¡Qué bella es la Navidad!

2014 se acerca… y con él la Navidad. Este año no hay cataclismos mundiales ni planetas marcianos que vayan a chocar contra La Tierra, así­ que todos esos plañideros paranoicos y conspiradores que me lean (los cuales, imagino, son pocos), sabrán que tienen poco material para meter miedo a la población. Reconozco que el año pasado la pelí­cula más apropiada para esta sección navideña habrí­a sido alguna de Roland Emmerich… pero ya que estamos fuera de la “zona de peligro mundial”, prefiero irme a mi terreno: el cine clásico, independiente y de autor. Así­ aprovecho y le doy cancha a uno de los directores de cine más importantes de la primera mitad de siglo XX, Frank Capra. Y ya, de paso, les vendo un clasicazo que me enamoró al instante.

Pongámonos en antecedentes; Frank Capra y James Stewart. Mi pareja director-actor favorita de esta etapa del cine americano (o, al menos, una de las más interesantes de por aquel entonces). Después de tí­tulos como Vive como quieras (1938) y Caballero sin espada (1939) (ambas, por cierto, muy recomendables), la pareja se metió de lleno en su tercera y última colaboración cinematográfica; ¡Qué bello es vivir! (1946), una historia navideña de corte social sobre un filántropo a cargo de una empresa de seguros al que la vida no le sonrí­e. Después de perder 8.000 dólares, su empresa está lista para entrar en quiebra, por lo que decide suicidarse para que su familia cobre el seguro de vida. Antes de lanzarse por un puente al frí­o agua invernal, un ángel se le aparece y le muestra cómo serí­a la vida de toda la gente a la que conoce si él no hubiera existido.its_a_wonderful_life_11

He leí­do comentarios que echaban en cara a la cinta que fuese “excesivamente optimista y poco realista”. Esta clase de textos me chocan bastante, especialmente porque mientras veí­a la pelí­cula, aunque es cierto que es un canto a la buena voluntad que remarca la importancia de seguir una clase de ideales muy tópicos, la interpreté como una acérrima crí­tica social, pues arremete contra la alta burguesí­a conservadora y el materialismo impuesto por un pensamiento consumista. Puede que su punto de vista sea muy “positivista” y fantasioso, pero creo que hay que indagar más en la psicologí­a de la historia, en su mensaje interior: toda la maldad seguirá existiendo en el mundo por mucho que haya gente buena.

¡Qué bello es vivir! es emitida en más de una docena de canales de televisión en estas fechas. Además de eso, constituye uno de los hitos cinematográficos más importantes de la historia del cine. Es una pieza clave para entender el desarrollo del Séptimo Arte en aquellas fechas, así­ que les invito a todos a que la vean (si no lo han hecho ya). Es cine familiar de calidad, con un triste mensaje implí­cito (el ya mencionado) y un hermoso mensaje explí­cito: el que más tiene es el que más da. La pelí­cula fue nominada a cinco Oscar, entre los que se incluí­an mejor obra, mejor director y mejor actor principal. Una vez la pelí­cula acaba, y citando a mi compañero Javier Mateo Hidalgo, “todos nos sentimos James Stewart”. Una excelente opción para acabar bien el año 2013.

David Reszka
David Reszka

Cineasta cinéfilo. Escritor y crítico a ratos libres. Estudiante de dirección y producción de cine. Fanático de Lem. Creador del blog CriticaTuCine. | Twitter: @David_Reszka

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