Tener una cita ideal

Cuando hablamos de pedir una cita a todos se nos cierra un poco el estomago al pensar donde ir. Hay sitios que son demasiado cutres, otros demasiado románticos y otros, que si la gente se enterase  que vas te perderí­a el respeto de por vida. Cuando tienes una cita quieres un lugar perfecto donde te sientas cómodo a la hora de estar con esa persona y poder hablar con seguridad.

Aquí­ os dejo varios lugares que pueden hacer de una cita una plan perfecto.

EXTERIORES

El templo de debod

Hay gente que lo que busca es un momento concreto en una cita para lanzarse a dar un beso, uno atemporal que se quede en el recuerdo para siempre, y aquí­ lo puedes conseguir. Con las grandes vistas que te ofrece el mirador de este lugar y con una tarde con el cielo despejado de nubes tendrás un atardecer de los que hay que ver sobre parte de la ciudad de Madrid.

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El Retiro

Si lo que os gusta es caminar, coger una pequeña barquita o tumbarte en la hierba y respirar aire «puro», el Retiro es vuestro lugar idóneo para una cita. Largos paseos -andando o en barca- acompañado de tu persona ideal, además con el frio que se acercasiempre es una buena excusa para ceder tu chaqueta, quedar como un caballero y pillar un buen resfriado.

Imagen del retiro

Un parque de atracciones

Si os gustan las emociones fuertes y crees que lo más importante a la hora de tener una cita es divertirte y disfrutar puedes invitar a esa persona a un parque de atracciones. Comprar un algodón de azúcar, que te ganen un peluche o intentar ganárselo en los puestecitos que hay y gritar en las atracciones mientras le aprietas la mano puede ser una tarde muy bien invertida además de divertida.

atracciones

Una buena terraza o azotea

Yo es que no puedo resistirme a las alturas, y en Madrid hay muchí­simos lugares a los que poder ir, aquí­ os dejo un post de hace unas semanas por si queréis ver algunas de las mejores terrazas de Madrid: http://www.bfacemag.es/lifestyle/bares-de-altura/

Y con esas vistas tan espectaculares y esa persona te sentirás en las nubes durante la cita.

terraza

INTERIORES

Una buena exposición

Hay más exposiciones de las que nos creemos, y muchas son más entretenidas de lo que parecen. Si sois personas que apreciáis el arte, la fotografí­a o la cultura en general será un buen sitio en el que poder pasear admirando buenas fotografí­as mientras habláis bajito u os susurráis al oí­do.

exposiciones

El cine

Un clásico. Yo no soy muy fan de este ya que me parece poco original y que durante la pelí­cula casi nunca se habla, pero entiendo que ha mucha gente le parece una buena opción.

cine

El teatro

A diferencia del cine, este si que me gusta. Que te inviten o invitar al teatro es algo mucho más formal y romántico donde revivir sentimientos, reí­r o llorar. Además cuando salgas del teatro -que ya sera de noche- seguro que vais a tomar unas cervezas sabiendo que no te quedaras sin tema de conversación -una obra de teatro da para hablar mucho-

teatro

Una buen almuerzo o una buena cena

Con esto no nos referimos a ir a un burguer king y pedir el menú más caro -no seáis cutres-. Un bonito bar con un encanto especial en el que tomar una buena cena puede ser la cita ideal.

bar

 

¿Cual es vuestro lugar de ensueño para una cita?


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Bares de altura

¡Estrenamos sección! ¿Y qué mejor que hacerlo por las alturas y al aire libre?

Soy un apasionado del café, los cocteles y de las terrazas. La gente muchas veces tiende a pensar que hay que tener dinero para este tipo de cosas, mucha de esta fuma un paquete de tabaco -que cuesta 5 euros casi el paquete- cada dos dí­as y luego te dice que no va porque es muy caro. Recordar que cada uno invierte su dinero en lo que le hace feliz. Es cierto que los precios suelen ser algo más elevados que en otros sitio -según que sitio- , pero también es cierto -como siempre se ha dicho- que la calidad se paga.
Pues esta vez os dejo con 3 terrazas o bares que, en mi opinión, se merecen una visita:

1. Gymage Lounge Resort – Chill Out en la azotea del Gimnasio (Plaza de la Luna, Malasaña)

Teniendo el relax y el descanso como protagonistas, nos encontramos con este magní­fico ático -en el edificio donde encontrábamos los antiguos cines Luna- con una decoración algo vanguardista llena de sofás y tumbonas para disfrutar del espléndido sol madrileño, y si lo que hace es un dí­a nublado y frí­o no os preocupéis porque el sitio cuenta con un gran sistema de climatización para poder disfrutar de una buena tarde.

Lugar perfecto para tomar un buen café, un dulce batido o un exótico cóctel en cualquier momento del dí­a.

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2. ítico del Hotel de las Letras
Con deslumbrantes vistas a la capital, en la 7* Planta del Hotel de las Letras nos encontramos con un oasis en las alturas decorado con madera y bonitas plantas. Lugar perfecto para llevar a alguien a quien queramos sorprender, os lo aseguro.

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3. Zona Gourmet Experience – Centro comercial El Corte Inglés de Callao
¿Cuánto pagarí­as por un café con estas vistas? 1,80 fue lo que me costo a mi un café con leche, asi que se te ha acabado la excusa de que no vas a estos sitios porque son muy caros.

Como último lugar, en la 9º planta del centro comercial, nos encontramos con esta magnifica zona Gourmet Experience que te hará sentir entre muchas culturas distintas.

Tiene zona cubierta y terraza al aire libre, perfecta para cualquier tarde de paseo por el centro de la capital.

Muy recomendable y con unas vistas impresionantes de Callao y de Gran Ví­a.

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí­ os las dejo:

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Millesime: un gran mix de arte, arquitectura y comida

¿Habéis oí­do eso de «no hay nada tan bueno como las croquetas de mi abuela»? Pues creo que va a haber que cambiarlo. Este martes nos invitaron a Millesime Madrid -quien sepa pronunciarlo gana puntos- una feria gastronómica donde se concentran grandes chefs en pequeños expositores en los que exhiben parte de sus creaciones. Y yo tengo que sincerarme: la arquitectura moderna me apasiona, al igual que lo hace comer. Si mezclamos estas dos cosas y le añadimos arte, se podrí­a hablar de un pequeño paraí­so.

Nada más llegar, dos chicas muy simpáticas -adoro destacar este detalle cuando la gente lo es- del equipo que nos invitó al evento nos recibieron para darnos los pases, nos pusieron la pulserita y, sin dudarlo más, entramos. Decidimos darnos una vuelta por la zona del Open Bar antes de empezar a degustar y descubrir esas pequeñas delicias gourmet -obras de arte- que decoraban cada uno de los expositores que habí­a.

Podrí­a engañaros y deciros que todas esas delicatessen eran maravillosas, pero prefiero ser sincero: empezamos por mal camino. Mi compañera se atrevió a coger una de ellas, una especie de chupito anaranjado, lo probó… y se lo noté en la cara. Me lo dio para que yo lo bebiese y creo que a mí­ no se me notó tanto, un sabor avinagrado y frí­o. Yo no es que sea de comer comida de chef ni un crí­tico gastronómico, así­ que me asusté pensando que todos podí­an estar igual; luego vi que no.

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¡Qué sabores! ¡Qué olores y qué delicias! ¡Increí­ble! Cómo notabas los contrastes entre dulce y amargo o las diferentes texturas. Siempre he pensado que la gente exageraba cuando probaba cosas de ese estilo; pero no, me equivocaba.

Nos paramos más tiempo de lo normal en el expositor de «El chiscón restaurante» y probamos sus tres propuestas: dos frí­os y una caliente. Lo mejor de tenerlo delante fue que te iba explicando lo que ibas a notar antes de saborearlo y, cuando mi mente, involuntariamente, empezaba a pensar que lo exageraba, mi paladar lo desmentí­a; tení­a toda la razón del mundo. Sin duda alguna, uno de mis stands favoritos. ¡Y hasta nos posaron para una foto!

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Dentro de la parte de comida, destacar también la del chef Don Giovanni -a mí­ es que me puede la comida Italiana- y una especie de crepes de morcilla con una salsa algo picante y limón.

Cuando tení­amos la tripa medio llena -esas pequeñas tapas parecen que no llenan pero engañan-, nos encontramos con un expositor de puros habanos -un cigar corner- que al parecer son lo último en esta clase de eventos, otro sitio que hay que destacar entre otras cosas por el trato tan bueno.

Los puros. Esas cosas de las que tienes una imagen errónea en la que ves a tu tí­o abuelo fumándoselo, sentado en la mesa de la boda entre Marí­a y Carlos. Como ya os digo, error. Hay toda una cultura detrás del puro. Nos ofrecieron una de las variedades que tení­an, el «Montecristo Open junior» -claramente, no es para niños, no os asustéis-.

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Nos atrevimos a probarlo. Nos lo encendieron, que me sorprendió el hecho de que encender bien un puro no es tan fácil como parece. Nos explicaron cómo se fumaba -el humo se guarda en la boca para saborearlo, no se baja a los pulmones-, otro arte más. Y nos lo fumamos; ni una sola tos y un muy buen sabor de boca. Solo diré que mi amiga me ha obligado a quedar un dí­a en casa con buena música de fondo para fumarnos un Habano, ¡que quiere que nos hagamos socios del club pasión habanos y todo!

Tras unas cervezas de importación -no he probado cerveza más rica y yo soy un gran amante-, algún que otro mojito y un gin-tonic, se acabó nuestra visita a este pequeño paraí­so lleno de mezclas de culturas de los sabores y de tantí­simo arte y estilo. Espero que ahora me haga un arroz a la cubana o una tortilla de patatas y no me sepa a poco, aunque lo veo venir…

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