Montage of Heck, los demonios de Kurt Cobain

Voy a (intentar) ser breve, muy breve. Voy a intentarlo y, si lo consigo, besadme la frente.

Ayer asistimos, agradecidas y emocionadas, al preestreno de Cobain: Montage of Heck, el documental sobre la vida de Kurt Cobain (para los despistados, el lí­der de Nirvana) dirigido por Brett Morgen que lo ha petado en Sundance.

Tras una espectacular cola, un preámbulo llevado a cabo por Arturo J. Paniagua con el timbre y el estilo de un presentador de Club Disney, una presentación breve de su director -que nos recordó dónde estaban las salidas de emergencia por si nos horrorizaba su obra- y una interpretación de dos o tres canciones de Nirvana llevada a cabo por una banda madrileña, empezó la proyección con mi estómago rugiendo ya tras el largo preámbulo.

Montage of Heck viene a ser un paseo por la vida de Kurt Cobain visto desde fuera pero casi experimentado desde sus entrañas. Elaborado a partir de entrevistas con familiares, novias, esposas y compañeros de banda; ví­deos y fotografí­as de su vida; extractos de sus diarios y grabaciones, y animaciones para esa parte de su vida que no se pudo cubrir con material audiovisual grabado.

Esta amalgama de material documental que, a mis ojos, se me revela como un proceso fascinante, nos deja ver de un modo más o menos cristalino el tormentoso trayecto que fue la vida de Kurt Cobain; pero, del mismo modo que esto queda patente, tampoco se nos escapa su lado más tierno, que resulta realmente conmovedor.

A lo largo de los 130 minutos que componen el documental, se nos muestran las diversas etapas de su vida, desde la infancia hasta sus últimos años, pasando por su difí­cil adolescencia. Y, del mismo modo que encontramos material enternecedor -esa imagen de Kurt de bebé disfrazado de Batman que <3-, encontramos declaraciones realmente sórdidas, como es el caso de la grabación en la que narra cómo perdió la virginidad.

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A ratos contado en primera persona gracias a los ví­deos y grabaciones, y a veces visto desde fuera gracias a las entrevistas, tenemos desmenuzada la vida del genio que nunca se tomó en serio sus entrevistas y del que existe una visión más mitificada que real. En este sentido, el documental se nos presenta como la visión más clara que se ha ofrecido jamás sobre su vida.

No quiero entrar en detalles para que vayáis a ver el documental como hay que ir siempre, con una venda en los ojos que sólo nos tenemos que quitar una vez sentados en la butaca, pero os recomiendo poner los ojos muy fuerte en la última parte cuando vayáis a verlo. Los ví­deos con su hija Frances son de lo mejor que os vais a encontrar a lo largo de la cinta.

En este sentido, no deja de sorprenderme el final (a mis ojos, abrupto) que el director da al documental. No estoy dinamitando nada con estos, seres susceptibles al spoiler. Todos sabemos que Kurt Cobain murió de un tiro en la sien a sus 27 años, y todos lamentamos muy fuerte este trágico hecho. En el documental, el director salta por completo la parte en la que el protagonista ingresa en una clí­nica, se escapa de la clí­nica y, en el último tramo de su descenso a los infiernos, termina en su casa pegándose un tiro.

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Todo termina tras explicar el momento en que se atiborra de pastillas -creemos que enloquecido por la idea de que la loca de Courtney le era infiel-, entra en coma y es ingresado en una clí­nica en Roma. Tras explicar esto, se sobreimpresiona un tí­tulo pulcro sobre un fondo negro donde se nos explica que, al poco tiempo de salir de la clí­nica en Roma y llegar a Estados Unidos, Kurt se suicidó. Chas.

El motivo de este final, que en el momento en que me levanté de la butaca me parecí­a inexplicable tras el minucioso relato que habí­a tras él, sigue sin quedarme demasiado claro. Quizás el director no haya querido meterse en el morbo que pueda suscitar un relato pormenorizado del suicidio, o quizás haya querido mostrar la parte en la que Kurt Cobain era más dueño de sí­ mismo (esto es algo que, con seguridad, me quedarí­a claro si me hubiese quedado al coloquio final con el director, pero ya era tarde, muy tarde, y estaba a punto de convertirme en calabaza). Sea como sea, respeto y aclamo la pieza. Y os insto a verla, a que vengáis y me pongáis verde,  y a que me expliquéis vuestras conclusiones.

Y a su director, que es una especie de Nacho Vegas venido a más, le doy la enhorabuena y le digo que, si quiere quedar un dí­a para tomar un café con tortitas y comentar cosas conmigo, puede preguntar por mí­ aquí­.

Podéis ver el tráiler precioso y correr despavoridos a las salas de cine el próximo 23 de abril.

Estefaní­a Ramos
Estefaní­a Ramos

LIFESTYLE

Ojeroso espécimen extremeño varado en Madrid por tiempo indefinido. La prueba más evidente de que la Selección Natural de Darwin tení­a flecos sueltos. | @EstefaniaRamosC

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