Placeres culpables del cine de terror de serie B

Los amantes de los festivales y el cine de terror están de enhorabuena ya que esta semana arranca la edición número 48 del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya. Durante nueve días se podrán ver un total de 169 largometrajes y cortometrajes, entre los que destacan As the Gods Will de Takashi Miike, Life de Anton Corbijn, Absolutely Anything de Terry Jones, o The Witch de Robert Eggers, película encargada de inaugurar el certamen.

El cine español tampoco faltará a la cita y estará presente en la sección ‘Nuevas Visiones’ con Anabel, dirigida por Antonio Trashorras, con Ana de Armas como protagonista, o El cadáver de Anna Fritz, de Héctor Hernández Vicens, protagonizada por Alba Ribas, y que se podrá ver dentro de la sección oficial.

Pero para aquellos que se consideren incondicionales del género del miedo, el grito y la sangre a cascoporro y no puedan permitirse el lujo de viajar hasta el encantador pueblecito costero de Sitges, o para aquellos que sí vayan ir y quieran empezar a calentar motores, hoy en BFace traemos una selección de cinco placeres culpables del cine de terror que aunque estén calificadas como películas de serie B tirando a malas, en realidad nos parecen tan buenas que no nos cansamos de ver, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…

1. Braindead

Conocida en España como Tu madre se ha comido a mi perro, la película dirigida por Peter Jackson es un festín gore de zombies y sangre que provoca carcajadas y repugnancia a partes iguales. Con un guión repleto de humor negro y acción, en Braindead hay sitio para todo, especialmente para las muertes exageradas propias del cine de bajo presupuesto. Pese al olorcillo a cutrez, el film resulta brillante en su conjunto y es hoy una de las joyas del cine terrorífico de serie B.


 2. La sustancia maldita

The Stuff, o en español, La sustancia maldita, es una película de 1985 dirigida por Larry Cohen que cuenta la historia de dos mineros que descubren una sustancia similar al yogurt, que emana de la tierra. Al probarla y gustarles su sabor, deciden comercializarla bajo el nombre de ‘The Stuff’, pero lo que no saben es que, a parte de su sabroso sabor, la ‘cosa’ controla los cerebros de los consumidores y los convierte en zombies. La sustancia maldita es otra malísima creación del cine de terror ochentero, pero que con el tiempo se ha convertido en una indispensable para los amantes del género.


3. Sharknado

El argumento de Sharknado se resume así: un tornado escupe miles de tiburones sobre Los Angeles, que vuelan, saltan, aterrizan en las carreteras y se cuelan por las alcantarillas y en las casas.

Si una cosa extraordinaria consigue Anthony C. Ferrante con esta surrealista y delirante película es que los animalitos actuan mejor que los actores que conforman el cásting (ex-estrellas de Hollywood como Ian Ziering o Tara Reid). En cuanto al resto, el guión es penoso, los efectos digitales son lamentables y de baratillo, los fallos de raccord son constantes y la mayoría de escenas brillan por su esperpento.

Pero si Sharknado es en un placer culpable es porque los twitteros la hicieron Trending Topic al instante y la convirtieron en un must-see que ya va por la tercera entrega.


4. Plan 9

Dirigida per Ed Wood en 1959, Plan 9 es un film de bajísimo presupuesto y pocas ideas, donde unos alienígenas resucitan a los muertos como vampiros y zombies, con el fin de formar un ejército que luche contra los terrícolas y detenga a la humanidad, a la que consideran una amenaza para el universo.

La bizarra y entretenida Plan 9 del Espacio Exterior fue considerada la peor película de todos los tiempos, pero el boca a boca le hizo ganar espectadores y la encumbró como un básico en el videoclub personal de cualquier cinéfilo.


5. Poultrygeist: Night of the Chicken Dead

La productora Troma lanzó en 2006 esta sátira sobre el abuso empresarial y los restaurantes de comida rápida, donde los pollos fritos se convierten en zombies que atacan a las personas. Poultrygeist no es solo una película de terror, si no que es también una comedia y un musical, con un argumento demasiado suculento: la cadena de comida rápida especializada en pollo frito, American Chicken Bunker, abre un nuevo restaurante situado en un antiguo cementerio indio. Las cosas se complican cuando trabajadores y clientes empiezan a desaparecer. ¡Los indios se han cabreado por el maltrato a los pollos!

Para acabarlo de rematar, los participantes de esta producción lo hicieron como voluntarios y gran parte del atrezzo fue conseguido gracias a las donaciones de otros estudios.

El film de Lloyd Kaufman es algo desigual pero cuenta con el ingrediente esencial: es 100% disfrutable.

Virginia Martí­nez
Virginia Martí­nez

Redactora

Documentalista Audiovisual. Escritora vocacional. El cine y la música son dos de mis esenciales de vida. Pienso en positivo.

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