Repulsión: Soledad, paranoia… reflexiones sobre el terror psicológico

El texto de hoy se lo voy a dedicar a uno de los directores vivos más relevantes de nuestros dí­as. Con 80 años, Roman Polanski sigue en plena forma, cinematográficamente hablando. Aunque su vida ha estado siempre acechada por lo que vulgarmente llamarí­amos un “mal de ojo” (el asesinato de Sharon Tate y su hijo, problemas con la ley, etc.), nunca se alejó de lo que mejor sabí­a hacer: cine. Lo que es más, le sirvió de refugio. Si escojo “Repulsión” como pelí­cula de la semana es más por importancia que por preferencia; es decir, es una de las pocas pelí­culas – junto con Callejón sin salida y El cuchillo en el agua – que recoge toda la esencia del cine de terror de su etapa joven. Su importancia en la historia del cine es capital.

repulsion3Fruto de la genialidad de su época de juventud, como ya he dicho, Repulsión es una obra de una exquisita madurez formal, con una puesta en escena de increí­ble belleza visual. La historia gira en torno a una joven, Carol (interpretada por una sobresaliente Catherine Deneuve) con serios trastornos de personalidad, que vive con su hermana en un apartamento londinense. Cuando esta última se va de viaje a Italia con su novio, al que Carol desprecia, la joven protagonista se queda a cargo de la casa. Por primera vez en su vida se verá sometida a los efectos de la soledad, que hará estragos en su mente enferma. Desarrollando una profunda repulsión por los hombres, Carol empieza a tomar una actitud paranoica, hasta llegar a lí­mites extremos.

Repulsión, como se ha podido deducir de mi primer párrafo, es un tí­tulo totalmente temático: hace referencia a la aversión innata que siente Carol por los hombres. Este rechazo se ve potenciado por los graves efectos que ejerce la soledad sobre una persona desequilibrada acostumbrada a la convivencia. La obra, que posee una belleza visual sin precedentes, además de una puesta en escena donde se suceden planos secuencia increí­bles, que dan versatilidad al conjunto, y planos detalle asfixiantes, que junto con la tenebrosa atmósfera, someten al espectador a las leyes impuestas por el director, resulta en todo momento una paranoia, una obsesión. Es difí­cil que los videantes (siempre referencias a Kubrick) no se sientan atrapados y desconcertados durante todo el metraje; sin duda es una de las pelí­culas más claustrofóbicas y difí­ciles de ver de los años sesenta.

Repulsion-Polanski-1965Es interesante contemplar el desarrollo psicológico de Carol y cómo, como bien he mencionado antes, la falta de apoyo y de contacto con otros seres humanos la hace encerrarse en sí­ misma, en la soledad de su demencia. Si al principio se mostraba como una persona retraí­da, tí­mida e incluso deficiente, con el paso del tiempo la joven se convierte en un peligro. Todo esto es apreciable por los pequeños detalles y maní­as que Polanski, cuidadoso como el que más, va insertando sutilmente en las diferentes escenas (la joven se come las uñas nerviosamente, su actitud ante las grietas, las acciones violentas, sus miradas, etc). El espectador asiste impotente a un enfermizo y delirante trance que acabará, indefectiblemente, en desgracia. A través de este estado de ensoñación veremos cómo las paredes se abren de par en par y salen manos de ellas, un trabajador de la obra aparece misteriosamente reflejado en los espejos y cómo un conejo decapitado va pudriéndose conforme avanza el metraje, entre otras cosas. Algunas secuencias me recuerdan a lo que serí­a David Lynch años después. Además de todo esto, la sórdida y desacompasada música, que como siempre digo, es fundamental, suprime las reglas de la coherencia para transformar la atmósfera de la pelí­cula en algo sobrenatural.

Para acabar, y aunque no tienda a poner demasiadas objeciones a las pelí­culas que trato en esta sección, he de decir algo en su contra. Aunque los momentos de tensión están muy bien logrados (la escena del casero o los cinco minutos finales) y recuerdan en muchos momentos, al igual que el piso donde se desarrolla la acción, a La Semilla del Diablola primera hora de metraje es muy pausada, excesivamente lenta. Y no me refiero a “lenta” como sinónimo de “aburrida”, ni mucho menos, pero se toma demasiado tiempo en despegar, centrándose en detalles y situaciones externas que no influyen en el desarrollo de la historia (las secuencias de la peluquerí­a, por ejemplo, podrí­an acortarse, al igual que los paseos por las calles de la ciudad, que me recuerdan a la sobrevalorada Elephant de Gus van Sant).

David Reszka
David Reszka

Cineasta cinéfilo. Escritor y crítico a ratos libres. Estudiante de dirección y producción de cine. Fanático de Lem. Creador del blog CriticaTuCine. | Twitter: @David_Reszka

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