Las tres imprescindibles del LesGaiCineMad 2014

3000 pelí­culas a sus espaldas y casi veinte años de edad. La 19ª edición del Festival LesGaiCineMad organizado por la Fundación Triángulo ha llegado a su fin, se ha despedido por la puerta grande y ha elegido el palmarés de los mejores largometrajes, cortometrajes y documentales de producción en torno a la temática LGTB. Este año, el LesGaiCineMad se ha enfrentado a dificultades económicas, lo que les llevó a financiarse a través de crowdfunding en la plataforma Lánzanos.

Recaudaron de esta manera 6.445€, lo que se traduce en un 7% más del total necesario para que esta edición saliese adelante; una edición que este año ha contado con un inciso especial para la desestigmatización de la enfermedad del VIH, muchas veces relacionada equí­vocamente con la promiscuidad sexual en gais y transexuales. Pero no debemos ponernos lacrimógenos y es necesario que celebremos el éxito con el que ha contado el Festival este año, que ha ido acompañado de una selección excelente de obras cinematográficas proyectadas en las distintas sedes utilizadas para la ocasión, que han permitido una mayor visibilidad y diversidad del colectivo LGTB y una pérdida de los prejuicios en contra de todas aquellas personas que luchan a diario por la igualdad social a través de la cultural y del arte.

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Al margen del palmarés oficial, en BFace Magazine hemos querido elaborar nuestro propio pódium con las tres pelí­culas que consideramos que debes ver este año si estás enamorado del cine LGTB. Y sí­, estáis en lo cierto, la selección es completamente subjetiva, en base a cómo han conseguido emocionarnos y retratar de manera muy realista las vivencias del mundo LGTB.

Medalla de bronce: Velociraptor, la que subió la temperatura

Es el fin del mundo y la historia nos traslada a México, donde una pareja de amigos vive los últimos dí­as de vida de la Tierra sin saber cómo ésta va a acabar finalmente. Por ello, como si siguieran haciendo una vida normal, charlan y hablan de sus aventuras sexuales con total normalidad. Uno de ellos es gay y otro heterosexual, pero en ningún momento eso supone un problema para entablar una conversación profunda sobre los diferentes problemas de la sexualidad que atormentan a la juventud hasta en los dí­as del juicio final.

Realmente, el fin del mundo es una completa excusa para trasladarnos a una serie de situaciones muy cotidianas que viven Diego y Álex, los protagonistas de la cinta, y que a través de sus palabras describen la sociedad de hoy en dí­a caracterizada por la mentira, la necesidad del cariño y el sexo a partes iguales o la represión emocional. A pesar de que en algunos momentos podamos creer que los actores sobreactúan un poco más de lo normal, las situaciones cómicas y rimbombantes que se suceden en Velociraptor hacen encariñarte con los personajes; te olvidas de sus frases forzadas, de sus miradas y de esos movimientos que a veces no se corresponden con la naturaleza del personaje en cuestión.

A pesar de este defecto, el contenido de este segundo largometraje de Eduardo “Chucho” Quintero gana puntos minuto a minuto con momentos muy realistas. Precisamente, lo que ha ayudado a esta cinta a subirse al pódium es la facilidad con la que uno se identifica en las situaciones que viven los protagonistas, y eso que aún nadie ha estado presente en el Apocalipsis. Velociraptor nos engancha y nos enví­a directamente a la adolescencia, a momentos que hemos vivido y que hemos sufrido: la inseguridad, el miedo a perder la virginidad con cualquier persona, la soledad… Aunque a nivel técnico nos encontramos ante algo extraño y atrayente al mismo tiempo, los 95 minutos de pelí­cula te hacen querer más de aquella joven realidad por la que todos hemos pasado y que no pudimos corregir a tiempo por culpa de la impaciencia; esa misma impaciencia que muestran los habitantes mexicanos que se han suicidado antes de que llegue el fin de los dí­as

Medalla de plata: Più buio di mezzanotte, la que hizo llorar y sufrir

Uno de los temas más recurrentes dentro del cine LGTB es la represión y la dificultad de la sociedad para aceptar la homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad. Precisamente, este encierro de uno mismo es el que ha provocado una gran proliferación de arte y cultura en torno a estos temas. De esta forma, Sebastiano Riso nos traslada a la parte más cruel y complicada de Catania (Sicilia) en un ambiente de decadencia, prostitución y pobreza en la década de los años 80. Aquí­ el realismo radica en la historia de la pelí­cula, basada en hechos reales, en la propia vida de Davide Cordova, un chico trans que sufre el castigo de su padre y decide escaparse y salir de esa jaula y del encierro que supone vivir con alguien tan dictatorial e intransigente, el mismo que clama con un toque irónico al final de la pelí­cula “¡Yo no he sido! ¡Yo no le he hecho eso!”.

Por todo esto, Davide acaba en el mundo de la noche donde conoce a un variopinto grupo de prostitutas y chaperos que le enseñan a vivir la vida de un modo diferente donde hay que robar, esconderse de la policí­a y ganar dinero ofreciendo tu propio cuerpo. Aunque Pií¹ buio di mezzanotte (Más oscuro que medianoche) llama a la esperanza y a un futuro mejor como el que consiguió el verdadero protagonista de la historia, Riso retrata el lado más cruel, oscuro y ambiguo de la homosexualidad y la transexualidad, donde la aceptación es nula. Esto se puede percibir a través de contenido y forma con varios momentos desgarradores hechos de manera sencilla y sutil que, sin embargo, provocan un llanto complejo y devastador; un llanto de angustia y de llamada de atención para no permitir que estas situaciones se sigan viviendo.

El mundo que narra Pií¹ buio di mezzanotte puede parecer ajeno a todo el mundo LGTB, pero sin duda supone el principio de la liberación sexual en un paí­s como Italia, donde la Iglesia tiene un peso más que importante. A pesar de la lejaní­a temporal, la naturalidad de los actores y el poder de cada escena consiguen hacernos parte de la propia cinta, como si aquello estuviese pasando actualmente. De hecho, la crí­tica social envuelta dentro de esta obra magní­fica es que aquello que sucedí­a en 1980 sucede aún en 2014, quizás no en gran medida en paí­ses occidentales, pero sí­ en otros territorios olvidados como ífrica, donde las personas LGTB son encarceladas y, en algunas ocasiones, condenadas a muerte.

Medalla de oro: Jongens, la que hizo sonreí­r y aplaudir

“¿Dificultad social? ¿Por qué? Si los gais ya tienen muchos derechos, no entiendo por qué se siguen quejando”. Bueno, resulta que la aceptación social aún es complicada, lo que provoca frustración y dolor en todos aquellos chicos que no se atreven a aceptarse tal y como son o que no son aceptados por el entorno. Esto es lo que nos muestra Jongens, una realidad agridulce vista a través de dos puntos opuestos que se unen por aquello que finalmente define al ser humano: el amor. Es de esta manera como nos encontramos a un personaje que trata su homosexualidad con total apertura, naturalidad y apoyo de la familia; y el lado más oculto en el que se esconde la sexualidad hasta lí­mites desesperantes. Estas dos caras de la moneda se presentan al público a través de Sieger (Gijs Blom) y Ko Zandvliet (Marc), deportistas de atletismo que comienzan a evolucionar juntos mientras Sieger se enfrenta a otras dificultades aparte de la sexualidad.

Y es que Jongens también habla de una sociedad que se enfrenta al dolor de diferente forma. La pérdida de la madre de Sieger provoca que él y su hermano decidan tomar caminos diferentes y paralelos, trayendo por la calle de la amargura a un padre que no da abasto ante la pérdida de su mujer. De hecho, el hermano a veces arrastra al protagonista principal hacia la rebeldí­a y las malas elecciones, que le provocan una actitud cohibida y milimétrica hasta cuando corre, sentimientos que desaparecen cuando está con Marc y de verdad consigue desinhibirse y comportase como es él mismo. Sin duda, es la mejor pelí­cula del festival, por la ternura de la relación protagonista y por el realismo de una vida en la que, aunque se consigue la felicidad, ésta no siempre llega acompañada de un camino de rosas, sino de un largo recorrido de sufrimiento que es necesario superar, motivo por el cual el público aplaudió al final de la obra cinematográfica; una ovación inmensa a la altura de la calidad de la cinta.

Consulta el palmarés del 19º LesGaiCineMad

https://vimeo.com/105355517

German de Heras Álvarez
German de Heras Álvarez

Redactor

En proceso de periodista y de comunicador audiovisual. Y también en proceso de seriéfilo y cinéfilo. ¡Ah! Y en proceso de ser mejor persona. Bueno, lo dejaremos en que estoy en proceso a secas.

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