EN LLAMAS: El Crepúsculo de los hambrientos

En 2012, pudimos ver la adaptación a la gran pantalla de Los juegos del hambre: por un lado, una novela bastante notable que, por otro, se convirtió en una pelí­cula bastante mediocre. Felicidad es un término que se queda corto cuando pude leer que Gary Ross, director de esta primera pelí­cula, abandonaba el barco para ceder la batuta a Francis Lawrence que, si bien no es un director que a mi me guste o me disguste, ya era una bocanada de aire fresco para la saga. Porque, reconozcámoslo ahora que estamos aquí­ en petit comité, Los juegos del hambre no fue una buena pelí­cula y, mucho menos, una buena adaptación. Si bien la cámara loca aquella que parecí­a tener Parkinson no hací­a ningún favor a la pelí­cula, todo el grueso “romántico” que tení­a la novela se quedaba en el tintero para brindarnos una suerte de matanza adolescente que no tení­a nada más que eso: muerte.

Pero, la secuela es otro cantar. En llamas es una pelí­cula como bien podrí­a haber sido dos: una primera mitad de descripción de una sociedad que esta cambiando, que esta sufriendo una revolución polí­tica y social; y una segunda que repite el esquema de aquellos primeros juegos pero con una variante muy enriquecedora pero a la vez algo inverosí­mil. Voy por partes.

En llamas arranca unos meses después del cierre de Los juegos del hambre, cuando Katniss y Peeta viven en el barrio de los ganadores mientras el mundo sigue muriéndose de hambre. Ambos se embarcan en un tour de la victoria en el que van recorriendo los distritos para, por un lado, presentarse como héroes ante el público y, por otro, mostrar su noviazgo. Nos encontramos entonces con que nuestros protagonistas se han convertido en marionetas de un Capitolio preocupado por las rebeliones que encuentran en Katniss y Peeta a sus salvadores.

smiles on

Esta primera hora de la pelí­cula, para mi, es, sin lugar a dudas, la mejor de todo el metraje. La tensión esta perfectamente hilada in crescendo con el paso del tiempo y con la evolución de los personajes. Cada discurso frente a cada uno de los distritos es más doloroso que el anterior y más angustioso para un espectador que sufre tanto como Katniss ante el micrófono.

El culmen en esa suntuosa fiesta en el Distrito uno (que bien podrí­a haber tenido como anfitrión a Gatsby) en esa secuencia llena de tensión en la que, notamos, se avecinan terribles consecuencias, subrayadas por ese cruce de miradas aterrador entre Katniss y el presidente Snow, pone el broche perfecto a esta mitad que, si bien sucede en una sociedad futurista, se nos antoja más cercana de lo que nos gustarí­a.

Sin embargo, algo sucede en la transición de esa excelente primera mitad y la segunda. La pelí­cula nos pierde con una reformulación no tan distinta (en un comienzo) de la primera pelí­cula: asistimos de nuevo a la presentación de los personajes, al programa del Jorge Javier del futuro, e incluso, a los entrenamientos. ¿Era necesario o se podrí­a haber contado de otra manera? Aunque esta filmado de una forma mucho más dinámica e interesante que en su predecesora, no conseguimos sacarnos de la cabeza la idea de estar viendo algo que ya hemos visionado.

Y empiezan los Juegos. Aunque la esencia de matanza es la misma, hay algo que ha cambiado: los tributos no están solos en esa isla que, a falta de oso polar, bien podrí­a haber sido la de Lost.

El principal problema de esta mitad de los Juegos es que sabemos que los protagonistas no corren ningún peligro. Están blindados ante cualquier adversidad con la que se encuentren: que hace mucho calor, fuente de agua; que les persigue una niebla venenosa, campo de fuerza que los protege; que el torbellino gira y gira,… Sabemos que ambos van a salir vivos de allí­ desde el momento en que Peeta vuela por los aires y al muchacho no le pasa nada. ¿Es necesario rozar ese lí­mite? Es decir, ¿es necesario enfrentar a los personajes contra mil y un peligros para que finalmente salgan ilesos? Somos conscientes (al final) de que todo ha estado preparado para ello pero, ¿es posible sobrevivir a una explosión eléctrica y que no te caiga encima ni un pequeño fragmento de cúpula?

Pero, dejando los Juegos a un lado, aquí­ lo que interesa (o al menos a mi) es ese trí­o crepusculiano que en esta segunda entrega esta mucho mejor llevado. Si en la anterior era una mí­nima subtrama tapada por el telón de la matanza, en esta es sacada a la palestra para cautivarnos con su evolución, quizás algo previsible, pero que nos convence por completo, gracias a las dos enormes interpretaciones que realizan Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson. A diferencia de Crepúsculo, la quí­mica entre los actores es la gran baza de la pelí­cula.

tumblr_lyrto5Yr931qljqdfo1_500

En resumen, En llamas combina a la perfección el drama con el género de acción y de aventuras para dar lugar a una cinta muy superior a su predecesora que nos deja con muchí­simas ganas de ver las posteriores y saber qué les deparará a Katniss y Peeta, dos personajes que han crecido sobremanera en esta continuación.

[wp_ad_camp_2]

Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

2 Comments

¡Menos comentar y más compartir, cosuca!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies