Goya a los actores revelación: ¿trampolín o caída libre?

La Academia los incorporó en 1994 para dar visibilidad a los nuevos rostros del cine español, como una nueva oportunidad para que los recién llegados no tuvieran que competir cara a cara con los rostros consolidados de nuestro cine. Pero lo cierto es que el Goya al mejor actor o actriz revelación no siempre ha supuesto un espaldarazo para los que lograron el cabezón por una categoría que a veces pronostica una carrera imparable pero que en otras ocasiones supone prácticamente el punto y final para aquellas promesas incumplidas que logran alcanzarla. Este año, Miguel Herrán, por A cambio de nada, y Yordanka Ariosa, por El rey de La Habana, parten como favoritos para convertirse en los intérpretes revelación del año, pero el tiempo dirá si tan merecido reconocimiento relanza sus trayectorias o los introduce de lleno en el baúl de los recuerdos. A continuación, algunos ejemplos de actores y actrices cuyo Goya revelación les ha conducido por caminos radicalmente opuestos, el estrellato o el descalabro.


Goya revelación hacia el triunfo


Santiago Segura, por El día de la bestia

Santiago Segura El día de la bestiaEs el caso más excepcional de esta lista, con una trayectoria ascendente de lo más polifacética y rentable. Aunque su carrera como actor se remonta a 1989, el Goya al actor revelación que le brindó su papel de José Mari en El día de la bestia en el año 1996 marcó un punto y aparte a partir del cual se convirtió en un rostro imprescindible del cine y la televisión de nuestro país. Tres años más tarde, en 1999, se alzó con el Goya al mejor director novel por una saga, Torrente, que es la que le ha brindado sus mayores éxitos como productor. Su peculiar forma de promoción le asegura un hueco prácticamente perpetuo en los programas televisivos de entretenimiento, que, a pesar de las antipatías que despierta en una pequeña parcela del público, se lo siguen rifando para remontar las audiencias.


María Valverde, por La flaqueza del bolchevique

María Valverde La flaqueza del bolcheviqueHa protagonizado junto a Mario Casas la saga adolescente superventas de nuestro país, Tres metros sobre el cielo, y ha formado parte del reparto de una película de Ridley Scott, Exodus: Dioses y reyes. Por si fuera poco, estará presente en uno de los próximos proyectos más ambiciosos del cine español, Gernika, después de haber pasado por la comedia (Ahora o nunca, junto a Dani Rovira), la televisión (Hermanos y La fuga) y otras producciones internacionales. Todo ello le ha llegado a esta madrileña a punto de alcanzar la treintena tras debutar como actriz en La flaqueza del bolchevique, en la que Manuel Martín Cuenca la seleccionó entre más de 3.000 aspirantes para llevarla directamente al Goya a la mejor actriz revelación en 2004 con tan sólo 16 años.


Belén Rueda, por Mar adentro

Belén Rueda Mar adentroRostro televisivo imprescindible de los años 90, de la mano de Emilio Aragón, la eterna Clara de Médico de familia y de Periodistas debutó en el cine por la puerta grande, con un papel en la cuarta cinta de Alejandro Amenábar, Mar adentro, que le reportó el Goya a la mejor actriz revelación en 2005. A partir de entonces se ha convertido en la musa del cine de género en nuestro país, escogiendo muy bien sus papeles con directores debutantes que han sabido convertirla en la estrella de la película (El orfanato, Los ojos de Julia, El cuerpo). Aunque ha alternado con desigual fortuna sus papeles en cine y televisión, lo cierto es que nunca le ha faltado trabajo. Actualmente rueda en Medellín junto a Clara Lago y Álex González la ópera prima de Hatem Khraiche, Órbita 9.


Quim Gutiérrez, por AzulOscuroCasiNegro

Quim Gutiérrez AzuloscurocasinegroYa era una cara bien conocida en Catalunya, desde que debutara con tan sólo doce años en el primer culebrón de sobremesa de TV3, Poblenou, y lo encadenara con otras exitosas series como Rosa y El cor de la ciutat. Pero en 2007 dio el salto al ruedo español con Daniel Sánchez Arévalo y su brillante ópera prima Azuloscurocasinegro. Desde ese instante, ambos con un Goya bajo el brazo (el director como novel y el actor como revelación), formaron un tándem en nuestro cine que los ha llevado a colaborar en otras dos ocasiones (Primos y La gran familia española). Además de su don para la interpretación, sobre todo en un género tan complicado como la comedia (el ejemplo más reciente lo encontramos en Anacleto), Quim Gutiérrez se ha convertido en todo un icono de moda, protagonizando algunas de las campañas publicitarias más destacadas de nuestro país.


Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados

Natalia de molina Vivir es fácil con los ojos cerradosPrueba de que su Goya a la mejor actriz revelación en 2014 fue de lo más visionario es que tan sólo dos años más tarde, este próximo sábado, parte como favorita a mejor actriz principal por Techo y comida. Desde que debutara aquel año en Vivir es fácil con los ojos cerrados, esta joven jienense de tan sólo 25 años ha sabido aprovechar muy bien su tiempo, encadenando varios proyectos en cine con su papel en la serie de Antena 3 Bajo sospecha. Para este 2016 ya tiene dos proyectos en cola: las comedias Kiki, el amor se hace, de Paco León, y Los del túnel, del debutante Pepón Montero.


Goya revelación hacia el olvido


Ruth Gabriel, por Días contados

Ruth Gabriel Días contadosCon su papel de Charo en Días contados se convirtió en la primera actriz en lograr el Goya revelación. Incluso estuvo nominada también a mejor actriz principal por el mismo papel. Corría el año 1995 y la cinta de Imanol Uribe sobre la banda terrorista ETA arrasó en la ceremonia con ocho galardones. 20 años más tarde, ¿qué ha sido de Ruth Gabriel? Su prometedora carrera quedó diluida con el paso del tiempo, de ser una actriz con una gran proyección hoy sus papeles se han convertido en secundarios de películas y series con escasa repercusión. Su última actuación destacable fue como Flor en la serie Bandolera.


Andoni Erburu, por Secretos del corazón

Andoni Erburu Secretos del corazónNos conquistó a todos con su papel coprotatonista en Secretos del corazón, de Montxo Armendáriz, recogió su Goya al mejor actor revelación en 1998 con sólo diez años, pero terminó abandonando el mundo de la actuación. Aunque volvió a trabajar con el director navarro en 2001, en Silencio roto, esta jovencísima promesa se retiró por completo del panorama audiovisual para centrarse en sus estudios. Años más tarde confesó en una entrevista: «me sentía agobiado, me llegó todo muy de repente. Lo dejé todo, y no tengo intención de retomarlo».


Micaela Narváez, por Princesas

Micaela Narváez PrincesasSi te he visto no me acuerdo. Su carrera como actriz sí que se ciñe única y exclusivamente a su papel como prostituta puertorriqueña en la cinta de Fernando León de Aranoa Princesas y por el que obtuvo el Goya revelación. El director la descubrió trabajando en un restaurante de Nueva York como camarera, cuando ya tenía la edad de 32 años y ninguna relación profesional con el mundo del cine. El galardón que logró junto a su compañera de reparto Candela Peña le sirvió de bien poco. Hoy reside en Londres sin ninguna otra interpretación conocida.


Nerea Camacho, por Camino

Nerea Camacho CaminoUno de los casos más extraños de trayectorias dispersas. De protagonizar una de las mejores películas del cine español, encarnando con maestría el calvario de Alexia González-Barros en Camino, una de esas cintas milagro que se alzó con 6 Goya, incluido el suyo a la mejor actriz revelación, a convertirse actualmente en la reina del culebrón colombiano La esclava blanca. La suerte no le ha sonreído demasiado desde que Javier Fesser la seleccionara entre 5.000 candidatas. Aunque desde aquél 2009 rodó la fantástica Héroes, participó en Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti y estuvo presente en series como Los protegidos o El barco, su rosto no ha terminado de cuajar entre los espectadores de nuestro país.


Francesc Colomer y Marina Comas, por Pa negre

Francesc Colomer Marina Comas Pa negreFueron los últimos galardonados menores de 16 años con un Goya. A partir de 2011, cuando ambos subieron al escenario para recoger la estatuilla por su interpretación en Pa negre, la Academia decidió excluir a los menores de esa edad de los premios cinematográficos “para proteger al menor”, según palabras de su presidente por aquél entonces, Enrique González Macho. El tiempo termina dando la razón y lo cierto es que pocos niños prodigio de la interpretación terminan desarrollando grandes carreras a largo plazo. Francesc Colomer y Marina Comas debutaron ambos de la mano de Agustí Villaronga y, aunque todavía es pronto para pronósticos, sus carreras permanecen ancladas en papeles secundarios dentro de producciones catalanas.


Goya hacia no se sabe dónde


Paz Vega actriz revelaciónMás allá de actores y actrices que han salido claramente beneficiados o perjudicados tras su Goya revelación, lo cierto es que existe un punto intermedio en el que, a diferentes niveles, permanecen buena parte de los premiados en esa categoría. ¿Qué ha sido de Tamar Novas, galardonado junto a Belén Rueda por Mar adentro? ¿En qué punto se encuentran Fele Martínez, revelación en 1997 por Tesis, e Ingrid Rubio, también ese mismo año por Más allá del jardín? ¿Cuánto hace que no sabemos nada de Juan José “El Bola” Ballesta? ¿Podemos considerar un éxito la carrera de Paz Vega desde que en 2002 obtuviera su Goya revelación por Lucía y el sexo? Sus merecidas estatuillas sirvieron como reconocimiento para papeles memorables, les aseguraron un hueco en la historia de nuestro cine y dentro de la profesión, pero no predijeron necesariamente una carrera meteórica. Está visto que en el cine eso es fortuna de muy pocos.

Las directoras españolas y los Goya

El próximo sábado 6 de Febrero se celebrará la 30ª Edición de los Premios Goya, que galardonan (teóricamente) a las mejores películas españoles del año. En esta edición, dos mujeres están nominadas en la categoría de mejor dirección, Isabel Coixet y Paula Ortiz, teniendo la segunda serias opciones en convertirse en la cuarta mujer que logra el premio, tras Pilar Miró, Icíar Bollaín y la propia Coixet. Aunque la presencia de mujeres en la categoría de mejor dirección sigue siendo lamentablemente reducida, no es menos cierto que los Goya han visibilizado la labor de mujeres al frente de las películas mucho más que otros premios. En las 88 ediciones de los Oscar y en las 69 de los BAFTA, sólo una mujer (Kathryn Bigelow por The Hurt Locker) ha sido galardonada como la mejor directora del año. En 40 ediciones de los César, también sólo han premiado a una mujer en esta categoría (Tonie Marshall por Vénus Beauté). La presencia en los Goya de este año de Paula Ortiz o Leticia Dolera nos demuestra que cada vez hay más mujeres directoras, pero que aún queda mucho camino por recorrer hasta superar las barreras de género en el cine. A continuación, echamos la vista atrás y observamos el camino recorrido, repasando las 14 nominaciones conseguidas por mujeres en la categoría de mejor dirección en los 30 años de Premios Goya.

wertherPilar Miró por Werther (1986)

Ya en la primera edición de los Goya una mujer fue nominada a mejor directora del año, el honor recayó en Pilar Miró, una de las cineastas españolas más relevantes de todos los tiempos. Werther, la cuarta película de la directora, es un drama romántico-existencialista que adapta libremente la novela homónima de Goethe. En la versión de Miró, un profesor de griego que vive en una ciudad del norte de España se enamora perdidamente de la madre de un alumno al que da clases particulares. La cineasta, ayudada en el guion por Mario Camus, se apropia de Goethe, extrapolando su infinita melancolía a su propio universo cinematográfico. Miró perdió el Goya frente a Fernando Fernán-Gómez, que había dirigido la maravillosa y también melancólica El viaje a ninguna parte.

esquilacheJosefina Molina por Esquilache (1989)

La segunda mujer en lograr ser nominada al Goya a la mejor dirección fue Josefina Molina. La directora venía de rodar para TVE una adaptación de El camino de Delibes y un biopic sobre Teresa de Jesús, cuando se hizo con las riendas de Esquilache. Este film es un drama histórico ambientado durante el conocido como Motín de Esquilache, que obligó a Carlos III a prescindir del Marqués de Esquilache (Fernando Fernán-Gómez), y a éste a huir a Nápoles. Esquilache se centra tanto en la vida personal del Marqués como en su carrera política, en sus reformas y en su compleja relación con el rey. Molina perdió el Goya frente a Fernando Trueba (El sueño del mono loco), sin embargo la Academia reconocería la relevancia de su trabajo otorgándole el Goya de Honor en los Goyas 2011.

beltenebrosPilar Miró por Beltenebros (1991)

Miró logró su segunda nominación al Goya a la mejor directora gracias a Beltenebros, su adaptación de la novela homónima de Antonio Muñoz Molina. Ambientada en el Madrid de la posguerra, sigue a un inglés (Terence Stamp) enviado a España para encontrar y asesinar a un topo infiltrado en la estructura del clandestino Partido Comunista. Beltenebros ofrece espionaje, prostitución, mentiras y podredumbre. Un noir atípico que encapsula un tiempo especialmente trágico de nuestra historia. Miró cayó derrotada frente a Vicente Aranda, que había dirigido Amantes, un drama plagado de intrigas y erotismo ambientado también durante el franquismo.

el perro del hortelanoPilar Miró por El perro del hortelano (1996) – Ganó

Que fuera Pilar Miró la primera mujer en ganar el Goya a la mejor directora del año fue un hecho consecuente con la propia historia de nuestro cine. Miró fue una de las figuras clave del audiovisual español post-franquista. Además de ser una directora provocativa y de vanguardia, con obras como la polémica (y censurada) El crimen de Cuenca o Gary Cooper que estás en los cielos, fue directora general de Cinematografía (1982-1985) y directora del Ente de Radiotelevisión Española (RTVE) (1986-1989) en los gobiernos de Felipe González. Pieza clave, por lo tanto, en la configuración del sector audiovisual en nuestro país. Tras sus dos derrotas previas en los Goya, Miró se llevaría el gato al agua con El perro del hortelano, una adaptación de la obra de Lope de Vega. En las antípodas de sus obras más oscuras, esta chispeante comedia de época destaca por su velocidad y mordacidad. La trama es sencilla: una mujer de clase alta pone en marcha diversas estratagemas para separar a su secretario de su prometida. El resultado es una especie de versión ligera y cómica de Las amistades peligrosas, cambiando a Glenn Close por Emma Suárez. El film logró 7 Goyas, aunque perdió en la categoría de mejor película frente a la Tesis de Alejandro Amenábar.

cuando vuelvas a mi ladoGracia Querejeta por Cuando vuelvas a mi lado (1999)

La primera nominación a mejor directora le llegó a Gracia Querejeta con su tercera película, Cuando vuelvas a mi lado, un drama familiar sobre tres hermanas que se reencuentran tras el fallecimiento de su madre. A partir de ahí, los fantasmas del pasado y los problemas del presente harán que se redescubran entre ellas. 1999 fue un año sensacional para el cine sobre mujeres. Junto a Cuando vuelvas a mi lado se estrenaron Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar y Solas de Benito Zambrano, las dos grandes triunfadoras de unos Goya de los que la película de Querejeta se fue de vacío, a pesar de sus 7 nominaciones.

mi vida sin miIsabel Coixet por Mi vida sin mí (2003)

La cuarta película de ficción de la directora catalana Isabel Coixet, supuso su confirmación como una de las grandes cineastas españolas de las últimas décadas. Mi vida sin mí nos cuenta los esfuerzos de una mujer con cáncer terminal (Sarah Polley), por preparar el futuro de las personas a las que ama, una vez que ella ya no esté para cuidarlas. Mi vida sin mí sigue siendo la gran película de su filmografía, culmen de su estilo narrativo y su gran éxito de público y crítica. Coixet consiguió el Goya al mejor guion adaptado pero perdió en la categoría de dirección frente a la cineasta de la que hablaremos a continuación.

te doy mis ojosIcíar Bollaín por Te doy mis ojos (2003) – Ganó

Los Goya 2003 (celebrados en el 2004), serán recordados como la primera vez que en la categoría de mejor dirección hubo paridad de género, enfrentándose dos mujeres (Bollaín y Coixet) contra dos hombres (Trueba y Gay). También como la confirmación definitiva de una excelente generación de cineastas nacidos durante el desarrollismo/tardofranquismo (a los cuatro anteriormente mentados hay que sumar a Álex de la Iglesia, Alberto Rodríguez, Alejandro Amenábar, Benito Zambrano, Enrique Urbizu, Fernando León de Aranoa o Achero Mañas). La gran triunfadora de aquellos Goya fue Te doy mis ojos, un terrible, lapidario y sobrio retrato de la violencia de género, dirigido y escrito con respeto, compromiso y delicadeza. Más de 10 años después aún sigue siendo la mejor obra cinematográfica sobre esta lacra social. El film logró 7 premios Goya, incluidos los 5 grandes: Película, Directora, Actriz (Laia Marull), Actor (Luis Tosar) y Guion original.

la vida secreta de las palabrasIsabel Coixet por La vida secreta de las palabras (2005) – Ganó

Tras caer derrotada dos años antes frente a Icíar Bollaín, Coixet regresó a los Goya por la puerta grande, con La vida secreta de las palabras, un retrato cautivador sobre el dolor que generan la pérdida y la soledad ambientado en un espacio tan reducido y complejo como una plataforma petrolífera. La película logró 4 Goyas, incluidos el de mejor película, mejor dirección y mejor guion original. La Academia reconoció la sensibilidad y el universo propio de una cineasta que no deja indiferente, en un año muy abierto.

siete mesas de billarGracia Querejeta por Siete mesas de billar francés (2007)

La 22ª edición de los Goya fue bastante atípica. En ella se enfrentaron dos vertientes del cine español diametralmente opuestas, por un lado la más comercial o industrial, representada por El orfanato de Juan Antonio Bayona, y por otro, la más independiente, autoral y radical, encarnada en La soledad de Jaime Rosales. Entre ambas, Las 13 rosas de Emilio Martínez-Lázaro y Siete mesas de billar francés de Gracia Querejeta. Mientras El orfanato se hacía con los premios técnicos, La soledad vencía, en una de las galas de los Goya más sorprendentes, en las tres categorías en las que estaba nominada: Película, Director y Actor revelación. El regreso de Querejeta al drama familiar y femenino, tendría que conformarse con los Goya a mejor actriz (Maribel Verdú) y actriz de reparto (Amparo Baró). Esa hija que regresa a visitar a su padre moribundo y tiene que lidiar con un negocio en quiebra y con la amante de su progenitor le valió a Verdú su primer Goya, después de una larguísima carrera y marcó el inicio de una de las colaboraciones más fructíferas de los últimos años en nuestro cine, entre Querejeta y Verdú, entre cineasta y musa.

mataharisIcíar Bollaín por Mataharis (2007)

Puesto que El orfanato era la ópera prima de Juan Antonio Bayona, la cuarta plaza en la categoría de mejor dirección la ocupó Icíar Bollaín, sumando su segunda nominación, tras la victoria que consiguió gracias a Te doy mis ojos. Su Mataharis es un drama cotidiano sobre mujeres que trabajan como detectives privados. Bollaín, una de las mejores y más sensibles narradoras de nuestro país, conjuga la esfera personal de sus protagonistas con la laboral, lo ordinario con lo extraordinario, hasta construir un maravilloso retrato de personajes. Como dijimos antes, el Goya a la mejor dirección del año lo consiguió Jaime Rosales.

tambien la lluviaIcíar Bollaín por También la lluvia (2010)

El cine español llegó a la 25 edición de los Goyas con la Academia sumida en una guerra civil, nada encubierta, entre su presidente, Álex de la Iglesia, y su vicepresidenta, Icíar Bollaín. Paradójicamente ambos habían dirigido las dos películas más relevantes del año, Balada triste de trompeta él, También la lluvia ella. Previamente, Balada triste había triunfado en el Festival de Venecia, y También la lluvia había logrado pasar el corte en la categoría de Película de Habla no Inglesa en los Oscar, aunque finalmente no había sido nominada. Esta historia de cine dentro de cine, narra el rodaje de una película sobre Cristóbal Colón en medio de la Guerra del Agua en la Bolivia de principios del Milenio. Bollaín dirigió un excelente film que es a la vez un retrato de la industria del cine y un drama de denuncia social. El enfrentamiento entre De la Iglesia y Bollaín facilitó la victoria de una tercera opción, la oscura visión de la posguerra de Agustí Villaronga en Pa Negre.

15 años y un diaGracia Querejeta por 15 años y un día (2013)

Querejeta es junto a Icíar Bollaín, la mujer que suma más nominaciones en esta categoría (3), aunque a diferencia de ésta sigue sin lograr la victoria. Su última nominación la logró gracias a 15 años y un día, un film a medio camino entre el drama familiar y el thriller, que representó a España en los Oscar, tras ganar la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga. La película narra la historia de un adolescente problemático que es enviado a vivir con su abuelo, un ex-policía para que lo ponga a raya. Estamos ante una obra menor de una cineasta relevante. Sus 7 nominaciones a los Goya visibilizaron el peso de la directora y de su apellido (Gracia es hija de Elías Querejeta, posiblemente el productor más importante de la historia de nuestro cine) en la industria (si es que ésta existe).

nadie quiere la nocheIsabel Coixet por Nadie quiere la noche (2015)

La gran sorpresa de las nominaciones a los Goya de este año la dio Nadie quiere la noche, la última película de Isabel Coixet, que tras inaugurar la Berlinale 2015, había caído en el olvido. Tras tener un estreno muy limitado en nuestros cines en el mes de diciembre, Nadie quiere la noche ha sido rescatada por la Academia gracias a sus 9 nominaciones, incluidas mejor película, dirección y actriz. El film de Coixet imagina una historia ficticia a partir de una serie de personajes reales, comandados por Josephine Peary, la mujer del primer hombre que (teóricamente) llegó al Polo Norte. Coixet encierra a dos mujeres, Peary y la amante inuit de su marido, en el invierno polar, para construir un retrato intimista de supervivencia. El principal hándicap de la obra es la incapacidad de conectar emocionalmente con su protagonista. Su principal virtud, que Coixet exprime los recursos con los que cuenta para filmar una obra austera pero hermosa.

la noviaPaula Ortiz por La Novia (2015)

19 años después de la primera victoria de una mujer en la categoría de mejor dirección, Paula Ortiz tiene serias opciones de hacerse con este Goya. Al igual que en la categoría de mejor película, Ortiz y La Novia tendrán como principal rival al cineasta catalán Cesc Gay y su Truman. La Novia adapta la obra teatral Bodas de sangre de Federico García Lorca, construyendo un micromundo de una belleza arrebatadora y una atmósfera inquietante. Una novia recién casada se debate entre lo que desea y lo que es correcto, entre dos hombres diametralmente opuestos, deshaciéndose ante nuestros ojos en su terrible lucha interna. Los dos principales puntales de La Novia son sus actrices y su acabado formal. El trabajo de Ortiz puede pecar de manierista en algún momento, pero desde luego está lleno de personalidad, valentía y buen gusto. La Novia es una película dolorosamente preciosa. Si Gay demuestra en Truman ser un narrador excelente, Ortiz se revela como una esteta de gusto exquisito. Tras su victoria en los Premios Feroz, Ortiz parte como favorita para hacerse con el Goya. Por el momento, su nominación, junto a la de Leticia Dolera en la categoría de dirección novel, sobre la que escribió mi compañero Germán de Heras, marca ya la entrada de una nueva generación de directoras, nacidas ya tras la muerte de Franco, a la primera división del cine español.

Nadie quiere la noche: Isabel Coixet contraataca

10 años después de su victoria en los Goya con La vida secreta de las palabras, Isabel Coixet ha vuelto por todo lo grande a los premios de la Academia. Queda atrás una etapa extraña de su carrera, en la que la cineasta emprendió nuevos caminos sin demasiado éxito. Para volver a ser ella misma tuvo que diluirse en sus películas. Aprendiendo a conducir, una dramedia de encargo se convirtió en un éxito, gracias a su calidez y encanto, recibiendo buenas críticas y el calor del público en el Festival de Toronto en 2014. Tras aquel film, inauguró la Berlinale 2015 con Nadie quiere la noche, una historia femenina ambientada en el Polo Norte, que recibió críticas dispares. El film no fue estrenado en España hasta el pasado noviembre, gozando de escasa distribución y recaudando poco dinero en la taquilla. Cuando la obra parecía condenada al olvido, llegaron las nominaciones a los Goya y el film de Coixet se coló en 9 categorías, incluidas mejor película, dirección y actriz protagonista.

Nadie quiere la noche relata el empeño de Josephine Peary (Juliette Binoche, una de las actrices más elegantes del cine actual) por acompañar a su marido, el villano invisible de esta historia, en el momento cumbre de su vida: ser el primer hombre en llegar al Polo Norte. Para ello pone en marcha una expedición que siga los pasos de la de su marido, dispuesta a esperar a éste en el campamento base más cercano al Polo. Obviamente nada sale cómo debería y lo que era una película de aventuras, se convierte en una obra intimista que encierra a dos mujeres, la propia Peary y una inuit interpretada por Rinko Kikuchi, acuciadas por los peligros de una noche infinita. Así, tras jugar con las normas del cine de aventuras, Coixet vuelve a ser Coixet, y la película se vuelve un drama femenino, al que le importan más sus personajes que su propia belleza. Gran parte del encanto de Nadie quiere la noche radica en ver cómo la esteta y la narradora se fusionan en medio de la inmensidad blanca, como la nieve, primero, y negra, como la noche, después.

1Sin título

La última película de Isabel Coixet es una obra hermosa, que aprovecha todos sus recursos y ofrece imágenes realmente bellas, aunque, en cierta forma, desesperadas. Una belleza inquietante y peligrosa. También acierta el film en su descripción de la relación que se establece entre las dos mujeres protagonistas. Quizás su principal hándicap es que resulta muy difícil empatizar con Josephine Peary, una mujer insensata y egoísta. Y si en una historia de supervivencia crees que  la protagonista no merece sobrevivir, definitivamente la historia tiene un problema. Aún así Nadie quiere la noche funciona, porque en cierta forma, la inuit trastoca el mundo de Peary haciéndola más humilde. Estamos, por lo tanto, ante la enésima obra que reflexiona sobre cómo los occidentales intervenimos en otros territorios del planeta desde la soberbia, la avaricia y la condescendencia y cómo las desgracias que ello desencadenan nos enseñan a mirar el mundo desde otra perspectiva. Es un mensaje mil veces pronunciado, pero que aún no hemos sido capaces de asimilar. Nadie quiere la noche no es la mejor película española del año, pero es una obra interesante y debemos darle las gracias a la Academia por rescatarla del olvido al que parecía condenada.

Crítica | ‘Truman’: Los hombres también lloran

Las mujeres son las reinas del drama en el cine. Extrovertidas, emocionales e impulsivas, son mucho más agradecidas en pantalla que los hombres, siempre forzados por genética y convicción a ocultar más sus sentimientos. De ahí que orientar una carrera cinematográfica hacia las relaciones de afecto masculinas, siempre más cohibidas, más introvertidas, menos visuales, sea toda una hazaña, la que inició Cesc Gay con Una pistola en cada mano y se afianza ahora con Truman.

En esta ocasión, es la actitud frente a la enfermedad y la muerte la que sirve como punto de partida para adentrarnos en esa mentalidad del hombre tan poco explorada cinematográficamente, como si el hombre sólo existiera en pantalla para reforzar su rasgo más superficial, el de la impetuosidad. De ahí que la presencia de dos hombres tan poco susceptibles de desprender poca hombría como Ricardo Darín y Javier Cámara sea tan importante. Demuestra que ellos, nosotros, a nuestra manera, también somos capaces de querernos.

Truman

De nuevo, Gay cede todo el protagonismo a la palabra y el talento de unos actores que sabe escoger. El mejor camino para destapar los sentimientos que normalmente quedan ocultos, silenciosos, pero implícitos. Hay dos momentos, dos abrazos en el filme, que ejemplifican perfectamente esa comunicación basada en la introversión, el que se dan dos amigos como última despedida y el de un padre a un hijo. Dos instantes contenidos pero mágicos, altamente emotivos.

El director catalán, además, aborda una enfermedad tan sobada en el cine como el cáncer de la manera más pragmática posible, sin recurrir a reacciones fantasiosas y tan efectivas para la ficción como las que tiene la protagonista de la maravillosa Mi vida sin mí o al melodrama lacrimógeno de la más reciente ma ma. Aquí el personaje de Darín se preocupa por cuestiones reales, por el tamaño de la urna de sus cenizas o por dejarle el mejor hogar posible a su mejor amigo Truman. Qué gusto comprobar que la sensatez también tiene cabida en el cine y, sobre todo, qué gustazo saber que ni una sola coma del guión estará fuera de lugar.

Fight Club | Leticia Dolera vs. Daniel Guzmán

Con motivo de la 30ª Edición de los Premios Goya, resucitamos de las cenizas cual ave fénix nuestro particular Fight Club para enfrentar a dos contendientes novatos detrás de las cámaras, pero respetados y queridos en la gran pantalla (y en la pequeña) desde hace bastantes años. Hablamos de Guzmán y Dolera, nominados a la Mejor Dirección Novel por sus películas Requisitos para ser una persona normal y A cambio de nada, dos largometrajes que revolucionaron el año pasado el cine español por su naturalidad y su frescura, tanto para hacernos llorar como para hacernos reír.

No puedo olvidarme de Dani de la Torre (El Desconocido) y Juan Miguel del Castillo (Techo y comida) pero las reglas del Fight Club son claras y no quiero que Brad Pitt y Edward Norton me den palos hasta en el carnet de identidad. Además, he decidido batir en duelo a las dos figuras nóveles con mayor repercusión y más papeletas para llevarse el cabezón a casa. A pesar de ello, soy consciente de que las sorpresas están aseguradas el próximo 6 de febrero.

Daniel Guzmán por ‘A cambio de nada’

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Peso: ligero, duro, luchador y adolescente

Antecedentes: aunque todos conocemos al madrileño por su célebre personaje de Roberto en la serie de televisión Aquí no hay quien viva, Daniel ya había interpretado otros papeles en cine y televisión anteriormente. De hecho, compartió pantalla con Javier Bardem en Éxtasis y también apareció en largometrajes como Hola, ¿estás sola? de Itziar Bollaín o El sueño del caimán. Sin embargo, la actuación no siempre ha sido su punto fuerte y habitualmente ha tenido papeles secundarios o nada destacables. Sin duda, la dirección y la realización es lo que siempre le ha hecho destacar como personaje cinematográfico, razón por la cual ganó el Goya en 2004 por su maravilla de cortometraje Sueños.

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Premios: arrasó en el Festival de Málaga y ganó los 4 premios a los que estaba nominado, entre los que destacan la Biznaga de Oro a Mejor Película y la Biznaga de Plata a Mejor Dirección. Y ese solo fue el pistoletazo de salida para un éxito indiscutible que le ha permitido a Daniel Guzmán estar en el punto de mira con sus nominaciones en los Premios José María Forqué, en los Premios Feroz y también en los Goya, de los que parte con 6 nominaciones. Además, ha sido galardonado con el Premio Asecan 2016 a Mejor Película.

Leticia Dolera por ‘Requisitos para ser una persona normal’

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Peso: ligero, alternativo, indie y colorido

Antecedentes: la muchacha catalana está como pez en el agua delante de las cámaras. Los focos la quieren y hemos podido disfrutar de ello desde sus primeros pinitos en Al salir de clase, El otro lado de la cama, Hospital Central o la divertida Semen, una historia de amor. Después hizo de novia asesina de infectados en la tercera entrega de [REC] o de la adorable y entrañable Violeta en De tu ventana a la mía, dirigida por Paula Ortiz, amiga suya del alma que también le dio un papel secundario en La Novia. Pero le picó la curiosidad a Dolera y decidió realizar varios cortometrajes con resultados positivos y un estilo muy peculiar que ha heredado la película por la que opta al Goya este año. A o B con Alexandra Jiménez o Lo siento, te quiero son algunos de estos ejemplos.

Premios: Requisitos para ser una persona normal ha ganado premios no tan destacados a lo largo del año, a pesar de la importancia de éstos, como el Mejor guión novel, el Mejor montaje o la Mejor fotografía en el Festival de Málaga, así como el galardón al Mejor Cartel en los Premios Feroz.

Conclusión

Sin duda, la relevancia de A cambio de nada en las galas de premios españoles y su triunfo en Málaga nada más empezar su carrera hacia los Goya es una fortaleza con la que cuenta Guzmán para hacerse notar en la gala de febrero. Habitualmente, los dramas suelen tener mayor aceptación que las comedias románticas, pero, en este caso, la obra de Dolera atrapa con su originalidad y la pluriempleabilidad de ella, que escribe, dirige y actúa en un largometraje redondo y tierno. Sin embargo, Requisitos para ser una persona normal ha pasado un poco más desapercibida y todo apunta a que el esfuerzo novel de Daniel durante 10 años para sacar adelante este conmovedor proyecto le va a permitir alzarse con el galardón… Si no hay sorpresas.

Y tú, ¿a quién le darías la victoria de este Fight Club?

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