‘La Sirenita’: Un clásico (Disney) acuático

La Sirenita está de moda. Por eso hoy, en El Celuloide, os damos las cuatro claves del inagotable éxito de una pelí­cula tan edulcoradamente inolvidable como ésta. Las cuatro claves por las que merece la pena recordar ‘La Sirenita’, un clásico acuático de Disney:


1. Porque probablemente te criaste con él… Has visto “˜La Sirenita’ en ni se sabe ya cuántas ocasiones, has cantado sus canciones aún más veces, has dibujado sus personajes e incluso quizá te hayas identificado con la bella Ariel…Y ahora, la pelí­cula de tu infancia, cumple veinticinco años. Sí­, la vida pasa en un suspiro. Y entre intentos varios (y ninguno totalmente eficaz) de reavivar la magia de los clásicos – con las recientes Frozen, Enredados o Tiana y el Sapo– que dan como resultado pelí­culas simpáticas y encantadoras pero lejos del empaque ilusionante de las grandes pelí­culas Disney de los ochenta y noventa, sólo podemos aferrarnos al importante factor nostálgico que producen estos cuentos animados del pasado siglo. De entre todos ellos “˜La Sirenita’ es uno de los más reconocibles y mágicos. ¡A revisionarla!


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2. Porque es una de princesas Disney de siempre, pero distinta. Aurora, Blancanieves, Cenicienta… Eran pobres (de espí­ritu) princesas edulcoradas y superficiales que buscaban el amor de un idí­lico prí­ncipe azul a lomos de un corcel blanco y blablabla… La historia de siempre. El argumento de final tópico y feliz que Disney exprimió cambiando pequeños detalles una y otra vez. En 1989 con “˜La Sirenita’, Disney gira ciertamente su timón e introduce sencillos pero importantes cambios en la personalidad de la princesa de turno: no es humana, no le importa la corona y – principalmente – busca descubrir el mundo que hay más allá… del mar. Ese es otro cambio importante en el filme: el espacio en el que se desarrolla no es un bosque encantado o un campo lleno de mapaches y pajaritos sino, nada más y nada menos, que la inmensidad del mar, lo que lleva a la factorí­a a ofrecer una animación distinta y muy lucida. Sin embargo, Disney conserva algunas de sus mejores “marcas de la casa”: animación muy colorida, villanos y personajes animales muy carismáticos y un dinámico factor fantástico/mágico. La perseverancia por los sueños sirve como base para el relato menos conservador del Disney de los ochenta. Un relato inolvidable que nos presenta una princesa que lucha a contracorriente por salir de su microcosmos particular.


3. Una inconfundible banda sonora. De vez en cuando vuelven y resuenan en nuestra cabeza durante dí­as. Aunque, realmente, nunca se van. Y es que los divertidos, deliciosos y oscarizados (por partida doble además: mejor banda sonora original y mejor canción original) temas, compuestos por Alan Menken, que convierten a “˜La Sirenita’, además, en un musical formidable – adaptado a los escenarios de Broadway – forman parte de nuestra educación e historia cinematográfica-musical. Son temas reconocibles y pegadizos que la pelí­cula incorpora a la perfección en su narración, tres rasgos que – por muy extraño que resulte dado el historial musical de los largometrajes Disney – solo coinciden en contados filmes de la factorí­a (es probable que ésta sea, junto a “˜La bella y la bestia’ y “˜El Rey León’, el caso más evidente). “Bajo el mar”, “Bésala” o “Parte de él” son, ya, parte de nosotros (eso sí­, con acento latino, por favor).

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4. Porque es la ocasión perfecta. ‘La Sirenita’ celebra este año sus bodas de plata. Los veinticinco años de una auténtica e icónica obra maestra del cine animado merecen una celebración (y una revisión). Para ello Disney ha lanzado una re-edición lustrosa en blu-ray, con imagen remasterizada y multitud de extras, perfecta para hacer que éste clásico forme parte clave – también – de la infancia cinéfila de las generaciones venideras. Además, acaba de confirmarse que nuestra querida Sofia Coppola (Lost in Translation, The bling ring) dirigirá la versión real de la adaptación de la obra de Hans Christian Andersen. Otra razón: los cuentos (y sus adaptaciones de moda) están en auge con interpretaciones cada vez más alternativas y oscuras… No está de más recordar los inocentes orí­genes de estas adaptaciones. Y por si fuera poco, en plena “fiebre Frozen” tampoco está de más recordar los verdaderos clásicos “reales” Disney, esos clásicos imperecederos e inolvidables, que con una magia añeja y especial saben conquistar corazones y embaucar al espectador. Y, sobre todo, porque nunca está de más darse el placer de disfrutar de un caramelo cinematográfico de estas poderosas caracterí­sticas.

úrsula la sirenita

Jesús Choya
Jesús Choya

Redactor

Si te tengo que decir una pelíula favorita, te digo dos: 'High School Musical' y 'Mulholland Drive'. Cinéfilo aprendiz creado a las puertas del nuevo milenio.

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