El girl power en el cine de 2015

Con motivo de los estrenos de ‘Sinsajo – Parte 2’ ‘Sicario’ en las próximas semanas, buceamos en los estrenos que hemos dejado atrás los últimos meses para encontrar los mejores ejemplos del creciente (aunque aún insuficientemente representado) girl power en el cine:

Las sagas ‘teen’

Sin duda una de las cuestiones más destacables y fáciles de apreciar es la tendencia del cine basado en novelas young adult (no, no nos referimos a la enorme película de Jason Reitman con Charlize Theron sino a las grandes sagas literarias para adolescentes) por abrazar cada vez con más firmeza el protagonismo de personajes femeninos fuertes que se erigen como auténticas líderes y heroínas de acción en mundos donde los hombres luchan en su sombra. El ejemplo más representativo es, sin lugar a dudas, la Katniss Everdeen de Jennifer Lawrence en la ultrataquillera saga ‘Los juegos del hambre’ (cuyo material literario original está escrito por una mujer, Suzanne Collins) que lanzará su gran final, recientemente bastante bien valorado por la crítica estadounidense que ya ha podido verla, el próximo 27 de noviembre (una semana antes si acudes a alguno de los programas dobles con la tercera parte de la distopía). Cabe destacar de igual forma la Beatrice Pior de la también talentosa Shailene Woodley en la saga ‘Divergente’, de la cual aún quedan dos entregas por llegar a los cines de todo el mundo, y lo que nos queda por venir ya que probablemente Daisy Ridley nos regale otro personaje de este corte en el Episodio VII de ‘Star Wars’ (18 de diciembre) y unas semanas después, el 15 de enero de 2016, podamos encontrar otro ejemplo así en ‘La quinta ola’, invasión alienígena – AKA destrucción sin medida – que tiene a Chloë Grace Moretz como principal atractivo.

La (nueva) comedia americana

Es muy probable que Amy Schumer sea el nuevo rostro femenino de la comedia en Estados Unidos. A España nos llegó en verano su comedia, dirigida por el siempre divertido y a tener en cuenta Judd Apatow (‘Si fuera fácil…’‘Lío embarazoso’…), ‘Y de repente tú’ que protagonizaba además de firmar el guión, una de las cintas cómicas más exitosas entre la crítica y el público de este año y con una mujer rompiendo con los estándares del humor propio de las rom-coms clásicas como eje sobre el que pivota el relato.

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Al otro lado destacaría el personaje de Olivia Cooke en la maravillosa tragicomedia indie ‘Yo, él y Raquel’, donde encandila como una adolescente enferma de leucemia con un carácter fuerte y una imponente creatividad, y las chicas de la secuela de ‘Dando la nota’, que sigue siendo un alegato musical a favor del girl power con interpretaciones hilarantes lideradas por Anna Kendrick. ¡Ah! Y precisamente es esta la primera película de la lista dirigida, también, por una mujer: la actriz Elizabeth Banks. Chapeau.

Superproducciones

En este área hay dos personajes femeninos que ya se pueden calificar de iconos dentro del imaginario popular contemporáneo, una dentro de las grandes producciones de Marvel y otra en el que probablemente ya es el blockbuster más aplaudido del año: ‘Mad Max: Furia en la carretera’.

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La película de George Miller, sorprendente ganadora del FIPRESCI de la crítica internacional a la mejor película de la temporada, tiene muchas facultades indudables que van desde su abrumador apartado técnico a su grandísimo sentido del entretenimiento. Una de ellas es, también, apostar por un personaje tan grande e importante como la Imperator Furiosa de Charlize Theron, que ofrece una interpretación medida y descarnada a la vez. Sin duda, desde ya, una bandera de la fortaleza e independencia femenina en el séptimo arte.

El otro estandarte a señalar es la Viuda Negra de Scarlett Johansson, un personaje recurrente en el cine superheroico que este año ha aparecido en ‘Los vengadores: La era de Ultrón’ y que cada vez gana más protagonismo e interés. Otro arquetipo de mujer fuerte y decidida que parece ser la semilla del rumbo de Marvel hacia la, cada vez mayor, incorporación de féminas como cabeza de cartel de algunas de sus próximas producciones e incluso también como directoras.

Alta tensión: thrillers y acción

Este viernes se estrena la nueva película de uno de los realizadores más interesantes del panorama actual: el canadiense Denis Villeneuve, cuyo crédito está más que respaldado con obras como ‘Enemy’ o ‘Prisioneros’. Su último filme es el potentísimo thriller sobre el narcotráfico en la frontera entre Estados Unidos y México, ‘Sicario’ que confirma a Emily Blunt como una de los grandes talentos de su generación. Tras ‘Al filo del mañana’Blunt vuelve a interpretar a una mujer de armas tomar y principios inquebrantables en un papel que nos recuerda a la enorme Jessica Chastain de la excepcional ‘La noche más oscura‘.

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El segundo papel destacado en esta categoría ha valido a su intérprete una nominación en los premios del cine europeo (EFA). Se trata de Alicia Vikander versión inteligencia artificial de la sugerente ‘Ex_Machina’, una de las mejores cintas de ciencia ficción del año. Toda la película gira en torno al poder femenino sobre los hombres y acaba erigiéndose como una metáfora visualmente electrizante de su independencia.

¡Mujeres «animadas»!

El paradigma en el cine de animación de este año le encontramos en esta ocasión en lo último de PixarDel revés no se limitaba a meterse en la cabeza de una preadolescente sino que, polémicas sobre el físico y diseño de los personajes aparte, nos regalaba una auténtica heroina en la cosecha anual: Alegría.

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Joyas del cine musical reciente que (re)descubrir

Tras un artículo en el que repasábamos algunos grandes momentos musicales del cine español de este siglo, no nos movemos de ese terreno y aprovechando el estreno este viernes del romance musical ‘Los últimos cinco años’ con Anna Kendrick recordamos algunas joyas del género alejadas de los hits más conocidos de los últimos años y te invitamos a (re)descubrirlas.

10. ‘Una hora más en Canarias’

En 2010 pasó totalmente desapercibida esta película de David Serrano que narra con gracia y un uso chispeante de los momentos WTF, un triángulo amoroso entre Miren Ibarguiren, Juana Acosta Quim Gutiérrez. Adaptando grandes éxitos de la canción española como ya hicieran las dos partes de El otro lado de la cama ¿Por qué se frotan las patitas?, la película va in crescendo y una vez entras en su juego de «sinsentidos» se descubre un filme lleno de referencias y momentos deliciosamente naïf.

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9. ‘A 20 pasos de la fama’

De inevitable carácter musical, el ganador del Oscar en su categoría en el año 2013, levantó admiración en gran parte de sus espectadores. El filme nos descubre mediante entrevistas e imágenes de archivo y ensayos la vida y los sueños de las coristas negras de las grandes estrellas de la música estadounidense. Un viaje por la Historia de la cultura sonora de Norteamérica con potente trasfondo social y testimonios que encojen el corazón pero, sobre todo, un documental con el que te darán ganas de levantarte de la butaca y salir a bailar.

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8. ‘Alabama Monroe’

Con la música country como excelso telón de fondo, este filme del belga Felix Van Groeningen encandiló al público de la Berlinale y a los votantes de los premios César, Satellite, EFA Oscar, donde obtuvo diversos premios y nominaciones. Alabama Monroe es un drama intenso y una alegoría de la superación que nos cuenta la historia del fin de la felicidad en el seno de una pareja joven cuando su hija de seis años cae gravemente enferma.

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7. ‘Searching for Sugar Man’

El otro documental de la lista constituyó un fenómeno aún mayor. También ganador del Oscar, la película del tristemente fallecido Malik Bendjelloul nos presentaba la intrahistoria del aquí desconocido Sixto Rodríguez: un músico y cantante de los sesenta al que el éxito esquivó en su país, Estados Unidos, pero que se convirtió en toda una estrella en la Sudáfrica del apartheid… sin él saberlo. Bendjelloul se valía de todos los trucos y recursos emocionales de la ficción para construir un documental conmovedor y curioso que cosechó un éxito internacional pocas veces antes visto en este género.

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6. ‘Hedwig & The Angry Inch’

John Cameron Mitchell se autoadaptaba, reservándose el papel principal, en lo que actualmente es uno de los grandes emblemas tanto del género musical reciente e independiente como del cine reivindicativo de los derechos LGTB. Un musical icónico que triunfó en prestigiosos festivales como Sundance Deauville hace unos quince años y que escondía en su argumento rocambolesco y su aspecto visual excéntrico una emocionante reivindicación de la aceptación y la identidad personal que aún hoy es representada en teatros alrededor del mundo (Nueva York incluido).

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5. ‘Once (Una vez)’

En 2006 el irlandés John Carney nos rompió a todos el corazón, un drama romántico de pequeño tamaño y cocido a fuego lento, pero de gran calado. Una historia sincera sobre dos personajes que se encuentran en el momento preciso y a los que une una profunda sensibilidad musical y, claro, una emotiva historia de amor. Su tema «Falling Slowly» logró un Oscar y causar lágrimas en medio planeta. Además, para curiosos, The Sweel Season es un documental que narra la agridulce continuidad de esta historia (real) y Carney estrenó el año pasado la más comercial Begin Again, cuyo visionado también es grato.

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4. ‘Chico y Rita’

La extraordinaria película animada codirigida a seis manos entre Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando quizás no responda exactamente a lo que uno piensa cuando se dice «musical» pero sin duda es la música un personaje fundamental en ella. Ya sea sirviendo como motivación o escape emocional de los personajes, los ritmos jazzísticos y cubanos de las versiones interpretadas en gran medida por Bebo Valdés van más allá de jugar un mero papel ambiental. Los momentos musicales son, además, de una belleza inolvidable.

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3. ‘Los últimos cinco años’

El estreno que nos ha servido como excusa para la realización de este artículo merecía sin lugar a dudas un puesto de honor en el mismo. Basado en el premiado musical homónimo representado en el off de Broadway, narra el desgaste de una relación amorosa entre dos jóvenes interpretados por una abrumadoramente emocionante Anna Kendrick Jeremy Jordan, en más de un sentido, una revelación. Se trata de un musical puro donde casi el cien por cien de la narración (diálogos incluidos) está conducida mediante canciones y que depara alguna que otra sorpresa en cuanto a la estructura argumental, cargada de saltos temporales. En resumen, una imperdible revisión de un argumento que parecía haber sido ya tratado de todas formas posibles.

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2. ‘God Help the Girl’

El musical basado en las canciones del grupo indie escocés Belle & Sébastian y dirigido por uno de sus componentes – Start Murdoch – fue una de las sorpresas más dulces y agradables del pasado año. Un relato de juventud en el que los encantadores temas pop de la formación encajan a la perfección en un marco autoconsciente e irresistiblemente hipster. Querrás bailar sus melodías y tener unos amigos como los interpretados por la hipnótica Emily Browning (Sucker Punch), Hannah Murray (Skins) y Olly Alexander, sí, el vocalista de Years&Years.

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1. ‘A propósito de Llewyn Davis’

No podía ocupar la cúspide de nuestro top otra película que no fuese la última obra maestra de los Hermanos Coen. Un relato de tono melancólico y triste que versiona canciones del cantautor folk Dave Van Ronk y otros temas producidos por el reputado T-Bone Burnett en la voz de un maravilloso Oscar Isaac, que se empapa del antipático personaje de Llewyn Davis al que siguen en su deriva hacia el fracaso en la industria musical de los sesenta las cámaras de los Coen y por el que (paradójicamente) acabas sintiendo profunda empatía, y otros cantantes y actores como Justin TimberlakeCarey Mulligan Adam Driver. La fotografía de Bruno Delbonell redondea una película perfecta que acaba erigiéndose como un estado de ánimo en sí mismo.

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El cine español da el cante

Este viernes llega a las salas de nuestro país la esperada adaptación al cine del exitoso montaje teatral Los miércoles no existen, de Peris Romano. Una comedia romántica con un reparto de excepción (Eduardo Noriega, Inma Cuesta, Maria León o Gorka Otxoa…) que además repasa algunos de los mayores hits del pop español. Con el motivo de tan apetecible estreno, en El Videoclub de BFace Magazine proponemos un TOP 10 con los mejores momentos del cine patrio reciente en el que nuestras estrelllas… bueno, dieron el cante.

10. Óscar Jaenada

¿Quién?: Óscar Jaenada, experto en biopics.

La canción: «La cigarra» de Camarón de La Isla

¿Dónde?: En el biopic de Jaime Chavarrí, ‘Camarón’, que valió al actor barcelonés el premio Goya a la mejor actuación protagonista.[/vc_column_text][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=aCoyXkD_n3I»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

9. Natalia Verbeke

¿Quién?: La voz real de Natalia Verbeke

La canción: «Dime que me quieres» de Tequila

¿Dónde?: En una de las películas más exitosas del cine español y, sin lugar a dudas, el intento de asentar el musical en nuestra cinematografía más efectivo que han visto nuestros ojos. Hay muchos grandes éxitos en esta especie de ‘Todos dicen I Love You’ patrio pero queremos destacar este «Dime que me quieres», por divertido, pegadizo y desenfadado.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=»https://youtu.be/dBmTGV9DYpc»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

8. Julia García y Raúl Arévalo

¿Quién?: Un, por entonces, en alza Raúl Arévalo y la desaparecida Julia García con truco: las voces son las de Jose Ángel Carmona e India Martínez.

La canción: «Vivir así es morir de amor (Melancolía)», de Camilo Sesto.

¿Dónde?: En la atípica, estrambótica y olvidada pero divertida y original comedia musical ‘¿Por qué se frotan las patitas?’ que tiene entre sus riesgos (a veces con más éxito, y otras con menos) el pasar grandes temas del pop español por el tamiz del flamenco, las bulerías y la rumba. Aquí, Camilo Sesto en la voz de Martínez y Carmona pero también se cante el «Aserejé» de Las Ketchup e incluso el «Escándalo» de Raphael.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/Sf78ETi5GFM»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

7. Clara Lago

¿Quién?: Uno de los rostros jóvenes más exitosos del cine español reciente.

La canción: las composiciones originales «La cama» y «Aunque tú no lo sepas».

¿Dónde?: En la segunda parte del díptico teen más exitoso de nuestro cine: «Tengo ganas de ti». Clara Lago hace gala de una preciosa y diferente voz en dos momentos muy distintos de la película convirtiéndolos instáneamente en las mejores secuencias de la película de Fernando González-Molina en base al superventas de Federico Moccia.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/NkyCzNwMHzk»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

6. Inma Cuesta

¿Quién?: Una de nuestras actrices preferidas del panorama español actual.

La canción: La nana «Duerme mi niña duerme»

¿Dónde?: En el laureado drama sobre la posguerra española de Benito Zambrano ‘La voz dormida’, filme que, pese a suponer el gran lanzamiento de su compañera de reparto (Maria León, con la que también coincide en ‘Los miércoles no existen’), también ofreció un momento de lucimiento absoluto para Cuesta en esta emotiva secuencia en la que la valenciana demuestra también su valía en el mundo de la canción.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/gqRTxipQIEI»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

5. Inma Cuesta y Martiño Rivas

¿Quién?: De nuevo, ella, Inma Cuesta junto a su partenaire Martiño Rivas.

La canción: «Carrie» de Europe.

¿Dónde?: En la que elegimos como mejor comedia española reciente hace apenas un mes: ‘Tres bodas de más’, de Javier Ruiz Caldera. Cuesta merecía esta doble mención pues así como su nana en la adaptación de la novela de Dulce Chacón es muy reseñable, el que nos ocupa este comedia romántica a lo Judd Apatow ‘made in Spain’ no lo es menos. «Carrie» aparece en varios momentos de la película, algunos en off, otros en boca de Cuesta y uno especialmente genial a dúo con su compañero en la película Martiño Rivas. Maravillosos.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/46G_QfaGwmw»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

4. Raúl Arévalo, Quim Gutiérrez y Adrián Lastra

¿Quiénes?: Los Primos de Comillas llevando la voz cantante.

La canción: «As long as you love me», de los Backstreet Boys.

¿Dónde?: En ‘Primos’, la gran comedia de Daniel Sánchez Arévalo que combina desternillantes gags con genuina emoción. Y con algo más de lo primero pero también con su toquecito romántico de lo segundo, este momentazo en plena verbena de Comillas que acaba convirtiéndose no solo en el clímax del filme sino en una de las mejores versiones de los Backstreet, con esa revisitación de ‘Rec 3’ meets ‘La naranja mecánica’ con «Everybody» de fondo del tercer episodio de ‘Scream Queens’.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/Cpvj33sprz4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

3. Asier Etxeandía

¿Quién?: Asier Exteandía, demostrando su dotación vocal que había utilizado en distintos montajes teatrales.

La canción: «Vivir», de Nino Bravo (aunque hay más, incluido un poco de Miguel Bosé)

¿Dónde?: En la recientísima ‘ma ma’, el drama sobre el cáncer de Julio Medem a mayor gloria de una inconmensurable Penélope Cruz. Etxeandía interpreta al doctor que atiende a Magda – el personaje de Cruz – y tiene tiempo para interpretar algún que otro trozo de, cuatro concretamente, canciones a lo largo del metraje. La más emocionante es esta optimista «Vivir» que suena en dos momentos hiper-lacrimógenos y que canta junto a Tosar en uno de ellos. Ojo también al «Morena Mía» que chapurrea en su primera intervención musical.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/vTgckrSfef8″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

2. Juana Acosta

¿Quién?: la bellísima española de adopción y colombiana de nacimiento, Juana Acosta.

La canción: «Algo contigo» de Rosario Flores AKA Sois unas monstruas.

¿Dónde?: En ‘Una hora más en Canarias’, un musical con Quim Gutiérrez y Miren Ibarguiren que pasó desapercibido por la cartelera española pero que se alza como una pequeña rareza en nuestro cine que va de menos a más y otorga momentos lúcidos y bellos como esta colorida versión latina del «Algo contigo» que apunta directamente, y salvando las distancias, a ‘Los paraguas de Cherburgo’ de Jacques Démy.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/o0NOOONOACA»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

1. Penélope Cruz

¿Quién?: La actriz española más internacional doblada por la prodigiosa voz de la cantante Estrella Morente.

La canción: «Volver», de Carlos Gardel.

¿Dónde?: En la película homónima que estrenó en 2006 el manchego más reconocido internacionalmente: Pedro Almodóvar. El maravilloso personaje que es la Raimunda de Cruz se desgañita emocionalmente al descubrir que su difunta madre (Carmen Maura) la observa, en este momento que ya pertenece a la Historia con mayúsculas del cine español.[/vc_column_text][vc_video link=»https://youtu.be/yav68qEYPUg»][/vc_column][/vc_row]

Latinoamérica en 8 películas

Hoy en la sección de cine de BFace Magazine queremos saluda a todos los lectores que nos leen desde los países latioamericanos y dedicarles a ellos un artículo especial sobre su rica y variada cinematografía, un valor en alza dentro del panorama mundial. Seis países y seis películas para descubrir Latinoamérica (y su cine actual) sin despegarse de la pantalla.

CHILE

Aunque probablemente Gloria, de Sebastián Lelio, sea la película del país más laureada y aplaudida internacionalmente en su Historia reciente, nosotros nos quedamos con No (Pablo Larraín, 2012), un filme vibrante que retrata de manera original y desenfadada un momento histórico para el país: el plebiscito que acabó con la dictadura de Pinochet.  La lucha por el cambio desde el punto de vista de un fantástico y comprometido Gael García Bernal en el papel del publicista responsable de la campaña «Chile, la alegría ya viene» lanzada a favor del NO en los comicios mencionados.

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PARAGUAY

Al contrario de muchos de sus vecinos presentes en esta lista, la filmografía paraguaya es más bien escasa. Escasa, pero efectiva. Tanto como lo es el thriller 7 cajas (Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori), que cosechó premios en el Zinemaldia y críticas positivas allá donde se estrenó. El largometraje es una ópera prima que mezcla el Danny Boyle de Slumdog Millonaire con varias dosis de humor, tensión y acción. Cine latino comercial de calidad indudable y una factura técnica envidiable para su escasísimo presupuesto.

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VENEZUELA

Concha de Oro en San Sebastián hace dos años, nuestra elección para el país con Caracas como capital es ‘Pelo malo’ (Mariana Rondón, 2013). Una disección poderosísima de los males de la sociedad venezolana que aúna algunas de las principales caracterísiticas del creciente cine social latino (austeridad y aridez formal y pesimismo narrativo, sobre todo) para incidir en la era post-Chavez con un relato que, además, explora los problemas que vive un niño en relación a su identidad de género. Dureza y sensibilidad en un relato muy interesante con interpretaciones realmente emocionantes.

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BRASIL

La gran potencia económica de América del Sur tiene una cinematografía a la altura de su poder y extensión. Cabe mencionar la reciente Una segunda madre (Anna Muylaert, 2015), que rompe con las pautas del «nuevo cine latino» mencionadas en el caso anterior y ofrece un crowd-pleaser notable que narra una historia cargada de ternura, belleza estética y delicadeza entre cuya sensibilidad se esconde un retrato certero de la sociedad de clases que habita las ciudades del país. Es una de las favoritas al Oscar a mejor película de habla no inglesa en esta próxima edición, no vale perdérsela.

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ARGENTINA

La que posiblemente sea la más importante cinematografía del continente que nos ocupa – en cuanto al balance entre cantidad, calidad y repercusión – pone muy difícil elegir tan solo una película. Aunque podríamos hablar de la exitosa cinta de Damián Szifrón Relatos salvajes, que el año pasado cautivó a medio mundo con sus «tarantinias» historias de humor negro y violencia, hemos elegido la desconocida El tercero (Rodrigo Guerrero, 2014), una cinta de poco más de una hora de duración y apenas solo tres personajes y tres espacios que explora con un guión hábil y alguna licencia formal muy atrevida (su primer cuarto de hora sucede en la pantalla de un ordenador) las nuevas relaciones homosexuales en la era «internet». Naturalismo y riesgo en una película estupenda que sirve de ejemplo del gran interés latinoamericano por el cine de temática LGTB.

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MÉXICO

Con el narcotráfico como inevitable tema central de la mayor parte de sus películas, el cine mexicano es otro de los «popes» de la industria iberoamericana. La extrema crudeza de la Heli de Amat Escalante o cine comercial como el biopic Cantinflas o la exitosa No se aceptan devoluciones demuestran la versatilidad de la nación centroamericana que nos ha dado grandes nombres como los oscarizados Emmanuel Lubezki, Alfonso Cuarón o Alejandro González Iñárritu. Nosotros os recomendamos la radical propuesta de Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas, 2012), que arriesga todo a un complejo y exigente relato semi-experimental y visualmente alucinante sobre la entrada del mal en el seno de una familia normal. Tiene algunas escenas (como es magnético prólogo) imborrables y merece la pena un visionado.

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 COLOMBIA

No es el país cafetero la principal potencia cinematográfica latina, pero entre toda su producción hay despuntes realmente interesantes. La playa, D.C. (Juan Andrés Darango, 2012) es uno de los últimos. Se trata de una atractiva ópera prima que compitió en secciones paralelas de Cannes y en el Atlántida Film Fest que, de nuevo, se muestra incisiva a la hora de rebuscar en la podredumbre más profunda de las capitales del continente (en este caso, Bogotá). Racismo e instinto de supervivencia en un entorno desarraigado en una película sobria e intimista.

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URUGUAY

Más pequeño que la argentina o mexicana pero de gran éxito crítico y en festivales, el cine uruguayo posee películas a tener muy en cuenta en los últimos años: desde el drama intimista La demora hasta la comedia nominada al Goya iberoamericano Kaplan, pasando por la película que hoy nos oscupa: Anina (Alfredo Soderguit, 2013), muestra de que en Latinoamérica también puede hacerse gran cine de animación. Una comedia infantil con resonancias que disfrutan los más mayores y que se erige como una pequeña pieza de orfebrería animada que deleita los sentidos.

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#63SSIFF | Cine de contrastes

Contrastes en nuestra última crónica desde San Sebastián: pasamos de la comedia de ritmo atropellado y espíritu cañí ‘Mi gran noche’ de Álex de la Iglesia al frío retrato de la vida en Islandia a través de los ojos de un adolescente en pleno proceso de descubrimiento personal de ‘Sparrows’. Dos propuestas muy diferentes entre sí y cargadas de fallos y aciertos. Abrimos debate.

‘Mi gran noche’, apasionado y agotador caos.

Repetía Álex de La Iglesia escenario para el estreno en Europa (previo paso por Toronto) de su nueva locura cinematográfica. Como en el caso de ‘Las brujas de Zugarramurdi’, lo último del realizador bilbaíno se presentaba en el Zinemaldia fuera de competición y reunió a un reparto estelar en Donostia liderado por Raphael y Mario Casas. ‘Mi gran noche’ generó además grandísima expectación entre el público del certamen, causando una de las mayores colas del primer fin de semana de festival a pesar de presentarse en el pase de las nueve de la mañana; unas expectativas, muy probablemente, demasiado altas para un largometraje que acaba cayendo en prácticamente los mismos vicios y errores que su predecesora.

Con un inicio musical absolutamente frenético, resulta tan sorprendente y meritorio como agotador que ‘Mi gran noche’ no baje en ningún momento el ritmo enloquecido de sus múltiples tramas. Su carácter coral, donde todos los personajes comparten prácticamente el mismo protagonismo en pantalla, acaba por ahogar una película que inicialmente presenta gancho, chispa y atractivo suficiente para captar la atención del espectador que, desgraciadamente, se va dispersando ante los numerosos focos que sitúa De La Iglesia en esa especie de celebración del caos y el absurdo que es la anárquica grabación de una hortera y anticuada gala de fin de año para televisión, contexto que acaba erigiéndose como una especie de purgatorio donde se reúne lo más variopinto sociedad española actual, como una respuesta cargada de confetti y brillantina al oscuro aquelarre del desastroso tercer acto de ‘Las brujas de Zugarramurdi’.

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Más regular pero también con momentos menos brillantes que el anterior filme de De la Iglesia, ‘Mi gran noche’ encuentra en su reparto su acierto más rotundo. No hay duda de que si algo podemos agradecer a una película como esta es certificar los estupendos caminos que están tomando las carreras interpretativas de los actores más jóvenes de cine y la televisión española: un hilarante Mario Casas, cada vez con más carisma y personalidad; una Blanca Suárez en uno de sus mejores papeles y los más secundarios pero igualmente finos Ana Polvorosa, Luis Fernández y Antonio Velázquez. Junto a ellos están los eficientes Hugo Silva, Jaime Ordoñez y Pepón Nieto y una Carolina Bang en una interpretación sorprendentemente solvente. Y, claro, el mismísimo Raphael, cuyas apariciones elevan inmediatamente el nivel del largometraje. Su mera presencia en pantalla resulta hipnótica y el Alphonso que interpreta es una extraordinaria muestra de sentido del humor, pese a que sus números musicales estén claramente desaprovechados.

Tan distraída como, precisamente, una gala de fin de año, ‘Mi gran noche’ es una traca ‘non-stop’ de gags de todo tipo – transita a trompicones entre el ingenioso humor (auto)referencial y los chistes más burdos y físicos – que deja exhausto, una exigente maratón de la comedia española cuya recompensa al espectador no acaba por ser suficiente. ‘Mi gran noche’ es como cuando coges una borrachera a ratos divertida y, al día siguiente, solo te acuerdas de la resaca. ¡Escándalo!

‘Sparrows’, gélida madurez.

Diametralmente opuesta a ‘Mi gran noche’, ‘Sparrows’ suponía la participación nórdica de la sección oficial a competición. El nuevo filme de Runár Runársson, que adapta uno de sus cortometrajes posteriores, es una película de corte muy conocido en festivales internacionales: impoluto cuidado estético, pesimismo y frialdad como vehículo argumental, ritmo calmado y esquema narrativo prácticamente mínimo. A partir de ahi, la película narra un ‘coming of age’ que no ofrece nada especialmente nuevo.

Ari es un joven islandés que debe retirarse de la ciudad al pueblo costero de su infancia con su padre alcohólico, cuando su madre viaja a África con su nueva pareja. Durante un verano Ari deberá acondicionarse a un territorio que le es extraño y a la hostilidad del ambiente que le rodea, descubriendo sentimientos como la soledad, la compasión, el amor o la vergüenza. Runársson desarrolla con suma belleza visual y cierta monotonía narrativa, una historia a veces demasiado tremendista y otras ligeramente tediosa que pese a dejar algunas secuencias de preciosa sensibilidad y plantear cuestiones y dilemas no por universales y manidos menos interesantes (los conflictos generacionales entre padres e hijos, el desarraigo y la apatía, la primera toma de contacto con la independencia adulta con todos sus efectos positivos y negativos, la búsqueda de refugio en el amor y la amistad…) experimenta un demasiado brusco cambio de tercio en su última media hora, cambiando de forma drástica la esencia temática de la película.

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Precisamente tras una primera hora que sirve de extendidísimo prólogo y acaba con una intensa y conseguida escena en los imponentes parajes islandeses que Runársson retrata con mano firme como si de cuadros pictóricos se tratase, la película pasa de ser una historia intimista sobre la madurez emocional con importantes problemas para mantener el interés a convertirse en un sórdido relato del despertar sexual, con dos potentes y perturbadoras escenas de sexo, que se cierra como un bonito alegato de la importancia de sentirse querido y acompañado en una época cargada de dudas y sombras.

‘Sparrows’ es, en definitiva, una película interesante, muy bien interpretada y formalmente impecable (la música original está compuesta por el teclista de Sigur Rós, y sirve como perfecto acompañante a las gélidas pero potentes imágenes del filme) que ofrece además una visión estremecedora de la sociedad islandesa y merece un visionado pese a caer en territorios comunes del cine adolescente. Una película dura, impactante e incluso puede que emocionante que, además, huele a premio el próximo sábado.

#63SSIFF | Born in the USA

En esta segunda crónica del Zinemaldia abordamos dos alabadas propuestas estadounidenses que se presentaron en la sección Perlas el pasado fin de semana. Por un lado, la ganadora de Sundance y, por otro, lo nuevo de Denis Villeneuve, el thriller ‘Sicario’.

‘Yo, él y Raquel’, el refugio adolescente.

Hace unos días leía en Twitter un artículo que hablaba sobre aquel cine que podía ser, casi con científica seguridad, considerado como medicina para el alma. En la lista de ejemplos con la que refutaban su idea, se incluía la última gran triunfadora del Festival de cine independiente de Sundance, filme que hoy nos ocupa. Y lo cierto es que estas propiedades curativo-audiovisuales no pueden estar mejor atribuidas al caso del precioso ‘coming of age’ que es esta ‘Yo, él y Raquel’ o, si lo prefieren, ‘Yo, Earl y la chica moribunda’ (traducción literal del título original).

Como si sumergiésemos una historia de la índole de la romántica ‘Bajo la misma estrella’ en una mezcla boyante del excéntrico universo visual Wes Anderson, el poso melancólico de la extraordinaria ‘Las ventajas de ser un marginado’ y el archiconocido pero (casi) siempre deliciosamente disfrutable «sello Sundance» del cine ‘indie’ americano, ‘Yo, él y Raquel’ se revela como una de las mejores y más emocionantes y sinceras odas a la amistad adolescente que el cine nos ha regalado en los últimos años y como una película que, además, sabe transitar sin miedo entre la carcajada y la lágrima de forma fresca y convincente así como abordar con suma sensibilidad un tema de tanto calado dramático como es la leucemia en la pubertad.

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Con experiencia en combinar ligereza y emoción en historias de adolescentes (ha dirigido varios de los mejores episodios de la popular serie de televisión ‘Glee’), el primerizo en el mundo de la realización de largometrajes Alfonso Gómez-Rejón adapta la novela de Jesse Andrews – que firma el guión de la traslación al cine de su propio libro – con un ritmo y estilo sobresalientes. El director utiliza ciertas licencias ya presentes en el libro junto a otras creadas especialmente para esta versión cinematográfica para narrar con originalidad, precisamente, una historia que esconde una aguda aproximación a la necesidad de refugiarse en la creatividad en los momentos más desconcertantes de nuestra vida. Así, insertos de stop-motion, un uso hilarante y modélico de la voz en off y multitud de referencias que harán las delicias de los amantes del séptimo arte, convierten a ‘Yo, él y Raquel’ en una muestra de cine vivaz y vitalista que consigue hacer feliz al espectador durante cada uno de sus ciento diez minutos de duración.

Saliendo airoso del manejo de elementos peliagudos en su argumento que podían haberla ahogado en el terreno de la manipulación, el largometraje protagonizado por una hipnótica Olivia Cooke (joven rostro a tener muy en cuenta que protagonizará lo próximo de Spielberg) no deja que su transición hacia el drama más conmovedor resulte maniquea sino que tras una primera hora ácida y desternillante este cambio de tercio, hacia un desenlace donde los silencios cobran notable importancia, fluya naturalmente como reflejo del proceso de maduración del personaje principal, Greg, un adolescente que se enfrenta a su último curso  de instituto sin implicarse en ninguna relación de amistad más allá de la que tiene con uno de sus vecinos, con el que realiza versiones de algunas de sus películas preferidas.

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Sin duda uno de los mejores relatos adolescentes del cine estadounidense de esta década, ‘Yo, él y Raquel’ es una película con corazón cargada de cine y vida, transmisora de ilusión y provocadora de mil una sensaciones que el espectador va descubriendo a lo largo de un visionado ameno y maravilloso. Te doy mi palabra: sus encantadores personajes no se despegarán de ti fácilmente.

‘Sicario’, la frontera más oscura.

El canadiense Denis Villeneuve sorprendió a todos hace casi tres años con el aplaudido díptico que estrenó en la 61 edición del Festival de San Sebastián. La controvertida obra maestra ‘Enemy’ y el exitoso thriller ‘Prisioneros’, ambas con Jake Gyllenhaal al frente del reparto, fueron motivos suficiente como para que la comunidad cinéfila comenzase a confimar a Villeneuve como un director indispensable en el panorama actual. Tras cosechar buenas críticas en Cannes, donde se fue sin premio, y Toronto, Villeneuve acudió a Donostia de nuevo. Acompañado de Emily Blunt, que hizo gala de una belleza natural y de una encantadora timidez, y de otro conocido del certamen, Benicio del Toro, presentó en la sección Perlas su thriller sobre el narcotráfico ‘Sicario’.

‘Sicario’ empieza desplegando todo su poder visual y sonoro en una tensa escena extraordinariamente física que abofetea al espectador y lo lleva a aferrarse a la butaca. Es esa secuencia toda una declaración de intenciones por parte del realizador de ‘Incendies’ y su equipo: ‘Sicario’, sin lugar a dudas, es un thriller modélico, agresivo, filmado con un pulso exquisito y sumo cuidado estético e interpretado de forma sólida. Hay poco que achacar a una película efectiva en su práctica totalidad y que pese a no contar una historia novedosa, consigue captar la atención del espectador durante todo su metraje. Un punto de vista incisivo junto a la espectacular fotografía de Roger Deakins (esos planos aéreos, esos atardeceres previos al descenso a los infiernos…), una magistral construcción de secuencias de acción que confirman a Villeneuve como un realizador completísimo y el diseño de sonido apoyado en una banda sonora de Johán Johánsson en un registro absolutamente distinto al que le valió galones en la pasada temporada con ‘La teoría del todo’, logran compensar que el esquema narrativo de ‘Sicario’ y ciertos rasgos de personalidad de sus personajes recuerden demasiado directamente a una versión fronteriza de la excelsa ‘La noche más oscura’, con la que incluso comparte tono y alguna licencia estilística como el uso de la visión nocturna.

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Menos verborreica y posada que el filme de Bigelow, ‘Sicario’ está protagonizada por tres personajes que adolecen de tener una evolución psicológica a ratos difusa, a ratos demasiado poco apreciable. Tres personajes interpretados con solvencia por Josh Brolin, Emily Blunt (cuyo personaje resulta a veces un hierático boceto de la Jessica Chastain de la mencionada película sobre la caza de Osama Bin Laden) y un muy inspirado Benicio del Toro que completa un año estelar. Precisamente es cuando la película cede el protagonismo al Alejandro del actor puertorriqueño el momento de más interés y complejidad moral de un relato técnicamente maestro, en muchas ocasiones adrenalítico e insobornable, pero que a veces se pierde en terrenos ya demasiado transitados.

Pese a ello, es recomendable esta visión de los problemas, más visibles que nunca, de las fronteras o, como dijo Villeneuve en rueda de prensa, de los países que las delimitan.

#63SSIFF | Afrontando el terror

Como el año pasado hicimos, este pasado fin de semana nos sumergimos en el festival más importante de España: el Zinemaldia. Un festival de ambiente único que reúne lo mejor del cine mundial en todas sus secciones.

En esta entrega, la primera de tres que se publicarán en consecutivos días, os hablaremos de dos propuestas que utilizan los elementos del cine de género de formas muy distintas: la nueva y polémica película de Alejandro Amenánar (‘Regresión’) y el filme francés ‘Evolution’, que ha causado una división casi más drástica que la del largometraje español. Omitiremos las accidentadas primeras horas en la preciosa y soleada Donostia del redactor que les escribe, buses equivocados y despertadores en silencio mediante, e iremos al grano:

‘Regresión’, el contagio del pánico.

Probablemente fuera ‘Regresión’ una de las inauguraciones más esperadas que ha tenido el festival donostiarra en, al menos, su época más reciente. Lo nuevo de Amenábar, tras seis años sin presentar al público estreno, tenía en San Sebastián su puesta de largo mundial. Una prémiere, sin embargo, que quedó algo deslucida al no contar con sus dos protagonistas – Ethan Hawke y Emma Watson – paseando por La Concha y confirmar los peores rumores que hablaban de una profunda decepción que incluso podía haber sido relegada a un estreno ‘directo a video’ en los Estados Unidos.

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En ‘Regresión’, Amenábar nos presenta un thriller psicológico con tintes de terror que bordea, y a veces cae en, el abismo de los telefilmes pero que dista mucho de resultar atroz. Ni el argumento de partida (la investigación de unos supuestos ritos satánicos en la Minessotta de 1990) ni tampoco la solvente factura técnica consiguen captar la atención durante los primeros tres cuartos de hora de metraje, una presentación austera, alargada y anodina que acaba por anularse a sí misma en los acontecimientos consiguientes. Es entonces, en su segunda mitad, cuando Amenábar apuesta por crear sugestivas secuencias en base a la tensión más primaria y haciendo uso de recursos cinematográficos manidos y obvios pero efectivos dentro del género: golpes de sonido, una tensa y machacona banda sonora y alguna que otra escena de terror fisico y explícito. En ese momento es cuando la película del oscarizado realizador, despojada de ambición trascendental, se erige como una propuesta más pura, entretenida y sincera.

Es una pena, pues, que tras tres buenas escenas climáticas y algún giro de guión, el director hispano-chileno apueste por una resolución atropellada y tonta que condena al filme a una valoración global decepcionante. Amenábar da carpetazo al manido caso central y ahonda en la más interesante idea sobre la paranoia social y la extensión, prácticamente pandémica, del miedo entre la población pero no cierra otras interesantes tesis sobre las que da ciertas pinceladas desganadas a lo largo del largometraje: el fanatismo religioso, la manipulación mediática y la ética profesional. Una sensación de desaprovechamiento y cierta confusión es la que acaba por nublar algunos despuntes atractivos en la ejecución de un filme que tampoco destaca por su reparto: un Hawke errático, una Watson demasiado intensa y un David Thewlis prácticamente caricaturesco. La sorpresa en este apartado es el estupendo Devon Bostick, en uno de los personajes secundarios.

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Solvente, en cualquier caso, ‘Regresión’ no es tanto un desastre como sí una cinta sosa, desaprovechada e inofensiva. Un análisis del pánico extendido que fracasa como tal, pero que del mismo modo mantiene el vuelo como thriller entretenido y tenso, aunque no resulte nada sorprendente y sí, y quizás ahí esté la clave, ‘demodé’.

‘Evolution’, buscando respuestas.

Los festivales de cine sirven para muchas cosas, pero sin duda una de ellas es la de descubrir películas que muy probablemente no podrías ver (ni verías) en otros contextos más cotidianos. Este año en la ecléctica y arriesgada competición oficial por la preciada Concha de Oro había, al menos, uno de esos sugerentes títulos destinados a dividir ferozmente a la cinefilia congregada en Donosti: el segundo largometraje de la directora francesa Lucile Hadzihalilovic, que dirigió la premiada ‘Innocence’ con Marion Cotillard hace ya diez años.

‘Evolution’ toma como partida un universo extrañamente atrayente desarrollado en una isla perdida (que, en el mundo real, es Tenerife) y solo habitado por mujeres y niños varones. Es en ese mundo distópico y particular de arena negra y aguas cristalinas donde se desarrolla de forma calmada el intrigante y perturbador misterio del filme. Un misterio, aviso, sin respuesta concreta que avanza en relación a cuestiones sobre la evolución humana y las mutaciones de la misma pero que realmente funciona como mera excusa argumental construida alrededor de un premeditado y poderoso estilo visual, y no viceversa. Es esto precisamente lo que convierte a ‘Evolution’ en un largometraje tan bello como exigente, en un cuento de iniciación inusual y envuelto en una atmósfera de fantasía enrarecida.

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‘Evolution’ habla, en esencia, de la primera toma de conciencia de la existencia de la muerte y del miedo que eso conlleva. Como ya hiciese Spike Jonze en la maestra ‘Donde viven los monstruos’, aunque de forma mucho más experimental y narrativamente libre, los elementos fantásticos sirven de reflejo para exponer las inseguridades y los temores implicados en el proceso de madurez. En el proceso de descubrir un mundo cargado de mentiras y ausente de la inocencia infantil o la pureza del mar, protagonista absoluto del largometraje. Es ahí, en las aguas del océano, donde el esplendor visual del que hace gala Hadzihalilovic es mayor y más apreciable; el mar como inicio y final de todo, como fuerza natural por encima de cualquier otra cosa, capaz de causar tanto la vida como la muerte. El otro gran escenario del filme es un hospital obsoleto, descuidado y pesadillesco donde el joven de once años protagonista es sometido, junto a otros niños, a extraños experimentos médicos que se presentan en muchos momentos de forma sobrecogedora, explícita y hasta grotesca, acercando (en su segundo acto) su lirismo visual al ‘body horror’ de serie B.

Sin duda de una asfixiante y maravillosa complejidad, ‘Evolution’ es un largometraje arrebatadoramente único en el que la imagen (el trabajo en la dirección de fotografía de Manuel Dacosse es abrumador) habla mucho más de lo que podría hacerlo la palabra. Una propuesta insobornable y dual, a ratos extrañamente tierna y a otros bellamente cruel, cuya presencia se agradece en un panorama festivalero donde parece solo tienen cabida las propuestas de realismo social y dramático. Chapeau.

Mirando hacia los Goya

Hoy en BFace Magazaine damos el pistoletazo de salida a la temporada de premios y miramos hacia los próximos Goya, ¿qué películas y actores parten como favoritas? ¡Nos tiramos a la piscina tres meses antes de conocer las nominaciones!

LA PRESELECCIÓN AL OSCAR Y EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

La preselección para representarnos en los Oscar y el anuncio de la presencia española en San Sebastián suelen ser dos buenos indicadores prematuros de la carrera por el Goya. Este año, el primero de los casos tiene algo de inusual: solo una de las películas de la terna compiten en esta carrera y esa es Felices 140, lo último de Gracia Querejeta que tras esquivar Málaga ha recibido críticas modestas e irregulares. No obstante, el apellido Querejeta tiene suficiente tirón en la Academia (todos recordamos el éxito de 15 años y un día, que se coló entre las nominadas a mejor filme y nos representó sin efectividad en los premios estadounidenses) como para que la consideremos una opción sólida para entrar en el quinteto. Un reparto coral con grandes nombres del cine español también podrían asegurar su presencia en la gala de febrero.

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Del segundo punto ya os hablamos en una extensa previa hace unas semanas. Truman, lo nuevo de Cesc Gay con Javier Cámara y Ricardo Darín, actuales front-runners en la carrera a mejor actor, parece la opción más segura tras los extraordinarios primeros comentarios de la crítica nacional y americana (acaba de presentarse en Toronto) y el tono tragicómico de la propuesta. Tampoco se debería perder de vista la aventura cubana de uno de los últimos realizadores premiados, Agustí Villaronga, que dará que hablar con su El rey de La Habana, ni tampoco el largometraje de ambición más internacional de los candidatos: Regresión, de Alejandro Amenábar. Un título que ha despertado cierta incertidumbre entre la cinefilia pero cuyo responsable, reparto y factura deberían ser suficiente respaldo para tenerla en cuenta.

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De San Sebastián también saldrán el thriller El desconocido, con posibilidades en dirección novel y aspectos técnicos e interpretativos (¿tendrá Tosar doble candidatura en esta edición?); El apóstata, una coproducción hispanouruguaya con Bárbara Lennie y Marta Larralde que puede salir muy reforzada de la competición donostiarra; La novia, uno de los títulos más atractivos de la temporada española que puede situar a Inma Cuesta como rival de altura para Penélope Cruz; Lejos del mar, un thriller dramático de Imanol Uribe que sentenciará su futuro en los premios tras la recepción crítica en el festival; Amama, filme vasco que ambiciona seguir la estela de Loreak y la alocada nueva comedia de Álex de la Iglesia, Mi gran noche, que viene amparada de una gran recepción en el TIFF canadiense. Veremos cuál de ellas logra abrirse paso.

LOS RESTOS DE MÁLAGA Y LOS ESTRENOS VERANIEGOS

Fuera de la ciudad donostiarra toca mirar al pasado y al futuro. En los meses pasados quedan A cambio de nada, la aplaudida y sencilla ópera prima de Daniel Guzmán que triunfó en Málaga; Negociador, oscura comedia sobre ETA de muy largo recorrido (se estrenó en San Sebastián 2014) con un guión maestro y un reparto en roles insólitos, y Requisitos para ser una persona normal, la primera película de Leticia Dolera (segura nominada en realizadora novel) cuya candidatura a mejor película parece improbable, pero que seguro tendrá distintas menciones en otras categorias. También estará en la pomada Un día perfecto, con la que León de Aranoa pasó por Cannes y ha cosechado críticas bastante positivas. Su reparto internacional, una aspecto visual elegantísimo y un guión muy equilibrado pueden convertirla en uno de los “dark horse” de la carrera. Ojo también a Techo y comida, un drama social que puede lanzar a Natalia Molina a por su segundo Goya tras ganar el premio de interpretación en Málaga, y a Atrapa la bandera, animación española de aspecto muy cuidado que está triunfando en taquilla. Es favorita a mejor filme animado pero alguna nominación técnica más está a su alcance. Otras nominaciones técnicas podría tener Extinction, el drama apocalíptico de Miguel Ángel Vivas.

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Y por último, ¿dónde quedarán las comedias Ahora o nunca, Anacleto: Agente secreto (Imanol Arias es un nombre a tener en cuenta) y el dramón Ma Ma, filme de Julio Médem estrenado con una respuesta muy polarizada la última semana y cuya candidatura para representarnos en los Oscar fue sorprendentemente obviada? Habrá que ver si consigue llegar más allá de merecidas menciones a su entregado trío de actores (Cruz, Tosar y Etxeandía).

LAS ÚLTIMAS ESPERANZAS DEL AÑO

Mirando más allá del festival donostiarra nos encontramos varias propuestas que no hay que olvidar. La primera es de estreno inminente: se títula B. y es, nada más y nada menos, que la película sobre el juicio a Bárcenas. Una retransmisión prácticamente literal de la sesión judicial que enfrentó cara a cara al ex-tesorero del Partido Popular y al juez Ruz, de envergadura quizás demasiado pequeña para colarse en las categorias más importantes, pero que podría dar a Manolo Solo y, sobre todo, a Pedro Casablanc unas nominaciones con contundente toque político.

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Más allá se estrenan las dos grandes esperanzas en taquilla de cara a finales de año: Ocho apellidos catalanes, cuya primera parte (además de su archiconocido y enorme éxito económico) tuvo una presencia notable en la pasada edición de los premios de nuestra Academia, y Palmeras en la nieve. Esta última parece una opción a considerar por su rango de superproducción, un equipo detrás y delante de las cámaras de nombres muy reconocidos (dirige Fernando González Molina con producción de Atresmedia y Telefónica y protagonizan Macarena García, Adriana Ugarte, Mario Casas…) y un aroma a emocionante melodrama clásico basado en un betseller en la línea de ‘El tiempo entre costuras’.

La carrera por los premios ha comenzado, también por los españoles. ¡Hagan sus apuestas!

Las 10 mejores comedias españolas recientes

Mañana llega a nuestras pantallas el esperado salto al cine del personaje de Vázquez, Anacleto: Agente secreto. Imanol Arias da vida a este personaje en un filme bajo la batuta de uno de los actuales popes de la comedia española: Javi Ruiz Caldera. Por este motivo, y aprovechando el reciente éxito de otras comedias españolas como ‘Ahora o nunca’ o ‘Un día perfecto’, nos proponemos ahondar en la cinematografía española reciente y encontrar las películas que mejor han sabido provocarnos la (son)risa. ¿Cuál será el número uno?

+1. ‘Ocho apellidos vascos’

Aunque la película española más taquillera de la Historia de nuestro país haya acabado por agotar sus virtudes dentro de su propia espiral del éxito, hay que reconocer los notables aciertos de una cinta que sorprendió a media España gracias a un guión ágil que juega con los tópicos y con las fórmulas clásicas de la comedia romántica y a un reparto con carisma y química que lanzó definitivamente al estrellato al monologuista reconvertido en actor-icono Dani Rovira. Merece pues esta mención especial.

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10. ‘Promoción fantasma’

Tras la divertida ‘Spanish Movie’, Javier Ruiz Caldera nos regaló un largometraje fresco y emotivo que emanaba el espíritu del cine adolescente de los ochenta. Protagonizan uno estupendos Raul Arévalo y Alexandra Jiménez, que cargan con la necesaria y nada empalagosa trama romántica, junto a un divertidísimo reparto de actores jóvenes con Aura Garrido y Jaime Olías. ¿La fórmula de su triunfo? Combinar con medida ternura y humor hilarante. ¡Ah! Y tener a Carlos Areces por ahí también suma puntos.

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9. ‘Extraterrestre’

Extraña pero hipnótica, la segunda película de Nacho Vigalondo es una sugerente, atrevida y completamente radical deconstrucción de la comedia romántica que coquetea con la ciencia ficción. Un plato refrescante e insólito que cautiva con su particular sentido del humor, la enamoradiza pareja que forman Michelle Jenner y Julián Villagrán y, de nuevo, Carlos Areces. Seña infalible de calidad.

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8. ‘La vida inesperada’

Transitando entre la comedia elegante, irónica e inteligente del cine de Woody Allen y el drama más emotivo y melancólico, el viaje neoyorquino de Jorge Torregrossa tras el estimulante apocalipsis de ‘Fin’ se convirtió en una de las grandes sorpresas del cine español del pasado año. Javier Cámara y, de nuevo, Raúl Arévalo hablan del éxito, la madurez, el amor y las frustraciones en el marco de la ciudad de los sueños. Agridulce pero mágica.

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7. ‘Primos’

Daniel Sánchez Arévalo se consagró con una película que ya es prácticamente un icono del cine español contemporáneo. Adrián Lastra, Quim Gutiérrez y Raúl Arévalo (sí, otra vez él) protagonizan una interpretación de ‘Resacón en Las Vegas’ en unas tradicionales fiestas de pueblo y nos regalan momentos inolvidables como esa actuación de los Backstreet Primos en la romería de Comillas. De nuevo hay amor, ternura y una vocación por hacer humor desde la inteligencia. Nunca que te dejen plantado en tu propia boda fue tan divertido y necesario.

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6. ‘El mundo es nuestro’

Aunque los compadres ‘el culebra’ y ‘el cabesa’ han saltado a la fama con ‘Ocho apellidos vascos’ y la serie de Antena 3 ‘Allí abajo’, esta película low-cost financiada por crowd-funding y basada en su exitosa webserie de Youtube es una sátira infalible de la crisis económica y sus efectos en la población de a pie que, con muy pocos recursos, sabe mantener ritmo y risa durante su casi hora y media de duración. Sin concesiones, ‘El mundo es nuestro’ es la película más hilarante de la lista. De esta si ardemos en deseos de ver la secuela que se titulará ‘El mundo es suyo’. Y sí, lo es.

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5. ‘Ilusión’

Daniel Castro obró en su ópera prima un pequeño milagro: una deliciosa ‘rara-avis’ de sesenta minutos que nos descubre a su alter-ego, un guionista que busca financiación para su musical sobre los pactos de La Moncloa. Mientras llama puerta a puerta, libreto en mano, se nos cuenta con cierto toque naïf su enemistad con Michael Haneke y su «decadencia» romántico-laboral. Humor fino y sutil sobre cómo conservar la ilusión en tiempos difíciles que conquistará tu mente y tu corazón.

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4. ‘[REC] 3: Génesis’

La definición de fiestón. La saga de terror más popular de nuestro cine se reinventó en esta tercera entrega que Paco Plaza dirigió en solitario y desapegado del ‘found footage’ y el resto de las características de la dupla de largometrajes inicial. Leticia Dolera, como novia luchadora sin miedo a rasgarse el vestido motosierra en mano, y Diego Martín, revisitación del caballero andante, forman una pareja que ve interrumpida su boda por el Apocalipsis zombie. Mucha sangre, mucha diversión, personajes y secuencias memorables (ese John Esponja) y una banda sonora que transita desde Iván Ferreriro a Pablo Abraira. ¿Gavilán o paloma?

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3. ‘Carmina o revienta’

El falso documental sobre el clan León es uno de los debuts más radicales y plausibles del cine español reciente. Un exitoso experimento lleno de fuerza y verdad que reposaba sobre los hombros de un huracán interpretativo: el de Carmina Barrios. Maria León también destacaba en una comedia con no pocos destalles acidísimos y un arraigado sentido del humor ‘cañí’ que se perpetuó en una más imperfecta secuela que optaba por congelar las risas y torcer hacia el drama helador.

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2. ‘Negociador’

Tras ser autor del guión (junto a Diego San José) de ‘Ocho apellidos vascos’, Borja Cobeaga huyó de proyectos megalómanos para rodar en San Sebastián un relato de ficción (o no) pequeño y profundamente incómodo sobre las negociaciones entre el Gobierno y la banda terrorista ETA. Un enorme Ramón Barea junto a la revelación Melinna Matthews y los omnipresentes Raúl Arévalo y Carlos Areces en dos roles sorprendentes, protagonizan un largometraje de pulso asombrosamente certero frente al que, como espectador, no se sabe si reir o temblar.

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1. ‘Tres bodas de más’

Aunque probablemente menos reposada y más obvia que algunas de sus compañeras en este ranking, la anteúltima película de Javi Ruíz Caldera deja poso en el imaginario cinematográfico nacional gracias a ese personaje de encantadora ‘loser’ reconvertida (y enamorada) que interpreta con precisión Inma Cuesta apoyada en un reparto en estado de gracia. El guión más cuidado de Caldera y una dirección colorista y tan funcional como elegante son los ingredientes de una comedia romántica perfecta.

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El sexo y el cine español en 10 películas

Está claro que el sexo vende. Solo hay que ver el reciente éxito de ‘Cincuenta sombras de Grey’ para convencerse de que aún hoy en día, en pleno siglo XXI, el morbo es una herramienta de marketing cuasi infalible en el caso del cine. Y, además de sus virtudes desde un punto de vista económico, la sexualidad también puede ser una base argumental perfecta para abordar las cuestiones más profundas del ser humano. El cine español lo sabe, y en su Historia son muchas las películas que han roto barreras y desafiado la censura hablando sin tapujos de este tema. Con dos de los directores jóvenes más aplaudidos del cine ‘indie’ nacional inmersos en los rodajes de sus nuevos filmes de temática sexual (Roberto Pérez Toledo propone una orgía llena de amor en ‘Como la espuma’ mientras que Paco León explora en tono de comedia las parafilias en el remake de la australiana ‘The Little Death’, ‘KIKI. El amor se hace’) en BFace os proponemos una lista de películas muy variadas para sofocar (o avivar) los calores veraniegos y explorar nuevas… perspectivas.

‘Habitación en Roma’

Julio Medem es uno de los autores nacionales que más han indagado en los límites de la sexualidad, especialmente, femenina. Puede parecer indispensable mencionar la archiconocida ‘Lucía y el sexo’ pero hoy preferimos hablar aquí de este filme basado libremente en el relato ‘En la cama’ y que, sin concesiones, narra el tórrido, intenso y pasional encuentro fortuito entre dos bellas mujeres interpretadas por Natasha Yarovenko y Elena Anaya. ¿Nuestra ‘La vida de Adéle’?

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‘Amantes’

Es Vicente Aranda otro director, recientemente fallecido, que no se ha cortado a la hora de exponer ante cámara el deseo carnal como pieza indispensable a sus historias de amor y pasión. Sus filmes ‘La pasión turca’ con Ana Belén o ‘Cambio de sexo’, en la que se convierte en uno de los primeros realizadores en abordar de forma seria y abierta la transexulidad, ya dejan patente su interés por la cuestión que nos ocupa pero es su gran éxito ‘Amantes’ – Goya al mejor filme y director y Oso de plata en Berlín a la mejor actriz – el que de verdad causó sensación y polémica a partes iguales por sus secuencias de sexo que se calificaron como audaces e insólitas.

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‘Mentiras y gordas’

Uno de los grandes fracasos críticos de los últimos años en el cine nacional pivotaba sobre una muy cuestionable mirada hacia la juventud española contemporánea en la que abundaban (además de, ups, los clichés) las drogas, el alcohol y el sexo: tríos, relaciones homosexuales, orgías… Todo cabía en este filme que contó con el atractivo, probablemente el único, de mostrar a la cantera del cine patrio desinhibida y ligerita de ropa.

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‘After’

Casi como una reformulación reposada, con una perspectiva dramática sólida y aplicada a la crisis de los casi-40 de la cinta anterior, Alberto Rodríguez zambullía a un trío de amigos (Blanca Romero, Tristán Ulloa y Guillermo Toledo) en una espiral decadente de fiesta sin fin, alcohol y sexo. Pocas veces el acto sexual significó tanto desazón, tristeza y melancolía. Una mirada alternativa y abrumadora que, sin embargo, pasó con más pena que gloria por la taquilla.

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‘El otro lado de la cama’

Uno de los mayores fenómenos cinematográficos del cine español es este musical (y su secuela) de Emilio Martínez Lázaro que combinaba estrellas españolas de aquel momento como Guillermo Toledo, Natalia Verbeke y Paz Vega con grandes clásicos de la canción española de los noventa y principios de siglo y una mirada liviana, agradable y divertida a las relaciones amorosas, de amistad y, claro, sexuales. La cama del título da mucho juego entre cánticos.

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‘El diario de Carlota’

El despertar sexual es otro de los tópicos más tratados por el cine. En esta, no demasiado exitosa, adaptación de uno de los libros de la saga literaria superventas de Gemma Liennas se nos presenta a Carlota, Andrea Ros, una adolescente de dieciséis años enamorada de un joven deportista de su instituto que acaba de descubrir el sexo con otro chico. Este descubrimiento pone patas arriba su vida y la de quiénes la rodean en una comedia de enredos adolescente y ligerita que, no obstante, sirve como clase rápida y divertida de sexualidad en la edad del pavo.

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‘Diario de una ninfómana’

Antes de la polémica ‘Nymphomaniac’ de Lars von Trier, Christian Molina se vio envuelto en la polémica por su adaptación de la autobiografía de Valérie Tasso, una mujer de clase media-alta que intenta saciar sin éxito su gran curiosidad y apetito sexual transitando por relaciones tóxicas y llegando hasta la prostitución. El cartel del filme es bastante claro y muestra el cuerpo de una mujer con la mano debajo de su ropa interior, lo cual no gustó a las entidades encargadas de la publicidad en marquesinas y transporte público provocando un gran revuelo en distintas ciudades de España.

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‘¡Átame!’

El maestro Pedro Almodóvar se caracteriza por sus miradas frescas y valientes a la diversidad y a la libertad sexual. Mencionamos aquí el filme que protagoniza la obsesiva atracción física y amorosa entre Antonio Banderas y Victoria Abril pero podríamos representar al autor manchego en esta lista con los encuentros furtivos de ‘La mala educación’, la celebración del travestismo en ‘Tacones lejanos’ o la reciente fiesta «de altos vuelos» que celebró en la profundamente «sexualizada» ‘Los amantes pasajeros’.

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‘No lo llames amor… Llámalo X’

Otra comedia de taquilla decepcionante fue esta producción de Atresmedia Cine de 2011, que también se nutría de un reparto lleno de rostros conocidos para contar la Historia del rodaje de una película porno con la Guerra Civil como excusa argumental. Sin embargo, el filme protagonizado por los televisivos Kira Miró, Paco León o Mariano Peña entre otros, ponía el verdadero foco en los límites entre el amor y el sexo para acabar convirtiéndose en una comedia romántica mucho más blandita de lo que podría haber sido.

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‘Los amigos raros’

Acabamos con uno de los dos directores que hemos mencionado en la presentación del artículo, Roberto Pérez-Toledo, ya tiene sobrada experiencia en tratar el sexo en todas sus vertientes. Sus estupendos cortometrajes, colmados además de gente guapa, dan buena fe de ello pero es su segundo largometraje ‘Los amigos raros’ – el mayor éxito de la iniciativa LittleSecretFilm – el máximo exponente de aquello. En la cinta se retrata a un personaje a partir de la imagen que tenían de él sus amigos, chicos y chicas que, en su mayoría, también fueron, en algún momento, sus compañeros sexuales.

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