Siempre es buen momento para Volver

Puede parecer paradójico el elegir una pelí­cula de tí­tulo tan evocador como Volver para abrir el 2014, un año nuevo y, de momento, lustroso, en El Celuloide, pero lo cierto es que pensando entre polvorones, turrones y algún que otro regalo cinéfilo de qué hablar en esta ocasión y dando vueltas a la posibilidad de comentar esta auténtica y profundamente real obra maestra “made in Spain” me di cuenta de que dicho filme contiene, de nuevo quizá paradójicamente, un discurso de potencial vitalista, optimista y que invita a admitir, incluso a tomar, nuestro pasado, nuestras taras o sombras, para encauzar un futuro y, sobre todo, un presente mejor, más cálido, más puro. Y que mejor mensaje que transmitir en éstos primeros coletazos de año que ese: la aceptación de la historia propia – si vamos más allá también de uno mismo como ser único – para escribir nuevas páginas en la misma que se adapten mejor a lo que deseamos/necesitamos. Empezar de cero sin cargas pero tampoco sin recuerdos.
Volver, para quien no lo sepa, es la ultra galardonada cinta que el manchego Pedro Almodóvar nos regalo en 2006 y que, inmediatamente, fue reconocida internacionalmente: Cannes, las asociaciones de crí­ticos estadounidenses, los distintos premios europeos, los Globos de Oro, los í“scar, los Goya… se rindieron ante éste tan verosí­mil viaje de aprendizaje, reflexión y purificación (aunque quizá en otro orden) de un personaje escrito con naturalidad, pasión, frescura y maestrí­a e interpretado con igual ejemplaridad por una estupenda Penélope Cruz, la luchadora y enérgica Raimunda que debe enfrentarse a los avatares de un presente oscuro sin la ayuda de un pasado agridulce pero ciertamente anhelado. Raimunda tomará un camino de piedras y obstáculos, un camino crudo de pesares y cargas, de cuentas pendientes y sueños sin cumplir entre un entorno de personajes casi caricaturescos y paisajes camaleónicos entre el barrio madrileño y los bucólicos paisajes manchegos.
Y en gran medida, nosotros tomamos ese camino con ella.
Quizá sea eso lo que constituye el gran fuerte de la pelí­cula de Almodóvar, la creación de una sólida pero para nada forzada, plástica pero feroz relación de empatí­a entre el fresco de personajes y el espectador, lo que convierte a ésta tierna historia de desventuras y reencuentros, de perdidas y pérdidas, de aceptación y sentimientos soterrados que salen a relucir, de rencillas, de familias y de sangre en un largometraje que contiene una gran carga dramática, un gran potencial emocional.
El discurso se vuelve implí­cito al mezclarse con ensoñaciones fantásticas y profundos tintes de comedia costumbrista que dotan al filme de una calidez extraordinaria y de un carácter de hierro que se mantiene erguido sin tambalearse. Un carácter socarrón por momentos, melancólico en otros pero siempre irreverente, nunca indiferente. Siempre, también, inspirador. Y evocador. Porque Volver nunca deja de ser evocadora. Una evocación material y también psicológica. Una evocación, eso sí­, positiva y suave y que no nubla la vista hacia un futuro incierto pero estimulante. Por ello, Volver, también tiene una lectura profundamente vitalista de fácil observación.
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Su cóctel de géneros no desentona y su reparto femenino coral se erige luminoso como uno de los mejores conjuntos actorales del cine europeo en años: Carmen Maura, constituyendo un doble, y feliz, retorno: el del personaje que interpreta a la vida de Raimunda – en la ficción – y el de ella misma como actriz que se vuelve a cruzar, años después, en el camino del director español más reconocido mundialmente – en lo personal/profesional – resulta estremecedora y brillante así­ como la joven Yohana Cobo no es menos que una auténtica revelación a la que me gustarí­a volver a ver en salas y unas Chus Lampreave, Blanca Portillo y Lola Dueñas que destilan una naturalidad casi hiriente y siempre poderosa.
Uniendo estos dos factores: un guión bien apuntalado, perfectamente equilibrado y un reparto en absoluto e incontestable estado de gracia componen una pelí­cula soberbia en todos sus aspectos, tanto formales como narrativos, que despierta una cantidad inmensurable de sensaciones en el espectador. Volver te arropa cálida y suavemente con sus movimientos a veces excéntricos, a veces profundamente tiernos. Con sus personajes e historias verosí­miles aun pareciendo increibles. Con su ternura y comedia burlona. Con sus dramas y penurias. Con sus contrastes, con su retrato de una España tan cañí­ como necesariamente hambrienta de encontrar su mañana. Con su vitalismo, también necesario. Volver, enamora.
Siempre es buen momento para volver.
Siempre es buen momento para disfrutar de Volver.
Feliz 2014.
Jesús Choya
Jesús Choya

Redactor

Si te tengo que decir una pelíula favorita, te digo dos: 'High School Musical' y 'Mulholland Drive'. Cinéfilo aprendiz creado a las puertas del nuevo milenio.

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