Crí­tica | Whiplash

¿Alguna vez has ansiado algo con tanta fuerza que has estado dispuesto a darlo todo? Andrew tiene el sueño de triunfar como baterí­a de Jazz. Una noche, mientras practica en el Conservatorio de la Costa Este, el conductor del conjunto más ambicioso del lugar, Terence Fletcher, decide ficharlo. Lo que Andrew desconoce son los extremistas métodos de este profesor. Sí­, lo sé: todos estáis pensando ahora mismo en ‘Cisne negro’ y no os falta razón. ‘Whiplash’ es una pelí­cula que bebe mucho de ésta pero que consigue situar toda su trama en el ámbito más terrenal, sin ninguna alucinación, y creándonos un nivel de empatí­a con el protagonista muy alto, llevándonos prácticamente a la taquicardia en su impresionante tramo final.

tumblr_nh6dohHHUI1u6bngro1_500

Como una buena composición musical, ‘Whiplash’ es todo ritmo y cuida su tempo a la perfección. En los primeros minutos, ya ha puesto todas las cartas sobre la mesa: la ambición de Andrew, la actitud de Terence, y, rápidamente, se nos introduce en una situación de no-confort de la que difí­cilmente vamos a salir. Lo que nos queda a partir de ese momento es simple y llanamente un disfrute de algo más de hora y media en el que, os prometo, vais a sudar de lo lindo. Cada gota de sudor o de sangre se vemos en pantalla, se siente con tal realidad que es imposible no creerse el sufrimiento que contemplamos. Y eso es gracias, por un lado, a dos actores soberbios (que alguien me explique por qué Teller no ha conseguido ni un sólo galardón en toda la carrera por los premios de este año porque, francamente, si Simmons se lo lleva, él, al menos, deberí­a estar nominado) que consiguen mantenerte pegado a la pantalla en todo momento; y, por otro lado, a un montaje y una dirección que constituyen una de las mejores óperas primas que ha presenciado el cine.

Por poner alguna pega (siempre hay que poner alguna…), su ¿anti-clí­max? hacia la hora de la pelí­cula deja al espectador un poco en fuera de juego, en tierra de nadie. No tiene por qué ser algo malo pero yo sí­ que noté cierta dificultad para reengancharme a la trama, quizás, porque no sabes qué es lo que va a suceder después, lo cual, evidentemente, es bueno.

‘Whiplash’ es una de las mejores pelí­culas que vais a ver este año: tiene un ritmo frenético, dos actores que te dejan con la boca abierta, secuencias brillantes y un final de infarto. No conseguirás quitártela de la cabeza.

Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

1 Comment

¡Menos comentar y más compartir, cosuca!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies