la aplaude”… Mi única explicación es que todos hayan caí­do rendidos ante su magní­fica técnica digital y hayan olvidado que no es sino un envoltorio vací­o. Nos la vendí­an como el gran blockbuster del verano y se ha quedado en un decepcionante bluff palomitero.

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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