La “˜Nymphomaniac’ de Lars Von Trier

“Esta versión corta y censurada de Nymphomaniac cuenta con el apoyo de su director, Lars Von Trier, pero no con su participación”. Así­ arranca la polémica obra de la que se supo por primera vez en 2011, en la más polémica todaví­a, rueda de prensa del director en Cannes con su Melancholia y su posterior “persona non grata” que tantos, y tantos, rí­os de tinta derrochó. Después, fundido a negro y música atronadora que te saca de unos segundos de confusión mental. Eso es Lars Von Trier, locura a la europea.

Si la genial campaña promocional de Nymphomaniac Vol. 1 ha conseguido el objetivo deseado, enhorabuena. Pero olvida todo lo que has imaginado, y deseado, porque Von Trier regala un cuento de la Caperucita que se convierte en loba. La ninfomaní­a con sentimiento de culpa vestida de poesí­a visual. Charlotte Gainsbourg es la loba que recuerda a modo de flash-backs la vida que le ha llevado hasta su estado deprimente. Y aquí­ termina la trilogí­a de la depresión danesa después de Antichrist y Melancholia. Esa vida escandaliza, hipnotiza, divierte y enloquece en los primeros cuatro capí­tulos que la protagonista relata a un comprensivo Stellan Skarsgí¥rd, que con su aparente vida tranquila de hombre culto y solitario intenta dar luz y significado a los problemas de Gainsbourg. Nymphomaniac se convierte en un desfile de referencias culturales, desde el cine o  la música clásica hasta la comparación de la pesca con el arte de ligar rozando el erotismo de un capí­tulo especial de Jara y Sedal. Probablemente, esa división de capí­tulos y sobre todo, en dos partes, juegue en su contra y convierta a Nymphomaniac en un telefilm de mucha calidad, pero nada puede frenar el placer perverso de Von Trier cuando consigue que el espectador se divierta ante lo inmoral, o lo que se supone inmoral.

Para el propio Skarsgí¥rd “Nymphomaniac no es una pelí­cula para masturbarse”, sino un análisis del sexo en la actualidad.

Nymphomaniac_Parte_1

Hemos convertido esta sociedad en una sociedad asexuada, en la que ver a dos personas practicando sexo sin una sábana por encima ya es pornografí­a. El año pasado, Hollywood vendió al mundo una supuesta comedia “original y divertida” de una ninfómana en recuperación (J-Law) sin una maldita escena de sexo. Resultado: Silver Linings Playbook se convirtió en la religión de 2012. Probablemente, esas escenas se quedasen en la sala de montaje en ¿favor? de aumentar un target, o de evangelizar a toda una población. Pero lo que queda claro es que escandalizar en masa con algo tan natural como el acto sexual siempre ha resultado tarea bien sencilla. Y eso es algo que Lars Von Trier sabe aprovechar muy bien apoyándose en una campaña promocional que vende Nymphomaniac como porno de salas comerciales. Si en Shame de Steve McQueen, el pene de un Fuckbender, también enfermo del sexo, se convertí­a en principal protagonista de la función, y no pudimos saber nada de las razones de ese estado más que una hermana depresiva con tendencia al incesto, en Nymphomaniac no se permite que el espectador acabe con una sensación de vací­o como la generalizada por McQueen. Von Trier viene a contar La vida de Joe al estilo de La vida de Adí¨le. Pero cuidado, no se puede caer en la trampa de la comparación libre tan solo por compartir escenas sexuales explí­citas. Las dos son la vida de dos mujeres que descubren el amor y el desamor, pero en el sentido más opuesto y en direcciones contrarias.

“Mea vulva, maxima vulva”

 La versión í­ntegra de esta Nymphomaniac se podrá ver por primera vez en Febrero en la Berlinale, y unos meses más tarde, cruzando los dedos, y rezando el “Mea vulva, maxima vulva”, en edición especial de Blu-ray. Totalmente necesaria.

 TOP6 SPOILER:

1. Todos los prepucios circuncidados juntos hacen un viaje de ida a vuelta a Marte.

2. Shia LaBeouf está circuncidado. 

3. Pero el pene no es suyo, así­ que no se sabe a ciencia cierta.

4. Una pena.

5. Pena la de Uma Thurman, que utiliza a sus hijos como instrumento de venganza de infidelidad.

6. Mea vulva, maxima vulva.

shia nympho

Rubén Linde
Rubén Linde

Activista cultural. De pequeño quería trabajar en el videoclub del barrio, pero cerró. Después me hice agente de Hollywood. Showbiz! | @ruben_linde

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