Tiburón y las fauces del realismo

Decí­a con razón Alejandro Amenábar que “para los que no hayamos leí­do a Melville, Tiburón es nuestra Moby Dick”. Un jovencí­simo Spielberg vení­a de sorprender en los Globos de Oro con “El diablo sobre ruedas, probablemente la TV Movie con más éxito de la historia, y se propuso sentar cátedra con la que a dí­a de hoy constituye una de las pelí­culas de terror más influyentes de la historia del cine: “Tiburón”. El éxito de esta obra viene dado por su estructura narrativa dividida: la primera hora de metraje, que presenta a los personajes, sus conflictos y, en general, sitúa emocionalmente al espectador; y la segunda, la aventura marina en la que se embarcan los tres protagonistas para dar caza al escualo. Este tipo de estructura llama especialmente la atención por dos cuestiones; es atrevida y brilla por su ausencia en otro tipo de obras. Muy pocos directores han sabido encauzar una historia de tal manera que, al dividirla en dos partes, haya dado un resultado tan satisfactorio; satisfactorio por utilizar la primera sección para dar una profundidad moral a los personajes y, como espectadores, empatizar emocionalmente con ellos para, en segunda instancia, ponerlos frente a un peligro inminente.

Se ha dado el caso de gente que me ha preguntado… “David, ¿por qué una pelí­cula que trata sobre tiburones puede ser tan buena y tan famosa?”. Mi respuesta más obvia es decir que vean la pelí­cula. Pero si se me tira un poco más de la lengua siempre llego a la misma conclusión: “Tiburón” funciona porque juega con el miedo a lo desconocido. Como pasa con Alien o La Cosa, el hecho de no mostrar – o mostrar muy poco – a la bestia provoca un mayor nivel de sugestión. “Tiburón” juega con las mismas cartas; muestra poco, pero cuando muestra da miedo de verdad. Además el silencio sepulcral que precede a las escenas culminantes realza la tensión en la ya de por sí­ tensa atmósfera. No sin olvidar añadir a la lista de factores culminantes la inolvidable banda sonora de John Williams; efectividad frente a sencillez.

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Otro factor que me resulta muy interesante remarcar es que los miembros del reparto no forman parte del famoso estrellato hollywoodiense. Roy Scheider, que da vida al jefe de policí­a Martin Brody, es el tí­pico nerd-héroe que acaba superando sus miedos y convirtiéndose en un “badass”, algo así­ como Walter White en Breaking Bad. Brody, como ocurrirí­a con la teniente Ripley unos años después, se ve enfrentado cara a cara con el enemigo, solo y al borde de la muerte. Richard Dreyfuss, cuyo papel como experto en tiburones es más bien pasivo, y Robert Shaw, que interpreta a Quint, el antihéroe de la cinta, completan el reparto principal. Actores del calibre de Charlton Heston, Robert DuVall, Jeff Bridges, Jon Voight, Sterling Hayden y Lee Marvin fueron barajados para los diferentes papeles de la cinta. La verdad es que me habrí­a encantado ver a Johnny Guitar devorado por un tiburón.

Galardonada con tres Oscar (Mejor Edición, Mejor Sonido y, por supuesto, Mejor Banda Sonora), “Tiburón” fue un éxito inesperado. Primero porque hubo numerosos problemas de producción: la pelí­cula comenzó costando tres millones de dólares y se acabaron gastando once, se estimaron cincuenta dí­as de rodaje que se convirtieron en ciento sesenta, etc. Todos estos percances de producción, además de los numerosos problemas técnicos a la hora de rodar (los sistemas hidráulicos del tiburón se estropeaban constantemente) y las disconformidades entre Spielberg y Peter Benchley, el autor de la obra, estuvieron a punto de acabar con la paciencia del director. No obstante, el dí­a de su estreno “Tiburón” triunfó en todos los festivales y se convirtió en una de las pelí­culas más rentables de la historia del cine. Es bien sabido el éxito que tuvieron las posteriores obras de Steven Spielberg y cómo poco a poco fue subiendo el escalafón de la fama, convirtiéndose así­ en uno de los personajes más poderosos de la industria estadounidense.

David Reszka
David Reszka

Cineasta cinéfilo. Escritor y crítico a ratos libres. Estudiante de dirección y producción de cine. Fanático de Lem. Creador del blog CriticaTuCine. | Twitter: @David_Reszka

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