Películas con las que dejarse la vida llorando

Las películas tienen el poder de emocionarnos. En ocasiones hasta el más duro es incapaz de evitar soltar alguna lágrima. El pasado viernes llego a las salas «Un Monstruo viene a verme», el último trabajo de Juan Antonio Bayona. Responsable de dos mastodontes lacrimógenos de alta envergadura, «El Orfanato» y «Lo Imposible».

Esta semana exploro mi rincón más sentimental para hablar de algunos de los filmes que más me han emocionado como espectador. Prepara kleenex, papel y boli para apuntar estas recomendaciones que te dejaran seco.


12 Años de Esclavitud (Steve McQueen, 2013)

12 años de Esclavitud

En primer lugar, no puedo evitar comentar el último y aterrador gran retrato que ha dado la ficción sobre la historia de la esclavitud. En esta ocasión con Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) como protagonista. Un hombre libre de buena reputación, que es engañado y vendido como mercancía. Soportando una tortura física y mental en la que no hay espacio para la dignidad.


Bajo la misma estrella (Josh Boone, 2014)

bajo la misma estrella

Convertir un momento trágico en armónico. La casualidad. Este romance entre dos enfermos de cáncer destaca por eludir el problema inicial. Normalizando la idea de la muerte, brillando con su optimismo. Por ese motivo, nos enamora. Porque enseña que hasta en los momentos más oscuros siempre hay algo de luz.


En Busca de la Felicidad (Gabrielle Muccino, 2006)

en busca de la felicidad

Inolvidable papel de padre coraje que se marco Will Smith. Actualmente miles de familias en el mundo sufren para llegar a fin de mes. La evolución de un hombre al que la vida no deja de darle la espalda y que no se rinde. A fin de cuentas, no hay descanso para conseguir la sonrisa de un hijo.


Crash (Paul Haggis, 2005)

crash

Personas, distintos puntos de vista e historias cruzadas en la ciudad de Los Ángeles.  Los inevitables enfrentamientos de origen económico, racial… acaban dando un vuelco. En una historia imprevisible, donde por suerte, las segundas oportunidades nos enseñan a ser mejores personas.


Camino (Javier Fesser, 2008)

camino

La representación de películas españolas viene de la mano del galardonado trabajo de Fesser. El primer amor, las creencias religiosas y el dolor de la enfermedad para una familia mueven esta historia. Donde también hay espacio para la imaginación y creatividad. Además, cuenta con unas soberbias interpretaciones de Mario Venancio, Carmen Elias y Nerea Camacho.


La Vida Es Bella (Roberto Benigni, 1999)

la vida es bella

Una fábula doctrinaria donde más allá del horror de los devastadores efectos de la segunda guerra mundial, queda algo de inocencia. Poniéndonos desde el punto de vista de una familia que es separada en los campos de concentración. Con un padre que no tiene más remedio que engañar a su hijo haciéndole creer que están en medio de un gran juego, para que no sienta miedo.


El Intercambio (Clint Eastwood, 2008)

el intercambio

A pesar de que toda la filmografía de Eastwood como director nos hace sacar las lágrimas fácilmente. Me decanto por el que puede que sea el mejor papel de la carrera de Angelina Jolie.  Interpretando a Cristine, un mujer de los años 20, que sufre la desaparición de su hijo. Meses después la policía, le entrega a un niño de similares características, con el fin de solucionar el misterio. Atónita, no tiene más remedio que enfrentarse a la ley y descubrir el engaño.


Siempre a tu lado. Hachiko (Lasse Hallströn, 2009)

peliculas

Si eres de los que tienes debilidad por los animales, te presentamos a «tu talón de Aquiles»: Hachiko. Un perro que desarrolla una amistad inquebrantable con su dueño. Tanto que cada día lo esperaba en una estación de tren hasta que volvía del trabajo. Pero tras su fallecimiento, el animal no puede evitar continuar esperando en la estación a que su dueño regrese. ¿Se puede ser más tierno?.


El Rey León (Rob Minkoff y Roger Allers, 1994) 

lion king

Disney dejo en shock a toda una generación. Si amamos sus películas de los 90, fue por escenas como las de la muerte de Mufasa. A pesar de la forma en la que muere y la culpabilidad que hacer sentir Scar a Simba. Tratan a los niños como adultos, dándonos una gran moraleja sobre la vida y seguir nuestro destino.


Titanic (James Cameron, 1997)

titanic

La historia de amor por excelencia. En las que las diferencias sociales no impiden que afloren los sentimientos. Como si no tuvieran suficiente que abordar, su barco se hunde en medio del mar. Convirtiendo su historia en una bella gran tragedia que robo el corazón a todo el mundo.


No están todas las que son, pero son todas las que están. Somos seres sentimentales. Llorar es natural. Aprovecha que llega el invierno, coge la manta y revisiona una de estas películas. Me lo agradecerás.

Cómo hacer llorar a alguien en verano

¿Te molesta ese jolgorio que la gente se trae en verano? Pues mira, es para preocuparse. Pero no pasa nada, porque en este mundo hay cabida para todos y, si eres de esos, acabas de encontrar la tuya. Y si no, pues también.

Si aún todo lo bueno que tiene el verano no ha logrado convencerte, pocas otras cosas lo harán. Aquí te queremos tal y como eres, así que si crees que ya está bien de tanta alegría, estás harto de tu sudor y del resto y, en definitiva, eres un hater acérrimo de todo lo que ocurre entre finales de junio y primeros de septiembre, tenemos para ti una guía nada práctica para que ganes aliados y no te sientas solo en tu lucha en contra del disfrute estival. Entonces, para que «esa persona» cambie de idea con respecto al verano:

1. Abrázale. Sé sutil, esto sólo es el comienzo. Empieza disfrazando tu acto de maldad con un caluroso gesto.

2. Asegúrate de que duerme la siesta en un sofá de escai, escay, eskay, eskai, sky, skai, sky, o como se diga. De estos a los que te quedas pegado, vamos.

3. Deshazte de todos sus calcetines excepto los que van casi hasta la rodilla. Las mismas costuras con formita de hamburguesa que en invierno parecían una fantástica idea de repente ya no lo son tanto, ¿eh? ¿EH?.

4. Cuéntale que has visto en la tele que viene una ola de calor. Lágrimas de incertidumbre a borbotones.

5. Tápale con una manta. De las nórdicas éstas, rellenas de no sé qué cosas que dan un montón de calor. Llorará desconsolado mientras te implora clemencia.

6. Llévatelo a buscar una terraza con mesa libre. O un Mewtwo, que va a ser más fácil.

7. Genera una tormenta justo el día que esa persona iba a ir la playa tras pasar semanas organizándose con sus colegas por un grupo de whatsapp llamado algo así como «Aquí no hay playa (emoji de la manita diciendo adiós)». Si esto ocurre tan a menudo es porque alguien hará que así sea. Vamos, digo yo.

8. Recuérdale cuantos días le quedan de vacaciones. Siempre hay alguien que dice lo de “¡Tío! ¡Sólo quedan 23 días para que empiece la uni otra vez!”. Alguien que pertenece al comando de la anti-felicidad, claramente.

9. Regálale un aparato de aire acondicionado. Esta vez llorará de emoción, que también está muy bien. Tampoco es cuestión de pasarnos de bordes, ¿eh?.


Y eso es todo por hoy. Seguro que se os ocurren cien maneras más de complicarle a alguien el verano, pero tampoco es cuestión, hombre. Disfruten de las vacaciones y sáquenle partido al buen tiempo, que es lo que hay que hacer. Bueno, eso y capturar Pokémons, claro está.

¡Hasta pronto! 🙂

Cine adolescente para echar la lágrima

Fotografía de

Llorar de tristeza, de felicidad, por vergüenza ajena o por horror. Con el cine para adolescentes nunca se sabe. A lo mejor me sorprenden con una oda al amor y a la amistad, me deprimen con dos jóvenes que tienen cáncer y toda una vida por delante que no van a disfrutar, o quizás les da por ofrecerme un bodrio made in Crepúsculo en el que se rompen camas a causa del sexo salvaje entre vampiros.

GIF de sexo en Crepúsculo
Esto es más deprimente que mi papel en ‘The Messengers’

El cine adolescente es imprevisible y espontáneo; también es bipolar, según claman algunas biografías de Twitter y estados de Tuenti abandonados en el olvido. Puedes reír y, al minuto, llorar. La adolescencia es así, es una montaña rusa de emociones de la que no hay que avergonzarse, igual que no tienes que repudiar las miles de fotos cani-con-cresta y títulos luminosos que escondes en tus cuentas enterradas de Metroflog y Fotolog.

GIF de Leonardo diCaprio de joven llorando
¡No quiero ver mis fotos antiguas de Tuenti!

Esta semana se estrena en España Me and Earl and the dying girl o Yo, él y Raquel en castellano, para engrosar la lista de traducciones estúpidas y fallidas. Nos encontramos ante el segundo largometraje del director Alfonso Gómez-Rejón, que pudimos disfrutar en el Festival de San Sebastián y cuya crítica nos regaló Jesús Choya hace unos días. Aunque algunos hablan de la cinta como un “visionado ameno y maravilloso”, seguro que muchos tendremos la lagrimilla colgando de las pestañas. “Es que se me ha metido algo en el ojo”, dirá más de uno que no quiere reconocer su pasión por el cine adolescente y que necesitó un paquete entero de clínex cuando vio Titanic.

https://www.youtube.com/watch?v=ha9KX1MswMo

Pero no es la película protagonizada por Thomas Mann, Olivia Cooke y RJ Cyler la que nos concierne hoy. Es momento de echar la vista atrás y recordar aquellas películas de adolescentes parar llorar durante segundos o, incluso, horas. ¿Tienes los pañuelos preparados? ¿Vas a admitir de una vez por todas que has llorado como un bebé? Quítate el rímel y prepárate porque los vídeos contienen spoilers del tamaño de un balón de fútbol:

Las ventajas de ser un marginado

Parecía una inocente e inofensiva película que trataría el valor de la amistad y lo que las personas sufren en el instituto cuando se encuentran solas o cuando es hora de continuar e ir a la universidad. Chistes, escenarios épicos, amor y desamor, travesuras, fiestas… Lo que parecía una tragicomedia adolescente, nos sorprendió a todos los que no leímos los libros con un final bastante aterrador e impactante que nadie se esperaba. Las lágrimas saltaron solas. Charlie (Logan Lerman) no era el único que había colapsado; nosotros por dentro también.

 

Bajo la misma estrella

No recuerdo mucho de esta película porque estuve llorando durante los 125 minutos que tiene la cinta. Esa escena del coche, ¡esa escena de la ambulancia! Todo parecía precioso, un ejemplo de superación, hasta que nos colaron ese giro de guión que nos dejó con el culo torcido. Claro, los llantos se escuchaban en el vecindario como una matanza de gorrinos. Maldito Ansel Elgort, qué bueno estás y cómo me hiciste sufrir.

 

A cambio de nada

Una pataleta de joven adolescente y hormonado, una broma inocente de algún muchacho un poco rebelde o un incomprendido de la vida al que le toca sufrir una separación ruidosa de sus padres. La película resulta un drama adolescente con unos toques muy conseguidos de humor, pero de repente se acaba la risa y empiezan a caer las lágrimas con escenas muy icónicas como la del Metro de Madrid, una liberación que más de uno ha querido experimentar; o la del juicio, en la que el joven Darío (Miguel Herrán) demuestra sus verdaderas motivaciones, nos cautiva a todos y nos provoca el llanto.

 

Los chicos del coro

Cada vez que escucho la banda sonora, los ojos se me ponen un poco vidriosos. Así que tampoco es de extrañar que llore a mares con una de las películas francesas más preciosas de la historia. No es dura de ver, pero dejarse llevar por la ternura con la que cuentan un tema tan serio y deprimente, como la historia de Pépinot (Maxence Perrin), provoca en el espectador una depresión de caballo. Es sin duda un gran ejemplo de cómo la música, compuesta por Bruno Coulais, nos cautiva hasta límites en los que no tenemos más nariz para soltar tanto moco.

 

Camino

Maldito Javier Fesser, que tan pronto se marca unas comedias como El Milagro de P. Tinto o Mortadelo y Filemón como te salta con un drama que ganó 6 Goya. Pero un drama de los de verdad. Recuerdo que fue la primera película con la que lloré a mares, la vi solo en mi casa, alquilada de la Biblioteca, y todavía hoy se me ponen los pelos de punta al recordar algunas escenas, no solo intensas, sino viscerales.

 

El club de los poetas muertos

Nadie ha tenido un profesor de la talla de Robin Williams, pero todos hemos podido disfrutar de las enseñanzas de algún maestro que nos ha animado a apreciar la importancia de algo tan aparentemente insignificante como la poesía o la literatura. “¡Oh capitán, mi capitán!” claman algunos fans de una de las películas con los diálogos más potentes y recordados del cine contemporáneo. Seguro que a vosotros, como a mí, se os salta la lagrimita con alguno de los grandes momentos del profesor Keating y sus alumnos de literatura inglesa.

 

El Bola

Vi esta película de pequeño con 6 años y quizás por eso me dejó tan traumatizado. Uno de los relatos de violencia doméstica más duros del cine español con escenas cruentas y crueles que todavía me sacan alguna lágrima. Sin embargo, en este caso el llanto es distinto; es desgarrador y preocupado. Juan José Ballesta se descubrió como una de las promesas del cine, interpretando a un joven que nos encogió el alma y nos hizo tener el corazón en un puño.

https://youtu.be/eEwUqPPlB5s?t=10m34s

 

Short Term 12

Es cierto que aquí no solo se cuenta la historia de unos adolescentes con problemas familiares, sino también tenemos como protagonistas a los adultos que trabajan en sus cuidados y que es probable que hayan crecido sin superar los problemas de su juventud. Aunque hay momentos complicados y difíciles, sobre todo en el tercer acto, es bueno decir que aquí también se os caerán las lágrimas de felicidad, que sientan mejor después de escenas tensas y alivian el dolor.

 

A Escondidas

Quien no llore con la película fetiche de la redacción de Cine de BFace Magazine merece la muerte. Mikel Rueda nos trajo el mejor drama adolescente LGTB del cine español. Es imposible no sentirse identificado con esta historia de amor, de miedos, de sufrimientos y mentiras que se acaban haciendo una bola con la que es imposible no soltar una lágrima.

https://www.youtube.com/watch?v=WQhaWIxFEiI

Y tú, ¿con qué película de cine adolescente has llorado hasta inundar tu habitación?

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