Las cinco mejores películas sobre redes sociales

Mañana llega a los cines españoles Nerve, la última película de los directores de Catfish (y de la tercera y cuarta entrega de Paranormal Activity), un thriller en la era de las redes sociales y la hiperconectividad globalizada, en el que una chica (Emma Roberts) se ve inmersa en un juego online dónde un movimiento en falso puede costarle muy caro. Aprovechamos este estreno para hablar sobre otras películas que reflexionaron sobre el uso que le damos a las redes sociales y los peligros (o oportunidades) que las mismas conllevan.


5. Manic Pixie Dream Girl (An Internet Love Story) (Pablo Maqueda, 2013)

Manic Pixie Dream GirlVivimos en unos tiempos en los que semana tras semana estalla algún tipo de simulacro de escándalo relacionado con un famoso youtuber. Aprovechando este caldo de cultivo, el tándem Pablo Maqueda-Rocío León, co-guionistas y director y única actriz, respectivamente, construyen en Manic Pixie Dream Girl una reflexión descacharrante y perturbadora de la Era Youtube.

Una youtuber obsesionada con su cantante favorita sube un video llorando defendiéndola ante las denuncias de que hace playback que la acosan. A partir de ahí se desata una cacería online en la que se convierte en el centro de mofas e insultos ¿Cuales son los límites del fanatismo en el mundo globalizado? ¿Hasta dónde podemos llegar a exponernos a nosotros mismos para colmar nuestras ansias de ser escuchados? Y si el fanatismo da miedo, el odio que genera ese fanatismo en aquellos que no lo comparten es incluso más aterrador. El anonimato en las redes sociales permite a las personas herir gratuitamente a otras. Y ese dolor puede trascender de los aparatos tecnológicos hasta herir de verdad y destrozar una vida… gratuitamente.


4. Hard Candy (David Slade, 2005)

Hard CandyUn fotógrafo treinteañero (Patrick Wilson) queda con una adolescente (Ellen Page) a través de una web. La lleva a su casa para sacarle unas fotos, aún sabiendo que la chica es menor de edad. A partir de ahí se desata un juego terrible entre ambos, en el que el cazador puede terminar siendo cazado.

Slade construye así una película de terror psicológico que reflexiona sobre nuestras más oscuras pulsiones, así como las sociopatías imperantes en el mundo actual. Internet y las redes sociales no han creado monstruos, simplemente les han dado una vía cómoda y accesible para poder llevar a cabo sus más retorcidas obsesiones.


3. Disconnect (Henry Alex Rubin, 2012)

DisconnectEl cineasta indie Henry Alex Rubin planteó Disconnect casi como una revisión de American Beauty, tras una década en la que el mundo se vio sacudido por la implantación total de internet y las redes sociales. Como en la obra de Sam Mendes, en Disconnect seguimos a un grupo de personajes perdidos en unas vidas que no sienten como propias, desconectados de sí mismos y de los demás. Y precisamente son las redes sociales las que los conectan y desconectan de forma casi simultánea, arrojando luz sobre sus miserias. Disconnect es una película que puede pecar de ser, en algunos momentos, manipuladora y maniquea, pero también es un film valiente y sincero sobre lo incomunicados que estamos y sobre cómo eso nos hace daño a nosotros y a las personas que nos rodean.


2. Catfish (Henry Joost y Ariel Schulman, 2010)

CatfishNev, un fotógrafo neoyorkino, mantiene una relación cibernética con Megan, la hija mayor de una familia de Michigan. Con el paso del tiempo Nev se va enamorando de Megan y cogiéndole cariño a toda su familia, sobre todo a su madre y a su hermana pequeña. Sin embargo las dudas sobre la veracidad de lo que Megan le cuenta comienzan a crecer, hasta el punto de que Nev termina yendo a Michigan a conocer qué hay de cierto en todo lo que Megan le ha dicho.

Al llegar allí descubre que la verdad es un campo de minas dónde las mentiras, la frustración, la ilusión y la felicidad se entremezclan, haciendo imposible dictar un juicio de valor sobre lo que está bien y lo que está mal. Catfish resulta aterradora porque nos muestra lo dura que puede llegar a ser la vida y lo difícil que resulta llegar a conocer de verdad a alguien. Siempre nos guardamos gran parte de nuestras miserias para nosotros mismos.


1. The Social Network (David Fincher, 2010)

The Social NetworkNo se puede reflexionar sobre cómo el cine ha buceado en el mundo de las redes sociales (nuestro mundo, al fin y al cabo) sin hablar de The Social Network, uno de los films estadounidenses más relevantes de lo que va de milenio. A través de saltos en el tiempo, David Fincher y Aaron Sorkin nos cuentan cómo Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) ideó Facebook, cómo la compañía creció y cómo por el camino tuvo que ir aniquilando a todo aquel que se interpusiera entre él y su idea.

The Social Network no es una agriografía de Zuckerberg, es una reflexión cínica y pesimista sobre lo que implica ejercer el poder. Zuckerberg no es un monstruo, es simplemente un hombre ambicioso sumido en la ambiciosa empresa de construir una compañía que extienda sus lazos por todo el planeta. Como rezaba la campaña promocional del film: no se hacen 500 millones de amigos, sin ganarte algún enemigo. Mientras el film dibuja la batalla entre Zuckerberg y su ex-socio Eduardo Saverin (Andrew Garfield), perfila sabiamente cómo son las relaciones personales hoy en día, breves, inconexas, caóticas y a menudo superficiales. No es que las redes sociales nos estén desconectando, más bien es que no terminan de ser capaces de conectar lo que ya se encontraba separado.

Las 10 mejores frases del cine LGTBI

A lo largo de las décadas, cientos de films protagonizados por personajes LGTBI nos han dejado secuencias, conversaciones y frases memorables. Aprovechando la celebración del Orgullo, repasamos algunas de esas palabras que se han clavado en la memoria colectiva, por haber sabido reflejar los sentimientos o las ideas de millones de personas en el mundo.

10. “Esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía” – La mala educación

La mala educación

En un brillante ejercicio metacinematográfico, Almodóvar propone en La mala educación, una de sus películas más oscuras y retorcidas, la disolución de las barreras entre el cine y la vida. Así, el protagonista, un joven cineasta, reconstruye su pasado para parir una ficción que termina por mezclase, inexorablemente con su presente. En una de las secuencias que está rodando, el protagonista de esa película dentro de la película le dice al director pederasta de un colegio de curas: “esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía”. Toda una declaración de intenciones de un cineasta que ha intentado fotografiar la evolución del país desde la Transición hasta nuestros días. Ojalá fuera cierto.

9. “Siento que estoy fingiendo en todo, soy yo a la que le falta algo” – La vie d’Adèle

Adele

Adèle es una adolescente perdida en la nadería existencial. No sabe quién es ni qué quiere. No sabe, ni si quiere algo. Y de repente irrumpe en su vida, como un sol resplandeciente en medio del invierno, Emma. Y la sacude por completo. Adèle refleja la terrible sensación de sentirse vacío, de tener que esforzarse por encajar, de intentar disimular que no sabes quién eres ni a dónde vas. Una terrible angustia social y vital que te carcome por dentro.

8. “Volvamos a empezar“ – Happy Together

Happy Together

Cada vez que la convulsa relación entre Lai y Ho se quiebra, el segundo acaba pidiéndole al primero volver a empezar. Un reset. Sin embargo, es imposible que los humanos borremos todo lo que hemos experimentado y comencemos de nuevo, de forma inmaculada. Cada vez que Lai y Ho vuelven a empezar lo hacen cargando en su interior, y por lo tanto en el propio corazón de su relación, todo el dolor que se han hecho mutuamente. Happy Together aborda la incapacidad de asumir que una relación se muere, que reanimarla una y otra vez es una forma de encarcelarnos a nosotros mismos y a la persona que amamos. A menudo no se puede volver a empezar.

7. “Sí, me pongo crema base. Sí, vivo con un hombre. Sí, soy un marica de mediana edad… pero sé quién soy” – The Birdcage

Una jaula de grillos

En esta lista hay varias personas que no saben quién son, qué desean, hacia dónde van. No es el caso de los protagonistas de esta divertidísima comedia de enredo, que sí, tira de estereotipos, pero lo hace para reivindicar la libertad de cada uno para vivir la vida que quiere vivir. Dos hombres maduros tienen que lidiar con la familia conservadora de la futura esposa del hijo de uno de ellos. El resultado es, obviamente, un encuentro plagado de desencuentros. Frente a los ataques, las ansias de libertad. Frente a la incomprensión, la reivindicación y el orgullo.

6. “El matrimonio es duro. Dos personas, año tras año. A veces dejas de ver a la otra persona” – The kids are all right

The kids are all right

El matrimonio homosexual ha cumplido ya una década en España y en Estados Unidos la Corte Suprema dictaminó que era ilegal prohibirlo hace un año. Hasta ahora pocos films protagonizados por personajes LGTBI se han aproximado a esta institución social (y legal). En The kids are all right, Lisa Cholodenko retrata la crisis de una pareja que lleva varias décadas junta. La estabilidad en la que viven se quiebra cuando irrumpe en sus vidas el padre biológico de sus hijos. Y todo lo que parecía sólido, de repente, se vuelve líquido. Las rutinas a veces conducen a la invisibilización. Nada es indestructible.

5. «No hay nada peor que una causa perdida» – Pride

Pride

Lo único que evita que una causa se considere perdida es que siga habiendo gente en pie dispuesta a luchar por ella. En un contexto sociopolítico tan convulso como en el que vivimos, es importante mantener el idealismo. En Pride, Matthew Warchus, relata la unión que se estableció en el plúmbeo Reino Unido de Margaret Thatcher entre dos grupos sociales vulnerabilizados: los mineros y los homosexuales. Pride nos recuerda que la unión hace la fuerza, que la comunicación nos ayuda a comprendernos mutuamente y que la política se hace en la calle, en los bares, a través el contacto humano. No, no hay nada peor que una causa que se da por perdida.

4. “Ojalá supiera cómo dejarte” –  Brokeback Mountain

Brokeback

Brokeback Mountain es uno de los últimos grandes clásicos que ha parido el cine americano. Este drama romántico que sigue a dos cowboys obligados a vivir su amor en la lejanía y el secretismo, está lleno de frases lapidarias y de secuencias estremecedoras. En una de las discusiones que mantienen los protagonistas, que empiezan a ser conscientes del daño que se están haciendo mutuamente, Jack Twist le dice a Ennis del Mar “ojalá supiera cómo dejarte”. ¿Hasta que punto nos compensa amar cuando ello implica más sufrimiento que felicidad? No somos tan racionales cómo nos gustaría creer que somos. No es fácil dejar atrás los sentimientos, por mucho que nos destruya tenerlos.

3. “No sé nada, no sé qué quiero. ¿Cómo podría cuando todo lo que hago es decir que sí a todo?” – Carol

Carol

No estamos educados para saber decir que no. Quizás parezca una nimiedad, pero saber decir que  no es algo fundamental para poder sobrevivir en este mundo. Si todo el rato dices que sí a todo lo que te proponen (o imponen), acabarás por deshacerte, terminarás por no saber quién eres y qué quieres en realidad. El problema de Therese es que nunca ha dicho que no a nada y al final ha terminado por no saber quién es. Sólo al lado de Carol sus síes parecen tener sentido, no ser meras afirmaciones de su pasividad. Pero incluso cuando le dice «sí» a Carol, duda de si ese sí está asociado a lo que realmente desea o simplemente se deja llevar. Carol nos recuerda que la vida es demasiado corta y volátil cómo para dejarnos llevar. Vivir también implica saber decir que no.

2. “Me gustaría que por una vez me miraran y me vieran a mí. Nada más. Sólo que me vieran a mí” – Transamerica

Transamerica

La transfobia es uno de los grandes problemas sociales que se interponen en el camino de la igualdad. Aún a día de hoy, las personas trans tienen que hacer frente al odio y al rechazo de una importante parte de la población, que las sustantiviza y las etiqueta. Mucha gente es incapaz de ver más allá de sus propios prejuicios. Cuando la protagonista de Transamerica pide, en un grito ahogado, que la miren por quién es, por lo que hace, por lo que piensa, por lo que siente, pide, en definitiva, que no la vean como una mera etiqueta vacía. Nuestro género es una parte importante de nosotros mismos. Nuestra sexualidad también. Pero los humanos somos mucho más que eso. Somos cuerpos cargados de contenido, de pasiones y de emociones. No se nos puede sustantivizar.

1. “Mi nombre es Harvey Milk y vengo a reclutaros” – Milk

Milk

El primer cargo público abiertamente homosexual de Estados Unidos es un emblema del colectivo LGTBI y una inspiración para aquellos que luchan por los derechos de todas las personas y por las libertades civiles. En el biopic de Gus Van Sant podemos ver cómo Harvey Milk montó desde la nada una sólida maquinaria activista, para ello fue reclutando a personas a su causa por todo San Francisco. «Mi nombre es Harvey Milk y vengo a reclutaros» viene a darle la vuelta a una de las imágenes más icónicas de Estados Unidos: el póster del tío Sam, con el que se reclutaba a los soldados. El Orgullo LGTBI más que una celebración debe ser un recordatorio de todo el camino que se ha transitado y de todo el que queda por recorrer.

El amor según Xavier Dolan

Xavier Dolan (Montreal, 1989), nuevo rey del queer cinema, enfant terrible del cine de autor, chico de moda a tiempo completo, cronista de los sentimientos convulsos de una generación a la deriva… Todo eso y mucho más es este cineasta quebequés que con apenas 27 años tiene ya en su haber seis films, y el séptimo, The Death and Life of John F. Donovan, se encuentra en fase de preproducción y supondrá su esperado salto a Hollywood rodeado de un reparto espectacular de actrices: Jessica Chastain, Natalie Portman, Susan Sarandon, Kathy Bates… Antes de sumirse en la vorágine del cine estadounidense, Dolan ha presentado en el Festival de Cannes, Sólo el fin del mundo, la adaptación de una obra teatral que le ha valido el Gran Premio del Jurado del certamen y un aluvión de críticas a favor y, sobre todo, en contra enfebrecidas. No, el joven director no es un autor que busque generar consensos.

El cine de Dolan gira en torno a la idea de que el amor nos hace daño. Ya sea paternofilial, romántico, amistoso o fraternal. El amor nos hace grandes pero también nos puede destruir. Todo lo que sube ha de bajar. La gravedad amorosa (y la gravedad del amor) ejerce una influencia irresistible en las películas de un cineasta que juega a ser, al mismo tiempo, un esteta excesivo y un narrador de las intimidades del alma. En sus películas la gente sufre, grita y ama con una intensidad inusitada, mientras la cámara fotografía sus rostros y encapsula sus movimientos. Para ello, el cineasta juega con los colores, los planos cortos, la ralentización de las acciones, el uso y abuso de música extradiegética, los planos frontales o la simetría. Un vendaval audiovisual pop/posmoderno para dibujar los lodos dónde se enfangan nuestros sentimientos.


Matar a la madre

Je tue ma mere
J’ai tué ma mère

La figura de la madre, cariñosa y opresiva, amada y odiada a partes iguales, es un elemento fundamental en el cine de Dolan. Su ópera prima, J’ai tué ma mère (Yo maté a mi madre) (2010), narra la convulsa relación entre una madre que no conoce a su hijo y un hijo que aborrece a su madre. Aunque el rotundo e impactante título podría llevarnos a pensar que estamos ante un thriller, en realidad el film es un híbrido entre un drama familiar y un coming of age, rodado con rabia y frescura. La familia es esa institución social (y sanguínea) de la que es imposible librarse, una idea que flota, precisamente, sobre su último film, Sólo el fin del mundo, en el que el protagonista regresa a su hogar después de muchos años para librar una última batalla con los miembros de su familia, incluida, claro está, la madre.

Si en su primer film Dolan quería invisibilizar a su madre, hasta deshacerse de la idea de su existencia, en su cuarta obra, y la que más consenso ha generado hasta el momento, Mommy (2014), un Dolan más maduro nos habla del vínculo indestructible entre una madre y su hijo. Para remarcar esa evolución en su mirada, el cineasta vuelve a contar con una incomesurable Anne Dorval como la madre biológica, volcánica, excesiva, y una tierna Suzanne Clément como la madre postiza, delicada, frágil, paciente. Si en su obra de 2010 el hijo quería librarse de la madre, ahora es la madre la que se ha librado de su hijo en un futuro inmediato ligeramente distópico en el que los padres pueden ceder al Estado la potestad de criar a sus hijos púberes si no son capaces de controlarlos. Mommy es un relato descarnado sobre la maternidad, la adolescencia, los miedos, las frustraciones y sí, el amor, o más bien, sobre la incapacidad del amor de curarlo todo.


Sobrevivir al (des)amor

Laurence Anyways
Laurence Anyways

En su segunda película, la liviana Les amours imaginaires (Los amores imaginarios) (2010), Xavier Dolan explora un sentimiento peligroso, la obsesión amorosa, y otro doloroso, el amor no correspondido. Dos amigos, un chico y una chica, se enamoran de un tercero. A partir de ahí y a golpe del Bang Bang de Nancy Sinatra en su versión italiana, se desata una enloquecida carrera de seducción. La amistad puede con todo. Sí, ya…

En su siguiente film, Laurence Anyways (2012), quizás su obra más ambiciosa hasta el momento, el quebequés se adentra en el terreno del desamor desde otra perspectiva muy diferente: la imposibilidad de amar. Una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre (Melvil Poupaud) le confiesa a su pareja, a la mujer que ama (una descomunal Suzanne Clément), que no puede seguir viviendo así, en una vida que no siente como propia. A partir de ahí, la cámara de Dolan nos relata a lo largo de muchos años, la tortuosa relación de amor y desamor entre dos personas condenadas a no poder ser felices juntas. Un drama romántico hermoso y triste, plagado de imágenes dolorosas y sentimientos a flor de piel.


Luchar contra uno mismo

Tom a la ferme
Tom à la ferme

De todas las obras de la filmografía de Xavier Dolan, la más extraña, inaccesible, críptica y retorcida es Tom à la ferme (2013), su cuarto largometraje y el único que no ha estrenado en Cannes, sino en Venecia. La cuarta película del cineasta narra la llegada de Tom al pueblo de su difunto novio para acudir al entierro del mismo. Sumido en su propio dolor se ve atrapado, irremediablemente, en la prisión psicológica (y física) que en torno a él teje la familia de su pareja. Era cuestión de tiempo que un autor tan preocupado por la psique de sus personajes, terminara confeccionando un drama psicológico.

El resultado fue una película demoledora sobre el dolor que provoca una pérdida y un estudio lapidario sobre la autodestrucción. Tom es incapaz de salir del peligroso círculo vicioso en el que se sumerge, básicamente porque es incapaz de superar su propia parálisis emocional. Cuando creemos que lo hemos perdido todo, claudicamos ante la vida, ante nuestra mera existencia. El amor nos hace daño hasta desde el más allá. Esta obra, rodada como si fuera una pesadilla, nos muestra que todos tenemos pulsiones terribles en nuestro interior, que todos podemos ser prisioneros del lado más oscuro de nuestro ser. Es difícil luchar contra los demás, pero más duro es luchar contra uno mismo.

Las 10 mejores películas latinoamericanas LGTBI

Si hace 2 semanas repasábamos 10 de los films protagonizados por personajes LGTBI más relevantes del cine español, esta semana os traemos otras tantas películas latinoamericanas. Cabe destacar que en el caso de las cinematografías de América Latina, la aplastante mayoría de los films queer están protagonizados por hombres homosexuales, invisibilizándose a las mujeres lesbianas y a las personas transexuales e intergénero. Como consecuencia de ello la siguiente lista está poblada, sobre todo, por personajes masculinos. Las raíces del patriarcado llegan hasta al queer cinema.

10. Plata quemada (Marcelo Piñeyro, 2000)

Plata Quemada

Un grupo de delincuentes lleva a cabo un atraco que no sale demasiado bien, se refugian en un piso y lo que en principio era un thriller de atracos, termina por convertirse en un drama psicológico. La relación de amor entre dos de los atracadores se ve enturbiada por el encierro, la desconfianza y la aparición de un nuevo personaje en el cóctel. Piñeyro acerca el cine queer a un género cinematográfico que a priori debería resultarle alejado, siguiendo el rastro de la icónica Tarde de perros de Sidney Lumet, para construir una obra claustrofóbica en la que la tensión emocional y sexual siempre está a punto de saltar por los aires.


9. Pelo malo (Mariana Rondón, 2013)

Pelo malo

Un niño quiere alisarse su rizado pelo, ello lo lleva a enfrentarse a su madre, que ve en ello un indicio de la posible homosexualidad del niño. Pelo malo, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de Donostia, es un crudo retrato de lo intrincada que está la homofobia en muchas sociedades, y de cómo la misma carcome hasta lo más puro: el amor que una madre debería sentir por su hijo. Al mismo tiempo, la obra de Rondón es un excelente análisis de la pobreza y el miedo, y el rechazo que ello conlleva, a lo diferente. Este film venezolano es cine social, valiente y comprometido y junto a la más convencional Azul no tan rosa, vino a introducir las problemáticas queer en la cinematografía del país.


8. El tercero (Rodrigo Guerrero, 2014)

El tercero

Una pareja hace un trío con otro hombre. A lo largo de su largo encuentro el film reflexiona sobre el amor, el sexo, el deseo y el cariño. Cuatro sentimientos fundamentales para las personas. En un mundo en el que los tipos de relaciones humanas se han diversificado, fusionado, confundido y mutado, El tercero presenta una reflexión tranquila y sencilla sobre qué sentimos y cómo lo sentimos. Es una película intencionadamente pequeña, pero que te remueve por dentro.


7. El lugar sin límites (Arturo Ripstein, 1977)

El lugar sin límites

El mexicano Arturo Ripstein, uno de los cineastas latinoamericanos más prestigiosos de todos los tiempos, se acercó al cine queer en 1977 adaptando una novela de José Donoso. El lugar sin límites se centra en dos prostitutas que malviven en un pequeño pueblo, la Manuela, transexual y la Japonesita. Ripstein se viste de Fassbinder para reflexionar sobre las cuestiones de género, el machismo, la vida rural y el caciquismo. Una obra transgresora y arriesgada, ejecutada en un tiempo en el que este tipo de personajes eran totalmente invisibilizados.


6. Contracorriente (Javier Fuentes-León, 2009)

Contracorriente

Una historia de fantasmas protagonizada por dos hombres que se aman en la costa peruana. Un drama familiar. Un triángulo amoroso. Eso y mucho más es Contracorriente, una obra tierna y sensible sobre el amor y la imposibilidad de amar y ser feliz. Vivir con miedo es una sensación terrible, prácticamente insoportable. Contracorriente nos recuerda que amar no debería darnos miedo, que la sociedad no debería insuflar un sentimiento tan terrible en uno tan puro. Contracorriente es a la vez cine queer y cine de género, una película peculiar y entrañable.


5. Hoje eu quero voltar sozinho (Daniel Ribeiro, 2014)

Hoje eu quero voltar sozinho

Un chico ciego comienza una amistad con un compañero de clase nuevo. Dicha amistad se estrecha y evoluciona hasta que surge el amor. Hoje eu quero voltar sozinho es una de las películas más tiernas y naturales que se han rodado en los últimos tiempos. Un film que te deja con una sonrisa y una recobrada fe en el ser humano. A menudo nos olvidamos de que una historia sencilla, bien contada, puede calar hondo. Hoje eu quero voltar sozinho nos lo recuerda.


4. Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015)

Desde allá

La última ganadora del León de Oro del Festival de Venecia es un thriller psicológico oscurísimo que sigue la perversa y compleja relación que se establece entre un ortodoncista maduro y un joven delincuente. Vigas construye una obra amarga sobre el deseo, la dominación y la manipulación, todo ello en medio de una Caracas sucia y caótica. La soledad urbana del mundo actual está generando monstruos. ¡Cuán terrible es estar solo!


3. XXY (Lucía Puenzo, 2007)

XXY

La primera película de la cineasta Lucía Puenzo es una lúcida reflexión sobre la identidad de género, sobre el deseo, y sobre la maduración vital. Un coming of age atípico que sigue a una chica hermafrodita en su viaje de autodescubrimiento. A través de una historia de una historia de amor imposible y del miedo de unos padres angustiados, XXY nos hace cuestionarnos el concepto de género, ¿qué es ser hombre? ¿qué es ser mujer? ¿tiene que ser todo blanco o negro? ¿por qué tememos tanto a lo que no entendemos? Tan dura como tierna. Una película apasionante que ganó el Goya a la mejor película hispanoamericana.


2. Fresa y Chocolate (Tomás G. Alea y Juan Carlos Tabío, 1993)

Fresa y chocolate

Un joven comunista, que sigue a raja tabla los postulados del castrismo, se hace amigo de un artista abiertamente homosexualidad acosado por ello mismo por el régimen. Fresa y Chocolate dibuja una Cuba lastrada por las propias contradicciones de su régimen sociopolítico, y lo hace a través de un retrato tierno y delicado de una amistad a priori imposible. Tenemos mucho que aprender los unos de los otros, incluso de aquellos que hacen que nos cuestionemos todo en lo que creemos, o quizás, precisamente, sobre todo tenemos que aprender de esas personas. Un film decididamente humanista que logró la nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.


1. Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)

Y tu mamá también

Dos amigos se lanzan a un viaje en coche acompañados por una española treinteañera a la que los dos desean. Durante el viaje, desde Ciudad de México a la costa, conocen su país, conocen a su acompañante, se conocen entre ellos y se conocen a sí mismos, y lo que encuentran al final del camino, no es el mar, o no sólo, sino sobre todo los sentimientos y deseos que tenían soterrados en el interior de sus almas. Y tu mamá también es un viaje iniciático hacia nuestros miedos. Un canto hermoso a la vida, o más bien, a lo poderoso que resulta sentirse vivo. También es un film amargo. Aún queda mucho por amar. La sociedad y nosotros mismos nos impedimos a menudo ser felices. Alfonso y Carlos Cuarón estuvieron nominados al Oscar al mejor guion original, el film lanzó a la fama a Gael García Bernal y Diego Luna, y Maribel Verdú jamás estuvo mejor, componiendo una interpretación compleja y llena de matices.

Las 10 mejores películas españolas LGTBI

La censura existente en la represora dictadura franquista, provocó que muchos temas, problemáticas y colectivos fueran invisibilizados por la cultura de masas. Una vez restaurada la democracia, el cine español ha ido abriendo sus temáticas, construyendo un relato de la sociedad española más plural. En los últimos 40 años se han explorado nuevos géneros (como la ciencia ficción, por ejemplo) y se ha dado cabida a colectivos largamente vulnerabilizados. Uno de ellos ha sido el colectivo LGTBI. Aún queda mucho camino por recorrer, pero las 10 películas que presentamos a continuación han construido retratos interesantes de personajes LGTBI.

10. Cachorro (Miguel Albaladejo, 2004)

Cachorro

Un dentista (José Luis García Pérez) tiene que hacerse cargo de su sobrino mientras su hermana está de viaje. El hombre se encuentra en la disyuntiva entre mantener su modo de vida habitual, con relaciones esporádicas y despreocupaciones familiares y hacerse cargo del chaval, que sin embargo se amolda a las dinámicas vitales de su tío con toda normalidad. Cachorro es una comedia graciosa y dulce sobre el respeto mutuo y el cariño que profesamos a nuestros seres queridos.


9. Amic/Amat (Ventura Pons, 1999)

Amic-Amat

Ventura Pons es uno de los cineastas queer españoles más relevantes de la historia de nuestro cine. El director catalán ha abordado conflictos ligados a la homosexualidad en muchos de sus films. De todos ellos quizás el más estimulante sea Amic/Amat, un film oscuro que sigue a un profesor universitario moribundo, que se prepara para fallecer y en el proceso se obsesiona con un alumno que trabaja como chapero. Entre ambos se establece una relación perversa mientras el profesor se deshace ante nuestros ojos.


8. Un hombre llamado flor de otoño (Pedro Olea, 1978)

Un hombre llamado flor de otoño

En las postrimerías del franquismo, en el mismo año en que se aprobaba la Constitución actualmente vigente, José Sacristán se travestía en este film de Pedro Olea, abriendo las puertas a un retrato explícito de la comunidad LGTBI en nuestro país. Un anarquista catalán de los años 20 trabaja de abogado de día y es la estrella de un cabaret de noche. Pedro Olea y Rafael Azona se acercan al conficto identitario, pero también a un país a punto de saltar en mil pedazos, dónde el conservadurismo y las ansias de libertad están condenados a chocar salvajemente. José Sacristán, uno de los actores españoles más grandes de todos los tiempos, está inmenso.


7. El cónsul de Sodoma (Sigfrid Monleón, 2009)

el consul de sodoma

Jaime Gil de Biedma es uno de los grandes literatos españoles de la segunda mitad del S.XX. El cónsul de Sodoma es una aproximación a la vida de un hombre complejo que vivió en tiempos convulsos. Sexo, política, vida social y literatura se funden en una personalidad absorbente. Jordi Mollá es el encargado de dar vida a Gil de Biedma, mientras la cámara de Sigfrid Monleón intenta retratar no sólo a un hombre, sino a su época, a su entorno, al caldo de cultivo que se estaba cocinando en las entrañas de un régimen podrido.


6. La muerte de Mikel (Imanol Uribe, 1983)

La muerte de Mikel

Imanol Uribe, el cineasta español que de forma más asidua y contundente ha abordado el terrorismo de ETA y la situación político-social de Euskadi, construyó en La muerte de Mikel un thriller decadente y escurridizo. Un farmacéutico infelizmente casado (Imanol Arias) comienza una relación con un travesti, en el convulso Euskadi de principios de los 80. A partir de esta premisa Uribe retrata una sociedad llena de contradicciones y un país dónde la violencia está al orden del día.


5. Krámpack (Cesc Gay, 2000)

Krampack

El último ganador del Goya al mejor director por Truman, el catalán Cesc Gay, había dado ya muestras de todo su talento en su primera película en solitario, Krámpack, el viaje iniciático de dos adolescentes que pasan juntos un verano en una casa en la playa. Pocas veces el cine español ha retratado con tanta sutileza y profundidad el despertar sexual, los conflictos identitarios y la delgada línea roja entre el amor y la fascinación. Krámpack es una película sobre adolescentes muy madura.


4. Extramuros (Mario Picazo, 1985)

Extramuros

Hace 10 días falleció el cineasta Mario Picazo, director de un clásico del cine español como es La tía Tula y el hombre encargado de plasmar en imágenes la novela de Jesús Fernández Santos, Extramuros. El film, ambientado en la época de la Inquisición, narra los esfuerzos de una monja (Mercedes Sampietro) por impedir que cierren el convento dónde vive junto a la mujer que ama (Carmen Maura). Para ello simulará la aparición de estigmas por su cuerpo y emprenderá una batalla sin cuartel contra la madre superiora de la congregación (Aurora Bautista). Extramuros es un relato cargado de odio, amor, deseo, celos y perversas dinámicas de poder.


3. El diputado (Eloy de la Iglesia, 1978)

El diputado

Eloy de la Iglesia, el maestro del cine quinqui, ha pasado a la historia como uno de los directores más valientes e incómodos del cine español. En El diputado traza un thriller político retorcido y violento, ambientado en medio de la Transición. Un joven y prometedor diputado de izquierdas (José Sacristán) está a punto de alcanzar el liderazgo de su partido, sin embargo, es chantajeado por sus adversarios políticos de extrema derecha, que amenazan con hacer pública su homosexualidad. El diputado es un drama político de altura y un retrato salvaje del poder y de las entrañas más oscuras del sistema.


2. La mala educación (Pedro Almodóvar 2004)

La mala educación

Prácticamente toda la filmografía de Pedro Almodóvar ha reflexionado abiertamente sobre la identidad y la sexualidad. La mala educación, uno de sus films más agrios, no podría ser menos. Esta historia de cine dentro del cine, pederastia institucionalizada y hombres rotos es una de las películas más incómodas del director manchego. Dos niños se enamoran en un internado y lo que pasa a partir de ahí es una historia de fatalidad e infelicidad. Un thriller cosido por giros de guion bien construidos y poblado por personajes cargados de dolor, odio y culpa.


1. 80 egunean (José María Goenaga y Jon Garaña, 2010)

80 egunean

El amor en la tercera edad, el retorno del pasado, la irrupción de sentimientos que se habían sepultado durante años… De todo ello habla 80 egunean, la primera película de ficción del tándem José María Goenaga/Jon Garaña. Dos amigas de la adolescencia se reencuentran cuando la vejez llama a sus puertas. Entre ambas rebrotan fuertes sentimientos y una gran complicidad, sin embargo cuando una de ellas descubre que la otra es lesbiana, su mundo se resquebraja. 80 egunean es uno obra tierna, lúcida y sincera sobre el amor y el miedo a amar.

Las 10 mejores películas de Pedro Almodóvar

Mañana se estrena Julieta, la vigésima película de Pedro Almodóvar, uno de los cineastas más importantes de la historia del cine español. Este regreso al drama femenino del director ha cosechado calurosos elogios entre los críticos que ya lo han podido ver, y llega en una semana difícil para el cineasta, sumido en el escándalo de los papeles de Panamá, y que ha sufrido el fallecimiento de una de las chicas Almodóvar más importantes y más reverenciada por el público, Chus Lampreave. Aprovechamos el estreno de Julieta, para repasar las 10 mejores películas de una filmografía extensa, personalísima y fascinante.

 

10. Los abrazos rotos (2009)

Los abrazos rotos

Tras el inmenso éxito de crítica, público y premios, cosechado por Volver, Almodóvar le regalaba a Penélope Cruz otro personaje protagonista en Los abrazos rotos, su regreso al melodrama, uno de sus géneros predilectos, tanto en su faceta de cineasta como en su pasión de cinéfilo. Esta historia de amor, fatalidad, celos, posesión y desgracia, lo tenía todo para convertirse en una de las grandes obras del director, sin embargo cosechó una fría recepción en Cannes, siendo tachada como una cinta irregular. El film, con una estructura de guion compleja juega con los saltos temporales y el cine dentro del cine, intentando pegar los cristales rotos de un amor trágico, protagonizado por un escritor/director (Lluís Homar) y una femme fatale atípica (Penélope Cruz). Quizás el gran problema de esta película, hermosa, elegante y precisa en el plano visual, es que intenta contener demasiadas tramas en su interior, acaparar todos los sentimientos y los personajes que pueda, lo cual hace que a ratos sea sublime y en otras ocasiones farragosa. Los abrazos rotos contiene retazos del mejor Almodóvar, es una película que ha sido injustamente tratada.


9. Carne Trémula (1997)

carne tremulaUna de las obras más olvidadas de Almodóvar es este oscuro thriller, quizás la película menos almodovariana de toda su filmografía. En Carne Trémula adapta, con la ayuda de Ray Loriga y Jorge Guerricaechevarría, una novela de Ruth Rendell, algo novedoso en el cine del manchego, que siempre escribe guiones originales y en solitario. Curiosamente Julieta también tiene como punto de partida una obra ajena, tres relatos de la escritora Alice Munro. Quizás por ello Carne Trémula a veces parece una película de Almodóvar, pero en muchas otras ocasiones es un thriller alejado de su mundo. Tres hombres y una mujer coinciden trágicamente en una casa, discuten y estalla la violencia. A partir de ahí, la película explora las consecuencias de lo acontecido, siguiendo a una serie de personajes marcados por la tragedia. Javier Bardem, Pepe Sancho y Ángela Molina están fantásticos en un film que abre la puerta a un Almodóvar cada vez más oscuro.


8. La ley del deseo (1987)

la ley del deseo

Un director de teatro (Eusebio Poncela) se ve sumido en un triángulo amoroso cada vez más viciado, entre su ex (Miguel Molina), al que aún ama, y su nuevo novio (Antonio Banderas), que vive fascinado por él. A su lado, infatigable, su hermana y musa (Carmen Maura). La ley del deseo es una película fundamental en la filmografía de Pedro Almodóvar, porque ejemplifica a la perfección el híbrido genérico entre el melodrama y el thriller, una fórmula que se repetirá, en mayor o menor medida, en muchas de sus películas posteriores. También pululan por este film los temas más importantes del universo Almodóvar: la familia, la pasión, la identidad, el género, los celos, el sexo, la violencia, el amor fou, el mundo del espectáculo. Por todo ello La ley del deseo se merece un puesto relevante en esta lista.


7. ¡Átame! (1990)

Átame

Un hombre desquiciado (Antonio Banderas) se obsesiona con una actriz (Victoria Abril) y la secuestra. A partir de ahí, Almodóvar hace un estudio de personajes brutal en su película más claustrofóbica y desnuda. Pocas veces los colores, siempre vivos, que pintan Almodóvar y su director de fotografía favorito, José Luis Alcaine, estuvieron más vivos. El tour de force entre Banderas y Abril, cargado de una malsana tensión sexual, es un triunfo, la secuencia del buceador una de las más poderosas de la carrera del cineasta, y Loles León funciona como perfecto alivio cómico. Puede parece una obra menor, pero contiene muchas de las señas de identidad del cineasta. Una película que respira frescura.


6. ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984)

que he hecho yo

Aunque en otros films de su filmografía existe cierta crítica social (Todo sobre mi madre, Volver), ¿Qué he hecho yo para merecer esto! es la película más social de Almodóvar, una comedia que se mueve con soltura entre la alegría y la desolación. ¿Qué he hecho yo para merecer esto! es la crónica almodovariana de una España que había dejado atrás el franquismo, pero que afrontaba una situación complicada sumida en los inicios de la reconversión industrial y con una seria crisis de modelo productivo. Gloria (una inmensa Carmen Maura) es una ama de casa deprimida que tiene que lidiar con un hombre al que no ama, una familia asfixiada económicamente y una existencia completamente anodina, mientras trabaja, además, limpiando en otros hogares. ¿Qué he hecho yo para merecer esto! podría ser la historia de miles de mujeres en la España de 2016, pocos films de Almodóvar sirven para explicar tan bien la sociedad en la que vivimos. Una película mayúscula.


5. La mala educación (2004)

La mala educación

Almodóvar Unchained. La religión es un tema que ha sobrevolado el cine de Pedro Almodóvar prácticamente desde sus inicios. Si en Entre Tinieblas nos presentaba a un grupo de monjas lisérgicas, a cada cual más pecadora y perdida en la vida, en La mala educación entra de lleno en la pederastia en la Iglesia. Lo hace a través de un guion complejísimo, quizás uno de los más retorcidos, tanto estructural como temáticamente hablando, de su carrera. La mala educación nos presenta a dos niños internados en un colegio de curas que se enamoran y cuya relación se ve truncada por la obsesión del director con uno de ellos. A partir de esa premisa la película salta en el tiempo y juega a confundirnos entre lo que es real y lo que es ficción, envolviéndonos lentamente en un thriller oscurísimo. La mala educación no es un film para todos los públicos, es una película que busca violentar al espectador. Una de las obras más ambiciosas de un director que no se amilana ante nada ni ante nadie.


4. Volver (2006)

volver

Tras enlazar cuatro de sus films más duros (Carne Trémula, Todo sobre mi madre, Hable con ella y La mala educación), Almodóvar dirigió una de sus obras más tiernas, tan dolorosa como dulce, tan triste como optimista, Volver. Esta dramedia de mujeres a las que no amaban los hombres tiene uno de los guiones más redondos que ha escrito jamás Almodóvar. Todas y cada una de sus tramas funcionan y encajan perfectamente. La Raimunda de Penélope Cruz se erige en la líder de una familia de mujeres apaleadas por la vida, a través de su fortaleza podemos observar cómo se puede salir adelante, incluso cuando nos encontramos sumidos en lo más hondo de un pozo. Volver quizás sea la película más luminosa de un cineasta que ama moverse entre las luces cegadoras y las sombras más misteriosas.


3. Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Pedro Almodóvar convierte el piso de Pepa (Carmen Maura), a la que ha dejado su novio, en un camarote de los hermanos Marx por dónde van pasando personajes al borde (o mucho más allá) de un ataque de nervios. Construye así la mejor comedia de su carrera, la más redonda, precisa, impecable y brillante de todas las que ha escrito y dirigido. Alumbra, de paso, uno de sus films más icónicos, una desenfadada y descacharrante apología de la locura. Cuando uno está loco se siente inmensamente vivo. Almodóvar adapta la screwball clásica a su particular sentido del humor y a su complejo universo, creando un film de ritmo, tanto cómico como narrativo, envidiable. Es una de las grandes comedias de la historia de un cine, el español, que contó con autores como Berlanga o Ferreri. Mujeres al borde… también será recordada como la película que rompió la relación artística y personal entre el creador, Almodóvar y su musa, Maura. Aunque firmaran la paz en los Goya de 1990, cuando él le dio a ella un trozo del Muro de Berlín, y volvieran a rodar juntos en Volver, jamás la relación volvió a ser la misma y terminó estruendosamente con un tuit de Agustín Almodóvar. No se me ocurre una forma más maravillosa de romper una amistad que pariendo algo tan brillante como esta película.


2. Hable con ella (2002)

Hable con ella

Tras Todo sobre mi madre, Almodóvar se embarcó en un drama sentimental que seguía a dos hombres, un enfermero (Javier Cámara) y un escritor (Darío Grandinetti), perdidamente enamorados de dos mujeres en coma (Rosario Flores y Leonor Watling).  El cineasta volcaba su sensibilidad para retratar las emociones humanas en un drama, a ratos tierno y a ratos terrible. Hable con ella es una película llena de trampas, que juega con los sentimientos del espectador y que lo obliga a enfrentarse a actos terribles. En su complejidad moral reside gran parte de su encanto. Pocas veces Almodóvar estuvo más pausado, más relajado. Hable con ella es una caricia y una puñalada en el corazón. Además está dirigida con una elegancia inusitada, para la historia queda ya ese corto en blanco y negro que incrusta en el centro del film. Esta película le valió a Almodóvar su única nominación a mejor director en los Oscar y el premio de la Academia al mejor guion original, consagrándolo definitivamente como uno de los autores europeos más importantes del cine de las últimas décadas.


1. Todo sobre mi madre (1999)

Todo sobre mi madre

La importancia de las relaciones materno-filiales ha estado en el corazón del cine de Pedro Almodóvar desde sus inicios. Hasta Todo sobre mi madre, que el cineasta estrenó a las puertas del cambio de milenio, había realizado ya un largo camino desde Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón, construyendo a mujeres fascinantes en situaciones difíciles. Todo el cine de Almodóvar está influenciado por la relación con su madre y esta película es la mayor carta de amor que el cineasta le rodó. Todo sobre mi madre nos muestra el amor incondicional, irracional y desmedido que siente una madre por su hijo, a través de una enfermera (Cecilia Roth, en una interpretación deslumbrante) que pierde trágicamente al suyo y viaja a Barcelona a buscar al padre de su hijo, que ahora es una mujer, para comunicárselo. La película combina con astucia el melodrama, el teatro dentro del cine (de Mankiewicz a Cassavetes), el cine social, la comedia, el thriller, la identidad y el viaje de autodescubrimiento personal. Quizás estemos ante la película de Almodóvar más compensada, un film conformado por elementos, géneros y temas muy dispares, que funciona siempre como un todo. La película arrasó en los Goya cosechando 7 premios y logró el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Todo sobre mi madre es una película tremendamente dolorosa, tierna, sensible y emocionante. Una especie de milagro cinematográfico. Un film que te hace llorar y reír, que te intriga y te conmueve. Pura magia.

10 películas LGTBI que deberías ver

2015 fue un buen año para el cine protagonizado por personajes LGTBI. La academicista La chica danesa llevó a un público generalista al cine. La Carol de Todd Haynes fue uno de los films más hermosos y estimulantes del año. La Tangerine de Sean Baker, nos mostró, desde el corazón del cine indie americano, el día a día de dos prostitutas transexuales. Y Desde Allá de Lorenzo Vigas nos recordó que no sólo se hace cine queer en los países anglófonos. Esta lista pretende, precisamente, visibilizar las historias LGTBI que se han rodado en las últimas décadas en otras cinematografías del mundo, más allá de la estadounidense y la británica. Obras de culto (e icónicas) como La vie d’Adèle, C.R.A.Z.Y. o la filmografía de Almodóvar, han dejado paso, también, a otras miradas, teniendo la firme intención de que éste sea el primero de una serie de artículos que exploren el cine LGTBI.

 

noord

10. Noordzee, Texas (Bavo Defurne, 2011)

La ópera prima del belga Bavo Defurne, nos sumerge en un pequeño pueblo costero en los años 70, para hablarnos tanto del descubrimiento del sexo y la madurez emocional, como de la familia, institución en permanente desestructuración. Así, Noordzee, Texas, es a la vez un coming of age y un drama familiar, salpicado por una especia de realismo mágico oscuro e hipnótico. Aborda temas habituales en las historias LGTBI, pero lo hace con personalidad.


desde alla

9. Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015)

El cine latinoamericano ha explorado la psique y las existencias de personajes homosexuales desde hace bastantes años. Ahí están la cubana Fresa y Chocolate (Tomás G. Alea y Carlos Tabío, 1993), o la mexicana Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001). Las historias protagonizadas por personajes homosexuales han ido en aumento en los últimos años, con películas como, XXY (Lucía Puenzo, 2007), Hoje eu quero voltar sozinho (Daniel Ribeiro, 2014) o El tercero (Rodrigo Guerrero, 2014). En este caldo de cultivo, el venezolano Lorenzo Vigas estrenó el thriller Desde allá en el Festival de Venecia 2015, ganando el León de Oro. Desde allá es un thriller psicológico que sigue a un dentista que disfruta observando a hombres desnudarse para él, en una caótica Caracas. Hasta que un día se queda prendado de un chaval que sobrevive cometiendo pequeños hurtos. Desde allá viene a ser una Muerte en Venecia corrompida y sudorosa. El film no se ha estrenado aún comercialmente en España, pero cabe suponer que llegará a las salas a lo largo de este año.


80 egunean

8. 80 egunean (José María Goenaga y Jon Garaño, 2010)

80 egunean es el primer largo de ficción del dúo José María Goenaga-Jon Garaño, los autores detrás de Loreak, ese retrato intimista de la pérdida y del universo femenino. Temas que ya estaban presentes en 80 egunean, la historia de dos amigas de la infancia que se reencuentran en la vejez y entre las que surge (o quizás renace) una conexión especial. No es muy común ver en el cine historias sobre personas que están a punto de entrar, o se encuentra plenamente inmersas, en el último acto de su vida. Menos aún, si estas historias plantean debates sobre la sexualidad de sus protagonistas. Por eso 80 egunean es una película tan importante.


tomboy

7. Tomboy (Céline Sciamma, 2011)

Si bien el la exploración de la sexualidad en la adolescencia ha sido un tema recurrente en el cine, la reflexión sobre la identidad, la sexualidad y las emociones en la infancia, ha sido poco tratado hasta la fecha. Tomboy nos presente a una niña, con apariencia de niño, que juega a ser un hombre, aprovechando que se ha mudado con sus padres a una nueva casa. Pero ¿hasta qué punto la protagonista juega a ser un chico o es, en realidad, un chico? Tomboy es una apuesta arriesgada por hablar de temas que comúnmente son tabú, pero que están ya instalados en nuestras sociedades. No debemos tener miedo a cuestionar nuestra propia identidad y reflexionar sobre ella.


Ha-Buah

6. Ha-Buah (La Burbuja) (Eytan Fox, 2006)

El israelí Eytan Fox es uno de los cineastas queer más importantes del nuevo milenio. Desde Yossi & Jagger (2002), un drama bélico que hablaba de la homosexualidad en el ejército, ha ido tejiendo una filmografía que vincula directamente la situación sociopolítica de Israel y Palestina, con la lucha por los derechos de las personas homosexuales. De las zonas de conflicto a la liberal Tel-Aviv, Fox nos habla de su país, pero también de lo difícil que es amar cuando todo lo que rodea a los amantes está en contra de ese amor. Precisamente Ha-Buah (La Burbuja), nos presenta una historia de amor imposible entre un israelí y un palestino, con el odio entre dos pueblos y la violencia de fondo. Tierna y dura a partes iguales. La tercera película de Fox, tras la sensacional Lalehet al hamayin (Caminar sobre las aguas) (2004), peca de excesiva en su recta final, pero cala hondo.


El tiempo que queda

5. Le temps qui reste (El tiempo que queda) (François Ozon, 2005)

François Ozon, el enfant terrible del cine francés de finales de los 90, ha explorado, de forma persistente, los diversos tipos de relaciones sexuales que se establecen entre las personas en nuestros tiempos. Los personajes homosexuales son comunes en su cine, pero quizás el protagonista de El tiempo que queda, sea el que mejor, y más hondo, ha retratado. Romain se está muriendo, nadie lo sabe, pero sufre un cáncer terminal. Su mundo se viene abajo. Y en el tiempo que le queda se debate entre luchar por lo que deseaba conseguir o claudicar antes de la derrota final. Ozon, casi siempre excesivo, se contiene hasta construir un retrato intimista de la desesperación pero también de la esperanza que nace justo antes del final. El tiempo que queda duele, pero también emociona.


inconu

4. L’inconnu du lac (El desconocido del lago) (Alain Guiraudie, 2013)

L’inconnu du lac es una película extrañamente enfermiza, preñada de ese humor francés tan retorcido como absurdo. Un hombre acude a un lago, conocido por ser un lugar de cruising, y queda fascinado por un hombre, que cree que pudo haber asesinado a otra pareja sexual. Tras este arranque, asistiremos a un perverso juego erótico dónde la pasión y el peligro van de la mano. Guiraudie bebe del noir francés para construir un thriller psicológico áspero, tórrido y turbador, que no dejará indiferente a nadie.


amal

3. Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998)

Fucking Amal es, de las películas que forman esta lista, la más conocida dentro del queer cinema no anglosajón. Un clásico de la temática LGTBI por derecho propio. Fucking Amal, ambientada en la fría sociedad nórdica, nos muestra la vida de una adolescente insatisfecha y solitaria, que descubre, a través de la relación con una amiga, un sinfín de posibilidades, experiencias, sentimientos y deseos. Fucking Amal es una película extrañamente emotiva, implacable y comprometida. El film catapultó a Moodysson a la fama, convirtiéndolo en un autor a tener en cuenta dentro del cine europeo.


laurence

2. Laurence Anyways (Xavier Dolan, 2012)

El quebequés Xavier Dolan no es sólo uno de los directores más prometedores del cine actual, sino también uno de los autores más influyentes del mismo. Tras sus primeras 5 películas, ya se ha consolidado como cineasta de referencia. Su cine está plagado de personajes homosexuales en permanente conflicto con sus deseos. En Laurence Anyways nos relata el complejo viaje de una mujer transexual por ser ella misma, mientras lucha por mantener en pie la relación con su novia, que se ve golpeada por la necesidad de su pareja de vivir como la mujer que siempre ha sentido que es. A través del tiempo seguimos a unos amantes torturados, que intentan compaginar su amor y sus deseos, con la obligación de vivir en una sociedad que no es capaz de entenderlos. En su tercera película Dolan emprendió, sin duda alguna, un viaje a la madurez como narrador.


Happy Together

1. Happy Together (Wong Kar-wai, 1997)

¿Y si volvemos a empezar? Dos amantes viajan desde Hong-Kong a Sudamérica, en busca de las cataratas del Iguazú. Al final acaban anclados, atrapados en sí mismos, en su relación viciada, en Buenos Aires, la ciudad que está justo al otro lado del mundo. Se aman, se destruyen y sí, vuelven a empezar. Una y otra vez, en un tango emocional que nunca llega a su fin. Happy Together es una trampa emocional. El propio Wong Kar-wai estuvo atrapado durante el rodaje en Buenos Aires, incapaz de hallar la salida en su propia historia. Happy Together es una trampa, pero también un estado de ánimo: estar anquilosado sin ser capaz de librarte de tu propio bucle. ¿Quién no se ha sentido alguna vez atrapado? La quinta película de Kar-wai es la historia de una constante huida hacia ninguna parte. Nosotros somos nuestra propia cárcel.

Fight Club | El hijo de Saúl vs. Mustang

La categoría de mejor película de habla no inglesa, suele ser una de las más estimulantes de los Oscar. Aunque los premios de la Academia de Hollywood galardonan al mejor cine estrenado en Estados Unidos durante todo el año anterior, rara vez se abren en las categorías principales a films rodados en un idioma diferente al inglés. La última película de habla no inglesa que irrumpió con fuerza en los Oscar fue la Amour de Michael Haneke, hace 3 años. Con lo cual, esta categoría sirve de escaparate mundial para alguna de las películas más relevantes de las diversas cinematografías del planeta. Este año la gran favorita al Oscar de habla no inglesa es la húngara Saul Fia (El hijo de Saúl), y su principal rival es la franco-turca Mustang. Por lo que, salvo sorpresa mayúscula, el cine europeo sumaría su 7ª victoria en los últimos 10 años. Si los Oscar son anglocéntricos, esta categoría es eurocéntrica. Ya se sabe, no todas las periferias son iguales. Completan la categoría la danesa Krigen (A war), la jordana Theeb y la colombiana El abrazo de la serpiente, único film rodado en español que ha alcanzado la nominación este año. A continuación analizamos brevemente a las dos favoritas.

son of saulSaul Fia (El hijo de Saúl) de László Nemes – Hungría

Cuando Saul Fia, la ópera prima de László Nemes, operador de cámara del cineasta Béla Tarr, se estrenó en Cannes, en entusiasmo crítico fue tan grande que se convirtió, de inmediato, en la principal favorita al Oscar de habla no inglesa. Precisamente su condición de ópera prima la alejó de la Palma de Oro, pero aún así fue galardonada con el Gran Premio del Jurado y comenzó un exitoso recorrido mundial. Saul Fia está ambientada en un campo de concentración nazi y sigue a un judío húngaro que se dedica a conducir a otros judíos a las cámaras de gas y acto seguido deshacerse de los cadáveres. Una premisa escalofriante para una película terrible, una obra que se clava en los ojos del espectador. Nemes rueda El Horror con una elegancia y una inteligencia inauditas. Saul Fia hace un uso del fuera de campo apabullante. Nunca vemos las cámaras de gas, pero oímos lo que pasa en ellas.  Casi como si Nemes recogiera el testigo del Stroheim de Greed (Avaricia), nos deja al lado de la puerta, pero no nos muestra lo más horripilante, porque no lo necesita, la ausencia de imágines es incluso más impactante. Estamos ante una obra audiovisual total. Una película que nos sumerge en uno de los episodios más terribles de la historia mundial a través de la mirada de un hombre deshumanizado, que ha perdido toda esperanza de supervivencia y cuyo único motivo para seguir con vida es enterrar de forma adecuada el cadáver de su hijo. En un año de cine anglófono bastante flojo, Saul Fia debería haber estado nominada en categorías como mejor película, director, actor, fotografía o montaje. Ha tenido que conformarse con ser la favorita en su categoría natural. Y gracias, porque se rumoreó que el comité tuvo que rescatarla para que llegara al corte de 9 films. No es una película fácil, es una patada en la boca del estómago.


mustangMustang de Deniz Gamze Ergüven – Francia

Resulta curioso que la principal cinematografía del mundo (en términos de calidad e influencia) de habla no inglesa, la francesa, no haya ganado este Oscar desde 1992, con Indochine. Es un hecho difícil de explicar, desde luego. Si bien es cierto que Amour, aunque representaba a Austria, es una película, sobre todo, francesa. Justo lo contrario que Mustang, el film seleccionado por los galos, que a pesar de ser una producción francesa es, principalmente, una película turca, dirigida por una turca, ambientada en Turquía y sobre Turquía. Mustang nos cuenta cómo 5 hermanas adolescentes, llenas de vida, se ven atrapadas por la misoginia local, obligadas a dejar de ser libres, para convertirse en mujeres que esperan a que algún hombre se quiera casar con ellas. Lo que podría ser un drama terrible, en manos de la novel Deniz Gamze Ergüven, se convierte en una historia cuasi mágica, entrañable, entretenida y optimista. Tiene un mérito enorme lograr construir un cuento tan reivindicativo y humanista, sin caer en el sentimentalismo ni en la brocha gorda. Si Saul Fia es un film difícil de ver, por lo crudo que es, Mustang es una película agradable, a pesar de lo dramática que es su historia. Ello se debe a un guion plagado de buenos diálogos y situaciones tiernas y a un reparto de actrices jóvenes sensacional. Tiene muy difícil imponerse a su rival húngara, una de las películas más importantes del año cinematográfico, pero no hay que descartar que este film se haga con el corazón de los académicos.

Crítica | El renacido: La naturaleza del hombre

Tras estrenar el año pasado Birdman, una dramedia negrísima sobre la cultura de masas y los tiempos frenéticos (y superficiales) en los que vivimos, el tándem Alejandro González Iñárritu – Emmanuel Lubezki, se confirman como una de las parejas cinematográficas más importantes de la actualidad con El renacido, una historia de supervivencia y venganza en condiciones extremas, que el primero dirige (y co-escribe) y el segundo ilumina. La película, nominada a nada más y nada menos que 12 Oscars, narra cómo un explorador, en la salvaje América del S.XIX, es gravemente atacado por una osa y traicionado por un compañero de expedición, al que perseguirá a través de una capa de nieve infinita, buscando venganza. El héroe contra las cuerdas es Leonardo DiCaprio, en la que quizás sea la interpretación más inusual de su carrera, la más introspectiva y dónde resulta más difícil ver al actor detrás del personaje. Mientras que el villano sin remordimientos es un Tom Hardy bruto, cruel y egoísta. Entre ambos, algunas de las imágenes más poderosas que se hayan visto en el cine. Iñárritu y Lubezki ruedan la violencia, la soledad y la desesperación con una belleza pocas veces vista antes.

El renacido es una rabiosa apología de la imagen y del cine como arte que nos acerca a paisajes que seguramente no veremos nunca con nuestros propios ojos. Las artes plásticas y audiovisuales han intentado, desde sus inicios, capturar momentos para evitar que se pierdan en la memoria. Convertir un instante en algo eterno. También han imaginado nuevos mundos, mundos que se escapan del alcance de nuestro camino vital. El renacido nos presenta a la naturaleza en su máxima expresión, impresionante y salvaje, hermosa y letal, hipnótica y aterradora. Es tan poderoso el mundo que recrean que logran que una película de 150 minutos sin apenas diálogos sea un entretenimiento capaz de llevar a las masas al cine. Estamos ante una aventura que no deja, ni un solo momento, de sorprender al espectador, exprimir el medio y buscar la espectacularidad. Es innegable la visión de Iñárritu. Si en Birdman había construido un monumental (falso) plano secuencia, en El renacido da a luz secuencias dirigidas con una rabia y un pulso apabullantes.

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Lejos queda ya el Iñárritu de la Etapa Arriaga, guionista de Amores Perros, 21 gramos y Babel. En esta historia mínima, los diálogos dejan paso a las imágenes, y la historia no es nada más que el esqueleto sobre el que estas se van acumulando y articulando. Esta especie de western gélido usa un detonador típico del género: la venganza, para mostrarnos el lado más desasosegante tanto de la naturaleza como del ser humano. Si Gravity, otra película de gran belleza estética, abordaba la lucha por la supervivencia desde el humanismo y el optimismo (al igual que otra aventura espacial, la Marte de Scott), El renacido lo hace desde un punto de vista mucho más pesimista. La supervivencia conlleva sufrimiento, vísceras, dolor y pérdida. Incluso el clímax no deja de ser una demostración más de lo oscuro que puede llegar a ser nuestro interior. En unos Oscar tan abiertos, no puede descartarse la victoria de la película de Iñárritu. Los cuatro films con más opciones de ganar los Oscar a la mejor película y al mejor director, son dos dramas que pretenden ser informativos y que están plagados de diálogos (Spotlight y La gran apuesta); y dos aventuras espectaculares, que pivotan en torno a la supervivencia de sus protagonistas, dos obras más visuales y físicas que dialógicas (El renacido y Mad Max). A priori, Spotlight y La gran apuesta parten con ventaja en la categoría reina, mientras que El renacido y Mad Max se repartirán la mayoría de premios técnicos y darán la batalla en la categoría de mejor dirección. Y sí, salvo sorpresa mayúscula, El renacido pasará, también, a la historia como la película por la que Leonardo DiCaprio ganó, por fin, el Oscar al mejor actor.

Las directoras españolas y los Goya

El próximo sábado 6 de Febrero se celebrará la 30ª Edición de los Premios Goya, que galardonan (teóricamente) a las mejores películas españoles del año. En esta edición, dos mujeres están nominadas en la categoría de mejor dirección, Isabel Coixet y Paula Ortiz, teniendo la segunda serias opciones en convertirse en la cuarta mujer que logra el premio, tras Pilar Miró, Icíar Bollaín y la propia Coixet. Aunque la presencia de mujeres en la categoría de mejor dirección sigue siendo lamentablemente reducida, no es menos cierto que los Goya han visibilizado la labor de mujeres al frente de las películas mucho más que otros premios. En las 88 ediciones de los Oscar y en las 69 de los BAFTA, sólo una mujer (Kathryn Bigelow por The Hurt Locker) ha sido galardonada como la mejor directora del año. En 40 ediciones de los César, también sólo han premiado a una mujer en esta categoría (Tonie Marshall por Vénus Beauté). La presencia en los Goya de este año de Paula Ortiz o Leticia Dolera nos demuestra que cada vez hay más mujeres directoras, pero que aún queda mucho camino por recorrer hasta superar las barreras de género en el cine. A continuación, echamos la vista atrás y observamos el camino recorrido, repasando las 14 nominaciones conseguidas por mujeres en la categoría de mejor dirección en los 30 años de Premios Goya.

wertherPilar Miró por Werther (1986)

Ya en la primera edición de los Goya una mujer fue nominada a mejor directora del año, el honor recayó en Pilar Miró, una de las cineastas españolas más relevantes de todos los tiempos. Werther, la cuarta película de la directora, es un drama romántico-existencialista que adapta libremente la novela homónima de Goethe. En la versión de Miró, un profesor de griego que vive en una ciudad del norte de España se enamora perdidamente de la madre de un alumno al que da clases particulares. La cineasta, ayudada en el guion por Mario Camus, se apropia de Goethe, extrapolando su infinita melancolía a su propio universo cinematográfico. Miró perdió el Goya frente a Fernando Fernán-Gómez, que había dirigido la maravillosa y también melancólica El viaje a ninguna parte.

esquilacheJosefina Molina por Esquilache (1989)

La segunda mujer en lograr ser nominada al Goya a la mejor dirección fue Josefina Molina. La directora venía de rodar para TVE una adaptación de El camino de Delibes y un biopic sobre Teresa de Jesús, cuando se hizo con las riendas de Esquilache. Este film es un drama histórico ambientado durante el conocido como Motín de Esquilache, que obligó a Carlos III a prescindir del Marqués de Esquilache (Fernando Fernán-Gómez), y a éste a huir a Nápoles. Esquilache se centra tanto en la vida personal del Marqués como en su carrera política, en sus reformas y en su compleja relación con el rey. Molina perdió el Goya frente a Fernando Trueba (El sueño del mono loco), sin embargo la Academia reconocería la relevancia de su trabajo otorgándole el Goya de Honor en los Goyas 2011.

beltenebrosPilar Miró por Beltenebros (1991)

Miró logró su segunda nominación al Goya a la mejor directora gracias a Beltenebros, su adaptación de la novela homónima de Antonio Muñoz Molina. Ambientada en el Madrid de la posguerra, sigue a un inglés (Terence Stamp) enviado a España para encontrar y asesinar a un topo infiltrado en la estructura del clandestino Partido Comunista. Beltenebros ofrece espionaje, prostitución, mentiras y podredumbre. Un noir atípico que encapsula un tiempo especialmente trágico de nuestra historia. Miró cayó derrotada frente a Vicente Aranda, que había dirigido Amantes, un drama plagado de intrigas y erotismo ambientado también durante el franquismo.

el perro del hortelanoPilar Miró por El perro del hortelano (1996) – Ganó

Que fuera Pilar Miró la primera mujer en ganar el Goya a la mejor directora del año fue un hecho consecuente con la propia historia de nuestro cine. Miró fue una de las figuras clave del audiovisual español post-franquista. Además de ser una directora provocativa y de vanguardia, con obras como la polémica (y censurada) El crimen de Cuenca o Gary Cooper que estás en los cielos, fue directora general de Cinematografía (1982-1985) y directora del Ente de Radiotelevisión Española (RTVE) (1986-1989) en los gobiernos de Felipe González. Pieza clave, por lo tanto, en la configuración del sector audiovisual en nuestro país. Tras sus dos derrotas previas en los Goya, Miró se llevaría el gato al agua con El perro del hortelano, una adaptación de la obra de Lope de Vega. En las antípodas de sus obras más oscuras, esta chispeante comedia de época destaca por su velocidad y mordacidad. La trama es sencilla: una mujer de clase alta pone en marcha diversas estratagemas para separar a su secretario de su prometida. El resultado es una especie de versión ligera y cómica de Las amistades peligrosas, cambiando a Glenn Close por Emma Suárez. El film logró 7 Goyas, aunque perdió en la categoría de mejor película frente a la Tesis de Alejandro Amenábar.

cuando vuelvas a mi ladoGracia Querejeta por Cuando vuelvas a mi lado (1999)

La primera nominación a mejor directora le llegó a Gracia Querejeta con su tercera película, Cuando vuelvas a mi lado, un drama familiar sobre tres hermanas que se reencuentran tras el fallecimiento de su madre. A partir de ahí, los fantasmas del pasado y los problemas del presente harán que se redescubran entre ellas. 1999 fue un año sensacional para el cine sobre mujeres. Junto a Cuando vuelvas a mi lado se estrenaron Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar y Solas de Benito Zambrano, las dos grandes triunfadoras de unos Goya de los que la película de Querejeta se fue de vacío, a pesar de sus 7 nominaciones.

mi vida sin miIsabel Coixet por Mi vida sin mí (2003)

La cuarta película de ficción de la directora catalana Isabel Coixet, supuso su confirmación como una de las grandes cineastas españolas de las últimas décadas. Mi vida sin mí nos cuenta los esfuerzos de una mujer con cáncer terminal (Sarah Polley), por preparar el futuro de las personas a las que ama, una vez que ella ya no esté para cuidarlas. Mi vida sin mí sigue siendo la gran película de su filmografía, culmen de su estilo narrativo y su gran éxito de público y crítica. Coixet consiguió el Goya al mejor guion adaptado pero perdió en la categoría de dirección frente a la cineasta de la que hablaremos a continuación.

te doy mis ojosIcíar Bollaín por Te doy mis ojos (2003) – Ganó

Los Goya 2003 (celebrados en el 2004), serán recordados como la primera vez que en la categoría de mejor dirección hubo paridad de género, enfrentándose dos mujeres (Bollaín y Coixet) contra dos hombres (Trueba y Gay). También como la confirmación definitiva de una excelente generación de cineastas nacidos durante el desarrollismo/tardofranquismo (a los cuatro anteriormente mentados hay que sumar a Álex de la Iglesia, Alberto Rodríguez, Alejandro Amenábar, Benito Zambrano, Enrique Urbizu, Fernando León de Aranoa o Achero Mañas). La gran triunfadora de aquellos Goya fue Te doy mis ojos, un terrible, lapidario y sobrio retrato de la violencia de género, dirigido y escrito con respeto, compromiso y delicadeza. Más de 10 años después aún sigue siendo la mejor obra cinematográfica sobre esta lacra social. El film logró 7 premios Goya, incluidos los 5 grandes: Película, Directora, Actriz (Laia Marull), Actor (Luis Tosar) y Guion original.

la vida secreta de las palabrasIsabel Coixet por La vida secreta de las palabras (2005) – Ganó

Tras caer derrotada dos años antes frente a Icíar Bollaín, Coixet regresó a los Goya por la puerta grande, con La vida secreta de las palabras, un retrato cautivador sobre el dolor que generan la pérdida y la soledad ambientado en un espacio tan reducido y complejo como una plataforma petrolífera. La película logró 4 Goyas, incluidos el de mejor película, mejor dirección y mejor guion original. La Academia reconoció la sensibilidad y el universo propio de una cineasta que no deja indiferente, en un año muy abierto.

siete mesas de billarGracia Querejeta por Siete mesas de billar francés (2007)

La 22ª edición de los Goya fue bastante atípica. En ella se enfrentaron dos vertientes del cine español diametralmente opuestas, por un lado la más comercial o industrial, representada por El orfanato de Juan Antonio Bayona, y por otro, la más independiente, autoral y radical, encarnada en La soledad de Jaime Rosales. Entre ambas, Las 13 rosas de Emilio Martínez-Lázaro y Siete mesas de billar francés de Gracia Querejeta. Mientras El orfanato se hacía con los premios técnicos, La soledad vencía, en una de las galas de los Goya más sorprendentes, en las tres categorías en las que estaba nominada: Película, Director y Actor revelación. El regreso de Querejeta al drama familiar y femenino, tendría que conformarse con los Goya a mejor actriz (Maribel Verdú) y actriz de reparto (Amparo Baró). Esa hija que regresa a visitar a su padre moribundo y tiene que lidiar con un negocio en quiebra y con la amante de su progenitor le valió a Verdú su primer Goya, después de una larguísima carrera y marcó el inicio de una de las colaboraciones más fructíferas de los últimos años en nuestro cine, entre Querejeta y Verdú, entre cineasta y musa.

mataharisIcíar Bollaín por Mataharis (2007)

Puesto que El orfanato era la ópera prima de Juan Antonio Bayona, la cuarta plaza en la categoría de mejor dirección la ocupó Icíar Bollaín, sumando su segunda nominación, tras la victoria que consiguió gracias a Te doy mis ojos. Su Mataharis es un drama cotidiano sobre mujeres que trabajan como detectives privados. Bollaín, una de las mejores y más sensibles narradoras de nuestro país, conjuga la esfera personal de sus protagonistas con la laboral, lo ordinario con lo extraordinario, hasta construir un maravilloso retrato de personajes. Como dijimos antes, el Goya a la mejor dirección del año lo consiguió Jaime Rosales.

tambien la lluviaIcíar Bollaín por También la lluvia (2010)

El cine español llegó a la 25 edición de los Goyas con la Academia sumida en una guerra civil, nada encubierta, entre su presidente, Álex de la Iglesia, y su vicepresidenta, Icíar Bollaín. Paradójicamente ambos habían dirigido las dos películas más relevantes del año, Balada triste de trompeta él, También la lluvia ella. Previamente, Balada triste había triunfado en el Festival de Venecia, y También la lluvia había logrado pasar el corte en la categoría de Película de Habla no Inglesa en los Oscar, aunque finalmente no había sido nominada. Esta historia de cine dentro de cine, narra el rodaje de una película sobre Cristóbal Colón en medio de la Guerra del Agua en la Bolivia de principios del Milenio. Bollaín dirigió un excelente film que es a la vez un retrato de la industria del cine y un drama de denuncia social. El enfrentamiento entre De la Iglesia y Bollaín facilitó la victoria de una tercera opción, la oscura visión de la posguerra de Agustí Villaronga en Pa Negre.

15 años y un diaGracia Querejeta por 15 años y un día (2013)

Querejeta es junto a Icíar Bollaín, la mujer que suma más nominaciones en esta categoría (3), aunque a diferencia de ésta sigue sin lograr la victoria. Su última nominación la logró gracias a 15 años y un día, un film a medio camino entre el drama familiar y el thriller, que representó a España en los Oscar, tras ganar la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga. La película narra la historia de un adolescente problemático que es enviado a vivir con su abuelo, un ex-policía para que lo ponga a raya. Estamos ante una obra menor de una cineasta relevante. Sus 7 nominaciones a los Goya visibilizaron el peso de la directora y de su apellido (Gracia es hija de Elías Querejeta, posiblemente el productor más importante de la historia de nuestro cine) en la industria (si es que ésta existe).

nadie quiere la nocheIsabel Coixet por Nadie quiere la noche (2015)

La gran sorpresa de las nominaciones a los Goya de este año la dio Nadie quiere la noche, la última película de Isabel Coixet, que tras inaugurar la Berlinale 2015, había caído en el olvido. Tras tener un estreno muy limitado en nuestros cines en el mes de diciembre, Nadie quiere la noche ha sido rescatada por la Academia gracias a sus 9 nominaciones, incluidas mejor película, dirección y actriz. El film de Coixet imagina una historia ficticia a partir de una serie de personajes reales, comandados por Josephine Peary, la mujer del primer hombre que (teóricamente) llegó al Polo Norte. Coixet encierra a dos mujeres, Peary y la amante inuit de su marido, en el invierno polar, para construir un retrato intimista de supervivencia. El principal hándicap de la obra es la incapacidad de conectar emocionalmente con su protagonista. Su principal virtud, que Coixet exprime los recursos con los que cuenta para filmar una obra austera pero hermosa.

la noviaPaula Ortiz por La Novia (2015)

19 años después de la primera victoria de una mujer en la categoría de mejor dirección, Paula Ortiz tiene serias opciones de hacerse con este Goya. Al igual que en la categoría de mejor película, Ortiz y La Novia tendrán como principal rival al cineasta catalán Cesc Gay y su Truman. La Novia adapta la obra teatral Bodas de sangre de Federico García Lorca, construyendo un micromundo de una belleza arrebatadora y una atmósfera inquietante. Una novia recién casada se debate entre lo que desea y lo que es correcto, entre dos hombres diametralmente opuestos, deshaciéndose ante nuestros ojos en su terrible lucha interna. Los dos principales puntales de La Novia son sus actrices y su acabado formal. El trabajo de Ortiz puede pecar de manierista en algún momento, pero desde luego está lleno de personalidad, valentía y buen gusto. La Novia es una película dolorosamente preciosa. Si Gay demuestra en Truman ser un narrador excelente, Ortiz se revela como una esteta de gusto exquisito. Tras su victoria en los Premios Feroz, Ortiz parte como favorita para hacerse con el Goya. Por el momento, su nominación, junto a la de Leticia Dolera en la categoría de dirección novel, sobre la que escribió mi compañero Germán de Heras, marca ya la entrada de una nueva generación de directoras, nacidas ya tras la muerte de Franco, a la primera división del cine español.

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