‘Nola Darling’: Nuevo arte, nuevas voces

Si algo he aprendido viendo Nola Darling es que necesito más y más títulos protagonizados por mujeres. Capítulos en los que hablen de la vida, la critiquen, la machaquen y la trituren. Y la desechen. Muchas de las nuevas voces de la ficción americana, como Abbi y Ylana (‘Broad City’), Hannah y Jessa (‘Girls’) o Samantha (‘Queridos Blancos’) han pegado un grito contra la ya arcaica forma de vida de las mujeres. Disfrutan de su libertad, tienen su momento de reflexionar con voz propia y sin ser manejadas por un títere varón y, por supuesto, dichos hombres se convierten en suplementos en su vida. Nola es el nuevo personaje que surge como respuesta del auge de este necesario movimiento de masas, como crítica a la violencia y al acoso sexual; y por supuesto, como reivindicación.

Spike Lee resucita a este personaje después de crearla en su debut en el cine. Más de treinta años han pasado desde entonces, y en su última y ambiciosa producción (de la mano de Netflix, el actual Rey Midas de las series), el director sitúa a Nola en el contexto actual, pleno siglo XXI con el auge de las redes sociales y las tecnologías, no obstante, bajo una tónica nostálgica y anclada en los años 80 gracias a su funcional transición musical (con carátulas incluidas de los temas que suenan en pantalla). Como en la historia original, cuenta con una vida sin compromisos con nadie. Tres sujetos varones son los objetivos sexuales (y de alguna manera, sentimentales) de la protagonista, y a raíz de ellos, estudia la conducta drogodependiente de estos personajes. Resulta impactante cómo el tono cálido y desenfadado de la serie se torna fría y violenta con la aparición de un acosador que perturbará su vida para siempre.

Este nuevo retrato de Nueva York rechaza la languidez emocional y cromática de Woody Allen o Noah Baumbach y apuesta por el color, el foco de luz enfocando en todo momento a una nueva musa feminista, que con el tiempo inspira a la gente que cruza las calles del Bronx y observa los carteles del “no es no”. Sus monólogos regalan los momentos de mayor reflexión y optimismo ante una lucha difícil de tratar, y más importante, mata a sus víctimas con el sentido de autonomía. Pasan los capítulos y no vemos ni rastro de involución ni represión: Nola es libre. Y aun poniéndose un vestido elegante pero provocador para los hombres, no se le caen los anillos.

Por otro lado, Spike Lee debate el poder de la mujer en el mundo laboral. Nola es una artista urbana que se gana el sueldo observando su entorno e inspirándose por la belleza de las cosas, que justo se contrapone con las labores de su círculo cercano. Para explicarnos mejor, sus amantes. Tenemos a un fotógrafo que capta falsas ideas e hipocresía en sus sesiones; a un empresario tenaz e insensible que utiliza su falta de tiempo libre como excusa y a un fanático de los Knicks que no da un palo al agua y subsiste con negocios externos. Todo queda dicho. Nola inspira pasión y esfuerzo y no gana mucho por su trabajo. De hecho, recibe más rechazo que aceptación. A diferencia de sus amantes. Solo que un buen sueldo no siempre conlleva a la felicidad.

Nola Darling es un canto a la libre sexualidad. No importan las etiquetas; de hecho, se huye de ellas. Su norma moral de ‘vive y deja vivir’ se manifiesta en cada capítulo de la serie. Es pureza emocional en los barrios multiculturales de Nueva York, donde los cambios afloran y la revolución se asoma cada vez más por conseguir el cambio. Es amor por el cine y la música, hobbies que pueden unir a personas más allá del mero contacto sexual. Y sobre todo, Nola Darling es el mensaje body-positive que todo el mundo necesitamos para olvidar los estigmas sociales. Spike Lee, en definitiva, ha conseguido adaptar muy acertadamente la historia de una mujer de barrio a un contexto proclive para revolucionar las masas. Y es la mejor idea que se le ha ocurrido hasta la fecha desde Malcolm X.

Javi Sagredo
Javi Sagredo

Me vine a Madrid a hablar de cine porque Sabrina se fue sin mí a París para aprender a hacer soufflés. Periodista, discípulo de Billy Wilder y un dramas.

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