‘Aniquilación’: Una constante alienígena

‘Aniquilación’ marca la vuelta de Alex Garland a la escena cinematográfica, y no es precisamente una noticia que debiese pasar desapercibida. Quien dirigiese su obra prima, ‘Ex-Machina’, levantó tanto a la crítica como al público en 2015 con su ópera prima y consiguió un sorprendente Oscar en la categoría de efectos especiales –quedando por encima de contendientes como ‘Mad Max: furia en la carretera’ o ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’–. Esta vez, tras una fuerte lucha con las distribuidoras, debido al riesgo intelectual que podía suponer su nuevo filme, ha encontrado un soporte en streaming para su visionado.

Netflix estrenó recientemente esta nueva cinta de ciencia ficción que supone un punto de inflexión frente a todas las que han pasado con anterioridad. La premisa augura un nuevo escenario paranormal conocido como ‘The Shimmer’, una atmósfera que un grupo de exploradoras –encabezado por Natalie Portman y Jennifer Jason Leigh– visitarán para estudiar su fenomenología. Sin embargo, no será una expedición cualquiera: la mutación genética abunda por doquier dentro de dicho submundo y lucharán por conseguir pruebas y sobrevivir.

Si por algo rechazaron esta película fue por su trasfondo, difícil de atender para el espectador medio. No obstante, los elementos y subtramas que guarda ‘Aniquilación’ son bien claras. En primer lugar, Garland muestra a un grupo de mujeres con un pasado lleno de traumas y penurias. Entre ellas, una alcohólica, una madre que perdió a su hijo, una joven con tendencias suicidas y una esposa abandonada que espera la vuelta de su marido. Esta última, trama que protagonizan Portman junto a Oscar Isaac, marcan un turbio comienzo del filme y la razón por la que ella se marcha a la aventura de explorar un nuevo mundo. Y en segundo lugar, por una trama que se ha tratado en la historia del cine infinidad de veces –unas veces mejor y otras peor–: el asentamiento de la raza alienígena en el planeta Tierra.

Esta última funciona por el guion de Garland, solvente, naturista e inmediato, sin dejar lugar a dudas salvo un rastro de niebla en la noche. No pierde el tiempo siguiendo una linealidad temporal, y numerosas veces vuelve al pasado para recrear la degeneración de la relación entre estos dos personajes. Más notable es la introducción de los obstáculos en su desarrollo. No son precisamente pequeñas piedras en su camino, sino caballos de un tablero de ajedrez que les queda muy grande a las exploradoras. Juega con su destino sin sentir ni padecer, todo mediante una mecánica natural, inteligente. Ellas saben lo que hacer ante las circunstancias de peligro, y es de agradecer que en una película de ciencia ficción, en el que el papel de la mujer marcó momentos de verdadera reivindicación –solo hay que recordar a Sigourney Weaver en las cintas de ‘Alien’ de Ridley Scott– les permita el lujo de ser personas autosuficientes y resolutivas. Como la vida misma, vamos. A Garland no se le caen los anillos relegando la figura masculina en un segundo plano.

‘Aniquilación’ es una prometedora continuación a ‘Ex-Machina’. Ambas hablan sobre el destino de una sociedad que pronto se convertirá en esclava ciega de las amenazas externas: la robótica y los misterios del universo al acecho. Dos motivos que el cine ha filmado hasta convertirlo en un cliché, una realidad improbable. Solo que, al menos en este caso, los efectos visuales le otorga más credibilidad al proceso de mutación de los elementos. Y con ello, Garland construye con su segunda película como director un camino sinuoso de aguas profundas, con claros matices de tragedia y crispación, poniendo en peligro el origen de la naturaleza hasta mutarlo. Hasta convertirlo en un clon irreal en el que viviremos, sin acordarnos siquiera de nuestra naturaleza humana. Pues para entonces, formaremos parte de una constante alienígena.

 

 

Black Mirror: el futuro nos ha alcanzado

Mañana, viernes 21, Netflix, esa plataforma audiovisual con ansias de dominación cultural mundial, pondrá a disposición de sus clientes la tercera temporada de una de las ficciones audiovisuales capitales de la década de los 10: Black Mirror. La serie del agitador-autor británico Charlie Brooker, volverá a hacernos reflexionar sobre cómo la tecnología en general y las pantallas en particular, afectan al devenir de nuestras vidas y de nuestras sociedades. Black Mirror recupera el formato de antología por capítulos de la canónica The Twlight Zone, presentando al espectador historias cerradas e independientes de 40 minutos (a excepción del especial de Navidad).

Si hay ahora mismo una ficción con ansias de crear debate entre los espectadores, remover conceptos establecidos, cuestionar certezas y crear nuevas dudas esa es Black Mirror. Una serie que retoma un subgénero tan ilustre de la ciencia ficción (literaria y audiovisual) como la distopía para reflexionar sobre un futuro que ya nos ha alcanzado. Aunque algunas de las innovaciones técnicas que presenta la serie aún no han sido inventadas (y quizás jamás lo sean), Brooker y sus guionistas usan los dispositivos como herramientas para hablar de problemas actuales y para incidir en los gérmenes de nuestros problemas futuros. Aprovechamos la llegada de los 6 nuevos episodios de la serie para repasar sucintamente los 7 capítulos que Black Mirror nos ha ofrecido hasta ahora.


fifteen-million-merits7. Fifteen Million Merits (1×02)

El segundo episodio de la serie también es el que presenta un mundo formalmente más diferente al nuestro. Una distopía futurista de colores chillones dónde la sociedad gira en torno al consumo de telebasura y las personas de clases inferiores se dedican a pedalear en bicicletas. El episodio, escrito por el propio Brooker y su esposa, que trabajó en X Factor, es una crítica cargada de cinismo al adormilamiento de las masas, a la telerrealidad y al clasismo que impera en nuestras sociedades. El principal problema de esta historia es que, a diferencia de otras de las que hablaremos a continuación, carece de sutileza. Brooker entra como un elefante en una cacharrería en un mundo que conoce bien y del que ya había hablado con anterioridad en Dead Seat, su miniserie sobre un Gran Hermano amenazado por zombies.


The Waldo Moment6. The Waldo Moment (2×03)

De todos los episodios emitidos hasta la fecha de Black Mirror, éste es el que peores criticas ha levantado entre sus espectadores. Tuvo, además, la mala suerte de cerrar una segunda entrega que había rayado a un nivel altísimo en sus dos primeras partes. The Waldo Moment, a diferencia del anterior capítulo del que hemos hablado, nos sitúa en un presente perfectamente reconocible para el espectador, dónde un personaje animado soez, demagogo y faltón de un late night, salta a la arena política y se presenta a las elecciones británicas. El capítulo refleja el devenir de la campaña, contraponiendo al descontrolado personaje público con el hombre que le pone voz, internamente aterrorizado por lo que es capaz de hacer. Aunque esta fábula política no contó con el favor del público y la crítica en su momento, la irrupción de Donald Trump en el sistema político estadounidense ha terminado por revalorizarla. Black Mirror ya nos había avisado, este mundo en el que vivimos se puede entregar fácilmente a un bufón autoritario.


the-national-anthem5. The National Anthem (1×01)

Para poner en marcha su antología, Brooker escogió un capítulo que no podía dejar a nadie indiferente, The National Anthem pone al Primer Ministro británico ante un terrible dilema (moral, social, político): si quiere salvarle la vida a una princesa secuestrada tiene que follarse a una cerda en directo por la televisión, si no lo hace, la princesa morirá. ¿Cuánto vale la vida de una persona? ¿Hasta qué punto somos adictos al morbo y la banalidad? Dilemas sin fecha de caducidad. Conversando la semana pasada, con un amigo que está viendo la serie por primera vez, a través de Netflix, le pedí que se pusiera en el lugar del PM y reflexionara sobre su decisión (aunque él lo tuvo claro, jamás introduciría su pene en un gorrino por salvar a una persona que no conoce). Una excelente carta de presentación para una serie que buscaba ser más ambiciosa que lo demostrado en este capítulo inaugural.


white-christmas4. White Christmas (3×00)

Tras el final de la segunda temporada y con la continuidad de la serie en el aire, Brooker sorprendió a su público con el anuncio de la emisión de un episodio especial de Navidad, protagonizado por Jon Hamm, Oona Chaplin y Rafe Spall. White Christmas dibuja una sociedad en la que los seres humanos pueden bloquear a personas que no desean ver jamás, convirtiéndolas para sus ojos en meras sombras blancas. Con este leitmotiv, tres historias se entremezclan componiendo una pesadilla en la que la noción de perdón ha sido exterminada socialmente. Una obra de mayor duración que el resto de entregas, tan hipnótica como terrorífica.


white-bear3. White Bear (2×02)

Si White Christmas da mucho miedo, White Bear no se queda atrás. De tal forma que los dos episodios blancos de la ficción, son paradójicamente los más oscuros, retorcidos y pesimistas. Este capítulo arranca con una mujer amnésica que es incansablemente perseguida y grabada vaya a dónde vaya. La protagonista, completamente desnortada, emprende una huida hacia adelante en la que tendrá que luchar por su propia supervivencia y por descubrir quién es y qué está pasando a su alrededor. El Brooker más pérfido pinta una sociedad carcomida, al borde de la psicopatía colectiva. Su final es una patada en el estómago.


the-entire-story-of-you2. The Entire History of You (1×03)

Si los White son los dos episodios más ácidos y brutales de Black Mirror, los dos capítulos que nos quedan por mentar son los más intimistas y personales. En The Entire History of You las personas pueden grabar sus recuerdos, borrarlos y reproducirlos a placer. Esta avanzada tecnología, a priori llena de ventajas, termina por jugar un papel fundamental en la relación entre los dos protagonistas de la historia (Toby Kebell y Jodie Whittaker) visibilizando las grietas que existen en la pareja. Este episodio, de una dureza emocional inusitada, contiene una de las secuencias más prodigiosas del audiovisual de los últimos tiempos: la pareja hace el amor mientras cada uno de ellos visualiza recuerdos de un polvo mejor. Triste, sencilla y demoledora.


be-right-back1. Be right back (2×01)

Para el estreno de la segunda temporada, Charlie Brooker sacó su vena más emocional y fichó a dos actores en alza como Hayley Atwell y Domhnall Gleeson (que, por cierto, jamás han estado mejor), para contarnos la historia de una mujer que hacer frente al dolor que le causa la muerte de su novio. Pero… ¿por qué desprenderte de alguien si toda su personalidad se expande a través de las múltiples redes sociales que usó mientras vivía? El futuro que plantea Be right back aún parece lejano, pero es palpable. Nos hemos volcado a nosotros mismos, a nuestros sentimientos, a nuestras ideas, a nuestras pasiones en internet, de tal forma que al final tenemos dos almas, aquella que pesa 21 gramos y aquella otra que se puede pesar en MB. Lejos de la sátira feroz de otras obras de Brooker, este episodio es tierno, crítico, elegante y clarividente. Una obra mayúscula de la sci-fi contemporánea.

Las 5 mejores películas españolas de ciencia ficción

Mañana se estrena en los cines españoles Extinction, el salto del director Miguel Ángel Vivas del terror a la ciencia ficción. El film, rodado en inglés y que cuenta con el lostie Matthew Fox como protagonista, es una de las apuestas más ambiciosas de nuestro cine en este 2015. No sólo por el presupuesto con el que contó Vivas, sino también por abrazar un género que se le resiste al cine español, como es la ciencia-ficción. El terror y, sobre todo, el thriller han brillado en los últimos años en nuestra cinematografía, tanto a nivel de público, como de crítica y premios. Títulos como Los otros y El orfanato, por un lado, y La isla mínima, Celda 211 o No habrá paz para los malvados, por el otro, han asentado estos dos géneros en nuestra maltrecha industria (si es que ésta existe). Sin embargo el fantástico, pero sobre todo la ciencia ficción, no han terminado de despegar. Esperemos que Extinction, que también incluye elementos de terror, sea un importante paso en la buena dirección para la consolidación del género en España. Mientras tanto, aquí van 5 fantásticas películas sci-fi españolas.


xPKS1Vbc.640x360.05. Acción mutante (Álex de la Iglesia, 1993)

Que tu primera película sea una descacharrante comedia de ciencia ficción requiere tener redaños, personalidad y contar con un sólido apoyo detrás. Álex de la Iglesia tenía todo eso en 1993 cuando se estrenó Acción Mutante, producida por El Deseo de los hermanos Almodóvar. Esta historia de un grupo de mutantes secuestradores fue la carta de presentación de uno de los directores más relevantes del cine español de las últimas dos décadas. Acción Mutante es una película desenfadada, salpicada de diálogos brillantes, absurda y desmedida. Un film de entretenimiento que, al igual que el cine del propio Almodóvar, hace humor a partir de lo spanish trash. No es una gran película, pero sí es una comedia graciosa y desvergonzada que juega bien con las reglas de la ciencia ficción para generar carcajadas.


mqdefault4. 3 días (F. Javier Gutiérrez, 2008)

Hace ya 7 años, F. Javier Guitérrez estrenó su ópera prima en el Festival de Málaga, cosechando grandes halagos y hasta cuatro premios, incluida la Biznaga de Oro. 3 días es un drama (pre)apocalíptico que sigue a un improbable héroe, el siempre sensacional Víctor Clavijo, durante las 72 horas antes de la llegada de un meteorito que aniquilará a la humanidad. Sin contar con los medios de películas estadounidenses con una premisa similar, el film de Guitérrez se lo juega todo a que éste sea capaz de darle una entidad visual interesante a la historia. 3 días podrá gustar más o menos, desde luego no es una película perfecta, pero sin duda está rodada con personalidad. Por eso la película es estimulante allí dónde otras cintas españolas con mucho más presupuesto y ambición son anodinas. Hablo de Los últimos días o Fin. Si el género quiere consolidarse en el cine español tendrá que apostar por las historias pequeñas hechas con sólidas ideas y estilo propio. Precisamente este año Gutiérrez dará el salto a Estados Unidos con el estreno de su segundo largometraje, Rings, una precuela de The Ring.


yCatal5BcOyrVMSfKJQtfT88QvQ3. Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007)

Tras haber estado nominado al Oscar al mejor cortometraje de ficción gracias a 7:35 de la mañana, había una gran expectación en torno al futuro como cineasta de Nacho Vigalondo. Su debut en el mundo de los largometrajes se produciría en 2007 con Los cronocrímenes, que partía de una premisa clásica de la ciencia ficción, los viajes en el tiempo. Vigalondo rueda una especie de respuesta española a Primer (Carruth, 2004), una de las películas sci-fi de culto que nos ha dado el nuevo milenio. Cuando uno se mete en la máquina del tiempo se arriesga a multiplicarse a sí mismo y a destruir su vida. No faltan ciertas gotas de humor, ciertos agujeros de guion y un estilo narrativo inocente pero también ingenioso. Los cronocrímenes sigue siendo, en mi humilde opinión, la mejor película de Vigalondo, quizás por esa mezcla de inocencia e ingenio. Por ese aire desenfadado, de joven cineasta que está probándose a sí mismo y que no tiene miedo a estrellarse. Vigalondo volvería al género en 2011 con Extraterrestre, una romcom sci-fi que no terminaba de cuajar.


p09rrqTv9xdh6y0UIxcjnd75KXW2. Eva (Kike Maíllo, 2011)

Pasamos de los viajes en el tiempo a la robótica, otra premisa fundamental de la ciencia ficción. En Eva tenemos un futuro próximo muy similar a nuestro presente, robots, secretos y un triángulo amoroso interpretado por Daniel Brühl, Marta Etura y Alberto Amman. Y quizás sea este triángulo el punto más débil de esta historia sobre un investigador que persigue la creación de un niño robot. Si la película fuera más una distopía reflexiva o un thriller psicológico, que un drama romántico, sería mucho mejor. Aún así, a mí me encantó Eva, a pesar de sus defectos, de sus lastres. Visualmente es una maravilla. Preciosa. Rodada con gusto y cariño. Confirmando de nuevo que los profesionales que salen de la ESCAC son fantásticos en todas las áreas. Con esta película Maíllo consiguió algo que no habían logrado sus antecesores en esta lista, ganar el Goya a Mejor Director Novel (Gutiérrez ni siquiera fue nominado).


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1. Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997)

Otro ganador del Goya a Mejor Director Novel es Alejandro Amenábar y Abre los ojos, la única película de esta lista que no es una ópera prima. Desde luego resulta curioso que sean directores jóvenes los que se hayan atrevido, por el momento, a adentrarse en la ciencia ficción. Como si nuestro cine nos gritara “No es género para viejos”. Tras el brutal éxito que supuso Tesis, su aproximación al thriller psicológico, Amenábar tenía que confirmar su talento en su esperadísimo segundo largometraje. Abre los ojos no es tan buena como Tesis. De hecho no creo que ninguna película posterior de Amenábar lo sea. Pero es una tensa e hipnótica cinta de ciencia ficción. Es terrible vivir ahogándonos en el dolor y en los recuerdos de una vida mejor. A veces, es terrible vivir. Amenábar maneja con astucia los giros que va pegando el guion en el terreno narrativo y construye una puesta en escena fabulosa, cuyo culmen es la ya mítica secuencia de la Gran Vía vacía. El cineasta arriesgó y salió ganando. Quizás con los años Amenábar ha ido perdiendo eso mismo, ese riesgo, esa necesidad de indagar, de explorar, de saltar al vacío. Quizás por eso mismo la ciencia ficción en España sigue siendo sólo un género poco explorado y en manos de jóvenes cineastas, sin miedo a darse de bruces.

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