El hijo perdido de Philomena Lee

La avalancha de ficciones sobre niños robados también ha llegado a Hollywood de la mano del director Stephen Frears y la historia real de Philomena Lee, una señora que vive en Inglaterra y que, tras cincuenta años de silencio, decidió expiar sus pecados y buscar a su hijo, arrebatado cincuenta años atrás por las monjas del convento en el que se encontraba. Esta es la premisa de la nueva pelí­cula del director de ‘The Queen‘ que, aunque tenga un ligero tufillo a telefilm de Antena 3, deja un buen sabor de boca, en parte, por la delicada, a la par que divertida, interpretación de Judi Dench.

La actriz, a la que hemos visto recientemente en ‘Skyfall‘, se pone en la piel de una desesperada madre devota que nos tiene atrapados desde el primer momento que aparece en pantalla, principalmente, porque no es difí­cil identificarla con nuestras abuelas: adorable, dicharachera, cristiana hasta llegar a irritar,… Su interpretación es contenida y entrañable, y es el contrapunto perfecto para un Steve Coogan en estado de gracia como un periodista que ha perdido la fe en todo y al que no le hace demasiada gracia el tener que trabajar en un artí­culo como éste.

Tanto los momentos cómicos, como las conversaciones sobre las novelas que lee Philomena, como los dramáticos, están tratados a la perfección porque la pelí­cula cuenta con unos personajes tan bien dibujados que, incluso en el clí­max en el que todos hubiésemos agarrado a la monja por el cuello, ella se mantiene en su posición católica y no monta una escena, algo que sí­ hace el periodista, de una forma totalmente esperada por el espectador.

real Philomena
Steve Coogan con la verdadera Philomena Lee.

Uno de los aspectos que más me llamó la atención de ‘Philomena‘ fue su aire atemporal, es decir, quitando el uso de ordenadores e incluyendo algo de grano a la imagen, si la pelí­cula la encontrásemos en un VHS, nadie podrí­a negar que fue rodada en los noventa. No hay una intención de innovar, ya sea con el montaje o con la dirección, todo es muy tradicional, muy correcto, y casi podrí­a decir que se agradece ante una historia que no necesita de nada más que de unas interpretaciones notables y de un guión sólido. Aunque se han podido leer crí­ticas al respecto, a mi parecer, este aspecto es el punto fuerte de la pelí­cula: su desnudez para con una historia que no necesita de un caro envoltorio para emocionarnos.

La inclusión de fragmentos de material grabado durante todo el metraje que desembocan en ese VHS final en la casa del difunto marido del hijo de Philomena es quizás el único aspecto en que Frears se permite dejar un toque de autor en la cinta.

Con una Judi Dench más que notable y una historia que emociona, ‘Philomena’ es una pelí­cula que, probablemente no pase a la historia del cine, pero que se disfruta y se sufre durante su visionado, dejando un buen recuerdo y un estupendo sabor de boca.

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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