Las 10 mejores frases del cine LGTBI

A lo largo de las décadas, cientos de films protagonizados por personajes LGTBI nos han dejado secuencias, conversaciones y frases memorables. Aprovechando la celebración del Orgullo, repasamos algunas de esas palabras que se han clavado en la memoria colectiva, por haber sabido reflejar los sentimientos o las ideas de millones de personas en el mundo.

10. “Esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía” – La mala educación

La mala educación

En un brillante ejercicio metacinematográfico, Almodóvar propone en La mala educación, una de sus películas más oscuras y retorcidas, la disolución de las barreras entre el cine y la vida. Así, el protagonista, un joven cineasta, reconstruye su pasado para parir una ficción que termina por mezclase, inexorablemente con su presente. En una de las secuencias que está rodando, el protagonista de esa película dentro de la película le dice al director pederasta de un colegio de curas: “esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía”. Toda una declaración de intenciones de un cineasta que ha intentado fotografiar la evolución del país desde la Transición hasta nuestros días. Ojalá fuera cierto.

9. “Siento que estoy fingiendo en todo, soy yo a la que le falta algo” – La vie d’Adèle

Adele

Adèle es una adolescente perdida en la nadería existencial. No sabe quién es ni qué quiere. No sabe, ni si quiere algo. Y de repente irrumpe en su vida, como un sol resplandeciente en medio del invierno, Emma. Y la sacude por completo. Adèle refleja la terrible sensación de sentirse vacío, de tener que esforzarse por encajar, de intentar disimular que no sabes quién eres ni a dónde vas. Una terrible angustia social y vital que te carcome por dentro.

8. “Volvamos a empezar“ – Happy Together

Happy Together

Cada vez que la convulsa relación entre Lai y Ho se quiebra, el segundo acaba pidiéndole al primero volver a empezar. Un reset. Sin embargo, es imposible que los humanos borremos todo lo que hemos experimentado y comencemos de nuevo, de forma inmaculada. Cada vez que Lai y Ho vuelven a empezar lo hacen cargando en su interior, y por lo tanto en el propio corazón de su relación, todo el dolor que se han hecho mutuamente. Happy Together aborda la incapacidad de asumir que una relación se muere, que reanimarla una y otra vez es una forma de encarcelarnos a nosotros mismos y a la persona que amamos. A menudo no se puede volver a empezar.

7. “Sí, me pongo crema base. Sí, vivo con un hombre. Sí, soy un marica de mediana edad… pero sé quién soy” – The Birdcage

Una jaula de grillos

En esta lista hay varias personas que no saben quién son, qué desean, hacia dónde van. No es el caso de los protagonistas de esta divertidísima comedia de enredo, que sí, tira de estereotipos, pero lo hace para reivindicar la libertad de cada uno para vivir la vida que quiere vivir. Dos hombres maduros tienen que lidiar con la familia conservadora de la futura esposa del hijo de uno de ellos. El resultado es, obviamente, un encuentro plagado de desencuentros. Frente a los ataques, las ansias de libertad. Frente a la incomprensión, la reivindicación y el orgullo.

6. “El matrimonio es duro. Dos personas, año tras año. A veces dejas de ver a la otra persona” – The kids are all right

The kids are all right

El matrimonio homosexual ha cumplido ya una década en España y en Estados Unidos la Corte Suprema dictaminó que era ilegal prohibirlo hace un año. Hasta ahora pocos films protagonizados por personajes LGTBI se han aproximado a esta institución social (y legal). En The kids are all right, Lisa Cholodenko retrata la crisis de una pareja que lleva varias décadas junta. La estabilidad en la que viven se quiebra cuando irrumpe en sus vidas el padre biológico de sus hijos. Y todo lo que parecía sólido, de repente, se vuelve líquido. Las rutinas a veces conducen a la invisibilización. Nada es indestructible.

5. «No hay nada peor que una causa perdida» – Pride

Pride

Lo único que evita que una causa se considere perdida es que siga habiendo gente en pie dispuesta a luchar por ella. En un contexto sociopolítico tan convulso como en el que vivimos, es importante mantener el idealismo. En Pride, Matthew Warchus, relata la unión que se estableció en el plúmbeo Reino Unido de Margaret Thatcher entre dos grupos sociales vulnerabilizados: los mineros y los homosexuales. Pride nos recuerda que la unión hace la fuerza, que la comunicación nos ayuda a comprendernos mutuamente y que la política se hace en la calle, en los bares, a través el contacto humano. No, no hay nada peor que una causa que se da por perdida.

4. “Ojalá supiera cómo dejarte” –  Brokeback Mountain

Brokeback

Brokeback Mountain es uno de los últimos grandes clásicos que ha parido el cine americano. Este drama romántico que sigue a dos cowboys obligados a vivir su amor en la lejanía y el secretismo, está lleno de frases lapidarias y de secuencias estremecedoras. En una de las discusiones que mantienen los protagonistas, que empiezan a ser conscientes del daño que se están haciendo mutuamente, Jack Twist le dice a Ennis del Mar “ojalá supiera cómo dejarte”. ¿Hasta que punto nos compensa amar cuando ello implica más sufrimiento que felicidad? No somos tan racionales cómo nos gustaría creer que somos. No es fácil dejar atrás los sentimientos, por mucho que nos destruya tenerlos.

3. “No sé nada, no sé qué quiero. ¿Cómo podría cuando todo lo que hago es decir que sí a todo?” – Carol

Carol

No estamos educados para saber decir que no. Quizás parezca una nimiedad, pero saber decir que  no es algo fundamental para poder sobrevivir en este mundo. Si todo el rato dices que sí a todo lo que te proponen (o imponen), acabarás por deshacerte, terminarás por no saber quién eres y qué quieres en realidad. El problema de Therese es que nunca ha dicho que no a nada y al final ha terminado por no saber quién es. Sólo al lado de Carol sus síes parecen tener sentido, no ser meras afirmaciones de su pasividad. Pero incluso cuando le dice «sí» a Carol, duda de si ese sí está asociado a lo que realmente desea o simplemente se deja llevar. Carol nos recuerda que la vida es demasiado corta y volátil cómo para dejarnos llevar. Vivir también implica saber decir que no.

2. “Me gustaría que por una vez me miraran y me vieran a mí. Nada más. Sólo que me vieran a mí” – Transamerica

Transamerica

La transfobia es uno de los grandes problemas sociales que se interponen en el camino de la igualdad. Aún a día de hoy, las personas trans tienen que hacer frente al odio y al rechazo de una importante parte de la población, que las sustantiviza y las etiqueta. Mucha gente es incapaz de ver más allá de sus propios prejuicios. Cuando la protagonista de Transamerica pide, en un grito ahogado, que la miren por quién es, por lo que hace, por lo que piensa, por lo que siente, pide, en definitiva, que no la vean como una mera etiqueta vacía. Nuestro género es una parte importante de nosotros mismos. Nuestra sexualidad también. Pero los humanos somos mucho más que eso. Somos cuerpos cargados de contenido, de pasiones y de emociones. No se nos puede sustantivizar.

1. “Mi nombre es Harvey Milk y vengo a reclutaros” – Milk

Milk

El primer cargo público abiertamente homosexual de Estados Unidos es un emblema del colectivo LGTBI y una inspiración para aquellos que luchan por los derechos de todas las personas y por las libertades civiles. En el biopic de Gus Van Sant podemos ver cómo Harvey Milk montó desde la nada una sólida maquinaria activista, para ello fue reclutando a personas a su causa por todo San Francisco. «Mi nombre es Harvey Milk y vengo a reclutaros» viene a darle la vuelta a una de las imágenes más icónicas de Estados Unidos: el póster del tío Sam, con el que se reclutaba a los soldados. El Orgullo LGTBI más que una celebración debe ser un recordatorio de todo el camino que se ha transitado y de todo el que queda por recorrer.

El amor según Xavier Dolan

Xavier Dolan (Montreal, 1989), nuevo rey del queer cinema, enfant terrible del cine de autor, chico de moda a tiempo completo, cronista de los sentimientos convulsos de una generación a la deriva… Todo eso y mucho más es este cineasta quebequés que con apenas 27 años tiene ya en su haber seis films, y el séptimo, The Death and Life of John F. Donovan, se encuentra en fase de preproducción y supondrá su esperado salto a Hollywood rodeado de un reparto espectacular de actrices: Jessica Chastain, Natalie Portman, Susan Sarandon, Kathy Bates… Antes de sumirse en la vorágine del cine estadounidense, Dolan ha presentado en el Festival de Cannes, Sólo el fin del mundo, la adaptación de una obra teatral que le ha valido el Gran Premio del Jurado del certamen y un aluvión de críticas a favor y, sobre todo, en contra enfebrecidas. No, el joven director no es un autor que busque generar consensos.

El cine de Dolan gira en torno a la idea de que el amor nos hace daño. Ya sea paternofilial, romántico, amistoso o fraternal. El amor nos hace grandes pero también nos puede destruir. Todo lo que sube ha de bajar. La gravedad amorosa (y la gravedad del amor) ejerce una influencia irresistible en las películas de un cineasta que juega a ser, al mismo tiempo, un esteta excesivo y un narrador de las intimidades del alma. En sus películas la gente sufre, grita y ama con una intensidad inusitada, mientras la cámara fotografía sus rostros y encapsula sus movimientos. Para ello, el cineasta juega con los colores, los planos cortos, la ralentización de las acciones, el uso y abuso de música extradiegética, los planos frontales o la simetría. Un vendaval audiovisual pop/posmoderno para dibujar los lodos dónde se enfangan nuestros sentimientos.


Matar a la madre

Je tue ma mere
J’ai tué ma mère

La figura de la madre, cariñosa y opresiva, amada y odiada a partes iguales, es un elemento fundamental en el cine de Dolan. Su ópera prima, J’ai tué ma mère (Yo maté a mi madre) (2010), narra la convulsa relación entre una madre que no conoce a su hijo y un hijo que aborrece a su madre. Aunque el rotundo e impactante título podría llevarnos a pensar que estamos ante un thriller, en realidad el film es un híbrido entre un drama familiar y un coming of age, rodado con rabia y frescura. La familia es esa institución social (y sanguínea) de la que es imposible librarse, una idea que flota, precisamente, sobre su último film, Sólo el fin del mundo, en el que el protagonista regresa a su hogar después de muchos años para librar una última batalla con los miembros de su familia, incluida, claro está, la madre.

Si en su primer film Dolan quería invisibilizar a su madre, hasta deshacerse de la idea de su existencia, en su cuarta obra, y la que más consenso ha generado hasta el momento, Mommy (2014), un Dolan más maduro nos habla del vínculo indestructible entre una madre y su hijo. Para remarcar esa evolución en su mirada, el cineasta vuelve a contar con una incomesurable Anne Dorval como la madre biológica, volcánica, excesiva, y una tierna Suzanne Clément como la madre postiza, delicada, frágil, paciente. Si en su obra de 2010 el hijo quería librarse de la madre, ahora es la madre la que se ha librado de su hijo en un futuro inmediato ligeramente distópico en el que los padres pueden ceder al Estado la potestad de criar a sus hijos púberes si no son capaces de controlarlos. Mommy es un relato descarnado sobre la maternidad, la adolescencia, los miedos, las frustraciones y sí, el amor, o más bien, sobre la incapacidad del amor de curarlo todo.


Sobrevivir al (des)amor

Laurence Anyways
Laurence Anyways

En su segunda película, la liviana Les amours imaginaires (Los amores imaginarios) (2010), Xavier Dolan explora un sentimiento peligroso, la obsesión amorosa, y otro doloroso, el amor no correspondido. Dos amigos, un chico y una chica, se enamoran de un tercero. A partir de ahí y a golpe del Bang Bang de Nancy Sinatra en su versión italiana, se desata una enloquecida carrera de seducción. La amistad puede con todo. Sí, ya…

En su siguiente film, Laurence Anyways (2012), quizás su obra más ambiciosa hasta el momento, el quebequés se adentra en el terreno del desamor desde otra perspectiva muy diferente: la imposibilidad de amar. Una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre (Melvil Poupaud) le confiesa a su pareja, a la mujer que ama (una descomunal Suzanne Clément), que no puede seguir viviendo así, en una vida que no siente como propia. A partir de ahí, la cámara de Dolan nos relata a lo largo de muchos años, la tortuosa relación de amor y desamor entre dos personas condenadas a no poder ser felices juntas. Un drama romántico hermoso y triste, plagado de imágenes dolorosas y sentimientos a flor de piel.


Luchar contra uno mismo

Tom a la ferme
Tom à la ferme

De todas las obras de la filmografía de Xavier Dolan, la más extraña, inaccesible, críptica y retorcida es Tom à la ferme (2013), su cuarto largometraje y el único que no ha estrenado en Cannes, sino en Venecia. La cuarta película del cineasta narra la llegada de Tom al pueblo de su difunto novio para acudir al entierro del mismo. Sumido en su propio dolor se ve atrapado, irremediablemente, en la prisión psicológica (y física) que en torno a él teje la familia de su pareja. Era cuestión de tiempo que un autor tan preocupado por la psique de sus personajes, terminara confeccionando un drama psicológico.

El resultado fue una película demoledora sobre el dolor que provoca una pérdida y un estudio lapidario sobre la autodestrucción. Tom es incapaz de salir del peligroso círculo vicioso en el que se sumerge, básicamente porque es incapaz de superar su propia parálisis emocional. Cuando creemos que lo hemos perdido todo, claudicamos ante la vida, ante nuestra mera existencia. El amor nos hace daño hasta desde el más allá. Esta obra, rodada como si fuera una pesadilla, nos muestra que todos tenemos pulsiones terribles en nuestro interior, que todos podemos ser prisioneros del lado más oscuro de nuestro ser. Es difícil luchar contra los demás, pero más duro es luchar contra uno mismo.

Las 10 mejores películas latinoamericanas LGTBI

Si hace 2 semanas repasábamos 10 de los films protagonizados por personajes LGTBI más relevantes del cine español, esta semana os traemos otras tantas películas latinoamericanas. Cabe destacar que en el caso de las cinematografías de América Latina, la aplastante mayoría de los films queer están protagonizados por hombres homosexuales, invisibilizándose a las mujeres lesbianas y a las personas transexuales e intergénero. Como consecuencia de ello la siguiente lista está poblada, sobre todo, por personajes masculinos. Las raíces del patriarcado llegan hasta al queer cinema.

10. Plata quemada (Marcelo Piñeyro, 2000)

Plata Quemada

Un grupo de delincuentes lleva a cabo un atraco que no sale demasiado bien, se refugian en un piso y lo que en principio era un thriller de atracos, termina por convertirse en un drama psicológico. La relación de amor entre dos de los atracadores se ve enturbiada por el encierro, la desconfianza y la aparición de un nuevo personaje en el cóctel. Piñeyro acerca el cine queer a un género cinematográfico que a priori debería resultarle alejado, siguiendo el rastro de la icónica Tarde de perros de Sidney Lumet, para construir una obra claustrofóbica en la que la tensión emocional y sexual siempre está a punto de saltar por los aires.


9. Pelo malo (Mariana Rondón, 2013)

Pelo malo

Un niño quiere alisarse su rizado pelo, ello lo lleva a enfrentarse a su madre, que ve en ello un indicio de la posible homosexualidad del niño. Pelo malo, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de Donostia, es un crudo retrato de lo intrincada que está la homofobia en muchas sociedades, y de cómo la misma carcome hasta lo más puro: el amor que una madre debería sentir por su hijo. Al mismo tiempo, la obra de Rondón es un excelente análisis de la pobreza y el miedo, y el rechazo que ello conlleva, a lo diferente. Este film venezolano es cine social, valiente y comprometido y junto a la más convencional Azul no tan rosa, vino a introducir las problemáticas queer en la cinematografía del país.


8. El tercero (Rodrigo Guerrero, 2014)

El tercero

Una pareja hace un trío con otro hombre. A lo largo de su largo encuentro el film reflexiona sobre el amor, el sexo, el deseo y el cariño. Cuatro sentimientos fundamentales para las personas. En un mundo en el que los tipos de relaciones humanas se han diversificado, fusionado, confundido y mutado, El tercero presenta una reflexión tranquila y sencilla sobre qué sentimos y cómo lo sentimos. Es una película intencionadamente pequeña, pero que te remueve por dentro.


7. El lugar sin límites (Arturo Ripstein, 1977)

El lugar sin límites

El mexicano Arturo Ripstein, uno de los cineastas latinoamericanos más prestigiosos de todos los tiempos, se acercó al cine queer en 1977 adaptando una novela de José Donoso. El lugar sin límites se centra en dos prostitutas que malviven en un pequeño pueblo, la Manuela, transexual y la Japonesita. Ripstein se viste de Fassbinder para reflexionar sobre las cuestiones de género, el machismo, la vida rural y el caciquismo. Una obra transgresora y arriesgada, ejecutada en un tiempo en el que este tipo de personajes eran totalmente invisibilizados.


6. Contracorriente (Javier Fuentes-León, 2009)

Contracorriente

Una historia de fantasmas protagonizada por dos hombres que se aman en la costa peruana. Un drama familiar. Un triángulo amoroso. Eso y mucho más es Contracorriente, una obra tierna y sensible sobre el amor y la imposibilidad de amar y ser feliz. Vivir con miedo es una sensación terrible, prácticamente insoportable. Contracorriente nos recuerda que amar no debería darnos miedo, que la sociedad no debería insuflar un sentimiento tan terrible en uno tan puro. Contracorriente es a la vez cine queer y cine de género, una película peculiar y entrañable.


5. Hoje eu quero voltar sozinho (Daniel Ribeiro, 2014)

Hoje eu quero voltar sozinho

Un chico ciego comienza una amistad con un compañero de clase nuevo. Dicha amistad se estrecha y evoluciona hasta que surge el amor. Hoje eu quero voltar sozinho es una de las películas más tiernas y naturales que se han rodado en los últimos tiempos. Un film que te deja con una sonrisa y una recobrada fe en el ser humano. A menudo nos olvidamos de que una historia sencilla, bien contada, puede calar hondo. Hoje eu quero voltar sozinho nos lo recuerda.


4. Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015)

Desde allá

La última ganadora del León de Oro del Festival de Venecia es un thriller psicológico oscurísimo que sigue la perversa y compleja relación que se establece entre un ortodoncista maduro y un joven delincuente. Vigas construye una obra amarga sobre el deseo, la dominación y la manipulación, todo ello en medio de una Caracas sucia y caótica. La soledad urbana del mundo actual está generando monstruos. ¡Cuán terrible es estar solo!


3. XXY (Lucía Puenzo, 2007)

XXY

La primera película de la cineasta Lucía Puenzo es una lúcida reflexión sobre la identidad de género, sobre el deseo, y sobre la maduración vital. Un coming of age atípico que sigue a una chica hermafrodita en su viaje de autodescubrimiento. A través de una historia de una historia de amor imposible y del miedo de unos padres angustiados, XXY nos hace cuestionarnos el concepto de género, ¿qué es ser hombre? ¿qué es ser mujer? ¿tiene que ser todo blanco o negro? ¿por qué tememos tanto a lo que no entendemos? Tan dura como tierna. Una película apasionante que ganó el Goya a la mejor película hispanoamericana.


2. Fresa y Chocolate (Tomás G. Alea y Juan Carlos Tabío, 1993)

Fresa y chocolate

Un joven comunista, que sigue a raja tabla los postulados del castrismo, se hace amigo de un artista abiertamente homosexualidad acosado por ello mismo por el régimen. Fresa y Chocolate dibuja una Cuba lastrada por las propias contradicciones de su régimen sociopolítico, y lo hace a través de un retrato tierno y delicado de una amistad a priori imposible. Tenemos mucho que aprender los unos de los otros, incluso de aquellos que hacen que nos cuestionemos todo en lo que creemos, o quizás, precisamente, sobre todo tenemos que aprender de esas personas. Un film decididamente humanista que logró la nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.


1. Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)

Y tu mamá también

Dos amigos se lanzan a un viaje en coche acompañados por una española treinteañera a la que los dos desean. Durante el viaje, desde Ciudad de México a la costa, conocen su país, conocen a su acompañante, se conocen entre ellos y se conocen a sí mismos, y lo que encuentran al final del camino, no es el mar, o no sólo, sino sobre todo los sentimientos y deseos que tenían soterrados en el interior de sus almas. Y tu mamá también es un viaje iniciático hacia nuestros miedos. Un canto hermoso a la vida, o más bien, a lo poderoso que resulta sentirse vivo. También es un film amargo. Aún queda mucho por amar. La sociedad y nosotros mismos nos impedimos a menudo ser felices. Alfonso y Carlos Cuarón estuvieron nominados al Oscar al mejor guion original, el film lanzó a la fama a Gael García Bernal y Diego Luna, y Maribel Verdú jamás estuvo mejor, componiendo una interpretación compleja y llena de matices.

Las 10 mejores películas españolas LGTBI

La censura existente en la represora dictadura franquista, provocó que muchos temas, problemáticas y colectivos fueran invisibilizados por la cultura de masas. Una vez restaurada la democracia, el cine español ha ido abriendo sus temáticas, construyendo un relato de la sociedad española más plural. En los últimos 40 años se han explorado nuevos géneros (como la ciencia ficción, por ejemplo) y se ha dado cabida a colectivos largamente vulnerabilizados. Uno de ellos ha sido el colectivo LGTBI. Aún queda mucho camino por recorrer, pero las 10 películas que presentamos a continuación han construido retratos interesantes de personajes LGTBI.

10. Cachorro (Miguel Albaladejo, 2004)

Cachorro

Un dentista (José Luis García Pérez) tiene que hacerse cargo de su sobrino mientras su hermana está de viaje. El hombre se encuentra en la disyuntiva entre mantener su modo de vida habitual, con relaciones esporádicas y despreocupaciones familiares y hacerse cargo del chaval, que sin embargo se amolda a las dinámicas vitales de su tío con toda normalidad. Cachorro es una comedia graciosa y dulce sobre el respeto mutuo y el cariño que profesamos a nuestros seres queridos.


9. Amic/Amat (Ventura Pons, 1999)

Amic-Amat

Ventura Pons es uno de los cineastas queer españoles más relevantes de la historia de nuestro cine. El director catalán ha abordado conflictos ligados a la homosexualidad en muchos de sus films. De todos ellos quizás el más estimulante sea Amic/Amat, un film oscuro que sigue a un profesor universitario moribundo, que se prepara para fallecer y en el proceso se obsesiona con un alumno que trabaja como chapero. Entre ambos se establece una relación perversa mientras el profesor se deshace ante nuestros ojos.


8. Un hombre llamado flor de otoño (Pedro Olea, 1978)

Un hombre llamado flor de otoño

En las postrimerías del franquismo, en el mismo año en que se aprobaba la Constitución actualmente vigente, José Sacristán se travestía en este film de Pedro Olea, abriendo las puertas a un retrato explícito de la comunidad LGTBI en nuestro país. Un anarquista catalán de los años 20 trabaja de abogado de día y es la estrella de un cabaret de noche. Pedro Olea y Rafael Azona se acercan al conficto identitario, pero también a un país a punto de saltar en mil pedazos, dónde el conservadurismo y las ansias de libertad están condenados a chocar salvajemente. José Sacristán, uno de los actores españoles más grandes de todos los tiempos, está inmenso.


7. El cónsul de Sodoma (Sigfrid Monleón, 2009)

el consul de sodoma

Jaime Gil de Biedma es uno de los grandes literatos españoles de la segunda mitad del S.XX. El cónsul de Sodoma es una aproximación a la vida de un hombre complejo que vivió en tiempos convulsos. Sexo, política, vida social y literatura se funden en una personalidad absorbente. Jordi Mollá es el encargado de dar vida a Gil de Biedma, mientras la cámara de Sigfrid Monleón intenta retratar no sólo a un hombre, sino a su época, a su entorno, al caldo de cultivo que se estaba cocinando en las entrañas de un régimen podrido.


6. La muerte de Mikel (Imanol Uribe, 1983)

La muerte de Mikel

Imanol Uribe, el cineasta español que de forma más asidua y contundente ha abordado el terrorismo de ETA y la situación político-social de Euskadi, construyó en La muerte de Mikel un thriller decadente y escurridizo. Un farmacéutico infelizmente casado (Imanol Arias) comienza una relación con un travesti, en el convulso Euskadi de principios de los 80. A partir de esta premisa Uribe retrata una sociedad llena de contradicciones y un país dónde la violencia está al orden del día.


5. Krámpack (Cesc Gay, 2000)

Krampack

El último ganador del Goya al mejor director por Truman, el catalán Cesc Gay, había dado ya muestras de todo su talento en su primera película en solitario, Krámpack, el viaje iniciático de dos adolescentes que pasan juntos un verano en una casa en la playa. Pocas veces el cine español ha retratado con tanta sutileza y profundidad el despertar sexual, los conflictos identitarios y la delgada línea roja entre el amor y la fascinación. Krámpack es una película sobre adolescentes muy madura.


4. Extramuros (Mario Picazo, 1985)

Extramuros

Hace 10 días falleció el cineasta Mario Picazo, director de un clásico del cine español como es La tía Tula y el hombre encargado de plasmar en imágenes la novela de Jesús Fernández Santos, Extramuros. El film, ambientado en la época de la Inquisición, narra los esfuerzos de una monja (Mercedes Sampietro) por impedir que cierren el convento dónde vive junto a la mujer que ama (Carmen Maura). Para ello simulará la aparición de estigmas por su cuerpo y emprenderá una batalla sin cuartel contra la madre superiora de la congregación (Aurora Bautista). Extramuros es un relato cargado de odio, amor, deseo, celos y perversas dinámicas de poder.


3. El diputado (Eloy de la Iglesia, 1978)

El diputado

Eloy de la Iglesia, el maestro del cine quinqui, ha pasado a la historia como uno de los directores más valientes e incómodos del cine español. En El diputado traza un thriller político retorcido y violento, ambientado en medio de la Transición. Un joven y prometedor diputado de izquierdas (José Sacristán) está a punto de alcanzar el liderazgo de su partido, sin embargo, es chantajeado por sus adversarios políticos de extrema derecha, que amenazan con hacer pública su homosexualidad. El diputado es un drama político de altura y un retrato salvaje del poder y de las entrañas más oscuras del sistema.


2. La mala educación (Pedro Almodóvar 2004)

La mala educación

Prácticamente toda la filmografía de Pedro Almodóvar ha reflexionado abiertamente sobre la identidad y la sexualidad. La mala educación, uno de sus films más agrios, no podría ser menos. Esta historia de cine dentro del cine, pederastia institucionalizada y hombres rotos es una de las películas más incómodas del director manchego. Dos niños se enamoran en un internado y lo que pasa a partir de ahí es una historia de fatalidad e infelicidad. Un thriller cosido por giros de guion bien construidos y poblado por personajes cargados de dolor, odio y culpa.


1. 80 egunean (José María Goenaga y Jon Garaña, 2010)

80 egunean

El amor en la tercera edad, el retorno del pasado, la irrupción de sentimientos que se habían sepultado durante años… De todo ello habla 80 egunean, la primera película de ficción del tándem José María Goenaga/Jon Garaña. Dos amigas de la adolescencia se reencuentran cuando la vejez llama a sus puertas. Entre ambas rebrotan fuertes sentimientos y una gran complicidad, sin embargo cuando una de ellas descubre que la otra es lesbiana, su mundo se resquebraja. 80 egunean es uno obra tierna, lúcida y sincera sobre el amor y el miedo a amar.

10 películas LGTBI que deberías ver

2015 fue un buen año para el cine protagonizado por personajes LGTBI. La academicista La chica danesa llevó a un público generalista al cine. La Carol de Todd Haynes fue uno de los films más hermosos y estimulantes del año. La Tangerine de Sean Baker, nos mostró, desde el corazón del cine indie americano, el día a día de dos prostitutas transexuales. Y Desde Allá de Lorenzo Vigas nos recordó que no sólo se hace cine queer en los países anglófonos. Esta lista pretende, precisamente, visibilizar las historias LGTBI que se han rodado en las últimas décadas en otras cinematografías del mundo, más allá de la estadounidense y la británica. Obras de culto (e icónicas) como La vie d’Adèle, C.R.A.Z.Y. o la filmografía de Almodóvar, han dejado paso, también, a otras miradas, teniendo la firme intención de que éste sea el primero de una serie de artículos que exploren el cine LGTBI.

 

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10. Noordzee, Texas (Bavo Defurne, 2011)

La ópera prima del belga Bavo Defurne, nos sumerge en un pequeño pueblo costero en los años 70, para hablarnos tanto del descubrimiento del sexo y la madurez emocional, como de la familia, institución en permanente desestructuración. Así, Noordzee, Texas, es a la vez un coming of age y un drama familiar, salpicado por una especia de realismo mágico oscuro e hipnótico. Aborda temas habituales en las historias LGTBI, pero lo hace con personalidad.


desde alla

9. Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015)

El cine latinoamericano ha explorado la psique y las existencias de personajes homosexuales desde hace bastantes años. Ahí están la cubana Fresa y Chocolate (Tomás G. Alea y Carlos Tabío, 1993), o la mexicana Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001). Las historias protagonizadas por personajes homosexuales han ido en aumento en los últimos años, con películas como, XXY (Lucía Puenzo, 2007), Hoje eu quero voltar sozinho (Daniel Ribeiro, 2014) o El tercero (Rodrigo Guerrero, 2014). En este caldo de cultivo, el venezolano Lorenzo Vigas estrenó el thriller Desde allá en el Festival de Venecia 2015, ganando el León de Oro. Desde allá es un thriller psicológico que sigue a un dentista que disfruta observando a hombres desnudarse para él, en una caótica Caracas. Hasta que un día se queda prendado de un chaval que sobrevive cometiendo pequeños hurtos. Desde allá viene a ser una Muerte en Venecia corrompida y sudorosa. El film no se ha estrenado aún comercialmente en España, pero cabe suponer que llegará a las salas a lo largo de este año.


80 egunean

8. 80 egunean (José María Goenaga y Jon Garaño, 2010)

80 egunean es el primer largo de ficción del dúo José María Goenaga-Jon Garaño, los autores detrás de Loreak, ese retrato intimista de la pérdida y del universo femenino. Temas que ya estaban presentes en 80 egunean, la historia de dos amigas de la infancia que se reencuentran en la vejez y entre las que surge (o quizás renace) una conexión especial. No es muy común ver en el cine historias sobre personas que están a punto de entrar, o se encuentra plenamente inmersas, en el último acto de su vida. Menos aún, si estas historias plantean debates sobre la sexualidad de sus protagonistas. Por eso 80 egunean es una película tan importante.


tomboy

7. Tomboy (Céline Sciamma, 2011)

Si bien el la exploración de la sexualidad en la adolescencia ha sido un tema recurrente en el cine, la reflexión sobre la identidad, la sexualidad y las emociones en la infancia, ha sido poco tratado hasta la fecha. Tomboy nos presente a una niña, con apariencia de niño, que juega a ser un hombre, aprovechando que se ha mudado con sus padres a una nueva casa. Pero ¿hasta qué punto la protagonista juega a ser un chico o es, en realidad, un chico? Tomboy es una apuesta arriesgada por hablar de temas que comúnmente son tabú, pero que están ya instalados en nuestras sociedades. No debemos tener miedo a cuestionar nuestra propia identidad y reflexionar sobre ella.


Ha-Buah

6. Ha-Buah (La Burbuja) (Eytan Fox, 2006)

El israelí Eytan Fox es uno de los cineastas queer más importantes del nuevo milenio. Desde Yossi & Jagger (2002), un drama bélico que hablaba de la homosexualidad en el ejército, ha ido tejiendo una filmografía que vincula directamente la situación sociopolítica de Israel y Palestina, con la lucha por los derechos de las personas homosexuales. De las zonas de conflicto a la liberal Tel-Aviv, Fox nos habla de su país, pero también de lo difícil que es amar cuando todo lo que rodea a los amantes está en contra de ese amor. Precisamente Ha-Buah (La Burbuja), nos presenta una historia de amor imposible entre un israelí y un palestino, con el odio entre dos pueblos y la violencia de fondo. Tierna y dura a partes iguales. La tercera película de Fox, tras la sensacional Lalehet al hamayin (Caminar sobre las aguas) (2004), peca de excesiva en su recta final, pero cala hondo.


El tiempo que queda

5. Le temps qui reste (El tiempo que queda) (François Ozon, 2005)

François Ozon, el enfant terrible del cine francés de finales de los 90, ha explorado, de forma persistente, los diversos tipos de relaciones sexuales que se establecen entre las personas en nuestros tiempos. Los personajes homosexuales son comunes en su cine, pero quizás el protagonista de El tiempo que queda, sea el que mejor, y más hondo, ha retratado. Romain se está muriendo, nadie lo sabe, pero sufre un cáncer terminal. Su mundo se viene abajo. Y en el tiempo que le queda se debate entre luchar por lo que deseaba conseguir o claudicar antes de la derrota final. Ozon, casi siempre excesivo, se contiene hasta construir un retrato intimista de la desesperación pero también de la esperanza que nace justo antes del final. El tiempo que queda duele, pero también emociona.


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4. L’inconnu du lac (El desconocido del lago) (Alain Guiraudie, 2013)

L’inconnu du lac es una película extrañamente enfermiza, preñada de ese humor francés tan retorcido como absurdo. Un hombre acude a un lago, conocido por ser un lugar de cruising, y queda fascinado por un hombre, que cree que pudo haber asesinado a otra pareja sexual. Tras este arranque, asistiremos a un perverso juego erótico dónde la pasión y el peligro van de la mano. Guiraudie bebe del noir francés para construir un thriller psicológico áspero, tórrido y turbador, que no dejará indiferente a nadie.


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3. Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998)

Fucking Amal es, de las películas que forman esta lista, la más conocida dentro del queer cinema no anglosajón. Un clásico de la temática LGTBI por derecho propio. Fucking Amal, ambientada en la fría sociedad nórdica, nos muestra la vida de una adolescente insatisfecha y solitaria, que descubre, a través de la relación con una amiga, un sinfín de posibilidades, experiencias, sentimientos y deseos. Fucking Amal es una película extrañamente emotiva, implacable y comprometida. El film catapultó a Moodysson a la fama, convirtiéndolo en un autor a tener en cuenta dentro del cine europeo.


laurence

2. Laurence Anyways (Xavier Dolan, 2012)

El quebequés Xavier Dolan no es sólo uno de los directores más prometedores del cine actual, sino también uno de los autores más influyentes del mismo. Tras sus primeras 5 películas, ya se ha consolidado como cineasta de referencia. Su cine está plagado de personajes homosexuales en permanente conflicto con sus deseos. En Laurence Anyways nos relata el complejo viaje de una mujer transexual por ser ella misma, mientras lucha por mantener en pie la relación con su novia, que se ve golpeada por la necesidad de su pareja de vivir como la mujer que siempre ha sentido que es. A través del tiempo seguimos a unos amantes torturados, que intentan compaginar su amor y sus deseos, con la obligación de vivir en una sociedad que no es capaz de entenderlos. En su tercera película Dolan emprendió, sin duda alguna, un viaje a la madurez como narrador.


Happy Together

1. Happy Together (Wong Kar-wai, 1997)

¿Y si volvemos a empezar? Dos amantes viajan desde Hong-Kong a Sudamérica, en busca de las cataratas del Iguazú. Al final acaban anclados, atrapados en sí mismos, en su relación viciada, en Buenos Aires, la ciudad que está justo al otro lado del mundo. Se aman, se destruyen y sí, vuelven a empezar. Una y otra vez, en un tango emocional que nunca llega a su fin. Happy Together es una trampa emocional. El propio Wong Kar-wai estuvo atrapado durante el rodaje en Buenos Aires, incapaz de hallar la salida en su propia historia. Happy Together es una trampa, pero también un estado de ánimo: estar anquilosado sin ser capaz de librarte de tu propio bucle. ¿Quién no se ha sentido alguna vez atrapado? La quinta película de Kar-wai es la historia de una constante huida hacia ninguna parte. Nosotros somos nuestra propia cárcel.

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