Cena en el restaurante Minabo con tu perro y apoya su proyecto gastro-solidario

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De la importancia que tienen las mascotas dentro de las familias, surgió en Minabo la idea de disfrutar de una comida con ellas y de destinar parte de sus ingresos a una fundación que aprovecha los beneficios terapéuticos de los perros para mejorar la salud de los niños autistas.

Minabo

Siempre es una buena idea comer o cenar en Minabo, pero ahora lo es más que nunca. Este restaurante japonés con fusión latina lleva desde el año 2007 innovando en pleno barrio de Chamberí (en la calle Caracas, para más información de los que queráis visitarlo). En él se fusiona la cocina nipona con las tradiciones gastronómicas latinas, y está para quedarse con ganas de más.

Por eso, hoy más que nunca vamos a ir todos a cenar. Por dos motivos; porque tu perrito también puede disfrutar y porque a su vez apoyaremos el programa “Sonrisas Perrunas” del Hospital Gregorio Marañón. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo.
Minabo

Esta idea surgió de la importancia que tienen las mascotas en la vida diaria de sus dueños, por eso el japonés ha querido dar un paso más: Minabo ha pasado de ser dogfriendly permitiendo el acceso de los perros al local, a dedicar un día al mes para que puedan salir a cenar con sus dueños y disfrutar de un menú diseñado expresamente para ellos, convirtiéndose en el primer restaurante que ofrece un menú dirigido a mascotas.
Minabo

Además, el último martes de cada mes, el japonés lleva a cabo el proyecto gastro-solidario “La fidelidad es moda”. Una iniciativa solidaria que permite disfrutar del mejor Latin-Sushi de Madrid junto a tu mascota abriendo sus puertas a todos aquellos dueños que quieran disfrutar de un menú especial de sushi para ellos y sus mascotas. Y por si fuera poco, el 10% de la recaudación va destinado al proyecto “Sonrisas Perrunas” para los niños hospitalizados del Gregorio Marañón a través de la Asociación Perros Azules, que trabajan con niños autistas.

El cielo en papel plata en Five Guys

«Empezad un negocio o id a la universidad» es la frase con la que comienza la historia de la hamburguesería más famosa de Estados Unidos y de casi más de medio mundo. El nombre, Five Guys, hace referencia a los 5 hijos de Janie y Jerry Murrell quienes fundaron la empresa. Comenzaron en 1986 en Arlington, Virginia, y actualmente tienen restaurantes en Canadá, Emiratos Árabes, Kuwait, Arabia Saudí, Reino Unido, Francia y España.

Y no es para menos, es una cadena de fast food con legiones de Five Guys fanatics porque sus productos y su carne son frescos, de hecho, no tienen congeladores en sus restaurantes porque sus ingredientes son entregados entre 2 y 5 veces a la semana en las tiendas. Cada manaña los trabajadores preparan los ingredientes del día y pelan, cortan y lavan las patatas a mano. Y estas son sólo dos de las razones por las que seguir yendo a comer/cenar/merendar/recenar allí. Sigue leyendo y lo entenderás.

Cacahuetes for free.
Cacahuetes for free.

La fiebre ‘Five Guys’ todavía parece no remitir y no es para menos. Pero yo, como consejo de amiga os animo a que sigáis acudiendo y os arriesguéis a hacer cola para no encontrar mesa, ¿y qué más da? ¡Estas hamburguesas son el cielo envueltas en papel de plata! No habréis probado cosa igual, y no volveréis a hacerlo hasta que volváis a Five Guys.

Una cola muy bien formada en plena Gran Vía, nos avisa de que algo gordo se está cociendo ahí dentro. Efectivamente, es Five Guys. Una cola que merece ser esperada, porque un viernes a las 22.00h con 20 minutos de espera para poder pedir una de las mejores hamburguesas -y patatas, ¡ojo, las patatas!– que vayáis a probar en vuestra vida, tampoco es tanto tiempo.

Five Guys

En la puerta una de las trabajadoras te explica en un minuto cómo se pide en este local. Parece simple pero elegir entre sus opciones cuando te la quieres comer con todas en un poco complicado. ¡Atent@! Porque puedes pedir todos los toppings que quieras gratis, GRA-TIS. Te lo voy a explicar por pasos para que cuando llegues allí lo tengas todo controladísimo.

Paso 1. Elige entre una haburguesa con doble de carne, una hamburguesa pequeña o un perrito caliente. También tienen sándwiches vegetales y la carne, si quieres, te la puedes pedir sin pan.

Paso 2. Después, añade beicon (una opción BRU-TAL), queso cheddar (no puede faltar) y patatas naturales cortadas a mano entre las que puedes elegir patatas Five Guys -normales- o cajún -picantes-.

Paso 3. Elige -si puedes- entre los 15 siguientes toppings gratis: lechuga, tomate, cebolla, ketchup, mostaza, mayonesa, pepinillos, cebolla a la plancha, champiñones a la plancha, jalapeños, pimiento verde, relish, salsa steak, salsa barbacoa y salsa picante.

Se me olvidaba, los refrescos -y los cacahuetes- son sin límite, es decir, ¡puedes rellenarte las veces que quieras!

Así empezamos.
Así empezamos.

¿Mi recomendación? Hamburguesa doble de carne, beicon -mucho beicon-, queso cheddar, tomate, mayonesa, salsa relish -IN-CRE-Í-BLE- y cebolla a la plancha. Acompañado con patatas cajún y una cerveza Budweiser, como no podía ser menos, americana.

¡Buen provecho guys!

La dura vida del runner

Quizás se nos está empezando a ir de las manos eso de inventarnos palabras para cosas que ya existían hace mucho tiempo. La pregunta es: ¿Por qué running? Se llamaba footing o “salir a correr con un chándal cutre” antes; pero claro, quizás no estábamos siendo lo suficientemente precisos para definir a esos locos que corren – porque sí-  y pagan carreras – porque sí también- para ir en modo rebaño un domingo por la mañana.

Este indefenso individuo se está propagando rápidamente entre la población y debemos conocerlo para poder – o al menos intentar – entenderlo. Va por vosotros, runners, para demostrarle al mundo que detrás de todo ese postureo también hay una persona que sufre.

Un runner no entrena, se fustiga

Todo runner tiene un calendario a dos meses vista, como mínimo, en el que se muestran los días que debe salir a correr. Y sí, eso va a misa. Una organización de lo más estricta dónde no hay lugar para las excusas. Aunque siempre están los típicos rebeldes que se marcan lo que es conocido en la universidad como “estudio el día de antes”, cuando se dan cuenta que no han entrenado lo que deberían y se ponen a correr como locos a 3 días de la carrera. No volverá a ocurrir dicen. Sí, claaaaro.

Un runner no madruga, prefiere cansarse antes que el resto

Ese momento en el que te suena el despertador a las 6.30 a.m y te preguntas: “¿Quién me manda a mi..?” al mismo tiempo que piensas en la siesta que te vas a marcar, de esas que se te caen la baba y te despiertas totalmente desorientando sin saber en qué día o realidad paralela te encuentras. El micro segundo de arrepentimiento está ahí, mientras desayunas de noche y no sabes si te tocará poner el asfalto de las calles.

Un runner no se motiva, es un motivado de la vida

Los buenos runners suelen descargarse aplicaciones por encima de sus posibilidades, aunque no las lleguen a utilizar nunca. La que le cuenta los kilómetros, la que le dice las calorías perdidas, la que le mide las pulsaciones, la de la carrera, la que le localiza para que su madre no piense que ha muerto, etc. Total, al final se acaba descargando una aplicación para abrir otra aplicación y su teléfono empieza a entrar en parada cardíaca. Quizás ahora piense que las 150 fotos y los 55 vídeos que se hizo en el entreno de ayer – para acabar subiendo a Instagram una foto de tus zapatillas – no fueron una buena idea.

Un runner no posturea, comparte sin que se lo pregunten

Correr sin gritarlo al mundo no tiene ningún sentido. Los que practican el “caminning” deben enterarse de la pasta de la que estamos hechos aunque ellos no lo reconozcan e intenten quitarte la ilusión con comentarios destroyers. “He corrido 7,5 km en 43 minutos” Pues muy bien, campeón. “He superado mi marca en 3 minutos”. Perdiendo 6 meses entrenando, no te olvides”. Y así sucesivamente.

Un runner no se viste, presume de outfit

Los complementos pueden marcar la diferencia y sino que se lo digan a un runner. Yo he visto pasarelas callejeras del Decathlon, en movimiento y con más flashes de #selfies que en un desfile de Victoria Secret. Si crees que te puedes poner cualquier cosa para salir a correr – perdón, para hacer running – lo llevas claro. Total, un drama. No olvides estos tres consejos: 1. La camiseta debe ser del mismo color que las zapatillas. 2. El peinado debe quedar bien con el efecto mojado del sudor. 3. El reloj, los auriculares, la cinta y demás chorradas suman puntos en el outfit.

Un runner no corre por correr, espera

Dicen que la vida de cualquier corredor es aquello que pasa mientras espera: esperar a que llegue el día de la carrera, esperar en la cola del baño antes de la carrera, esperar en la línea de salida hasta que dan el pistoletazo, esperar para llegar a la meta. Excepto para tener agujetas claro, que esas si que son inmediatas. ¡Cuidado Robocop que te quitan el puesto!

¿Quién dice que “correr es de cobardes”? ¡JÁ! No te lo crees ni tu.

Ciao Italia, la auténtica pasta es «made in China»

Cuando todos creíamos que la pasta era cosa de la mamma, que los espaguetis solo podían comerse del tirón y sin ahogarse ni mancharse la nariz en la nostra Italia ¡viene China y nos sorprende!

Muchos han sido los esfuerzos de los italianos por hacernos creer que esta obra culinaria era suya, veáse la famosa escena de la dama y el vagabundo comiendo el mismo espagueti en el restaurante del querido Tony, pero no. Un milenio antes de que nuestros guapos vecinos pregonaran el increíble sabor de la pasta, los chinos ya preparaban los primeros tallarines. O lo que es lo mismo: servían en sus mesas el primer plato de pasta. Probablemente no con tomate o pesto, pero pasta al fin y al cabo.

Origen de la pasta

Para ponernos serios en este duelo de titanes, la referencia a este alimento se remonta a la Dinastía Han, y teniendo en cuenta que esta dinastía se extiende desde el 206 a. C. hasta el 220 d. C. los italianos lo tienen un poco difícil a la hora de reclamar la receta.

Pero si no me creéis a mi, que vete tú a saber si tengo un tío chino que vive en Parla, lo mejor es que le creáis a él: en los Libros de Maravillas del Mundo, Marco Polo ya hacía referencia a la pasta en uno de sus viajes por China. Y no sería hasta el s. XIII cuando a su vuelta introdujo este sabroso plato en la famosa Italia. ¡Eso es un souvenir y lo demás tonterías! Gracias Marco, siempre estaremos en deuda 😉

Pues bien, la próxima vez que vayáis a cenar a ese restaurante italiano que tiene esa pasta tan exquisita recordad: es pura imitación ¡la mejor, es cosa de chinos!

Esto es amor por los baos

Puede que a estas alturas lo sepas todo de la comida asiática. O no. Así que si quieres saber un poco más, sigue leyendo. Lo que tenemos claro es que después de pisar Toy Panda no volveremos a ver los baos con los mismos ojos, ni con el mismo paladar, por supuesto.

Toy Panda

En el barrio de Malasaña, en la calle Espíritu Santo de Madrid, fue cogiendo forma en plena crisis un pequeño local en el que los baos y los dim sum son los platos estrella. Y los únicos, junto con la ensalada de algas (para los amantes del picante), la de setas, los rollitos y los siumais de gambas y cerdo, porque aquí la frase «menos es más» se cumple a rajatabla.

Muchos ya conoceréis los baos en su concepto más amplio, pero para los que todavía no os atrevéis a probarlos o sois desconocedores de este plato, tened claro que una vez los probéis, no vais a encontrar otro igual. Palabra de baolover.

Quedo con Jaime Ruíz – Morales, socio y fundador de Toy Panda, a las 20.15h en su local. Todavía no es hora de abrir al público y ya entra gente para encargar sus platos. Me llama la atención y a la vez me transmite cierta cercanía que sea Jaime quién atienda las comandas esta noche. A cada uno de sus clientes les explica los platos -si los desconocen- y les aconseja a la hora de decantarse por unos u otros. Jaime ha vivido más de la mitad de su vida en el extranjero y de esa experiencia, además de sus viajes, nació su pasión por la comida asiática.

Toy Panda

Todos sabemos que la comida china que probamos en España son recetas adaptadas a los paladares occidentales. «Estamos dando pasos agigantados para que la brecha de la comida china se cierre porque la realidad es que desde hace siglos existen barrios chinos en Londres, París o Nueva York«, me explica Jaime. «La comida china en general no es del gusto del europeo«, añade, por eso han elegido las mejores recetas cantonesas y las han occidentalizado para poder llegar a un público más amplio. «A mí lo que me gusta pensar de nuestro dim sum es que nosotros hemos hecho algo que casa muy bien con el paladar occidental recuperando recetas originales cantonesas», y ¡ojo! lo han conseguido porque, menos el dim sum de pollo al curry y el bao de calamares -un guiño a lo cañí-, todo son recetas asiáticas originales.

Una vez que la gente se vaya haciendo a estos sabores, tienen idea de ir metiendo algún plato más interesante. Y no lo han hecho antes porque su máxima es que la gente disfrute con lo que come porque si su carta fueran recetas típicas asiáticas muy estrictas, quizá la primera vez que los probásemos no nos harían demasiada gracia.

Toy Panda

La receta de su pan es taiwanesa y se los fabrica una mujer china en su obrador exclusivamente para ellos junto con los dim sum, pero los rellenos son coreanos y japoneses. Además los baos son más grandes de lo habitual para que disfrutemos durante un poquito más de estos deliciosos bocaditos asiáticos. Jaime todavía no ha encontrado el mejor bao del mundo y quizá es mejor que no exista porque no puede elegir sólo uno de ellos ni quiere hacer su carta más grande porque “con la variedad igual se vende más pero yo prefiero centrarme en lo que sé que está realmente bueno”.

Los meses pasados de septiembre y octubre reventaron sus ventas y parece que pisan fuerte y vienen para quedarse. ¡Ojalá!.

Id, porque disfrutaréis con cada una de sus pequeñas exquisiteces.

Como se despiden en sus redes sociales…

¡Amor panda!

La de ‘Five Guys’

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Fuimos a Five Guys y sí, son ciertas las leyendas.

Eran las 22:30 de la noche del viernes, el típico bullicio madrileño y un ‘pequeño gran local’ con mucha luz que aparecía en medio de la calle Gran Vía. Una cinta no muy larga dividía a dos tipos de personas, los jodidos locos amantes de las hamburguesas que son capaces de esperar un buen rato por probar aquellas famosas hamburguesas que tanto gustan a Obama y todas los demás habitantes del planeta tierra.

Al entrar, un buen golpe de olor a carne, ¡buen comienzo guys! muchísima gente, delante y detrás de la barra.

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Y llegó el momento de pedir. Lo que parecía sencillo se convirtió en todo un problema, ‘¿cómo me la pido?’ ‘¿añado pepinillos?’ ‘¿Mostaza?’ ‘¿Mayonesa?’ Todo eran dudas. Al final nos decidimos por una hamburguesa con:

  • Carne (obviamente)
  • Queso (obviamente)
  • Tomate
  • Lechuga
  • Cebolla a la plancha
  • Ketchup
  • Mostaza (Why not?)

No pude no acordarme de cuando era pequeño y mi abuela me envolvía esos bocatas de nocilla. Nos dieron esto:

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Y cuando lo abrimos, ¡ay amigos!

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A partir de aquí, nuestro consejo es que vayáis, lo probéis y decidáis si Obama ha sido o no un buen presidente.

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Cómo pasar un día de lluvia y no morir en el intento.

La lluvia tiene muchas cosas buenas: limpia la contaminación del aire, riega los campos y los bosques y, además, deja gotitas en las ventanas para que puedas subir una foto profunda a tu Instagram.

La lluvia es maravillosa…hasta que empieza a llover en tu día libre y los planes de diversión y desenfreno que tenías se esfuman.

Madrid es una de esas ciudades que se vuelve loca con la lluvia. Todo se colapsa, la gente corre despavorida y los metros se llenan de personas enlatadas. Los coches siguen pasando a gran velocidad por los pasos de cebra, sin tener en cuenta que pueden dejar a los peatones chorreando y con una pulmonía.

Y tú estás ahí, en tu casa, mirando por la ventana sin saber qué hacer. Tanto si prefieres quedarte en casa como si te animas a salir a la calle; te voy a proponer 12 planes para un día de lluvia:

Si decides quedarte en casa…

Móntate una fiesta de pijamas al más puro estilo de las películas americanas. Un pijama calentito (la franela es top, eso es así), un sofá, palomitas, helado y todas esas películas que nunca tienes tiempo de ver.

El clásico que nunca muere: peli y manta.

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Saca el delantal y ponte manos a la obra. Tienes todo el día para demostrar tus dotes culinarias. Impresiona a tus compañeros de piso o mándale una foto a tu madre para demostrar lo que vales tras los fogones.

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Ponte al día con la lectura. Ese libro que te regalaron en tu último cumpleaños no se va a leer solo, ¿lo sabías?.

Abre  tu mente y descubrirás lo que disfruta la gente en la vida. Puede ser el momento perfecto para pintar, hacer un collage, hacerle una sesión de fotos profesional a tu gato o grabar un corto en tu cocina. Quién sabe, lo mismo descubres tu vocación.

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Queda en casa. Aprovéchate y propón un plan en tu casa, así no te tienes que mover. Una cena, una noche de juegos o incluso un tuppersex. Ser anfitrión en bata y zapatillas está aceptado.

Pide comida para llevar. Hay que agradecer que vivamos en la actualidad: porque puedes pedir comida sin moverte de la cama. No entiendo cómo antes podían sobrevivir sin esto.

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Si te atreves a salir…

Obviamente coge el paraguas y envuelve tu cuerpo en capas resistentes al agua.

Aprovecha que ya se ha abierto la temporada de chocolate con churros. Vete a tu chocolatería de confianza  y disfruta de la merienda madrileña por excelencia sin remordimientos.

Si los churros no son lo tuyo, aprovecha para conocer alguna de las cafeterías y teterías que se esconden entre las calles. Sitios cálidos, con sofás y con calefacción. Coge un libro, pídete un té y espera a que por la puerta llegue el amor de tu vida bajo un paraguas.

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Márcate un «Singing in the rain» por las calles de tu barrio.

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Hazle una visita al centro comercial. Es el día perfecto para ir de compras. En la calle es imposible, no puedes estar toda la tarde recorriendo tiendas mientras abres y cierras el paraguas. Además también puedes grabar un videoclip al estilo de Robin Sparkles.

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Cultiva tu mente. Cuando hace buen tiempo apetece más ir a dar un paseo o tomar el sol en el parque que visitar un museo. Por eso mismo tienes la oportunidad que estabas buscando, un día entero para dedicarlo a ver exposiciones y hacerte el listo.

El cine es siempre un buen plan. Está claro, los días de frío y lluvia están hechos para que te metas en una sala de cine, ya sea para ver la película o sentarte en la última fila a meter mano, como en los viejos tiempos.

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Como ves, que llueva no es tan malo. Como último consejo te diré que lo único importante de lo que te tienes que acordar cuando llueve es de si tienes ropa tendida.

 

Dime qué compartes en Facebook y te diré qué clase de amig@ eres

Últimamente tu relación con Facebook pende de un hilo, lo sabemos. Y él lo nota preocupándose por ti con preguntas como «¿Qué estás pensando?», «¿Como va eso?» o «¿Por qué ya no subes fotos como antes y solo cotilleas a la gente?». Aún así tienes muchos amigos allí, eso también lo sabemos. Te podemos poner un pin si te vas a quedar más tranquil@. Pero no te engañes, los amigos de Facebook se pueden contar con los dedos de una mano; o de un pie, según lo escrupuloso que seas. No te preocupes, son indefensos y fáciles de identificar. Y si se ponen pesaditos siempre puedes amenazarlos con un “Mira que te elimino, ¿eh?”. Así, en tono chulito, con ortografía de la RAE, sin ningún emoticono simpático que le quite seriedad al asunto, o directamente dedicarle un Facebook Live descargando toda tu ira. Estos son los 5 perfiles que existen. Aquí, en Pekín y en Pokón. ¡Allá van!

El DJ

Se cree un influencer musical, por eso se dedica a compartir canciones alternativas de esas que solo conocen en su casa (en la del cantante me refiero) y que suele acompañar de un mensaje contundente tipo: “El descubrimiento de la semana es…” o “De lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. ¡Vaya temazo!”. Lo que la gente no sabe es que en el trabajo pone la sesión privada de Spotify y saca su lado más oscuro con Justin Bieber o poniendo la Salchipapa de fondo.

El hater

Lo reconocerás rápidamente cuando te encuentres con alguno de sus 1.534 estados filosofo-destructivo-revolucionarios. Para que nos entendamos, es el tamagotxi digital. Se queja de todo y de todos. Y lo grita a los cuatro vientos, sin filtros ni vaselina. Todo lo que tiene de intenso también lo tiene de chungo así que nunca -bajo ningún concepto- trates de abrirle los ojos o hacerle un comentario con una crítica constructiva porque podría digievolucionar en tu peor enemigo, y la salpicadura de ira deja mancha.

El relaciones públicas

Posiblemente sea la especie que pase menos desapercibida. También es conocido como el “friendspam”, que pretende ir a todos los eventos de la ciudad y Facebook tiene el detalle de avisarte con un “A Fulanito de Tal le interesa el evento de carrera de huevos sobre cuchara a la pata coja”. También lo podrás identificar fácilmente cuando tu timeline se llene de invitaciones a fiestas que te interesan entre nada y menos tres. Pero oye, que él hasta te etiqueta y te hace una súper oferta acabada con un “¿Y te lo vas a perder?” por si cambias de opinión. No vaya a ser que al final te apetezca el plan en lugar de quedarte en casa, debajo de la manta y con la P de «Preocupada» tatuada en la frente.

El “¿Y quién es éste?”

No te esfuerces, ni te acuerdas de él pero ya te ayudo yo a hacer memoria. ¿Sabes aquella noche que saliste de fiesta y  te dio por hacer amigos en la terraza de la discoteca? Pues entre un “¿Estudias o trabajas?” y un “¿Puede ser que me suenes de Tinder?”  lo conociste y te pidió tu nombre, apellidos, DNI, estatura y talla de zapato para poder agregarte a Facebook. Y sí, tú caíste y ahí tienes al que se hace llamar Ninja Pérez, con una foto de un dibujo friki no identificado. Aunque para ti seguirá siendo el rubio de camisa de cuadros que te invitó a un chupito de Jäger. ¿O era moreno?

El posturetis

Su denominación proviene del latín “Lo compartum todum” y se caracteriza por no tener ningún tipo de filtro a la hora de compartir lo que hace en su día a día, desde que se saca las legañas por la mañana, hasta que se pone su pijama de Minions por la noche. Te cuenta todos los detalles de su vida, como si te importara la hora a la que saca a pasear a su perro y recoge su [emoji de caca sonriente]; o el check in de reconocimiento súper (in)necesario desde el baño de su casa. Él te lo cuenta, no vaya ser que en algún momento te fuera a interesar y te perdieras tal acontecimiento. Paciencia, hermano.

Mira tu lista de amigos y si existe alguna persona que no puedas clasificar en ningún apartado, existe un bonus extra de perfiles mucho más peligrosos. No quiero asustarte pero puedes estar frente a un mendigo de vidas del Candy Crush, un loco que le da por cambiar la fecha de su cumpleaños para desconcertar al personal y descubrir quiénes son sus amigos de verdad; o lo que es peor, puedes recibir la solicitud más monstruosa de “Tu madre quiere ser tu amiga”. Yo ya me despido que tengo que compartir el artículo con mis 670 amigos [Emoji de carita sonriente con la lengua fuera + Emoji manos aplaudiendo + Corazón rosa con flecha]

 

Comida en tarros: ¡No puedo vivir sin ti!

Tarros. De cristal, de plástico, de colores y hasta con mensajes personalizados del estilo arco iris y unicornios («¡Hoy es un buen día para alcanzar tus sueños!»). Estos pequeños amigos han conquistado nuestros bares y cocinas en los últimos años y tenemos que decirte que, como casi todo en esta vida, no son un descubrimiento sino un remake del pasado.

Postres, aperitivos, ensaladas y hasta desayunos se sirven hoy en estos amigos de vidrio. Y es que además de conservar mucho mejor los alimentos que nuestros amados tupper de plástico son mucho más atractivos para nuestra mesa. ¿Es este el inicio de una historia de amor? ¡Quién sabe!

¿Conoces La Latina madrileña?

Hace un par de semanas lanzamos la Batalla de barrios madrileños y el barrio ganador resultó ser La Latina. Ays, La Latina, qué bonita toda ella, con sus calles, sus gentes, su Rastro, sus borrachos que salen del Shoko los findes y nos joden el sueño a los vecinos de bien… ¡Qué maravilla!

Seguro que has estado un montón de veces tomando un vermutito o unas buenas cañitas, pero ¿realmente la conoces tanto cómo crees? Enfréntate a nuestra prueba y descubre si eres un latinero de pro o un guiri total.

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