Las 5 mejores películas españolas de ciencia ficción

Mañana se estrena en los cines españoles Extinction, el salto del director Miguel Ángel Vivas del terror a la ciencia ficción. El film, rodado en inglés y que cuenta con el lostie Matthew Fox como protagonista, es una de las apuestas más ambiciosas de nuestro cine en este 2015. No sólo por el presupuesto con el que contó Vivas, sino también por abrazar un género que se le resiste al cine español, como es la ciencia-ficción. El terror y, sobre todo, el thriller han brillado en los últimos años en nuestra cinematografía, tanto a nivel de público, como de crítica y premios. Títulos como Los otros y El orfanato, por un lado, y La isla mínima, Celda 211 o No habrá paz para los malvados, por el otro, han asentado estos dos géneros en nuestra maltrecha industria (si es que ésta existe). Sin embargo el fantástico, pero sobre todo la ciencia ficción, no han terminado de despegar. Esperemos que Extinction, que también incluye elementos de terror, sea un importante paso en la buena dirección para la consolidación del género en España. Mientras tanto, aquí van 5 fantásticas películas sci-fi españolas.


xPKS1Vbc.640x360.05. Acción mutante (Álex de la Iglesia, 1993)

Que tu primera película sea una descacharrante comedia de ciencia ficción requiere tener redaños, personalidad y contar con un sólido apoyo detrás. Álex de la Iglesia tenía todo eso en 1993 cuando se estrenó Acción Mutante, producida por El Deseo de los hermanos Almodóvar. Esta historia de un grupo de mutantes secuestradores fue la carta de presentación de uno de los directores más relevantes del cine español de las últimas dos décadas. Acción Mutante es una película desenfadada, salpicada de diálogos brillantes, absurda y desmedida. Un film de entretenimiento que, al igual que el cine del propio Almodóvar, hace humor a partir de lo spanish trash. No es una gran película, pero sí es una comedia graciosa y desvergonzada que juega bien con las reglas de la ciencia ficción para generar carcajadas.


mqdefault4. 3 días (F. Javier Gutiérrez, 2008)

Hace ya 7 años, F. Javier Guitérrez estrenó su ópera prima en el Festival de Málaga, cosechando grandes halagos y hasta cuatro premios, incluida la Biznaga de Oro. 3 días es un drama (pre)apocalíptico que sigue a un improbable héroe, el siempre sensacional Víctor Clavijo, durante las 72 horas antes de la llegada de un meteorito que aniquilará a la humanidad. Sin contar con los medios de películas estadounidenses con una premisa similar, el film de Guitérrez se lo juega todo a que éste sea capaz de darle una entidad visual interesante a la historia. 3 días podrá gustar más o menos, desde luego no es una película perfecta, pero sin duda está rodada con personalidad. Por eso la película es estimulante allí dónde otras cintas españolas con mucho más presupuesto y ambición son anodinas. Hablo de Los últimos días o Fin. Si el género quiere consolidarse en el cine español tendrá que apostar por las historias pequeñas hechas con sólidas ideas y estilo propio. Precisamente este año Gutiérrez dará el salto a Estados Unidos con el estreno de su segundo largometraje, Rings, una precuela de The Ring.


yCatal5BcOyrVMSfKJQtfT88QvQ3. Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007)

Tras haber estado nominado al Oscar al mejor cortometraje de ficción gracias a 7:35 de la mañana, había una gran expectación en torno al futuro como cineasta de Nacho Vigalondo. Su debut en el mundo de los largometrajes se produciría en 2007 con Los cronocrímenes, que partía de una premisa clásica de la ciencia ficción, los viajes en el tiempo. Vigalondo rueda una especie de respuesta española a Primer (Carruth, 2004), una de las películas sci-fi de culto que nos ha dado el nuevo milenio. Cuando uno se mete en la máquina del tiempo se arriesga a multiplicarse a sí mismo y a destruir su vida. No faltan ciertas gotas de humor, ciertos agujeros de guion y un estilo narrativo inocente pero también ingenioso. Los cronocrímenes sigue siendo, en mi humilde opinión, la mejor película de Vigalondo, quizás por esa mezcla de inocencia e ingenio. Por ese aire desenfadado, de joven cineasta que está probándose a sí mismo y que no tiene miedo a estrellarse. Vigalondo volvería al género en 2011 con Extraterrestre, una romcom sci-fi que no terminaba de cuajar.


p09rrqTv9xdh6y0UIxcjnd75KXW2. Eva (Kike Maíllo, 2011)

Pasamos de los viajes en el tiempo a la robótica, otra premisa fundamental de la ciencia ficción. En Eva tenemos un futuro próximo muy similar a nuestro presente, robots, secretos y un triángulo amoroso interpretado por Daniel Brühl, Marta Etura y Alberto Amman. Y quizás sea este triángulo el punto más débil de esta historia sobre un investigador que persigue la creación de un niño robot. Si la película fuera más una distopía reflexiva o un thriller psicológico, que un drama romántico, sería mucho mejor. Aún así, a mí me encantó Eva, a pesar de sus defectos, de sus lastres. Visualmente es una maravilla. Preciosa. Rodada con gusto y cariño. Confirmando de nuevo que los profesionales que salen de la ESCAC son fantásticos en todas las áreas. Con esta película Maíllo consiguió algo que no habían logrado sus antecesores en esta lista, ganar el Goya a Mejor Director Novel (Gutiérrez ni siquiera fue nominado).


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1. Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997)

Otro ganador del Goya a Mejor Director Novel es Alejandro Amenábar y Abre los ojos, la única película de esta lista que no es una ópera prima. Desde luego resulta curioso que sean directores jóvenes los que se hayan atrevido, por el momento, a adentrarse en la ciencia ficción. Como si nuestro cine nos gritara “No es género para viejos”. Tras el brutal éxito que supuso Tesis, su aproximación al thriller psicológico, Amenábar tenía que confirmar su talento en su esperadísimo segundo largometraje. Abre los ojos no es tan buena como Tesis. De hecho no creo que ninguna película posterior de Amenábar lo sea. Pero es una tensa e hipnótica cinta de ciencia ficción. Es terrible vivir ahogándonos en el dolor y en los recuerdos de una vida mejor. A veces, es terrible vivir. Amenábar maneja con astucia los giros que va pegando el guion en el terreno narrativo y construye una puesta en escena fabulosa, cuyo culmen es la ya mítica secuencia de la Gran Vía vacía. El cineasta arriesgó y salió ganando. Quizás con los años Amenábar ha ido perdiendo eso mismo, ese riesgo, esa necesidad de indagar, de explorar, de saltar al vacío. Quizás por eso mismo la ciencia ficción en España sigue siendo sólo un género poco explorado y en manos de jóvenes cineastas, sin miedo a darse de bruces.

Luís Ogando
Luís Ogando

Redactor

Periodista que no ejerce, doctorando a medio cocinar, picapleitos a largo plazo. Me crié en el ala oeste de una cueva que estaba a dos metro bajo tierra. Heredero natural de la loca de los gatos. Todo es mejor con queso y/o Allison Janney de por medio.

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