Amor inmortal | ‘Un paseo para recordar’

A escasas horas de que llegue a las pantallas españolas la esperada y aplaudida adaptación del best seller de John Green, “˜Bajo la misma estrella’, en El Celuloide buceamos en el extenso (y bastante vilipendiado) género del drama romántico adolescente y, de nuevo, nos damos de bruces con Nicholas Sparks. Hoy desgranamos las claves de “˜Un paseo para recordar’, el precedente más directo del último estreno de Shailene Woodley que conjuga amor, adolescencia y enfermedad.


1. Factor “˜kleenex’. “˜Un paseo para recordar’ es un largometraje irregular y, para los corazones más duros, probablemente cargante gracias a su nada oculta cursilerí­a y previsibilidad y a su evidente conservadurismo. Sin embargo, el filme de Adam Shankman (‘Rock of Ages’‘Más allá de los sueños’), sabe valerse de su condición y contentar a su público potencial: los ñoños. Y sí­, no dejes de leer el post porque dentro de todos nosotros hay un “ñoño cinematográfico” más o menos desarrollado: en tí­, en mí­, en tu vecino y en tu pareja. En todos. La ya segunda adaptación al cine de una novela del archiconocido Nicholas Sparks juega a su gusto con visiones idí­licas y desbordantemente dulces del romance y, también, de la tragedia que conlleva la enfermedad. El amor inmortal, frente a todo y todos, capaz de cambiarnos, es exaltado en “˜Un paseo para recordar’ de forma auténticamente explosiva y almibarada, y ajena a la realidad y la objetividad pero su ordinaria representación (sigue todos los cánones y tópicos del subgénero con agradecido orgullo) se ve con no poco agrado por los espectadores menos exigentes y más afines a éste tipo de cine, capaces de dejarse llevar por un filme donde todo es profundamente vitalista y romántico; hasta la enfermedad. No hay sublimación, ni arte, ni lí­neas de diálogos memorables pero “˜Un paseo para recordar’ logra lo mí­nimo y, probablemente, suficiente a tenor de sus inofensivas ambiciones: la lágrima. Y lo logra con una naturaleza peligrosamente cercana a la del telefilme más olvidable, esquivando la terrible amenaza que parece planear durante todo momento sobre la pelí­cula, aquella que constituye, ni más ni menos, que el territorio de la indiferencia. No hay llama pero sí­ chispa. No hay calado emocional pero sí­ lágrima.


768414

2. Una pareja con quí­mica. Chico malo cambia por chica buena. Chica buena pasa de chico malo. Chico malo y chica buena protagonizan el amor más bello de la historia. El desarrollo de los personajes es claro y eficiente pero también muy manoseado pese a que el giro “enfermedad” aporte un punto de diferencia respecto a otros romances “teen”. Sin embargo, la pareja formada por Mandy Moore y Shane West es suficientemente sólida como para lograr que el espectador empatice con los dramas y comedias de éstos dos jóvenes en efervescencia emocional; dos jóvenes de ámbitos sociales opuestos (otro lugar común del género) a los que unen circunstancias, precisamente, adversas para ambos. No hay trampa ni cartón en dos interpretaciones medidas que huyen de sobreactuaciones innecesarias. Dos interpretaciones que derrochan la quí­mica necesaria y capaz de sostener un drama, a ratos, desbordado de sentimentalismo. Actuaciones que, sin duda, constituyen el principal punto fuerte del filme y que piden a gritos un mayor desarrollo o una estructura emocional algo mejor construida y libre de ciertos clichés sobrantes (están todos, como por ejemplo el teatro como medio de cambio para el chico rebelde) e incluso irritantes. Con positivismo, dulzura, encanto y menos impostura de la que podrí­amos pensar, Moore y West constituyen una pareja de la que enamorarse fácilmente y se mueven entre las etiquetas de jóvenes promesas e iconos “forracarpetas”. Bien pero, ¿dónde están ahora?


3. Perfecta banda sonora original. Su música sirve de perfecto complemento al tono del largometraje, colaborando en el proceso de construcción de la personalidad emocional del mismo. Música evocadora, canciones bellas y de corte mayormente romántico que constituyen la casi inexistente atmósfera del filme de Shankman. Canciones pegadizas y, algunas, memorables que son otro de los puntos a resaltar de esta ‘Un paseo para recordar’.


4. Y, esto…

8542253

Como para no caer rendidos.

Jesús Choya
Jesús Choya

Redactor

Si te tengo que decir una pelíula favorita, te digo dos: 'High School Musical' y 'Mulholland Drive'. Cinéfilo aprendiz creado a las puertas del nuevo milenio.

No hay comentarios

Los comentarios están cerrados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies