El cazador. El realismo de Vietnam

El conflicto de Vietnam (1959 – 1975), al igual que la Primera y la Segunda Guerra Mundial, ha sido llevado al cine en forma de crí­tica a las decisiones polí­ticas de la época. Pelí­culas reivindicativas – y algunas propagandí­sticas – fueron el reflejo del pensamiento social de su tiempo y revitalizaron el poder mediático que podí­a llegar a tener el Séptimo Arte. El número de obras que se han realizado sobre la Guerra de Vietnam es incontable, así­ que delimitar cuáles son las mejores es una empresa absolutamente banal. Sin embargo, sí­ hay tí­tulos clave que sobresalen por encima de la media, tanto por sus caracterí­sticas técnicas como por la innovación y fuerza de sus imágenes; Apocalypse Now (1979) del genio Francis Ford Coppola, Platoon (1986) de Oliver Stone y La chaqueta metálica (1987) del maestro Stanley Kubrick son algunos de los ejemplos más famosos que se contextualizan en el conflicto de Vietnam. A pesar de ello, la primera gran pelí­cula sobre el tema que sentó cátedra fue El Cazador (1978), del controvertido director estadounidense Michael Cimino.

Y digo controvertido porque el tratamiento que hace Cimino de los hechos acontecidos en Vietnam fue tachado de racista; la visión que impone sobre los soldados vietnamitas, pintándolos como unos degenerados y sádicos asesinos, fue objeto de duras crí­ticas, principalmente porque los hechos históricos indicaban todo lo contrario: habí­a más casos de torturas en los campamentos estadounidenses. Sin embargo creo que mucha gente miró – y sigue mirando – donde no debe. No creo que “El cazador” sea una pelí­cula sobre la guerra, sino sobre cómo todas las cosas hermosas que hay en la vida pueden acabar destrozadas por la violenta irrupción de los cambios sociales y el paso del tiempo. La pelí­cula constituye una dolorosa mirada a la ruptura de la amistad, a cómo la vida nos cambia como humanos y nos expulsa del sistema, a cómo nos convierte en seres despreciables, inadaptados y torturados cuando las cosas se tuercen. “El cazador” es más una elegí­a a la inocencia corrompida que una pelí­cula sobre buenos y malos.

The-Deer-Hunter-010Precisamente esa radicalidad a la hora de tratar el conflicto la convierte no sólo en un filme profundamente realista, sino que llega a rozar lo desagradable; el infierno al que se ven sometidos Michael, Nick y Steven, el trí­o protagonista, resulta un espejo en el que duele mirar. El brutal corte de imágenes que pasa de las escenas de caza a cómo una granada estalla en una trinchera llena de mujeres y niños es, probablemente, uno de los saltos narrativos más abruptos y radicales de la historia del cine (fácilmente comparable con el hueso-espacio de 2001: Una odisea del espacio). Y precisamente este tipo de hechos son los que convierten a “El Cazador” en una obra mayor; no escatima a la hora de recrearse en la crudeza de la guerra, en cómo los jóvenes mueren sin sentido, en cómo las familias y las amistades quedan destrozadas tras el conflicto. “El Cazador”, una vez más, no habla sobre la guerra, sino sobre cómo esta hace estragos en la mente de todos los implicados, siendo Nick el mayor exponente – después de acabar el conflicto se dedica a apostar grandes sumas de dinero jugando a la ruleta rusa en un antro de Vietnam, hasta que pierde la razón y la vida en una partida.

Por tanto, “El cazador” no es una pelí­cula racista, ni extremista, sino que constituye un canto desesperado a favor de los valores humanos y una honda reflexión sobre la condición del hombre. La brutalidad de sus imágenes destila, a su vez, un increí­ble sentido poético. La banda sonora de Stanley Myers, entremezclada con algunos de los éxitos más notorios de los 70, además de unas interpretaciones excelentes, que rozan lo sublime y que fueron reconocidas con un Oscar para Christopher Walken y dos nominaciones para Robert De Niro y Meryl Streep, terminan de consagrar uno de los clásicos fundamentales del cine moderno. Una pelí­cula de una profunda belleza implí­cita. Una devastadora historia de corazones destrozados y amistades irrecuperables.

David Reszka
David Reszka

Cineasta cinéfilo. Escritor y crítico a ratos libres. Estudiante de dirección y producción de cine. Fanático de Lem. Creador del blog CriticaTuCine. | Twitter: @David_Reszka

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