Crítica | Órbita 9

Tras una larga carrera como guionista, Hatem Khraiche estrena su primer largometraje como director Órbita 9. Una producción española rodada durante 7 semanas en Medellín, Bogotá y diferentes localizaciones del País Vasco. Protagonizada por Clara Lago, interpretando a Helena, una mujer que ha vivido durante toda su vida en una nave en el espacio, preparándose para una misteriosa misión. Sin embargo, no es consciente de que en realidad es la cobaya de un ensayo científico. Cuando uno de los trabajadores de la fábrica científica, Álex (Álex González), conoce a Helena, decidirá poner en riesgo su trabajo para poder rescatarla de su prisión y mostrarle el mundo que hay fuera de su burbuja. Mientras, son perseguidos por la comunidad científica en un carrera que podría marcar el futuro del humanidad y de los seres humanos en el espacio.

En Bface Magazine hemos podido adelantarnos a su estreno y esta ha sido nuestra impresión sobre la película:


Realmente, la campaña publicitaria de la cinta ha tendido a explotar ese aspecto espacial del que nace la historia. De hecho, muchos pensábamos que nos encontrábamos ante la nueva Eva, una nueva obra patria de la ciencia ficción. Nada más lejos de la realidad, lo del espacio solo es el punto de partida para contar la historia que de verdad “importa”. Y es que toda esa trama disfrazada de viaje espacial vuelve a caer en otra indiferente historia romántica. El amor siempre puede estar justificado, pero la conexión de ambos individuos ocurre de una forma tan instantánea que no da tiempo expresar los sentimientos de cada personaje y hace que carezca de realidad y nos saque de la narración. Aunque tratan conceptos muy diferentes, su corte de historia romántica espacial me recuerda levemente a aquel reciente y simple entretenimiento que supuse Passengers (la cual al menos transcurría en el espacio). Aquí el peso está en una relación de amor express, en la adaptación de una protagonista en el mundo real y un carrera contrarreloj para que no ser capturados. ¿No puedes ofrecerme nada más?. Realmente para atraparme no necesitas crear algo nuevo. El cine está constantemente plagado de referencias y temas vistos anteriormente pero es mucho más importante cómo me cuentas tu historia que lo que realmente me estás contando. En definitiva, Órbita 9 no aporta prácticamente nada útil. El cineasta repite el patrón que ya logró con La Cara Oculta (fue su guionista). Parte de una historia interesante para acabar en un laberinto de personajes desdibujados, dando la sensación de que no sigue una estructura. Sin esa estructura, ninguna buena idea puede venderse.

Quizás su único punto salvable sea ese aspecto visual con el que arranca. La creación de ese recinto espacial, el diseño de la nave donde transcurre la vida de Helena, la voz del sistema operativo, la alimentación de la protagonista… detalles que dan credibilidad a lo que acontece. Sin embargo, los escenarios exteriores no me parecen del todo justificables. Sí que es palpable que el hecho de rodar en lugares áridos y de altas temperaturas. Probablemente sea una idea para aumentar ese efecto de adrenalina y desesperación que rezuma la cinta, pero no deja de ser un mero efecto que realmente no llega a ser imprescindible para la misma (aunque no deja de ser vistoso).

La mejor parada de su elenco de actores es Clara Lago. Aunque parte de un interesante instinto de dureza, viendo a una especie de heroina de acción cuya única meta en la vida ha sido prepararse para esa misión especial. Sus escenas de entrenamiento son visualmente buenas pero poco creíbles en comparación con el resultado físico. La protagonista enseguida cae en el papel de una indefensa dama en apuros ante la estupefacción que le produce Álex González. Desaprovechando todo el potencial con el que partía, para dejarnos otro personaje incomprendido, al que se debe amar por el hecho de haber tenido una vida diferente. Asociación que no se llega a lograr.

Si lo sumamos a un González en piloto automático, nos deja una historia “bonita”. Algo realmente insuficiente cuando el peso de la película recae sobre su historia de amor. Una relación que acontece de una manera tan instantánea que la hace totalmente irreal. Al salir de la nave, la acción empieza a subir de forma atropellada sin dar tiempo a narrar lo que ocurre. Les acompañan un detestable Andrés Parra como el tópico villano y unas anecdóticas Belén Rueda y Kristina Lilley (sí, la que estáis pensado, la misma Gabriela de Pasión de Gavilanes), que parecen perdidas en semejante paranoia cinematográfica.

Me entristece no poder ser más optimista a la hora de dejar mi opinión, pero no puedo evitar ser honesto. Órbita 9 es un thriller romántico que se se centra más en llegar a una acción final desenfrenada que en desarrollar la personalidad y las necesidades de cada personaje. Quizás sea una obra realizada más para gusto personal que para agradar al espectador, pues estamos ante un filme que lamentablemente dejará frío a buena parte de la audiencia. Caerá rápidamente en el olvido.

 

Juan Carlos Aldarias
Juan Carlos Aldarias

Redactor

Rey de la sabana. Realizador audiovisual y joven explorador cultural asentado en Madrid en busca de la innovación en el entretenimiento.

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