Las doce uvas del pop 2015

Bueno, amiguitos, parece que esto llega a su fin. No sé cómo nos lo montamos, que juraría que cada año pasa más rápido, y con la broma ya son 3 años sin un disco nuevo de Rihanna. Qué heavy eres, Rihanna. 2015 se acaba ya, en nadita, y es momento de echar la vista atrás, recordar los mejores momentos, las mayores sonrisas, los dramas, las lágrimas, los malos momentos, los aprendizajes, las mejores hamburguesas comidas, los auriculares rotos, todo el dinero gastado en cafés,… echamos la vista atrás un poquito, pero tan sólo para verlo con una sonrisa, y coger impulso.

2015 ha sido un año curioso para la música, un año en el que las mayores divas del pop han pasado bastante desapercibidas, dejándole el trono a Taylor Swift,… y a Ylenia. Un año que ha dado mucho de sí en cuanto a variedad, en el que lo indie cada vez lo es menos, y en el que todos nos hemos vuelto Beliebers.

Y como este ha sido un año tan completito, y como nos flipan las listas, la verdad, os hemos hecho una recopilación de los momentos que han marcado el pop en este año. 12 momentos, 12 instantes, 12 uvas que han dado forma al pop en este año que llega a su fin.


1. Los tiburones de la Super Bowl

Todos íbamos un poquito con miedo cuando anunciaron a Katy Perry como la artista que iba a cantar en ese súper concierto que hacen entre un montón de señores jugando a fútbol, o no sé qué coñazo. Y Catalina nos sorprendió para bien, con uno de los mejores Halftimes hasta la fecha y, probablemente, la mejor actuación de su carrera. Pero si alguien eclipsó a la Perry, fueron, sin duda, sus tiburones.


2. La caída libre de Madonna

Corría febrero (parece que haya pasado un montón, ¿no? Como dos temporadas de Amar en Tiempos Revueltos desde entonces) cuando Madonna presentaba single en los Brits. Y se veía venir, y pasó. La capa de torera era monísima, pero se quedó enganchada y, bueno, los memes no tardaron en llegar. Si ya nos lo tenía dicho Edna Moda: «CAPAS NO».


3. El vídeo de Bad Blood

Como ya hemos dicho, este haya sido probablemente el año de Taylor Swift. Su quinceañera oficial, su graduación como estrella del pop con todas las de la ley. Y lo hizo por todo lo alto currándose un vídeo junto a su secta de amigas caucásicas, que fue como un catálogo de American Apparel de cameos interminables. Y la verdad es que, a pesar de que el marketing superara el producto final, el vídeo fue todo un evento y un imperdible en la historia del pop.


4. Miley Cyrus le canta a su pez globo muerto

La Cyrus dejó el listón alto en su reinvención como localcoño con su «Bangerz», y no pudo hacer mejor movimiento que lanzar su nuevo álbum de forma totalmente independiente y gratuita, anunciándolo en directo en su labor de presentadora de los VMA. Y, atención, porque resultó ser un absoluto discazo, tanto literal como irónicamente, del que sigo rescatando esa maravilla de canción, Pablow The Blowfish. Increíble.


5. Ylenia se convierte en diva patria

No es nada nuevo que un concursante de reality aproveche sus quince minutos de fama para lanzar un single tonto que pegue fuerte en verano, hacer un par de bolos y caer en el cajón del olvido hasta que le entrevisten en un Deluxe. Pero esta vez, algo cambió. Ylenia resucitaba como monstruo televisivo tras su paso por GHVip y, quién sabe si es porque la canción realmente es un trallazo, por su propio carisma, por lo maravilloso de su acento o por recuperar el ventilador de Fama ¡A Bailar! en su videoclip, todas las piezas del engranaje funcionaron para hacer del single todo un evento, que ya supera las 12 millones de visitas en YouTube. Que se dice muy pronto.


6. Descubrimos a Las Bistecs

Y siguiendo la estela de redescubrir lo kitsch y lo trash olvidándose de prejuicios, y dejándose llevar por el brilli brilli y el hedonismo, llegaron ellas de sorpresa. Un aspecto visual tremendo, una base súper pegadiza, y, obviamente, una letra que ya forma parte del folklore nacional. La lección de Historia del Arte que nos presentaban las Bistecs ha sido todo un momento indudable, y sólo podemos pedirles más y más. Dórica, jónica, corintia, corintia, corintia.


7. The Weeknd arrasa por donde pasa

Quién le iba a decir al muchacho del Aloe Vera en el cráneo a dónde iba a llegar. Su éxito ha sido progresivo, con un enorme empujón gracias a su participación en la BSO de 50 Sombras de Grey. Pero este ha sido el año en el que el muchacho se ha hecho un Ed Sheeran, entrando con la directa al panorama mainstream y estando, casi literalmente, en todos lados. Aunque parezca que a él le gustaría más estar en su casa comiendo nachos.


8. Se formó la gozadera

Pocas cosas unen y hermanan más a la gente que la canción del verano. Llevábamos años huérfanos de un tema que, realmente, nos pusieran hasta la saciedad en ferias y chiringuitos en todas partes, pero este verano llegó. Miami me lo confirmó. Tuvo varios competidores por el puesto, Él No Te Da, de DaSoul, o La Mordidita, de Ricky Martin, o los temas de Nicky Jam, pero el ganador absoluto del verano fue Marc Anthony con esa gente que nadie sabe quién es, pero que se hacen llamar Gente de Zona.


9. Hello, it’s me

Sería tan redundante justificar por qué Adele está en esta lista… Todos los récords habidos y por haber rotos. Un comeback icónico. Una canción icónica. Una diva icónica. Y creo que sobra decir nada más. Bienvenida, Adela.


10. Papá, mamá, soy Belieber

Os lo comentaba antes; quién nos hubiera dicho hace un año que estaríamos defendiendo a Justin Bieber como artista. Y que lo haríamos, no por su Bieberón, sino por su música. El pobre muchacho sigue siendo bastante insufrible, y sigue haciendo alarde de actitudes un tanto, digamos, hostiables. Pero, de repente, llegó esa maravillosa colaboración con Skrillex y Diplo, Where are Ü Now y dijimos: «Hmm, espérate un momento». Y cuando aún estábamos asumiendo el shock, sacó What do you mean? y empezamos a cuestionarnos si, a lo mejor, no hace falta poner el Spotify en Modo Privado mientras le escuchamos. Ya para cuando sacó Sorry sólo nos quedó rendirnos a sus pies.


11. Zayn se va de One Direction

No todo va a ser bonito en la lista. Porque, oye, nos parece muy bien que fuera un divorcio amigable, y que las dos partes estén bien, pero seguimos llorando semejante pérdida. Los chicos de 1D parece que no levantaron cabeza, y del proyecto en solitario de Zaín mucho más no sabemos. Agradecemos sus selfies que nos alegran el alma, pero nos sentimos vacíos, nos sentimos que nos falta una pieza, nos faltan sus high notes acariciándonos el alma.


12. La lágrima de Edurne

Aún pica un poquito, ¿eh? La sensación de que, mira, lo hicimos todo bastante bien y nos ningunearon injustamente. Edurne fue la elegida para ir a Eurovisión con un tema más que decente, con unos IEIEO icónicos, pero todo se quedó un intento. Sí, es cierto, la promoción previa fue un desastre y, quizás, la puesta en escena podría haber dado mucho más juego, pero Edurne lo hizo de lujo. Y a mí me puso la piel de gallina cuando, en el momento más intenso de la canción, un primer plano de su cara dejaba ver una lágrima caerle. Una sola lágrima que nos unió a todos. #JusticeforEdurne


12+1. You used to call me on my cellphone (titintin)

Y una uvita extra, por si alguna se os ha atragantado o no os ha dado tiempo a quitarle la piel antes. Drake presentaba su nuevo álbum con este absoluto e incuestionable pepino de canción, imposible de sacarte de la cabeza y con un vídeo maravilloso que ha sido carne de memes y Vines y regalitos de Dios gracias al bailecito con el que nos deleitaba el Alex Ubago del rap.


Y hasta aquí un resumen de un año que nos ha dejado muchos momentos como los comebacks de Hilary Duff, Gwen Stefani, Fergie o nuestra María Isabel, un año en el que Katy Perry, Taylor Swift y Adele decidían ir rompiendo récord tras récord, Pablo López nos daba la lata con que si estos idiotas supieran que es el hombre más rico del mundo así, Selena Gómez y Demi Lovato hacían su paso de niña a mujer, uno en el que Carly Slay Legend sacaba el mejor disco pop del año y pasaba total e injustamente desapercibido. Pero se hará justicia, tarde o temprano.

Sólo nos queda despedir este año quedándonos con lo mejor, tomándonoslo todo con un guiño y una sonrisa, queriéndonos si podemos, siendo felices aunque parezca que no se puede y esperando que este 2016 que entra sea un poquito mejor.

Y que Rihanna espabile ya.

12 despropósitos de Año Nuevo

La Nochevieja está al caer, amigos. Bueno, apuesto a que ya os habréis dado cuenta. Cuando éramos niños la Nochevieja era el premio de consolación, la noche en la que te dejaban tirar petardos para mantenerte entretenido en el periodo de barbecho navideño entre que habí­a venido Papá Noel y terminaban de llegar los Reyes Magos de Oriente… pero ahora es mucho más. Es el acontecimiento con mayúsculas. Es decir, EL ACONTECIMIENTO.

Termina un año, mejor o peor, ¡pero da igual! Porque todo lo malo queda atrás. En unos dí­as dará comienzo otro que, esperemos, será aún mejor que el anterior. El año en que por fin encontrarás a esa persona que te hará feliz, la empresa donde haces prácticas te contratará, bajarás esos kilitos de más, serás más altruista, dejarás de fumar… Un punto de partida, un nuevo cuatrimestre, nuestro particular reducto de ilusiones que con dedicación, ganas y una sonrisa, podremos hacer realidad. Claro que sí­. Y algo así­, hay que celebrarlo.

Pese a que me consta que el fin de año es una tradición muy de cada uno (de cada cultura, de cada paí­s, e incluso de cada casa), lo que solemos hacer por aquí­ es cenar con la familia, comernos las doce uvas, ir tal vez a una fiesta… Parece sencillo, ¿cierto? Pues, aunque no lo parezca, hay un sinfí­n de trampas y triquiñuelas que hacen del fin de año una carrera de obstáculos de la que pueden salir varios heridos graves. No obstante, ¡que no decaiga el ánimo! Podemos enumerar algunas de las situaciones más comunes y a la vez más complicadas de esta festividad para que cuando llegue el momento estemos preparados, y lo haremos en 12 pasos en homenaje a las 12 uvas de la concordia. Amárrense los cinturones, que allá vamos.


1.- «¿Qué hacemos en fin de año?»

Un buen dí­a de octubre estás tú con tus amigos tan tranquilo en el césped del campus, tumbado a la Bartola esperando a que empiece la siguiente clase (a la que luego no tienes pensado entrar, pero bueno, alegrí­a que ya casi es Navidad) y, de repente, alguien plantea la pregunta; «Oye, chicos, ¿qué hacemos en fin de año?». Al principio te impacta, porque claro, no estabas preparado para esto, pero te hace pensar. «Me han dicho que no sé quién hace una fiesta en no sé dónde […] 20 € barra libre». ¿Cómo? Pa’llá que vamos. Error, no os dejéis llevar y planificad frí­amente, que luego pasa lo que pasa.


2.- La cena: comienza el espectáculo

Si todo va bien, entre aquella cálida mañana de octubre y el dí­a 31 habrán pasado muchas cosas, pero nada relevante para el caso. La cuestión es que ya es Nochevieja, y te habrás desplazado al lugar donde tus padres han decidido que partirás el año. ¿A qué hora empezamos a comer? ¿Qué vamos a comer? ¿Comer? Sí­, parece que de eso va la cosa. í‰sa es la parte sencilla, pero recuerda que estarán allí­ todos tus tí­os/primos con los que ya tuviste un rifirrafe en Nochebuena, así­ que otro cantar será saber dirigir el festí­n para que no termine tal que así­. Ahí­ estará tu santa abuela de mediadora para evitar que eso ocurra.


3.- El familiar impertinente 

En estas fechas de paz y amor, para crear tensión ya está tu tí­o. Llámalo Juan Carlos, Manolo, Gregorio, Ví­ctor. Eso es lo de menos. Llegará un momento de la cena en el que empezará a martirizar a cada uno de los jóvenes de la mesa, y tu turno se hará esperar. Sacará a relucir todos aquellos temas sobre los que no te apetece soltar palabra, y ahí­ estarás tú para explicar por qué llevas 6 años sacándote el segundo curso que, oye, se te está resistiendo.


4.- «¿Dónde vemos las uvas?»

No nos levantaremos de la mesa sin debatir asuntos de vital importancia, entre ellos dónde vamos a ver las uvas. Ahí­ la familia se dividirá, se formarán pequeños bandos que intentarán echar por tierra el resto de propuestas y, oye, que gane el mejor. Suerte que este año nuestros compañeros de ONTv nos lo han puesto fácil.


 5.- El ratito entre que cenas y llega el año nuevo: ese vórtice temporal

Si la historia ha seguido el transcurso natural de las cosas, son las 22:30, los villancicos ya están sonando a todo trapo, tú estás a punto de reventar por exceso de ingesta de langostinos, y tu tí­o ya no es un problema porque el vino espumoso le ha inutilizado la lengua y, por tanto, el habla. Vale, y ahora, ¿QUí‰? Aún queda hora y media para las uvas y ese/a primo/a tuyo con el que te llevabas muy bien cuando eras pequeño pero que luego os hicisteis adolescentes y ya no tanto (no sabes muy bien por qué) está en una esquinita de la mesa revisando Instagram. Aquí­ puede pasar de todo, así­ que no desestimes ninguna opción. Tampoco estarí­a mal que ayudaras a recoger los platos, vamos.


 6.- Get ready for las supersticiones

También, puedes aprovechar ese ratito para prepararte y llevar a cabo todo tipo de rituales que han pasado de generación en generación y que te garantizan un buen año nuevo. Mi hermana, experta en la materia y a la cual le mando un beso desde aquí­, propone por supuesto comerte las 12 uvas, algo de comer lentejas, poner un anillo de oro en la copa en la que brindarás, escribir 7 cosas que no quieras y 7 cosas que sí­ y ponerte la notita en un zapato, llevar ropa interior roja, comerte las uvas a la pata coja sobre el pie izquierdo para que empieces el año con el pie derecho, y abrazar a alguien inmediatamente después de las campanadas. Y creo que nada más (y nada menos, oiga).


 7.- Ya es la hora. ¿Ya es la hora? ¡YA ES LA HORA!

Todo el mundo corre por la casa y no entiendes muy bien por qué. ¡Las uvas, LAS UVAS! Aaah, vale, vale. Todos a sus puestos. Televisión encendida, uvas en mano, risotadas nerviosas. Mantened la calma, que al final todo sale bien.


 8.- El recuento de las uvas

Quedan a penas segundos para las campanadas y se produce el esperado recuento que, para dar emoción a nuestras mundanas vidas, hacemos en el último preciso instante. Tu primo: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12. ¡Bien! Tu tí­o: 1, 2, 3, […] 12. ¡Genial, buen trabajo, equipo! Tú (desatando el caos, como de costumbre): 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11… ¿Once? ¿Cómo que once? No puede ser, ¿PERO QUí‰ HAGaaah mí­rala aquí­, la jodí­a, estaba escondidita. Ahora sí­, todos listos.


 9.- «PERO ESPERA, ¡QUE ESTO SON LOS CUARTOS!»

Es tradición que SIEMPRE haya alguien que empiece a comerse las uvas cuando le viene en gana. Para eso están los cuartos, para hacernos pasar grandes momentos.


10.- Las cadenas de whatsapp vs. las llamadas de tus familiares 

Tras la explosión de júbilo que supone la entrada del año nuevo, tu teléfono está que echa fuego. Los tí­os con los que no has cenado se han encargado de hacerte llegar todas las cadenas/imágenes de felicitación del año nuevo habidas y por haber, y tu hermana mayor que está en Australia quiere establecer conexión con la casa. Connecting people.


11.-  Quién me lleva, quién me lleva

Después de que hayas escupido 8 de las 12 uvas en un ataque de risa que te ha dado mientras las masticabas, como decí­amos, es año nuevo. Todo es amor, abrazos, felicidad y, además, ha llegado el momento de salir, pero… ¿quién te lleva? ¿alguien se ofrece voluntario? ¿no? ¿nadie? Y es entonces cuando miras a tu madre con cara de angelico y ella ya, que se lo ve venir, ya espera tu petición así­:


12.- La vuelta a casa (¡y feliz año nuevo!)

Finalmente, embaucas a ese primo tuyo que ya no te cae tan bien pero que se ha sacado el carnet de conducir (a diferencia tuya), y él mismo te lleva porque la fiesta a la que él va le pilla por la zona. Lo das todo, bailas como si no hubiera un mañana, te comes el chocolatito caliente, y de vuelta a casita. Seamos sinceros, ya para este entonces no estás tú para muchos trotes, así­ que a la cama, ¡que en unas horas toca comida familiar de año nuevo!


 Y hasta aquí­ los despropósitos de año nuevo. Es bien sabido que la del 31 es una noche mágica, y que cualquier cosa puede pasar, así­ que estad preparados y preparadas para ello. Espero y esperamos, de verdad, que tengáis un maravilloso año 2015 🙂 (¡y que os dejen mucho los Reyes!)

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